domingo, 31 de diciembre de 2006

Balance de fin de año... balada de San Silvestre


Tempo Allegro
Esta, a pesar de ser una tarde de domingo, es una de las tardes del año que más me gustan. Tal vez porque se parece a otras cosas que me gustan, como la calma antes de la tormenta, o el amanecer. Es que hoy no es sólo es tarde de domingo, además es la última tarde del año, y según Michael Ende, hay un gato gordito y un loro que están intentando hacerse con el ponche mágico para que con las doce campanadas del Año Nuevo, el mundo se convierta en un lugar mejor...

Es una tarde para hacer absurdos propósitos para los próximos meses (dejo de fumar, me apunto al gimnasio, empiezo a regar las plantas, aprendo a hacer reflexoterapia...), pero a mi lo que más me gusta es pensar en todas las cosas que han pasado en el año que se va, ni más ni menos que doce meses, que tienen la extraordinaria propiedad de no parecerse a los doce meses anteriores ni a los que empiezan ahora.

Es un cambio de etapa oficial, en el que no hace falta tomar grandes decisiones, sino sólo brindar con champagne. Esta es una tarde mágica, porque puede uno pensar en el pasado con una cierta nostalgia, pero no por ello le van a acusar de sentimental.
Es la última tarde, y eso siempre es especial, cuando se es consciente de ello. Como la última tarde que pasé en la universidad, o la última vez que estuve en aquel bar con mis amigos, o la última vez que ensayamos en un colegio mayor...

Mañana estaremos en un año reluciente y nuevo, que se llenará de cosas parecidas a las del año anterior, buenas y malas... pero eso, será mañana.

Y mañana, será otro año.

Personalmente, mientras hago balance del 2006, como no pienso bien si no estoy haciendo otra cosa, he puesto bonito de nuevo el blog... a ver quién descubre los cambios en la sidebar!
He descubierto muchas cosas este año, sobre mi, sobre los demás y cosas que no sé enmarcar en ninguna categoría, y que son, sencillamente, cosas... Por eso, creo que la mejor denominación que le puedo dar al 2006 en mis archivos personales, es El año de los descubrimientos.

He intentado compartir muchas de esas cosas aquí, y no siempre he logrado lo que quería, pero lo he intentado... Ha habido ratitos malísimos, y momentos malos, pero también ha habido momentos estupendos y ratitos maravillosos. La mayor parte de ellos están almacenados por ahí, en alguna parte, como una inmensa reserva para la melancolía de los años venideros, los que faltan, espero que me los recordeis los demás.

Lo que echaré de menos del 2006:
  • Compañías low cost a casi toda Europa (nota bene, tengo que borrarme de un montón de newsletter)
  • ¡Roma!
  • El gemeil, que va a sufrir un buen parón, me temo

Lo que no echaré de menos del 2006:
  • La enrevesada política italiana y los subsiguientes informes nunca leídos
  • Dar largas explicaciones acerca de por qué el mundo me parece un sitio maravilloso y, en consecuencia, digno de ser visitado
  • El cultivo de setas

Y si 2006 fue un buen año, tengo la sensación de que el 2007 va a ser un año aún mejor...


Mis propósitos de Año Nuevo:

  • Hacer que mi trabajo sea tan interesante que logra enamorarme de él
  • Ver las Américas, y poner a prueba mi visión del mundo
  • Seguir indagando, algún día descubriré algo...


Ahora, a cinco horas del momento D, perdonadme si pongo la famosa canción de Mecano a toda pastilla y hago las últimas felicitaciones del año...

¡Feliz Año 2007 a todos!

viernes, 29 de diciembre de 2006

Directamente


Cuando te miro a los ojos, tengo ganas de llorar por todas las veces que habríamos podido mirar juntos al infinito y diciendo "somos felices, no podemos pedirle más a la vida". Por todas las cosas que no tendrán nunca lugar. Por todas las veces en que habría podido hacerte feliz.
Pero no lloro.
Te miro directamente a los ojos y te miento.
A tí, que me devuelves la mirada sin parpadear.
Me partes el corazón.
Espero que sepas que no serás nunca como todos los demás.
Espero que sepas que las mentiras que se dicen mirando directamente a unos ojos sinceros, son las más difíciles, porque duelen dentro como cristales rotos.
Espero que lo sepas, porque yo no te lo diré nunca.
Y al final, aunque no quede nada más entre nosotros dos, al menos quedará eso.

P.S.(16 de enero, 3:24 a.m.)
Me pregunto si esta noche no duermes, como yo.
Y como siempre, no hay respuesta.

jueves, 28 de diciembre de 2006

Mi regalo de Navidad


Después de x intentonas, y de sufrimiento psíquico sufrido al conducir horas y más horas por la misma ciudad, lo he logrado!! Me voy con el carnet puesto a Guate, que me parecía que no iba a llegar nunca...
Pero llegó (todo llega, eso lo descubrí hace mucho, delante de un plato de acelgas, pero ésa es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión), y ahora ya sólo me queda que me den el carnet chiquitín este que dan ahora. Después de toda la vida viendo el sabanón rosa, ahora resulta que me dan otra tarjeta del banco. En fin.
Estába moderadamente nerviosa, pero le ví entrar con una sonrisilla y me pareció majo. Se puso a hablar con la profe y me dijo que no estuviera nerviosa y que fuera siempre de frente (eso lo dicen todos...) hasta que no me dijera otra cosa. Siguió hablando con ella mientras yo seguía recto recto hasta que casi me salgo de la ciudad... y entonces me dijo que a la derecha, y empecé a sospechar que no estaba atento a lo que yo hacía. Me pasé los límites de velocidad, me cambié de carril (pecado gravísimo, porque con la autoescuela tienes que ir siempre por la derecha, a pesar de que por ciudad puedes circular por donde mejor te convenga), no dejé aparcar a un 4x4, hice muy requetebien los cedaselpaso, y no me dejó ni aparcar... al final de examen dijo: es Navidad... y me aprobó!!!
Me fui dando saltos como una loca!!!

A partir de ahora:
- Puedo hacer los stops como me venga en gana.
- No tengo que dejar pasar en los pasos cebra a todas los peatones del mundo.
- No tengo que comerme la segunda fila por circular por la derecha

Hala, ya soy una conductora más para hacer mogollón en los atascos.

domingo, 24 de diciembre de 2006

Tiempo de paz, amor y alegría

Cómo si el resto del año, no fuera igualmente deseable. En esta época, siempre me encuentro un poco dividida entre el cinismo y el entusiasmo. Parece difícil, verdad? Pues no lo es.
Parece que estas tres semanas tenemos que llevarnos todos mejor, y dar dinero a organizaciones benéficas, ser solidarios, llorar con los anuncios de televisión, hacernos buenos propósitos (que duren al menos hasta el primer atasco). Pues me parece una estupidez, porque eso hay que hacerlo todo el año, y no me parece que el que sea Navidad sea una buen motivo para llamar a alguien con quien hace mucho que no hablas (de hecho, es posible que no consigas hablar con esa persona, porque las líneas estén ocupadas). De hecho, qué le dices a una persona en esas circunstancias? Me he acordado más de ti porque es Navidad? No, me llamas porque has cogido una oferta de tu operador, leñe. ¡Te hago la misma falta que hace dos meses (probablemente ninguna)!
Luego las compras, todo el mundo se vuelve loco a la vez, y lo peor es que las rebajas están a dos semanas...
Pero bueno, si la gente dona algo de dinero, o compra los christmas de UNICEF, o los de los Pintores con la Boca y con el Pie, o es más amable la una con la otra al menos estas tres semanas, bueno, algo se habrá hecho, aunque el motivo, sea en sí una estupidez.
Por el otro lado, me gustan las navidades, porque en mi casa son divertidas... Es posible que sea inconscientemente que hacemos siempre las mismas cosas; salir a comprar el ingrediente de última hora que se le olvidó a mi madre, perseguirla para hacerle fotos en la cocina cuando está aún sin arreglar, preparar la mesa más bonita, hacer concurso de tonterías durante la cena, después en nochevieja, no mirar a mi hermano como se come las uvas so pena de morir ahogada (que sería una mala forma de empezar el año), dejar la mesa puesta hasta el día siguiente, levantarse con los ojuelos legañosos a ver el concierto de Año Nuevo de Viena, tomarnos el pelo unos a otros, impedir que nadie encuentre la sorpresa del roscón antes de tiempo, preparar el chocolate, oír decir que es el último año que se compra tanto turrón... esas pequeñas tradiciones familiares que hacen que cada año nuevo, sea a la vez nuevo, y algo conocido. Ah, y mágico.

Así que a pesar de que las navidades son cada vez una cosa más comercial, desde el blog os deseo a todos una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo!

martes, 19 de diciembre de 2006

¿Dónde está la inspiración?



Tengo que escribir mi último trabajo de historia para la uni y no se me ocurre ni siquiera un buen título. ¿Me estoy haciendo mayor, las neuronas no me responden, los nervios me traicionan o soltar amarras una vez más está liquidando mi sentido creativo?
Sea cual sea la respuesta, busquemos la inspiración con más ahínco, no queda otra solución.
¿Será eso lo que me ha quitado las ganas de imaginarme algo? ¿O será que en algunas cosas son tan tristemente realista que no me sale inventarme nada? Esa certeza helada que se insinúa detrás de cada elemento de esta vida, que es el espacio infinito... somos como un puzzle que se construye solo en medio del vacío sideral, sin nada a que aferrarse, como naufragos que buscan algo a que agarrarse en medio del océano.
He visto las imágenes de los pasajeros de Air Madrid tirados por el mundo... qué desamparo.

