lunes, 29 de septiembre de 2008

Stress informático


Ya lo dije aquí, y es que no entiendo por qué últimamente hay tanto revuelo con facebook... Venga, vale, es interesante; yo también estoy inscrita, como casi todo hijo de vecino, pero me parece que es un indicador del tiempo que la gente pasa sin trabajar el hecho de que haya tanto movimiento en esa página. En realidad, contaba yo esta tarde, yo la tengo abierta porque hay quien me habla por ahí... y el msn, y el skype... más los contactos del gmail, y cuatro o cinco páginas de esas de redes (seguro que alguna de ellas es un virus) en las que ya si no me registro, porque es demasiado. Como me decía el otro día el Arquero, mi vida social me está matando... 
Claro, para evitar eso, me he pasado el fin de semana encerrada, trabajando...
Ya no sé a quién he puesto al día y a quién no... el martes, tenemos el lanzamiento de mi estudio querido y de Nutrinet... después, prometo volver a ser la persona coherente que yo era. De verdad.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Buenos malos augurios


Entre otras cosas... Se puede decir que yo ya tengo experiencias paranormales (y con anormales) en aeropuertos... lo he contado aquí, aquí, aquí, aquí y hasta de este vuelo tengo algo extraño que reporta... (y las veces que no he podido encontrar el relato, como el de aquella imponderable azafata de American Airlines...). Aún así, esta mañana ha sido una hazaña...
Un vuelo que sale a las 6:40...
...una voz que a las 5:55 exclama: mierda, son las seis de la mañana... 
...un coche que hace tiempo récord al aeropuerto...
...un amable auxiliar de vuelo (o como se llamen ahora) que hace el check in justo antes de cerrar el vuelo (el pobre, sin entender nada de lo que aparece en el papel de inmigración, por la prisa)...
...carreras para saltar las colas de seguridad porque el vuelo aparece a las 6:25...
...un policía que amonesta seriamente por dejar el Lilithmóvil de cualquier manera en el aeropuerto, y yo que hagho gala de mi descripción en facebook diciendo que soy tendente a salir de los problemas sonriéndole a alguien (discrepo, pero a veces aplica!)...
...un sms que llega a las 6:40 diciendo: on board, gracias, besos...
My pleasure, la verdad. Veo que no soy la única que tiene serios problemas con los aviones, esto tiene pinta de ir a ser divertido... tengo que comprobar si los altos niveles de adrenalina hacen mal a la salud. 
Nota bene: cuando alguien te lleva volando (en sentido figurado) al aeropuerto, para coger un avión (y volar en sentido literal) media hora después de la hora recomendada para embarcar, no es el mejor momento para decirle: una vez cogí un avión llegando al aeropuerto llegando cinco minutos antes de que saliera (al menos, si no quieres pasar de 80 km/h a 90 km/h por ciudad). 
¡Digamos que es una cosa más en común, pero no es la mejor cosa para tener en común!

viernes, 12 de septiembre de 2008

Las pequeñas cosas


... ya he hablado de esto aquí, pero es que de verdad son las que ocupan la vida, y las que, al final, significan algo. Claro, que todo tiene sus límites, queridos y queridas, lectores y lectoras, míos y mías.
Y si no, por qué hoy me cuentan desde Chicago que no se veían pegatinas contra la conspiración del 11S, ni nos han bombardeado los medios con aquellas fatídicas imágenes? Porque han pasado siete años, y todos estamos ya ocupados en otras cosas. No quiere decir esto que aquello no cambiara el mundo, porque lo hizo. Ya se inventarán los historiadores otro nombre para esta época extraña que nos ha tocado vivir, pero aquella fechita del 2001, fue un hito.
A pesar de las pequeñas cosas, todo el mundo recuerda qué estaba haciendo cuando sucedió; éso significa que cambió algo, que marcó un hito. Aquellas primeras horas en las que la incertidumbre era enorme y parecía que iba a estallar otra guerra mundial.
Hoy, la noticia más impactante que he leído es que ha estallado una nueva revolución en Facebook porque han cambiado el interfaz del usuario... la gente a veces tiene demasiadas pequeñas cosas en las que pensar.
Y así, así precisamente, es como nos iremos al cuerno, pensando demasiado en las pequeñas cosas. Claro, que cuando uno se fija en las noticias pequeñitas que hay alrededor de la de Facebook (o sea, la última barbaridad en cualquiera de esos países que en el fondo, tampoco nos preocupan demasiado porque se salen del espectro de las pequeñas cosas), pues piensa que nos lo tenemos merecido.
Hace poco (o mucho, porque he descubierto que el stress altera la percepción del tiempo), me decía una guatemalteca bien interesante que el problema en Guatemala no es que lñas diferencias sociales y la represión estén generando una olla de presión, sino precisamente lo contrario: que el individualismo es tal, que no se está acumulando rabia por las desigualdades sociales, sino que esta se expresa de formas pequeñas, que afectan a la vida de todos los días, y que no promueven grandes cambios. Es cierto. Es cierto. Pero a quien no tiene oportunidades, no se le puede pedir más de lo que puede dar; a quien nace con ellas y las desprovecha prefieriendo convertirse en un devorador de granhermano, si se le pueden exigir.
¿Pero qué digo? Es mucho más cómodo enfadarse porque Facebook es diferente hoy, y no preocuparse de nada grande que uno no pueda abarcar.
Por cierto, que a mí Facebook, me parece igual que ayer.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Consejos para una vida feliz