lunes, 18 de diciembre de 2006

Lo que pasó en el frío

Me fui a comprobar si algo olía a podrido en Dinamarca y a quitarme la espinita de cuando vivía en Alemania... y logré las dos cosas. No detecté que nada oliera a podrido (aunque en puridad para esto habría debido ir a Frederiksburg y no pude ir, quedaba lejos), y me he quitado la espina! Dinamarca ha pasado la prueba.
Llegamos el viernes cortesía de Ryanair y con una puntualidad nunca vista, en un vuelo que resultó estar lleno de españoles juerguistas y grupos de amigos. Por supuesto, al salir, corrimos todos a recoger el coche alquilado, y luego tardamos media hora todos en encontrarlo... es más, creo que llegamos todos a la vez a CPG... pero que quede claro, que no hicimos carreras por la carretera.
Nuestro primer contacto con la simpatía de los daneses fue una gasolinera donde cenamos, y donde la mujer nos explicó la historia de las patatas fritas con aire... Muy buenas, por cierto.
Llegamos a las tantas a CPG, y encontramos el albergue sin mayores problemas. Como la fiesta a la que podíamos haber ido estaba ya muy avanzada, decidimos ir a ponernos al nivel a un bar de los que nos recomendó la chiquita del albergue, y creo que lo conseguimos, investigando los tipos de cerveza navideña y similar del lugar, y admirados de la disposición de los daneses a explicar cosas, después de que una pareja nos hiciera el tour gastronómico y barístico de la ciudad (llegarían a Berlín? es la pregunta que se quedó en el aire).
Al día siguiente, hicimos un poco de turismo, y personalmente, me llevé una grata sorpresa, hay muchas más cosas que ver de las que parece... la verdad es que todo el tiempo me parecía estar en Hamburgo, aunque con las casas cambiadas de sitio. La exateniense nos hizo de comparsa y nos llevó hasta la Lille Havfrue, pasando por el Kastelet, el castillo de Amalienborg (donde vimos el primer incendio del fin de semana), para dejarnos comiendo en el centro. Derrotados, tomamos la sabia decisión de ir a ver el barrio sin ley de Christiania (a ver el mercadillo de artesanía), lugar donde vimos el segundo incendio de la noche (esta vez, un contenedor). Allí, una vez que habíamos tomado la firme decisión de irnos a dormir al albergue un rato para salir por la noche, nos dirigimos a un bar, donde entre cervezas, conocimos la historia de una extraña innuit que había huido de Groenlandia porque había matado a un hombre y de pequeña cazaba un animal por determinar para comer (todo lo cual, entre aullidos, explica que se encuentre allí a estas alturas). Después, fuimos a otro bar, donde nos enteramos de los disturbios de Norrebrod (el barrio estudiantil), y vimos el tercer incendio de la noche. Animados por el encuentro (y pensando que igual nos habían quemado el coche de alquiler, pero sin querer preocuparnos hasta el día siguiente), nos dirigimos al rebautizado Golden Triangle (cualquiera sabe cómo se dice eso en danés), olvidado ya el propósito de dormir... y allí conocimos a unos suecos (Suecia está a sólo veinte kilómetros de CPG por el puente de Oresund) a los que decidimos enseñar la vida nocturna de CPG. Es decir, que acabamos todos bailando a Shakira a las cuatro de la mañana, cantando coros en diversos acentos y haciéndonos fotos con espontáneos.

El domingo lo habíamos reservado para planes variados; ver lo que nos quedase de CPG o irnos pronto para parar en Odense, pero decidimos que era mejor ver algo de CPG, lo cual supuso una visita al cementerio donde están H.C. Andersen y S.Kierkegaard con toda su familia, y un par de vueltas más por el centro... que por cierto, está decoradísimo. Comimos en una minireunión CECO, nos hicimos aún un buen par de fotos haciendo en ganso, y llegó la hora de recoger velas, para irnos corriendo a Billund para montarnos en el avión, y en Madrid, corriendo a coger el bus para llegar a Legio VII, en un viaje alucinante de más de dos mil kilómetros.

Resumen:
  • El suelo de CPG está lleno de guantes.
  • Los nórdicos son ordenados hasta cuando queman contenedores.
  • La vida nocturna de CPG es insospechadamente parecida a la de Madrid.
  • Los daneses están obsesionados con los corazones.

jueves, 14 de diciembre de 2006

Compte a rebours encore une fois

Bueno, una vez más, se acerca la hora decisiva. Nada será de verdad hasta que me suba al avión (o no, puede que se haga verdad antes, nunca se sabe). Queda un mes para el viaje.
De nuevo una cuenta atrás.

Y mientras tanto, no creo que la espera se me haga larga, fiestas mediante... para empezar a animarme, mañana me subo a un avión de camino a Dinamarca. A ver si es verdad que la Sirenita del puerto tiene esa carita tan triste que se ve en las fotos. Y a comprobar si nuestros enviados al norte se quejan de vicio o con razón del frío. Además, nos vamos en los días más cortos del año, para que no se diga que no somos valientes!!
¿¿Dios mío, cómo meto tanto jersey en una bolsa de mano???

En realidad, había pensado dedicar este próximo post a dos noticias de esta semana, la muerte de Pinochet y la noticia de marras en Bélgica, pero he hablado de las dos cosas con mucha gente, y ya he expresado mi opinión suficientemente como para ser capaz de resumirla brevemente. Sobre la primera, decir que el tipejo era una reintegro de nuestra necroporra, lo cual quiere decir que tenía un pie en la tumba. Pero siempre decepciona cuando la vida demuestra ser de verdad injusta y no coloca a cada cual en su sitio. Lo siento por Chile, que no ha podido reaccionar a tiempo (que lo ha tenido) para demostrar que se puede limpiar la conciencia. Lo siento por las víctimas, que no verán reconocidas sus acusaciones. Lo siento, porque no se ha podido sentar un magnífico precedente, aunque si se hayan abierto puertas. Y lo siento, porque es el segundo acusado de crímenes de les humanidad que escapa a la justicia este año. Menos mal que quedan solo quince días.
Sobre Bélgica, me quedo sin palabras... Recuerdo cuando, todos sentados alrededor de una mesa en los ya lejanos días de Perugia, le contábamos al resto de nacionalidades allí presentes, que en España por el día de los inocentes, los medios de comunicación cuelan alguna bola entre las noticias normales (y entre tanta tergiversación, lo cierto es que cuesta distinguir). Todos nos miraron horrorizados.
Será que no hay que tomarse las cosas tan a pecho, digo yo.

Te mentiré y te traicionaré



Algunas veces, querer a alguien significa tener que callarse (y tragarse entero, crudo y sangrante) lo que uno querría decir a gritos (aunque eso no quiere necesariamente decir que, de intentar gritarlo de verdad, fuera a salir de la propia boca algo más que un murmullo confuso o una retahíla de palabras sin sentido).
Esta es, sin duda, una gran verdad digna de alguna serie de televisión.
Curiosamente, resulta ser, a pesar de todo, una verdad. Resplandeciente, estupefaciente y simple, como todas las verdades. ¿Se trata de lo que los demás no saben de uno mismo, o de lo que los demás callan sobre uno mismo? ¿Dónde van todas esas (ingente cantidades, millones de ellas) mentiras "blancas"? Es tan malo llevar a cuestas una mentira como una verdad no dicha, al final, pesan casi lo mismo.
Arriesguemos todo en una ocasión final, pongamos toda la carne en el asador, agarremos el toro por los cuernos, liquidemos el asunto, zanjemos la cuestión. Y si aún así no logro encontrar la palabra exacta que obrará el prodigio, si tus ojos me devuelven la mirada de esa forma indescifrable una sola vez más, si el gesto no se coordina milimétricamente formando la coreografía perfecta, y si, al final, la vida impone su consabida realidad prosaica, me resignaré a esta estúpida verdad de novela barata y seguire callada, observando todo con los ojos cada vez menos brillantes.
Mientras tanto, clavaré mis ojos en el cristal deseando con toda la fuerza de que soy capaz en este momento, que veas algo más que el simple reflejo.
He tenido miedo, aún lo tengo.
Y jamás sabré si has visto el reflejo, o has visto algo más que no me dirás nunca, porque a veces, cuando se quiere a alguien, es mejor callar.
Hoy me han dicho que soy valiente, pero el hecho es que no sé si lo soy, porque aún no he pasado la prueba de fuego. Sin embargo, ya noto esa frialdad dentro del alma, esa sensación de momento decisivo, crucial e inevitable. Mis ojos atentos, cada vez menos brillantes, serán los testigos mudos del resultado de la prueba.
He callado y he mentido ya tantas veces, a los demás y a mi misma, que una vez más, no puede pesar tanto en el cómputo total.
Seguiré sonriéndome, tal vez de forma taimada, pero sé que este juego del ratón y el gato no diurará eternamente.
Aunque una voz me dice, desde las sombras, que habría sido bueno confiar por una vez, olvidarse de las señales y del camino y hacer parada y fonda, para dejar de correr en pos de algo desconocido...
No importa, porque tampoco la voz durará eternamente.

lunes, 11 de diciembre de 2006

Siete de diciembre, un metro.

Siempre pienso (medito, reflexiono, examino, disecciono) en los medios de transporte. Siempre se me ocurren las cosas que no debería decir, o las que tengo de decirle a alguien, las cosas que contar, o las que tengo (imperativo, I MUST, ICH MUSSE, DEVO) que escribir en el blog. A veces no, a veces me dedico a observar a los demás y a intentar extraer alguna conclusión general de la vida. Trabajo inútil, pero que recrea... eso lo hago cuando llevo música y voy vocalizando las letras (porque cantar, yo sólo canto ya debajo de la ducha, donde el agua impide que me oiga bien. Reconozco que esta mañana lo hice porque estaba de buen humor.)


El caso es que ahora, y por segunda vez gracias a S, puedo anotar lo que se me ocurre en estos medios de transporte, bajo la discreta mirada de soslayo que me dirige mi eventual compañero de asiento, que probablemente intenta descifrar si escribo una novela (interesante), mi diario íntimo (aún más interesante) o la lista de la compra (carente por completo de interés). Decepcionémosle pues:


  • suavizante para la lavadora

  • lechuga y tomate

  • una barra de pan (en toda bolsa de la compra que se precie)

  • té verde (que es buenísimo para todo)

Efectivamente ha dejado de mirar de soslayo. Está bien, no le culpo, yo haría lo mismo. En realidad, escribo todo esto porque se me olvidó el libro en casa, que siempre se puede leer por encima del hombro ajeno de forma mucho más cómoda, absorto como está quien lo lleva por su lectura.


Da igual cuán lejos me vaya, y aunque viva al lado del trabajo, me gustan los trayectos en metro. Los mismos bostezos todas las mañanas, y todo un muestrario de humanos a nuestra disposición para estudiarlos...


...aunque a veces ocurren cosas inquietantes. Se me ocurrió en el último trayecto, que en realidad, hace mucho mucho tiempo que tomé mi decisión. Sería incluso capaz de precisar cuándo la tomé. Está en mi interior, tomada, tan reluciente como cuando se me ocurrió como la solución a un problema. E inconscientemente, sigo sus consecuencias... intento acercar y alejar a la gente de mi en función de aquella decisión, sin darme cuenta de por qué lo hago, como si hubiera olvidado aquel momento.
Aunque tal vez, sólo tal vez, alguien recuerda por mi que la tomé.
Alguien que se queda en la sombra, sin salir.
O tal vez no.


martes, 5 de diciembre de 2006

Lost & Found


Leemos para saber que no estamos solos, reza el marcalibros que me regaló S antes de que me fuera a la Ciudad Eterna. A veces es verdad, leemos para saber algo de los demás.

Aunque a veces no, a veces leemos para saber algo de nosotros mismos (y no estoy pensando en los libros de autoayuda), o para saber que no somos los únicos que pensamos de determinada manera.
Pero, y esto tampoco son palabras mías, sino de Michael Ende, no se puede comprender la pasión por la lectura si no se han pasado horas y horas sentado leyendo un libro, sin darse cuenta de que se estaba uno quedando helado, o quien no haya leído en secreto debajo de la manta y a la luz de una linterna, porque una persona mayor, con buena intención, le haya dicho que era hora de dormir, o quien no haya llorado nunca al final de un libro, porque se acaba y tenemos que decir adiós a los personajes, y nada volverá a ser nunca igual.


A mi personalmente, como víctima de la pasión de la lectura, me gustaron siempre las historias. Aunque a estas alturas de la vida, ya he aprendido a leer de todo, incluso sin aburrirme (ah, aquellos libros de Derecho Administrativo, que con sólo abrirlos ya entraba modorra), y he desarrollado la nunca bien ponderada técnica de la lectura diagonal, lo que de verdad me hace aún abandonarlo todo (si, todo) y sumergirme en la lectura, es una buena historia.
Así me encuentro igual releyendo Matar un Ruiseñor, que leyendo los libros de Harry Potter como una posesa, y esperando a que salga el séptimo y último de la entrega, y por la misma razón, estoy enganchada como una becerra a la serie Lost, que reúne todos los elementos de misticismo, misterios, frases archielaboradas, amor y aventuras que siempre me gustó encontrar (aunque le falta el componente esencial de ponerle imaginación propia a los personajes, qué se le va a hacer; como a todas las películas, ojo).

Habrá quien me tache de comercial, pero no me importa ni lo más mínimo...
Después de muchas pruebas, y de años de elegir los libros por el título, sigo convencida de que los libros (los libros, no las novelas solamente) se dividen en dos clases: los que fueron escritos porque el autor necesitaba decir algo, y los que fueron escritos para ganar dinero.
No importa que los primeros además generen dinero, pero los segundos son casi siempre infames.

Por otro lado, creo que es mentira que en este mundo existe una vasta tonalidad de grises. No, las cosas son blancas o son negras ¡lo que cuesta es saber distinguirlas! Todas las tonalidades fueron inventadas por quienes querían tergiversar algo, seguro. En las historias de los libros, se puede observar este blanco y negro (de hecho, es negro sobre blanco, perdonad el juego de palabras), porque las vemos desde fuera, objetivamente. Casi como quien examina la vida de otra persona... y lo mismo que hay vidas fáciles y vidas difíciles, felices y tristes, hay libros fáciles, difíciles, felices y tristes.

Mientras escribo estas líneas, miro con cariño mi pequeña biblioteca. No me compraré una casa, probablemente, pero si me la comprara, haría en ella una biblioteca, para que estén bien colocaditos por idioma, color y por el orden de cuánto me gustaron. Pero, esto es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.

Hoy pasó:
- Por fin me dijeron que los papeles de la segunda fase estarán listos la semana que viene. My God! I can't believe it!
- Estoy seriamente pensando en doblar las entradas del blog al inglés, pero probablemente eso haría que fueran más cortas... no puedo enseñar español a todos mis amigos no hispanoparlantes!! Mientras medito, nos conformaremos con el Google translator...

domingo, 26 de noviembre de 2006

Fragmentos y jirones


Todas las vidas se componen de millones de fragmentos, de pequeñas teselas diferentes unas de otras, de fragmentos, de pequeñas partes de sueños mucho mayores, o de pesadillas que ocupan una vida entera, que a cada uno toca interpretar.
Esta noche, he cerrado una nueva parte del mural.



Nadie sabe en qué acabará este misterioso dibujo.
Pero nadie me quitará las maravillas que veo en él.


It's a damned cold night,
I try to figure out this life
Won't you take me by the hand,
take me somewhere new?
I don't know who you are,
but I,
I'm with you....

viernes, 24 de noviembre de 2006

Palabras encadenadas


Es ese curioso fenómeno que describía en el post anterior... si el conocimiento (sobre cualquier cosa) tiene una forma, debe tener la forma de un ovillo de lana. Y una, que tiene espíritu de gato, empieza a darle con las uñas por un lado, y acaba sacando un cabo y tirando de él... el problema es que a veces, el resultado es que acaba una enredada en el dichoso hilo.
Como mirar una palabra en un diccionario de otro idioma. Mientras hojeas buscando, te paras a mirar como se dice una expresión, y otra, y otra... y luego dicen que los diccionarios no tienen argumento. Sólo hay que rellenar los huecos narrativos!
Como buscar una canción que te gusta en el emule, especialmente si no sabes su título exacto, acabas bajándote quince mil canciones (entre las cuales, según la ley de Murphy, no se encontrará la que buscabas, cuyo título no tiene nada que ver con su estribillo), y a lo mejor descubres grupos que no conocías, who knows.
Como entrar en una biblioteca (o en una librería!)y mirar los títulos de los libros (mala costumbre la mía, elegir los libros por su título casi exclusivamente)... me sentaría en el mismo pasillo a leer, para no tener que elegir (y más de una vez lo he hecho).
Como empezar una búsqueda en google. Nunca sabes en qué país del mundo acabará.
Y aquí llego a lo que quería decir. Que gracias a una oportuna intervención del autor de la última adquisición de mi red humana en la red, he revisado los links, que daban un poquito de asco ya (tenía hasta nueve planetas, que está ya demodé, eso!!). Feliz vuelo a los confines de la internet.
También he organizado los posts por etiquetas... en cuanto averigüe como, los archivo por esa clasificación!

Cosas que pasaron hoy:
  • Descubrí una confesión para hacer, pero no hubo oportunidad de hacerla. ¿Se perderá en el eter? ¿Dónde van las confesiones que no se hacen (porque el limbo ya no existe...)?
  • Coleccioné vacunas que me tienen que poner el lunes. Se aceptan apuestas acerca de cómo me van a sentar y cuánto tiempo me va a doler el brazo. Lo peor, es que he leído en el librito que me dieron en Vacunación Internacional, que no todas garantizan que no cogerás nada! Y yo que pensaba que las vacunas eran una apuesta segura... en fin, esas son las cosas que pasan por simplificarles las cosas a los niños pequeños.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

Respuesta debidamente motivada?


Dice la RAE que la indolencia es la cualidad de indolente (me encanta eso de tener que buscar mínimo dos palabras, claro que por internet no se tarda nada) que, como cabía esperar, es:

Del latín indolens, -entis, insensible.

1. Que no se afecta o conmueve

2. Flojo, perezoso
3. Insensible, que no siente el dolor.

Encuentro ejemplos cercanos, más de lo que quisiera. ¿Será este el famoso callo que tiene que salirle a uno en el alma para poder llevar una vida normal?
Una vida normal... como si eso fuera tan fácil de entender, no digamos de compartir.
Digamos que en mi diccionario particular, la indolencia está un paso más allá de la ceguera, que viene a ser "no lo veo, y además no me importa"... o me importa en la forma, y no en el fondo, que para el caso es lo mismo.
Creo que estallaré si vuelvo a oír a alguien más que me dice "¿y por qué te vas, con lo bien que se está en España?"
Pues no sé por qué me voy... probablemente para no oír a gente que me dice esa clase de cosas. Consejo: si no sabes qué desearle a alguien que se va a otro país a hacer algo que probablemente le guste, habla del tiempo. Claro, que ya lo decía el conejito Tambor en Bambi: si al hablar no has de agradar, te será mejor callar.
Cómo explicar que me voy porque la vida tiene forzosamente que ser algo más que estar aquí, ir todos los días de tu vida al mismo trabajo (eso si te dejan, claro), hacer lo mismo siempre, a los mismos bares, ver las mismas caras, tiene que haber algo más allá fuera, aunque no sepa el qué...
Todo eso, no le interesa a quien te pregunta por qué te vas.
Aunque la verdad es que tampoco sé muy bien qué es lo que quiere oír alguien que te pregunta eso.
Igual esperan una larga y detallada explicación, una exposición de motivos, o una lista de razonamientos que yo, desgraciadamente (o afortunadamente), no tengo. Así que mejor, devolveré la indolencia con indiferencia, en beneficio de mi hígado, que es quien, al final, sufre mis cabreos.

Mientras tanto, veo que han cambiado la ley de ayuda al desarrollo... a ver qué han hecho con ella, esta tarde tengo deberes.

martes, 21 de noviembre de 2006

Said then the lost Arch Angel, this the seat ...

Hmm
Sueños y realidad... sólo vemos lo que queremos ver.
Es todo tan subjetivo. Claro, que si no fuera subjetivo, no sé qué interés podría tener...
Doy vueltas alrededor del mismo pensamiento y no termino de verlo claro y distinto en mi mente... lo escribiré, a ver si lo veo mejor.

Será que no atino porque es lunes (aunque técnicamente sea martes), o porque hoy me han sacado de mi camisa para hacerme ver, al menos, una cosa.
Nótese el siguiente fragmento de conversación (y por dios, no se ofenda la otra protagonista si falto a la estricta verdad, pues es falla de mi memoria de pez de colores, y no de mi voluntad de ardilla trepadora):

- ¿Puedes hablar?
- Si, ahora si.
- ¿Has leído mi mail?
- No, tengo 28 mails sin leer...
- ¿Te vienes a Dinamarca?
- ??

Después de unas claramente necesarias explicaciones:

- Sí, a Dinamarca.
- Bueno ¿te das cuenta de lo que me acabas de proponer? Me lo tendré que pensar...