La vida, siempre lo digo, es fácil. Somos nosotros los que nos empeñamos en complicarla hasta el infinito. A veces, las circunstancias la complican adicionalmente; pero generalmente el componente humano es mucho más pesado.
Así que, en plan de libro de autoayuda (que sí, los odio, haceis bien de recordármelo), os daré los Consejos de Lilith para una vida fácil.
- Tu calidad de vida depende inversamente de la distancia a tu puesto de trabajo.
- Incluso si no viajas frecuentemente, llegar con tiempo a los aeropuertos son años de vida que te ahorras porque no los gastas en estar estresado.
- La mística en las relaciones humanas es un craso error. Te puedes poner místico, sí, pero cuando ya sepas a ciencia cierta de qué va el otro extremo. Primero aclara, después di tonterías (ésa se desprende de "la vida no es una película estúpida de Meg Ryan"). Y esto, ojo, no aplica sólo a las relaciones personales, sino a las laborales, sociales, etc...
- Acepta a las personas como son, porque no cambian, sólo se vuelven más como son.

Con esas cuatro reglas (si, la última es la más difícil), te garantizo que no tendrás problemas de hígado derivados de los disgustos (lo que hagas con el alcohol es asunto tuyo, my friend).

Disclaimer: Obviamente, yo no siempre las aplico; pero conste que las he extraído de mi experiencia!

domingo, 7 de septiembre de 2008

Anatomía de una definición

¿Quién soy? ¿Dónde estoy yendo? ¿Por qué ha pasado lo que ha pasado?

No son preguntas extrañas; se las hace todo el mundo, a veces incluso sin darse cuenta.

Lo difícil no es hacérselas, señoras y señores, lo difícil es responderlas. Y una vez respondidas, tenerlas en cuenta como información esencial que son.


Generalmente la respuesta es el resultado de un proceso, no es que uno se pregunte algo tan trascendental y cinco minutos después, tenga uno la clave del universo: a veces, uno incluso busca la respuesta fuera de sí mismo (pero este no es el momento ni el lugar para hablar de religión). Lo más normal es que uno se vaya dando cuenta de cositas y cositas y un buen día, uno se da cuenta de que lo sabe.

Claro, no pasa siempre, porque a veces esas cositas pasan por delante de uno sin que uno, que está mirando otra cosa, se de cuenta. Estos últimos tiempos, ayudando a sistematizar partes de esta información, me he dado cuenta de cómo, por simetría, esa misma información se ordenaba en mi cabeza. Y, como casi todo cuando se entiende, al final, es una cosa muy sencilla: o se deja uno llevar por la corriente, o no. La mayor parte de las cosas son así, somos nosotros quienes las complicamos.

Ahora viene lo divertido, que es saber a qué grupo pertenece uno, y comprender de qué forma lo hace. Y veo, para mi dicha, que soy de las que no se dejan llevar por la corriente, aunque parezca que hasta aquí me haya traído una serie de conjunciones astrales muy afortunadas. Cómo hace uno las cosas para no dejarse llevar, ya es otra historia. Y toda otra clasificación...

viernes, 5 de septiembre de 2008

Piezas de puzzle incompleto


Versos que no riman y que, a pesar de ello, al final tienen una extraña armonía. Negativos que suman positivo, siempre me gustó ese peculiar cambio de opinión. Clic clic clic hasta sumar un todo que no es perfecto, y que no se parece nada a lo que había al principio, pero con el que uno puede estar muy a gusto.
A pesar de que el proceso puede que sea doloroso.