Acepto que incluso es posible que no tenga nada que ver con lo que se supone que es una conversación normal, no me molesta nada admitirlo. Y que mis amigos se tengan que esperar cualquier cosa de mi, siendo como soy... vaaaaale, aceptamos barco, a una le han dicho tantas veces que es difícil de prever...
Pero ¿cuándo se conoce a una persona?
Causar tal shock con una sola pregunta me ha dejado sorprendida... pero señores, la culpa no la tengo yo, es la espontaneidad que me posee y habla por mí.

Si resumimos mi estado de ánimo actual:
Es divertido ser difícil de prever y sorprender continuamente... cuando se hace a propósito.
Es muy relajante dar rienda suelta al placer de decir la última palabra... cuando no hace daño.
Es reconfortante cuando los demás no dan cosas por sentado de tí... hasta que empiezan a dar por sentado cosas con las que no te identificas.

No me voy a poner a dar a estas alturas de la vida cursillos de cómo llegar al interior de una persona, y menos sobre mí.
Pero a veces, cuando comprueba uno con qué eficacia se ha construido las murallas alrededor, frustra la soledad.
Como el demonio solitario de El paraíso perdido de Milton.

¿No habrá quien se atreva a escalar?
¿No habrá quién quiera mirar por el mismo agujerito de la muralla?
Es culpa mía, lo sé, que la risa se inventó para reírse y no para ocultar otras cosas, pero es superior a mí...

Ni siquiera contigo soy capaz de abrir grietas en la muralla... soy capaz de observar atentamente cómo brota la sangre de la herida y mirarla tranquilamente mientras te sonrío, una vez más. Tal vez dejarás de mirarme porque mi sonrisa te parezca estúpida y sin vida... hace mucho tiempo que perdió su sentido, tienes razón. Hace demasiado tiempo que digo una cosa y pienso otra. Ni siquiera sé cuánto tiempo hace.
Y pensar, que todo empezó porque quise llenarla de significados por tí...
Estúpida, era inexorable.
Y no ves que detrás, está el caos, porque sólo se ve lo que se quiere ver.

domingo, 19 de noviembre de 2006

El ilusionista

Ayer fuimos al cine sin mucha convicción, pero al final acabamos viendo una peli acertada. De esas que además de estar bien, ves en el momento justo. El ilusionista es una película de amor e ilusionismo (al espectador le queda decidir si es magia o no) con ciertos toques de cuento y de historia negra que la hacen muy interesante. Dura casi dos horas que desde luego, no lo parecen!
Visualmente muy lograda, con una fotografía muy buena y con un absoluto control del color. También la banda sonora está bastante lograda, de esas que sutilmente conducen al espectador al estado de ánimo adecuado.
Pertenece al grupo de historias ambientadas a principios del siglo XX, dentro del marco de la lucha de los descubrimientos científicos en lucha con la superstición... como si no siguiéramos así, pero bueno.
Personalmente, lo encuentro dentro del mismo estilo que las sorprendentes historias de Roald Dahl, que según Kludge, hace parecer las cosas horribles incluso divertidas. Cierto, algo de eso hay en la historia.
Es, en cierta manera, una concentración del mismo sentimiento que se queda después de reírse tras la caída de alguien... Después de mucho pensar, me he dado cuenta de que lo tenía todo el tiempo delante de mis narices, ése es el tipo de cinismo perfecto, isn't it?
De todas formas, lo que más me gusta de la película, es cierto detalle del final. Pero aún no soy tan mala como para desvelarlo aquí...

Cosas que han pasado hoy:
He logrado abrir los puertos para el emule, yuhu!! A ver si es posible que la cosa funcione a una velocidad no desesperante
Nos vamos a Billund, más información en próximas entradas.

miércoles, 8 de noviembre de 2006

Puente, estrés y cintas de vídeo.


Que más que puente de esos romanos, es uno de esos de cuerda que salen en las pelis de Indiana Jones, porque casi nadie lo tiene, y porque llevo millones de planes cogidos con alfileres (como se lleva la lección de una asignatura que no te interesa)... Me bajo a la Villa, a ver cómo sigue... y a celebrar un par de cositas que tengo pendientes (y cuando se oyó nunca que yo dejase una fiesta sin celebrar, salvo fuerza mayor).
Después de un fin de semana de peleas con el ordenador, decidí tomar una solución drástica (hmmm, le estoy cogiendo el gustillo) y formatear, para demostrarle quien es el que manda aquí. Obviamente, es él, porque sigue apagándose, pero al menos ahora sé que no son los virus. Desde aquí, mi santuario cibernético, maldigo al que los programa... ¡Que se prepare cuando aprenda a hacer ritos mayas!!
Para que el trasto vea que me da igual su indiferencia, lo torturo haciendo cedeses de música incomprensible, y mañana lo abandono para ir a la autoescuela... después de la licencia, va el carnet... espero no atropellar a ningún leonés.
¡¡Y espero acordarme de cuál era el embrague!!

Esta noche antes de dormir he visto La mujer del Cuadro, con Edward G. Robinson y Jane Bennet, una agobiante película que resulta un tanto ingenua en estos tiempos del CSI, pero que me recuerda que el glamour murió hace tiempo.
Deberes de Historia hechos según mi planning: cero. Aunque, sinceramente, después de tantos años de universidad, no esperaba cumplir el plan!

domingo, 5 de noviembre de 2006

Fascination

Leyendo en el proceloso mar de los blogs, he descubierto, otra vez, una verdad como un castillo. Y es que entre todos sabemos más que dios...
Esa verdad de la que no me había dado cuenta, es que todos mis amigos tienen alguna particularidad que me fascina. Incluso cuando llega un momento en el que sabes lo que una persona está pensando, o sabes perfectamente lo que alguien dirá en una determinada situación o sobre un determinado tema, ese algo fascinante sigue ahí, y por el hecho consciente-inconsciente de que eso existe, sigue siendo perfectamente agradable estar con esa persona.
Así que las personas tienen ese poder; primero te fascinan, después llega la confianza.
¡¡Es imposible no cogerles cariño!!

Lo que pasa hoy:
Hoy es cinco de noviembre, se celebrará de forma distinta este año?
En Lilithlandia seguimos abriendo cajas sorpresa que estaban almacenadas desde la mudanza. Tanto contacto con mi infancia no puede ser bueno...

sábado, 4 de noviembre de 2006

Danza de doma y preocupaciones

Dice la RAE lo siguiente:

preocupar
(Del lat. praeoccupāre)
1. tr. Ocupar antes o anticipadamente algo.
2. tr. Prevenir a alguien en la adquisición de algo.
3. tr. Dicho de algo que ha ocurrido o va a ocurrir: Producir intranquilidad, temor, angustia o inquietud. U. t. c. prnl.
4. tr. Dicho de una cosa: Interesar a alguien de modo que le sea difícil admitir o pensar en otras cosas.
5. prnl. Estar interesado o encaprichado en favor o en contra de una persona, de una opinión o de otra cosa.


Me quedo con la primera definición: es exactamente ocuparse antes de lo debido de cosas que podrían pasar.
O de cosas que van a pasar.
O de las consecuencias de las cosas que han pasado.

La gente normalmente se ocupa de cosas de las que no debería ocuparse, con que no digamos de las que se preocupa... Preocuparse de las cosas de personas que no conoces pero que salen en la tele, se llama morbo. Preocuparse por las cosas de los demás, cuando estas no deberían importarnos, se llama ser entrometido. Preocuparse por la gente que conoces, se llama cariño, o al menos está profundamente unido a ello.

Es, según mi humilde opinión, aún más consustancial al amor que los celos, porque éstos precisan de un componente de inseguridad en uno mismo que la preocupación no tiene. Para preocuparse por alguien a quien quieres, ni siquiera hace falta ser especialmente fatalista o tremebundo (aunque muchas madres tienen tendencia a ello), simplemente hay que estar en el mundo, porque las cosas pasan. Y desgraciadamente, muchas cosas no son una leyenda urbana.
No se puede tener todo bajo control, y desde que lo descubrí, me ha tenido muchas noches en blanco pensar que la vida es pura inseguridad y que nos pasamos demasiado tiempo engañándonos a nosotros mismos.
Y algunas veces, cuando acuso a mi madre de preocuparse demasiado, o cuando veo en las noticias que algo ha pasado en un sitio donde conozco a alguien, o cuando me entero de que ha pasado algo que le podría haber pasado a cualquiera, durante un instante repaso mi lista mental de personas a las que no debería pasarles nunca nada. Sin pensar que siempre hay alguien que no quería que le pasara nada al tipo al que le pasó.
En ese instante de egoísmo en el que las cosas siempre le pasan a los demás, la enfermedad, los accidentes, la mala suerte, etc... es cuando el cariño adquiere una cualidad especial.
Porque al fin y al cabo, querer a alguien es estar domesticado, como decía el zorro de Saint-Exùpery. Y entonces, esas personas que componen tu vida, son distintas a todas las demás personas del mundo.
Y eso significa que te preocupas por lo que podría sucederles.
Aunque sea irracional pensar en quien irá en el interior de una ambulancia que pasa por tu lado mientras caminas por la calle.

Consuelo

Es a la vez hermoso y frustrante sentir el consuelo en las puntas de los dedos y ver cómo retiras de nuevo la vista dolorida y cansada.
Soy un espectro ante tus terribles, poderosos ojos, que me atan a tí como un conjuro.
Tejo mis redes inútiles de pensamientos y dulzura, hago mis cálculos ridículos de compasión y esperanzas.
Acaricio el aire como si fuera tu piel que anhelo...
Pero todo tiene un gusto de hielo en el fondo de la garganta, un amargor de veneno que sorbo con cada palabra tuya, que me hiere en el no dejarme calmar tu dolor.

Seguiré mi camino a tientas y a fuerza de pasos en falso... hasta que me aleje de tí, y de la incapacidad de consolarte. Debí saberlo,me acerqué demasiado al fuego y mis ojos no ven ya más allá de los tuyos...

miércoles, 1 de noviembre de 2006

Halloween: el extraño caso del carnet de conducir


Lunes a las 8:50 de la mañana, me despierta el vibrador del teléfono (nota bene: quitar el vibrador del modo tchsss).
No atino a cogerlo debido a las legañas como torrijas (venga ya, que legañas tenemos todos, además tengo los ojos malitos), pero veo un número de Legio. Cuando, tras un rato intentando ver las musarañas en el techo me canso de buscarlas (sin gafas no las veo) y me desperezo, llamo al contestador y descubro que me llamaban de Tráfico... Considero que soy lo suficientemente persona como para llamar y lo hago. Una voz amable (hmmm, sospechoso) me dice que espere un segundo. Tras un rato de oír un hilo musical horrendo (incluso, peor que la bso de El Golpe, que tiene mi Muy Mejor Amigo en la ofi), oigo ajetreo en el otro lado y una voz que dice (en off, claro, por los teléfonos siempre se oye en off...) "uy, el teléfono". Me siento aludida por el comentario, y dos segundos después, otra amable voz me dice: "hola".
¡¡Me llaman para darme buenas noticias!! (y esa vocecita dentro de ti que te dice que eso no puede ser bueno...). Resulta que el teórico que hice el año pasado, aún me vale, porque ahora valen dos años... (???), y que puedo pasar a por la licencia cuando quiera.
¿Licencia? Si yo quiero el carnet, oiga...
Tanto da, será mejor que me pase...
Dicho y hecho, me acerco y hago cinco minutos de cola (qué diferencia, si me llega a pasar en la Villa y Corte, echo tres mañanas en el trámite), tras los cuales una nueva voz amable (esta vez ya no en off, sino en in) me dice que si, que me vale el teórico y que me dan la licencia previo pago de las tasas... Y de hecho, aquí la tengo, en el bolso. Ya puedo conducir cochecitos de broma de esos que me gustan a moi. No quiero ni saber si habría podido tener uno en Roma... (esos paseos al IKEA, dios mío).
Tras comprobar que el Tráfico son muy amables, pero se hacen la picha un lío como en casi todas las administraciones, me acerco a la autoescuela y le cuento a la chica lo que me ha pasado.
Ella me dice que comprobará el asunto, así que la llamaré mañana...
Y aún miro la licencia con desconfianza...
¡Puedo conducir vehículos agrícolas!


Y en un orden absolutamente distinto de cosas; he amenazado a varias personas con un post que os iba a escocer la conciencia a todos, pero no sé si me llega la mala leche, porque acabo de ver mi primera nota de Historia Contemporánea y no está mal.
Resulta que me preocupo de tener esto bonito, para teneros informados, después de un mes de espera, me dicen lo de Guate, se entera la mitad de la gente por el blog, y no tengo más que una felicitación en los comentarios??
Al próximo que me diga algo por el msn le borro el contacto, leñe.
Ten amigos...
El próximo blog lo hago anónimo, hombre, y no le doy la dirección a nadie!



Cosas que han pasado:
Han arrestado a Pinochet con el cargo de tortura, ya estaba bien. A ver qué sucede esta vez.
Mi madre ha leído esta leyenda de Becquer en la radio.

lunes, 30 de octubre de 2006

Crónica de un regreso al pasado...


Todo empezó hace unas semanas con Ra que me decía que tenía que quedarme en León el último fin de semana de octubre, porque iba a venir la invasión de conjuntos.
El tiempo se acercó al finde en cuestión con su velocidad habitual, y al final llegó el finde en cuestión, un fin de semana en el que, después de dos semanas de lluvias torrenciales, por fin lució el sol. Es más, lució hasta demasiado, menudo calor...
Los visitantes llegaron cargados de maletas hasta el Parador de León, donde se alojaron e habitaciones antiguas y llenas de muebles mullidos (o eso me pareció a mi, que tenía sueño). Durante la copa de bienvenida, mi pareja preferida nos ilustró sobre la estupenda experiencia que supone ser Amigo de los Paradores, cosa que decidimos hacernos todos rápidamente. El caso es que, al final, se me ha olvidado el folleto relleno...
Nos fuimos de tapas (en realidad hemos estado casi todo el finde de tapas...) y a comprobar la marcha de León, con incorporaciones a lo largo de toda la noche, y sucesivas puestas al día. Después de bailar poco y hablar mucho, y de muchos planes para el sábado, me marché a las cuatro de la mañana, derrotada y con un ojo que prometía molestar (del verbo mañananopodrásabrirlo, como efectivamente sucedió), y dejé a los viajeros dándolo todo en los antros que pueblan esta ciudad, incluido un curioso Studio 54 donde me han comentado que hay una marcha impresionante (fuentes externas al grupo).
El sábado a las 9:30 no se levantó ni el tato para ver el Parador, como cabía esperar, sino que la másquecompleta visita turística empezó más tarde de lo previsto, y las tapas sufrieron un retraso horario, lo que junto con unos cuántos fallos logísticos hicieron que acabáramos comiendo un sándwich mixto a las mil de la tarde. Tras contemplar las espectaculares vidrieras de la catedral y visitar el Panteón de los Reyes (o tomar el sol, según el caso), decidimos que lo más inteligente era comer hojaldres de Alonso y largarnos a casa del otro medioleonino del grupo a cenar y descansar (la pregunta es: ¿por qué no decidimos desde el principio que nos íbamos a quedar en casa, cuándo se veía venir?). Compramos la comida en un peculiar supermercado lleno de murciélagos y con las cajeras disfrazadas de brujas, y nos fuimos al pueblo en cuestión, a unos extraños 14 km de León (después comprobamos que nos había engañado, pero entre que ya era tarde y que no tenía remedio, le perdonamos).
Por el camino, descubrimos el miedo al apagar las luces en una carretera oscura oscura, en medio de la noche... casi casi como en Darkness...
Entramos corriendo en la casa huyendo de unos enormes (pero enormes de verdad) mastines leoneses que aullaban delante de la puerta (y que a altas horas de la madrugada se vengaron de nuestras voces de por la noche) y preparamos la cena entre risas, estreses y comentarios al partido de fútbol.
Los comentarios fueron degenerando y las conversaciones haciéndose más profundas (o no, depende del punto de vista!) a medida que pasaba la noche... y se nos hicieron las cinco (que eran las cuatro, las tres en Canarias) sentados a la mesa.
El domingo, nos desperezamos al canto del cabrón del gallo, hicimos un desayuno completísimo, visitamos una parte de la infancia y la adolescencia del Caballero de la Risa Pegadiza, y nos fuimos de nuevo a León, con una ruta turística que completar. Comimos raciones, sentados, y bajamos la morcilla y demás lindezas recorriendo calles empedradas, haciéndonos fotos que publicaré tan pronto como me lleguen (esto no es una amenaza... o si), y aturullando camareras al borde del Húmedo. Al final, llegó el final, como ocurre con todas las historias... y aunque horas más tarde una colgadita me dijo que la expedición había llegado bien a casa, abandoné el barco mucho antes, a las puertas de mi casa.

Es curioso ver cómo seguimos siendo tan iguales y tan distintos a la vez.
Esto confirma mi teoría de que la gente no cambia, cada vez se vuelve más ella misma (del otro lado, es una teoría falaz, porque si cambia, a lo mejor es porque el rasgo cambiado no era proprio de su personalidad... pero no hay demostración posible. Claro, que si todo se pudiera demostrar absolutamente, la imaginación sólo serviría para el I+D). El caso es que algunos temas de conversación han cambiado (coches, hipotecas y casas, horas echadas en el trabajo en lugar de en hacer las prácticas de mercantil...), pero el tono de las conversaciones no ha cambiado demasiado, y seguramente por mucho tiempo que pase, seguiremos teniendo los roles que en este grupo asumimos hace años.
Así, se oyó de todo durante el finde; quejas sobre la escasez de las tapas de León en comparación con las de Granada, recorridos exhaustivos por el centro histórico de la ciudad, simplificaciones geniales de la vida basadas en el sexo, preguntas indiscretas, ambiciosos planes de futuro, risas estentóreas, discusiones en el filo de lo absurdo que contienen distintas formas de ver la vida, ironías y requiebros lingüísticos, anécdotas, inventarios de personas más o menos desaparecidas... Me pregunto si seguiremos siempre más o menos igual, o en algún momento, las diferencias serán más que las similitudes...
Pero, no nos preocupemos, eso es agua del futuro.
Espero veros a todos reunidos antes de la próxima fiesta de despedida.
¡Este finde he recordado una yo de la que ya no me acordaba!

viernes, 27 de octubre de 2006

Segunda fase... ¡a jugar!


Después de los últimos nervios, se han decidido entre todos y han logrado ponerse de acuerdo, aunque aún no es absolutamente definitivo... a partir de enero, mi residencia estará previsiblemente en... tachán!


¡¡GUATEMALA!!



Ahora, a prepararlo todo, por fin puedo hacer planes...
Igual, hasta puedo dormir un poco mejor por las noches, aunque no lo ejercitaré mucho este fin de semana, porque viene la horda de conjuntos a conocer León...
¡habrá que celebrar mi destino!


jueves, 26 de octubre de 2006

Miércoles extraño


Tras tres noches sin dormir el mundo empieza a cobrar un tinte raro... o más bien, pierde el color, y, como en una fotografía en blanco y negro, los detalles saltan a la vista. Y te preguntas por qué no los habías visto antes... como ponerse las gafas siendo miope.

La espera se está convirtiendo en algo angustioso, máxime porque desde ICEX insisten en mandarme de vuelta a la ciudad eterna (aún no sé si es mala fe o qué)... si pudiera saber qué pasará dentro de un mes, o pudiera hacer algo para acelerarlo todo... mas, no está en mi mano.
El mundo es ciertamente irónico.
Igual habría hecho lo posible por quedarme allí... aún no sé, después de volver, las ganas que de verdad tenía de irme.
Que me quiten lo bailao, me dice una vocecilla desde el fondo de mi mente.
Y tiene razón, de no haber ido, no sería yo misma.
Aunque aún me falta un pelín más de cinismo para terminar de reirme de verdad de las cosas que suceden.

¿Por qué después de conversaciones que no querías mantener, entiendes tantas cosas que nunca te preguntaste? Si pienso en tí, siento que esta vida no es justa...

Oiga, ¿quién demonios diseñó este plan? Es que yo quiero pedir una hoja de reclamación, porque a mi no me advirtieron que esto era igual de absurdo y de inexorable que una tragedia griega...