Movimiento de clic número 1 para violín solista.
Tempo grave.

No era ni siquiera un sentimiento de tristeza. Era un sentimiento de dolor y de traición... ni siquiera la posibilidad de derramar las lágrimas del dolor profundo. Sólo la posibilidad de apretar la mandíbula y fijar los ojos en el espacio, jurando no derramar las lágrimas de rabia infinita que se agolpan en la distancia. Y después, la oscura fuerza de voluntad que nace desde algún lugar profundo, la convicción de saberse más fuerte que todo, incluso que la decepción y la rabia incontrolable, que permite después de una lucha interna, dominarla. Un instante sostenido en la inmensidad. Saber que algo se ha muerto por dentro y que a pesar de lo que pensábamos, eso no nos ha matado. Pero saber que lo que se ha roto, se ha roto para siempre.
Después, el vacío, como un espacio inmenso de horas llenas de silencio que ocupar con pensamientos deshilados. Un vaivén de incertezas y un constante recordar aquello que quiere ser olvidado.



Movimiento de clic número 2 para violín y coro.
Tempo lento.

No me consuela, pero al menos ahora sé que yo tenía razón y eras tú quien se equivocaba. Todo este tiempo perdido, ahora tiene un culpable. Y yo, yo no estoy loca. Permíteme pues, que me enfade, y que por primera vez en mucho tiempo, no tenga en cuenta nada más que la realidad que mis ojos me muestran, lo que siento de la piel para dentro y lo que me dicta mi cabeza. Por una vez, después de haberme olvidado durante tanto tiempo, por fin, me estoy escuchando. Y lo que sospeché muchas veces, resultó ser verdad. Yo tenía razón y tú te equivocabas. Y permíteme que siga enfadada, porque no creo en la justicia poética. Y ya, me dan igual las consecuencias, la verdad.
Al final queda sólo una indecisión mortal, apática, pero libre de tí. No queda nada, pero tampoco quedas tú. Y los restos de lo que hubo se diluyen lentamente en el pasado y en la memoria, como un mal sueño...



Movimiento de clic número 3 para violín, flauta, percusión y orquesta.
Tempo andante.


Y en medio de la calma, sucede lo inesperado, lo raro, lo inexplicable, lo perturbador, lo mágico y lo más sencillo. Sin transición, la calma glacial que me rodea se transforma en un torbellino de arena candente que me envuelve me tranforma y me hace olvidar el lugar donde estaba. Intento reposar los pies en el suelo, mareada.
¿Quién eres, que has venido a cambiar mi vida mientras cambias la tuya?¿Tienes acaso tanto miedo de mí como yo de tí? Mírame a los ojos una vez más, miénteme, asústame, atúrdeme, que yo haré lo propio en esta guerra sin fin. Toca mis dedos con la punta de tus dedos, el terremoto no para, hace temblar el alma cada vez a más velocidad.
Y en medio del caos, el silencio, una figura suspendida en el aire, la eternidad en la punta de los dedos. Daría todo por volver a repetir ese instante y poder decirte; pero lo entiendo, ahora lo entiendo todo... pero la belleza del instante reside en que no se volverá a repetir. Con un toque de surrealismo que hace que la chispa de la vida vuelva a un paisaje quemado.

Movimiento de clic número 4 para violín, flauta y orquesta.
Tempo presente.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Actualización actualizada y actual