Pero, seamos pacientes una noche más, un día más, como si los días no contaran en el reloj de arena de mi vida, que corre incesantemente. Vayámonos a la cama y sumerjámonos en una novela, y soñemos con los protagonistas, si la lluvia que no deja de golpear en las ventanas, nos deja dormir.
Tengo el poder de atraer los rayos....



martes, 24 de octubre de 2006

Mirada

El espejo me devuelve una mirada diferente, pero no sé ya diferente a que.
Es una mirada desconocida y fría, con un aire ausente que me asusta... es una mirada que no se ha posado nunca en tus ojos, una mirada que prefiere perder sus recuerdos a conservarte entre ellos, y que sigas clavándote como una astilla entre las ideas revueltas.
Es una mirada que me reprocha el valor que nunca reuní, las cosas que nunca te dije, que se han caído congeladas al suelo después de que llegara una brisa gélida...
Es una mirada que recoge lo que pudo ser y no fue, ni será; es dolor en estado puro, y el orgullo que me hace mirar adelante, sin pensar en lo que se queda.
Estaba escrito que sería así, pero eso no disminuye el tormento.
Me despierto de nuevo sola y cierro los ojos intentando no volver a soñar contigo. La esperanza es un animal salvaje que se agarra a las entrañas antes de morir.
Se acerca el final y la huida, tenso los músculos y me preparo para el salto hacia el vacío, en un mundo donde tú no estás... Y lo único que sé, es que no lo he imaginado todo... aunque ya no pueda agarrarme ni a eso.

lunes, 23 de octubre de 2006

48 horas desesperadas

Pero no como en la película, sino porque me he pasado dos días sin móvil. Todo por no aplicar la primera medida que se debe aplicar con los chismes eletrónicos, uséase, apagar y encender de nuevo... dos días sin estar localizable ni para toda la gente con la que quería quedar, ni para el PMA ni para ICEX ni para nadie... claro, cuando logré tener cobertura de nuevo, estallaba el bichín de mensajes y de avisos del contestador (que vaya tía peñazo, la del contestador, a ver si lo personalizo de una vez, bueno cuando me vuelva a cambiar de compañía). En fin...
el caso es que yo recuerdo que en algún momento, no tenía móvil, y a pesar de eso, llevaba una vida normal, si quedaba con alguien, pues tocaba esperar (excepto al que le decíamos media hora antes para no esperar mucho), llevaba una tarjeta de telefónica para las cabinas para avisar de que no iba a comer o de que alguien iba conmigo, y cuando llegaba a casa, tenía mensajes de la gente que me había llamado.
Ahora, leo medio asustada, que el 61% de los chavales entre 10 y 14 años ya tiene móvil. De un lado, me horroriza, y de otro, al fin y al cabo, muchos padres lo comprarán para tener a los hijos localizados. Y ellos aprenderán antes, como lo aprenden todo antes de lo que lo aprendimos nosotros, a mentir sobre donde están...
El mundo tiene cada vez menos encanto, los niños son cada vez menos inocentes y cada vez es más difícil mentir, aunque cada vez sea todo más cómodo... ya no tengo ni que ir a la tienda a que me revelen las fotos (que las tengo aún que seleccionar si me deja el virus), porque me las mandan a casa...
No me malinterpreteis, no me quejo! Si no fuera por internet, los móviles y esa serie de maravillosos inventos, este año no habría conservado ni a la mitad de mis amigos, o al menos, no en el mismo grado de amistad que tenemos (dicen que un amigo de verdad lo es para siempre, pero ya lo dijo Platón, que no hay que dejar crecer la hierba en el camino de la amistad)... pero, a veces, cuando me siento a leer un librito de aventuras, y me asalta el romanticismo, me pregunto qué será de mis ansias de conocer el mundo, si éste es cada vez más pequeño...
Desde luego, si yo tuviese hijos ahora mismo, no les dejaría tener un móvil... ni amigos! Mejor, les intentaría convencer de que una vez vi un perro verde, y de que aquí en el jardín de enfrente de casa, por las noches a veces hay unicornios pastando.
Claro, que igual lo mío es una cosa crónica...

jueves, 19 de octubre de 2006

¿Una cierta tendencia autodestructiva?

Una norma es algo que merece la pena saltarse si y sólo si existe un motivo para ello. Reconozco que me encantaría que el mundo fuese como en las matemáticas, donde no merece la pena saltarse las normas (lo siento, nunca dí los imaginarios, ya tengo bastante imaginación de serie) porque las consecuencias son, como mucho, un suspenso... Pero no es él caso, el mundo es el que es (sea la realidad la que sea, que ya sabemos lo que puede diferir de persona a persona), y las normas son relativas. Y hay quien va por la vida saltando normas como en una carrera de vallas...
Pero hoy lo que me preocupan no son las normas con fuerza, las leyes (si ahora leyera esto mi profe de Filosofía del Derecho, probablemente se escandalizaría), sino las normas que de tanto cumplirse, te configuran como una persona normal o no normal.
Dedúzcase, por favor, de mi discurso, que no estoy de acuerdo con estas normas no porque me definan como persona no normal (raro, no digo diferente digo raro, que dirían Fito & co), sino porque, al igual que las modelos de IMC menor de 18 (y mayor, no te jode) estas normas crean una especie de realidad paralela que sólo genera frustración cuando se aspira a ella.
No me canso de decirlo, y sin embargo, no deja de darme miedo: la seguridad no existe.
An old man, turned 98, he won the lottery and died the next day (Alanis dixit), es un hecho que se repite, la vida cambia, la seguridad es una mera ficción que nos creamos para dormir por la noche (tras la cuarta noche en blanco, he deducido que estar esperando al destino (en senso lato) es lo que no me deja dormir)...
Y si, de tanto pensar que la seguridad es buena, es estupenda, nos drogamos con ella y no vemos la vida de verdad? Es bella la vida porque se va en cada instante? Es bella porque no está compuesta de rutinas en realidad y cada día es distinto del anterior? Y sin embargo, hay veces en que cada día es exactamente igual al anterior...
Es indecible la angustia que me asalta cuando me preguntan: y tú cuándo te compras una casa? Pero cómo me voy a comprar una casa? En nombre de Dios, para qué? Volviendo a términos económicos, el coste de oportunidad de una casa es tal, que si la comprara, no sería yo quien hubiera tomado la decisión.
Mi hogar lo compondrán un gato (Pepe) y mi biblioteca ambulante (anda que no tengo que poner ex libris estas vacaciones eternas), y no la casa donde estén metidos... porque el mundo es muy grande, y si me compro una casa, me pertenecerá una pequeña parte del mismo, pero yo, que no me conformo nunca con nada, lo quiero todo.
Por no hablar de los planes de boda... eso sí que pone los pelillos de la nuca de punta. Últimamente oigo planes de boda lo más fashion, urbana, joven y moderna posible... ¿cuándo hemos perdido el sentido del gusto? Venga ya, para emborracharse a la salud de una pareja no hace falta tanto jaleo... y si lo que quieren es casarse de blanco, que no pongan excusas baratas ni hagan bodas cutres (dícese de las que acaban en los vídeos de primera).
Pero lo que de verdad me incomoda de todo esto (que preguntas aún no me hacen, pero me las harán), es, por qué hay que ser dos para ser feliz? ¿Convicción, norma para una vida estupenda, o estúpido instinto? (La culpa es de Meg Ryan)
Me hago utterly mayor y más cínica; obviamente me harté de estar siempre enamorada del Beatle equivocado, aunque le incluiré en la colección de fotos a colocar entre mi biblioteca ambulante.

Y no obstante, cuando más convencido estás de lo que dices, siempre llega alguien a fastidiarte las teorías (verdad, arquero?) y te demuestra que al menos para él, la vida según las normas es deseable y hasta (oh, maigod) factible. Y te deja con la sensación de que después de todo, es posible que no te gusten las normas porque sí eres raro.

(Y qué hay de malo en ser raro, eh??? No contesta nadie... pues me da lo mismo, que lo sepais...)

Hay, existe la persona que, con toda la seriedad de unos ojos marrones, y todo el aplomo de que es capaz, te dice que siempre quiso una casa con niños y perros, y una adorable mujercita a su lado. No hay nada más feliz que ese cuadro, a pesar de que se parezca a las familias de los anuncios. Y cuando te lo dice, recuerdas que cuando eras pequeña, tú también dibujabas princesas que se casaban con príncipes azules, y eran felices y comían perdices... quizá es una cuestión de empeñarse en la dirección correcta o en la dirección equivocada, quizá las normas para una vida estupenda llevan de verdad a una vida estupenda a algunas personas que de verdad las observan... quizá soy una cigarra y no una hormiga, y si mi vida pende siempre de un hilo no es sino culpa mía... quizá existe algo de seguridad en este mundo y se trata de buscarla... o quizá, como la fe, es un truco que funciona a algunas afortunadísimas personas.

Personalmente, me da envidia... pero también me asusta empeñarme en una vida y luego acabar aburrida... o quizá es simplemente, una cierta tendencia autodestructiva que me lleva a no aferrarme a nada, a preparar todo en el último momento, a colgarme siempre de la persona equivocada, a empeñarme en hazañas absurdas y a andar siempre convenciendo a la gente de que arriesgue un poco para sentirse viva.

Lo peor, es que al final, todo queda en humo (Mañana por la mañana...)
Tal vez esta vez no, tal vez esta vez, cuando acabe la espera, lo logre, y viva algo que de verdad me haga cambiar y ver la vida desde otro ángulo.

Quizá acabe convencida de que las normas son buenas... pero de momento, mejor aprendo a tocar la guitarra para estar todo el verano con la barriga al sol. No me resigno a creer que el mundo sea una eterna lección de matemáticas, ni que tenga forma de fractal...

martes, 17 de octubre de 2006

Humanidades

Y he aquí una decisión que no responde a mi espíritu de contradicción, pero que seguro que lo ayuda mucho... me he matriculado de Humanidades (aquí tocan un par de sonoras carcajadas).
Digamos que debido a mis recientes problemas informáticos y a que no he parado quieta, no he escrito demasiado últimamente en mi querido blog...
Tampoco es que mi estado mental me deje ordenar los pensamientos lo bastante como para escribirlos aquí, porque tengo más bien la sensación de que son una maraña de cables eléctricos que es mejor no tocar. Sin embargo, no sé si habeis intentado no tocar una maraña de pensamientos... es altamente complicado. Tú normalmente no te dedicas a pensar en puercoespines, pero basta que alguien te diga que no debes pensar en ellos para que lo hagas continuamente... y digamos que llevo tres semanas venga a pensar en puercoespines, de lo cual resulta que todo el resto de ideas están un poco agujereadillas...
Esta vuelta está siendo mucho más extraña de lo que yo esperaba... aunque no tengo tampoco muy claro lo que esperaba al volver... bueno, un poco de sentimiento de desubicación, un poco de angustia por no poder hacer planes, un poquito de reencuentros y un poquito de gente a la que después de veinte minutos ya no sabes qué contarle... más o menos lo de siempre, sólo que al final, de tanto estar uno más fuera que dentro, acaba fuera como un balcón (que se dice en italiano)... y qué le voy a hacer si sé la música que se llevaba en Grecia este verano, pero no la de España?
Por otro lado, hoy me han dado la desconcertante noticia de que igual sigo de vacaciones hasta enero... que son ni más ni menos que tres meses sin hacer exactamente nada... si, admitimos barco, que es tiempo para hacer cosas... pero no era lo que necesitaba oír hoy... fundamentalmente, porque aún no me han dicho dónde me iría en enero... sabeis ese relato de Benedetti en el que su avión nunca llega a salir? Pues algo parecido. Y con una maraña de pensamientos que no me dejan dormir a pierna suelta por la noche, pero que por la mañana hacen que me quede como una piedra en vez de felicitar a los cumpleañados.
Saquemos algo positivo de todo esto y aprendamos a pensar un poquito... a ver si dejan de tildarme de ecónoma inculta, al menos (aunque en puridad, hace mucho que nadie lo hace).

viernes, 13 de octubre de 2006

Nada cambia

Siempre esperando, una voz, un gesto, una decisión, una palabra, una noticia, con la vida suspendida de un hilo, anhelando cada instante que todo cambie, pero no cambia nunca... y cuando todo permanece, acabo por huir, de tí, de mi, de todos... acabo por renegar de lo que conozco, porque la vida es necesariamente más que una espera... o no? ¿Dónde estás? ¿Y dónde estoy yo?

martes, 10 de octubre de 2006

Lucha desigual

No, no he desaparecido, aunque casi casi.
Llevo tres días en lucha desigual con una serie de virus, troyanos, gusanos y la madre que los trajo a todos, que han tomado posesión de mi ordenadorcito, y que de vez en cuando lo apagan. El caso es que he sacado de todo de aquí dentro (una bota vieja, un trozo de somier, una caja de hojalata con el dibujo borrado...), y esto sigue haciendo cosas raras, así que seguiré mi inmersión en el mundo del freakismo más profundo, en el que empiezo a entender algunas de esas expresiones que dan miedito...

Todo ello contando con que mi intención inicial era colocar las fotos y seleccionar un montón para imprimirlas, he comprobado la gran verdad de que las cosas no salen nunca como uno quiere... para compensar la carecia del orden en las fotos digitales, he revelado catorce carretitos que tenía acumulados desde marzo (por aquello del peso, saben ustedes?), y me he llevado agradables y desagradables sorpresar, como puede confirmar mi Ingeniero favorita, que ha pasado el finde en la notabilísima León, para darnos la enhorabuena y ver la casa nueva.
Ay, que de eso espero fotos también!
Dios mío, estoy mentalmente repasando la cantidad de cosas relacionadas con la fotografía que tengo que hacer antes de irme... ups.
Como cuesta ponerse en orden, sobre todo cuando no sabe uno para qué se está poniendo en orden...
Esta mañana me he informado de las vacunas que me hacen falta para irme por ahí, y para empezar, me hacen falta muchas. Y ya veremos cuando sepa dónde, las que añadimos a la lista!
Hmpf. No os asusteis a los que habeis pensado en venir, que de turista no se exigen, jeje.
Y mientras, cada vez más en ascuas y con mis compañeros que se angustian con la segunda fase... menudas experiencias paranormales vamos a oír también por ese lado...

A propósito, desde el blog ruego encarecidamente a los elegantísimos becarios de segunda fase de la FAO que me den alguna señal de vida, que al final me quedé sin sus correos personales... y gracias al virus, soy incapaz de abrir la agenda de mi antiguo correo mcx.

Vacaciones capítulo X: El país de los dioses, kalimera ellada

(Lo sé, hace mucho que debí publicarlo, circunstancias de la vida. Quien me quiera me disculpará!).

No parecía una buena entrada en el país llegar a las tres y pico de la mañana (y sin saber si tenía que atrasar o adelantar el reloj) y con la advertencia de E de que no me dejase engañar por un taxista al que le tenía que dar la dirección en griego... No debí dársela muy mal porque llegué al lugar en cuestión, donde me esperaba una mulatilla que resultó ser E, cambiada de raza a base de tremendos baños de sol. Tras mi sorpresa inicial y agradeciendo los 23 grados a esas horas de la noche, después del menos que fresco norte de Europa, nos pusimos al día y dormimos un rato, pero no demasiado... yo tenía ya la rutita preparada por la ciudad más caótica de Europa, que lo es.
Sinceramente, las dos cosas que más me han decepcionado este año han sido las pirámides y la Acropoli... probablemente, están demasiado vistas, y cuando uno llega resoplando y bufando por el calor, después de haberle pegado un sorbo al agua caliente de las fuentes a medio camino, no le tiene uno mucho aprecio a nada... por no hablar de lo que resbala la jodía Acropoli, que casi me quedo allí! Demasiado llena de turistas y con una dudosa restauración, es bonita y hasta cierto punto impresionante, pero. Me gustaron mucho más las vueltas que dí por la tarde por Plaka, a la sombra de la montañita... o las vistas por la noche. El caso es que Atenas tiene un ambiente muy particular, y no sólo porque estés todo el rato oyendo español hablado al revés por la calle.
Después del día de turismo (y muy resignada sin ver Afaya, que me habría dado tiempo a verla en un día, si no hubiéramos tenido tanto lío de islas), nos dedicamos a recoger al resto: a la procedente de Madrid a las tres y pico de la mañana (y a esta sí que la timó el taxista, aunque no sé si el mío me timó, porque se quedó con cierta botella de vodka polaco que fui tan cazurra de perder), y por la mañana, a la cairota, a la que recogimos por los pelos en el aeropuerto antes de salir disparadas a una isla remota.
Desayunamos en el Canal de Corinto, donde obtuve una foto igual que la del santuario (ahora entiendo por qué no salían más que fotos iguales, es que no hay otra!!), y donde nos enteramos de que el canal en cuestión lo había empezado un tío hace mucho tiempo y de que los peces están tan felices en el agua... Más tarde, pasamos el puente de Patras, espectacular (y no sé si está en esta carrera que se traen haciendo los puente curvados para que cada uno sea el más algo de Europa por cinco centímetros), y sobre todo muy blanquito.
Por la tarde llegamos a la playa y nos esturreamos como buenas viajeras... la playa de piedras suscitó algunas dudas, pero no demasiadas. Por la noche, breve incursión en la comida loca, y finalización de la noche en un lugar donde parecía concentrada la marcha, pero donde ponían una música extraña (y no por griega!)... no sé en qué momento del día comenzó mi obsesión por los sombreros de vaquero, creo que la llevaba de antes, latente, y surgió al verlos en las tiendas... probablemente se debió a no poder dormir la siesta y a no lograr ver a todos aquellos surfistas que nos habían prometido...
Por la mañana, lamentable espectáculo al despertarse, buen desayuno con yogur griego, y excursión hasta la playa más espectacular que se pueda imaginar, aunque según ciertas informaciones no merecía la pena (si a la gente le pagaran por las tonterías que dice...), Porto Katsiki, donde nuestras sospechas acerca de las piedras se confirmaron, pero no nos importó.
En realidad, hubiera merecido la pena sólo por ver el pollo que se montó en el aparcamiento, donde una napolitana lista quería manejar ella todos los coches, a base de gritos, y E, muy grande, acabó bajándose del coche para dirigirlo ella, gritándole en español a la estúpida en cuestión.
Al final del día, logramos ver una puesta de sol más que espectacular y muertas de hambre, nos dedicamos a vivir una serie de experiencias paranormales en un restaurante. No sabíamos si lo mejor era el arte de la camarera para llevar las cosas o la capacidad para conversar de uno de los integrantes de la troupe:

- Siete italiane? (¿sois italianas?)
- Non, siamo spagnole. (no, somos españolas)
- Ah, sprechen Sie Deutsch? (ah, ¿habla usted alemán?) (??? se deduce que hablo alemán de que soy española, o de que no somos italianas??)
- Ja, ein bischen. (si, un poco) (porque pa chula yo)
- Ah, ich haber fünf Jahre in Frankfurt gelebt... (ah, he vivido cinco años en Frankfurt...)(mientras se va a aturdir a otros clientes)

No sé si es normal en Grecia, pero eso sólo puedo pasar allí... y si yo fuera el camarero, mejor para aturdir es preguntar ¿habla usted indostaní?
No fue la única cosa extraña de la noche, porque Grecia, lo he dicho muchas veces, es un país surrealista. Invitaciones a copas que aparecían misteriosamente junto a nosotras, tías rubias que parecían estar solas, tíos altísimos que echaban piropos y desaparecían...
Obviamente, por la mañana fue imposible levantarse antes de la hora de irse, pero no hubo ningún problema... qué país más easygoing (claro, eso explica que estén como estén, pero ojo, que son felices!!)-
Nos fuimos a la última playa, donde confirmamos las virtudes de las piedras (y debo confesar que superé un poco mi miedo al mar, hasta que la cairota vió un monstruo marino), y después nos fuimos a conocer Agios Nikitas, donde vimos la playa de arena, que debe ser la única de la isla.
Después de una espectacular pelea de móviles, que por puro respeto no ha acabado aún en youtube, partimos para Atenas, cantando la canción que será el éxito del verano que viene: Uuuu pierna de madera... Y llegamos, camino a la inversa, y conmigo hablando casi todo el rato, a las dos de la mañana en Atenas, saltándonos semáforos y subiendo a ver las vistas de la Acrópolis para después llevarme al aeropuerto, donde gracias a la organización que caracteriza al país de los dioses, casi pierdo el avión (uséase trescientas personas en la cola de revisión de pasaportes, un solo griego revisándolos, y muy despacito, a todo esto, mi vuelo ya hacía veinticinco minutos que estaba embarcando; los nervios fueron lo último que me faltaba para acabar de agotarme). Afortunadamente nos pasó lo mismo al 80% del pasaje, con lo cual no despegaron sin mi, y logré llegar sin contratiempos y casi en coma a Budapest, donde alucinada, me paseé por el centro de la ciudad destrozado por una tormenta tremenda...
No recuerdo bien el resto del viaje, llegué a la ciudad eterna a las seis y a mi casa en algún momento después, y dormí hasta la mañana siguiente, sin soñar ni moverme (de hecho, ahora puedoo confesar que me quedé dormida con las gafas, y menos mal que no fueron las lentillas...). Por la mañana, el mundo era de nuevo un lugar brillante y nuevo, pude compribar que mi moreno no era mentira en el espejo del baño y el sombrero de madonna me sonrió desde encima del armario.
Grecia es, definitivamente, el país perfecto.
El país de los dioses....
¿Quién se viene conmigo a montar un chiringuito??

martes, 3 de octubre de 2006

In a surreal hiperreal way... Desde Legio VII

El retorno.
Más difícil y más fácil de lo que esperaba.
Como cuando tienes miedo de ponerte unos pantalones viejos, pero cuando te los pones, aún te sientan bien.
Sólo que sabes que en breve, te volverás a marchar.
Ya os lo he dicho a todos, soy como un hámster, no se me puede coger cariño... siempre acabo marchándome, es culpa de Willy Fog.