No voy a empezar como siempre, porque me repito como las cebollas. Si, no tengo tiempo, y sin medios de transporte a mi alcance, es difícil encontrar un lugar y un espacio en el que procesar mis pensamientos. Pero eso está hilado con lo que me apetece contar hoy...
... que es mi última aventura con el Lilithmóvil.
Yo lo sabía, que un coche de segunda mano sería más o menos eso... digamos, un coche con personalidad... un coche que se quedaría acurrucado en el rincón del garage (porque eso es lo que es mi plaza de parqueo, un rincón en el que sería difícil meter un coche más grande que el mío) cuando lo aparcara por la noche, y que se pondría contento cuando me oyera llegar.
Pues ha resultado ser un poco más que eso, porque de verdad tiene una personalidad.
Todo empezó con un tubo de escape suelto y una luz de posición trasera que no se encendía. Como un guiño. Después, demostró que es un chico duro cuando empezó a encender las luces de posición delanteras cuando to frenaba... (si, y las de freno también). Lo mejor fue cuando, llegando más allá de los límites de lo razonable, el Lilithmóvil aprendió a quedarse encendido al sacar la llave de contacto... casi casi como la niña del Exorcista.
Después de semejante demostración, me senté un rato con él, le pregunté si es que no le hago suficiente caso, si es que los demás coches se meten con él (esos monstruocoches que hay en el garage) y me dijo que no sabía por qué lo había hecho. Después de darle un par de abrazos y besitos, le dije que nos iríamos al taller... Pero no hubo oportunidad de llevarllo, porque por la noche, volviendo del cine (de ver Batman, que miedo da el Joker!) se calentó un poquito... La explicación oficial es harto complicada, y contiene elementos tales como un termostato que funciona aleatoriamente pero esté bloqueado, una derivación eléctrica que hace que el ventilador no funcione, y un radiador oxidado. La tormenta perfecta dentro del motor del Lilithmóvil, que, afortunadamente, paré a tiempo.
Después de verlo irse por tercera vez en la grúa (y da pena, da pena), creo que esta vez ya si, está mucho mejor... hasta la dirección (porque mi coche lo tiene todo duro) está menos dura. Claro, que ya no necesito ejercitarme tanto, porque para eso me he apuntado al gimnasio. Y el Lilithmóvil lo sabe.
qué no sabrá un coche tan listo?
Ahora está ahí aparcadito, enroscado sobre sí mismo. Y en el lugar donde una vez hubo un water, ahora hay una pieza de radiador oxidado... Dios mío, espo se puede tirar a la basura normal?

Tierra adquirida en el último mes: mucha, suficiente para ser tierrateniente.
Plantaciones iniciadas: un agucatal. Espero que en dos meses den sombra mis palos de aguacate, no tengo la menor intención de hacerlos bonsais.
Planes de contingencia iniciados: tres. A ver cuál dura más.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Revelaciones inesperadas


Algunas veces, toda una frase te hace ver una serie de cosas que antes no habías visto. De repente, sin previo aviso, sin transición. No siempre es malo, cuando sucede a tiempo, le acerca a uno a ese paraíso de los economistas que es la información perfecta. No siempre es bueno, porque a veces, no sucede a tiempo.
En cualquier caso, siempre es sorprendente.
No son frases normales: no es que alguien nos diga, por la mañana: me voy a comprar el periódico, y uno vea toda una dimensión que puede salvar el mundo de su destrucción inminente. Son frases peculiares, que se dicen en medio del discurso, pero que se distinguen como si estuvieran en otro color, o en otro tipo de letra... son pequeñas conexiones que van directas al subconsciente de la persona que las dice.
Soy buena interpretando, siempre lo fui. Y no sólo me gusta, sino que lo hago sin darme cuenta.
Eso sí es malo, porque entra en conflicto directo con mi manía de no ver las cosas (y consecuentemente, no reconocerlas). Y además, seamos sinceros, ya tengo mi bagaje (más o menos absurdo) de frases reveladoras (de cosas buenas y de cosas malas). El otro día estaba intentando escribir sobre "el miedo al otro" y por circunstancias que no vienen al caso aquí, lo logré.
El miedo del otro es una parte importante de las medidas de protección que garantizan una vida tranquila. O al menos, no demasiado movida. El problema, es que, al revés de la posibilidad de dormir tranquilamente y sin soñar, que no se desactiva nunca, el miedo del otro se va apagando hasta que se desactiva. La ley de Murphy nos dice que entonces será cuando pase todo aquello que no pasó cuando teníamos miedo.

No es como el miedo a la oscuridad, o como el miedo a las ratas, que tiene una forma definida... es más bien un miedo a no ser, a darse demasiado, a perder el sentido de por qué hacíamos algo antes, a cambiar nuestras costumbres lenta pero inexorablemente. El miedo de convertirnos en otro por otra persona, de forma que una relación no es una pareja, sino una multitud de personajes inventados. El miedo a perder la esencia por algo que, tal vez, no era lo que pensábamos. Esa angustia es, ni más ni menos, el miedo del otro.

En un alarde claramente relativista, diré que el miedo al otro no es malo, siempre y cuando no mine la confianza. El otro, en realidad, no hace nada, es uno mismo el que se pone burro y hace tonterías una detrás de otra hasta que se pierde completamente en un laberinto de sinsentidos. El miedo al otro es lo único que te hace conservar la cabeza mientras todos tus sentidos se empeñan en lo contrario.
Así que tal vez, una de esas frases reveladoras no son tan inoportunas, y sólo nos recuerdan que es difícil seguir siendo uno mismo mientras se cambia. Eso si, casi nunca caen bien.