¿Que cómo fueron los últimos días?
Agente fueron unos días curiosos, llenos de viajes desconfiados a la posta cargada de paquetes con cosas (pesadas, muy pesadas), pensando y cavilando cómo meter las cosas en las maletas, y con la sensación en el trabajo de que todos los días eran viernes...

¿Que como fue la despedida?
Oiga, vaya preguntas hace usted. Pues triste, como casi todas las despedidas. En soledad, como las buenas despedidas... porque cuando son otras personas las que te dicen lo triste que es una situación, no te lo parece tanto. Logré despedirme en condiciones de la cúpula de mi exparroquia, y Roma tuvo la infinita cortesía de responder mis miradas apenadas con un día de sol radiante y espléndido.
Ay, qué ciudad caprichosa y variable.
Te prometo seriamente que volveré a perderme por los callejones del ghetto y a lucir el palmito por la Via Cola di Rienzo. Pero ahora, me reclaman intereses mayores y más urgentes, y tú lo sabes.

¿Que cómo fue la llegada?
Pues no se podía esperar otra cosa: complicada, como todos mis viajes. Mire usted, yo tengo, por alguna extraña razón, el don de que los viajes resulten ser mucho más complicados de lo que eran al principio... Airmadrid decidió que era demasiado pronto para mi vuelta a España y retrasó el vuelo tres horas... yo que estaba tan contenta cuando el chico del check in me dijo que no llevaba sobrepeso (eso es que no me ha mirado usted bien las caderas, pero gracias por el piropo), se me pasó la alegría cuando me dijo que había un ligero retrasillo.... pero no te preocupes, que a mediodía os avisarán para que recojais los bonos de comida... (joé, deben estar acostumbrados...). Después de llamar a mi Muy Mejor Amigo para que me cambiase el billete (después de que le tocara cruzarse los Pirineos para ir a buscarme, no sé como me coge el teléfono los días que viajo, el pobre), me dispuse a esperar tres horazas a que saliera el vuelo... y disfruté de mi no comida, sino cutre bebida. En fin. Aprovechando la circustancia, seguí con mi obsesión malsana por el tema derechos humanos y segunda guerra mundial, y me compré Se non ora quando, de Primo Levi, además de un libro sobre la India... Mis últimos libros italianos en Italia, sniff.
Al final no se me hizo tan largo y subí al avión... que nos dijeron que iba con retraso porque había venido con retraso de Tel Aviv, excusa que hizo que todos nos volviéramos alrededor a comprobar la seguridad del bicho... claro, volamos mucho más tranquilos. Dos horas y media más tarde, aterrizamos en Barajas, y cuando pasé por delante de la flamante T4, tuve el segundo gran pálpito del día: El uapero J no está en la T2, me está esperando en la T4.
Y dicho y hecho, le llamé y me confesó que estaba en la T4... y lo peor es que mis maletas salieron casi las primeras... pero me mintió, porque no era el uapero J quien me esperaba, sino mi querido Destinatario, con quien el reencuentro fue menos poético de la cuenta porque tenía el coche mal aparcado.
Y así se cumplió el primer gran pálpito del día, aunque no os lo cuento para que no me llameis meiga... eso es otra historia y será contada en otra ocasión.
Con la mejor sorpresa que me podía esperar a mi llegada (día proverbial, curiosa casualidad entre las casualidades), entre las obras faraónicas de la capital, y con música extraña y cautivadora en lenguas incomprensibles, transcurrió la tarde surrealista a juego con la mañana. Cuánto te he echado de menos D... cuanto. No se te ocurra volver a desaparecer o me iré a buscarte. Y ya sabes que no me da pereza ir a ninguna parte, y que hay más cosas dentro del tintero que fuera.
Casi casi en la hora límite, me subí en el autobús que me llevaría a casa de mis padres, con cuatro horas de sueño por delante... por fin, con tiempo de examinar el surrealismo del día y recordando todo lo que quiere ser recordado, mientras me deslizaba tranquilamente en un sueño ligero y lleno de imágenes imposibles.

¿Y ahora?
Buena pregunta... esta semana, desharé mi mastondóntica maleta, mientras espero que lleguen los paquetes que deben llegar, arreglo asuntos pendientes y veo aumentar mis niveles de impaciencia con respecto a mi destino el año que viene... y la semana que viene, de vuelta a la capital de reino, para más reencuentros y unas vacaciones que no sé cuanto durarán... Pensando, que al final, volveré a dejarme cosas pendientes... como un pequeño ancla para asegurarme de que vuelvo.
Ah, también tengo que desmentir el rumor de que soy fotógrafo profesional después de haber estado cuatro horas haciendo fotos en el III Encuentro de Coros de la Romería de San Froilán...

PS: Viva San Judas Tadeo, que el año que viene tengo casa en Copenhagen. Ya veremos si puedo ir...

domingo, 1 de octubre de 2006

Avrei voluto, pequeña serenata nocturna de duda e y si.

Dentro de mi los sentimientos se expanden como las ondas en un estanque... y si las cosas fueran de otra manera?
Si nada fuera necesario, ni doloroso, ni temible... y si sólo tuviera que ver tus ojos durante el resto de mi vida?
Y si me equivoco y sólo veo mi reflejo en la superficie del agua?
Y si por cada palabra no dicha hubiera un eco aún más hermoso y más secreto dentro del alma, en vez de un puñal clavado?
Si pudieras ver en mi mirada todas las cosas que no soy capaz de decirte, si comprendieras todo lo que de mí está oculto por esta superficie extraña...
Y si lo ves, y lo comprendes, pero no sabes a quién le hace más daño?
Y si el juego pudiera ser aún más cruel...?
Y si lo supe desde el principio... Sólo vemos lo que queremos ver.
Es posible que el dolor pase algún día, es posible que las cosas cambien, es posible que olvide las espirales de dudas que me atormentan en las largas noches, es posible que algún día detrás de mi silencio no quede nada más, porque todo se haya secado como en un jardín cuidado por un jardinero loco. O es posible que no pase nunca, y yo esté consumiéndome mientras exploro sistemáticamente todo lo que pudo ser y no fue...
Sé que cuando abra de nuevo los ojos, no estarás ahí. Y sin embargo, estuviste.
Estuviste.
Al menos esa duda no me atormenta.

miércoles, 27 de septiembre de 2006

WFP staff ICEX mediante

Ya es definitivo, aunque no sepa ni dónde ni cuándo...
El blog cambia de aspecto y en breve cambiará de nombre, porque ICEX mediante (y a pesar de mi desconfianza inicial, que he visto defraudada, afortunadamente!!) me voy con el WFP a un país por determinar de Sudamérica... Lilith se va a descubrir el Nuevo Mundo...

Ya solo queda hacer las maletas, mandar los últimos paquetes por posta, descolgar las fotos y las postales de las paredes, hacer las últimas fotos y el informe de beca, tomarse las últimas birras con los becarios, coger el último avión y se acabó.
Ha pasado un año y es lo justo.
Otra etapa que se cierra.
Y hoy no puedo decir si estoy triste o ilusionada.

martes, 26 de septiembre de 2006

Ecco fatto y la primera cena de despedida

Fusionados quedan ambosdos blogs... dos días me ha costado...
Ahora, procederé a la remodelación del blog, porque los tiempos han cambiado, me siento distinta de cuando esto empezó a escribirse solo...
Últimamente, la única forma de liberar el stress es, precisamente, ordenar y cambiar cosas. Aunque al final resulta ser contraproducente, dado todo lo que tengo que ordenar y llevarme de vuelta a casa.

La vuelta es complicada. Mucho más de lo que nunca imaginé...

Y sigo sin saber a ciencia cierta nada del futuro, aunque sospecho que en breve cambiará también el nombre del blog... abandono la Ciudad Eterna físicamente, pero nunca la abandonaré del todo.
Lilith vino a morir a la Ciudad Eterna, como en la leyenda... pero resurgirá de sus cenizas!


Nota bene: Hoy, he tenido otras dos bajas en el foro. Lo peor no es que esto se acabe, sino quedarse el último a ver cómo se termina...

Mas, como dice el salmón noruego, no lloremos por las esquinas, que en breve estaremos en Madrí (o en Estambul) tomándonos unas cañas y viéndonos las caras mientras hablamos...

lunes, 25 de septiembre de 2006

El tiempo de las decisiones, el final de la tierra de los demonios


Ha llegado.

A la vez que las "caras" familiares y las "voces" van desapareciendo de mi panorama de rutina, y todos los días toca una despedida distinta vía internet o en persona, se presiente el cambio en el aire, y las deciciones pululan pendientes de ser tomadas.
Esta vez las he tomado, en contra de mis propios pronósticos. Pero de verdad. Sin embargo, el final de la historia lo contaré en otro episodio... porque da mal fario hacer planes sobre cosas que están en el aire.
Decisiones, porque ha llegado la hora de afrontar cosas: el futuro, ciertas historias suspendidas de mi vida como murciélagos de una cueva...
Esta nueva serie de decisiones la inauguro fusionando dos partes de mí, que en realidad siempre estuvieron juntas. Y que si miro hacia atrás, noto que en realidad tienen mucho que ver la una con la otra...


Se acabó la Tierra de Demonios, porque los demonios, los llevamos todos dentro.