domingo, 25 de febrero de 2007

¡¡Es niña!!


Bueno, era el único día de la semana que me quedaba libre en cuanto a cumpleaños... tenía que ser hoy... ¡Es una niña, y se llama Lucía!
Según su padre (que no se ha desmayado ni nada, aunque ha confesado que tampoco se ha caído dentro), no está tan arrugadita, y sabe bostezar pero que muy bien (porque la han despertado y por eso ha nacido)...
Ya estoy buscando billete para ir a verla y a achucharla un poco.

¡Es increíble!

sábado, 17 de febrero de 2007

De vueltas por Guate

Dos semanas de no parar, y la fiesta no acaba nunca. Genial, I must say.
Hacía mucho tiempo que no tenía esta actividad, actividad de cosas que se solapan, no actividad frenética de Diosmionomedatiempoahacernada y comer solo mandarinas... sino de cosas productivas, de acabar el día y decir, uy, he hecho muchas cosas. Y aún haciendo cosas, no he hecho todas las que quería... Ese meterse a la cama cansado y dormir sin sueños o con sueños agradables (bueno, a veces con seísmos, pero sin miedo, en cualquier caso). Ese mirar hacia delante y ver cosas en el horizonte... que se acercan plácidamente, no como un grupo de elefantes desbocados a punto de atropellarle a uno.
Buen humor que se entretiene, y no sólo que va y viene, como ocurría antes.
Sentirse bien...

En estas dos semanas, he estado tres veces en Antigua, y aún no la he visto ni bien ni tranquilamente. A pesar de ello, he notado su influjo, es un sitio de esos especiales que te hace preguntarte por las cosas que han pasado allí, Hasta que lo que pasa por delante de ti es un guiri con chancletas, pero eso es otro asunto. Tengo muchas ganas de irme un fin de semana por allí. Y de "acercarme" a ver la lava del volcán Agua de cerca... igual si hubiera sido geóloga, y no se me hubiera cruzado aquella extraña visión, estaría igualmente en Guate en estos momentos, chi lo sa?
Por otro lado, entre una visita y otra a Antigua, he visitado mis primeras ruinas mayas, Iximché.
Mi primera impresión, no sé que esperaba realmente, es que no se diferencian mucho de otras ruinas que he visto (léase las romanas, que son las que más he visto). Pero supongo que es porque, en realidad, tienen un airecillo en común. Y sin embargo, estas ruinas fueron abandonadas no hace tantísimo tiempo como las romanas... hm, por qué todos los sitios donde han vivido personas quedan marcados indeleblemente, aunque la naturaleza haga su trabajo?
Bueno, pensándolo bien, si sé por qué me parecieron similares a las romanas... por culpa de Indiana Jones. Uno siempre se imagina los templos mayas (terrible generalización, ahora que me estoy enterando de la historia de los indíegenas, sé que no son todos mayas, mayas no quedan!!) entre las lianas de la selva y esas cosas. Pues no. Ahí veis la foto. Lo que me han dicho, es que encima de todas las pirámides hay un árbol.
Y que los altares, aún están en uso activo en la mayor parte de los sitios históricos, aunque los ritos han cambiado ligeramente (y no me refiero a los sacrificios humanos, malpensados).

Y después del trabajo y los viajes por trabajo, viene el placer, uséase, un fin de semana en Monterrico, en el Pacífico... arenas negras, playas enormes, vegetación exuberante, vistas de postal y tranquilidad para un fin de semana que prometía (y ha cumplido) el paraíso a sólo dos horas de Ciudad de Guatemala (y eso que yo aún no tengo la imperiosa necesidad de salir de aquí disparada los fines de semana). Qué os puedo decir del Pacífico? Que el mar abierto tiene la suficiente resaca como para que de miedo meterse mucho, y que suena muy fuerte. Agua fresca y arena abrasadora, buena combinación... igual no os lo creeis, pero he cogido color!! A ver lo que me aguanta la marca del bikini.

Y mientras tanto, la mudanza definitiva está teniendo lugar en casa... tengo el salón lleno de ropa ajena, y mañana deberían desaparecer los muebles, a ver cómo sale todo.
Por cierto, el I ching me dijo anoche que he de ser justa y no dejar pasar las pequeñas malas acciones porque acumuladas hacen un gran daño, ni dejar de hacer las pequeñas buenas obras, porque son más que nada.

Y para despedirme; va por ti, chata.

If you can dream and not make dreams your master;
if can think and not make thoughts your aim;
if you can meet with Triumph and Disaster
and treat those two imposters just the same...


viernes, 16 de febrero de 2007

48 horas más


Bueno, por segunda vez esta temporada he comprobado cuán necesarios son los medios de comunicación modennos para una persona como yo. Durante 48 horas, he podido comprobar como mi vida se encierra en una cuenta de correo.
Cuando tecleé mi contraseña y le di a "acceder" no noté nada raro. Después, apareció un mensaje que me decía que mi cuenta había sino inhabilitada. Dios mío, inhabilitada qué demonios significa??!?
Significa que te bloquean el acceso a todo durante el tiempo que estiman necesario (de cinco minutos a 24 horas, como dicen ellos en la página, nada). Eso, sin un maldito preaviso. Con la de pederastas que habrá usando cuentas de correo fraudulentas (si no, a ver quién me manda a mi la porquería de correo spam que me llega, leñe).
Y de repente te das cuenta de la cantidad de cosas que tienes "apuntadas" en el correo. Con la misma sensación de perentoriedad en la boca del estómago que te queda cuando te han robado el bolso... era tan fácil acceder a la información... estaba ahí, en mi correo. Tras una contraseña que recuerdo perfectamente, aunque a veces no recuerde mi dirección (bueno, sobre todo desde que estoy en Guatemala).
Me alertaron mis amigüitos del foro (que ya he convertido en un grupo de google, igual lo que google taimadamente quería era precisamente eso, viva la teoría de la conspiración), de que los mensajes les llegaban devueltos... y un rato más tarde me dí cuenta de que, además del correo, en el blog entro con la misma contraseña.
¡¡¡Horreur!!!
Ya está afortunadamente solucionado.

PERO HAN SIDO 48 HORAS DURAS, SEÑORES DE GOOGLE.

Durante ellas, han impedido que se me declarara por internet el hombre de mi vida,
que me ofrecieran una vuelta alrededor del mundo,
que me dijeran si sabemos si me nace sobrino o sobrina,
que alguien me contara la gran verdad de la vida,
que me llegara la superoferta de vuelos,
que alguien me contara sus penas,
y han creado en mi persona un estado de ansiedad tremendo, pensando en las contraseñas que tengo ahi guardadas (y ahora, aseguradas en otra parte).

Y yo me pregunto ¿cómo vivía sin correo?
Igual que hace unos meses me preguntaba, ¿cómo vivía antes sin móvil?
Se ha borrado de mi memoria, lo prometo. Yo siempre tuve móvil y mail, si no, no sería Lilith.

PS: A todos aquellos a los que les llegó algún mensaje devuelto desde el miércoles 14 al viernes 16, sírvanse reenviarlo a la misma dirección de siempre. Prometo contestar.
A continuación, posteo la entrada que habría hecho de no haber sufrido el incidente mailero...

domingo, 11 de febrero de 2007

La verdad del reggaeton y un montón de agujetas

Esta ha sido sin lugar de dudas una semana sin precedentes en los archivos lilithianos.
Piense casi en el aspecto que piense, encuentro cosas buenas... es curioso, hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien, aunque no me daba cuenta de cómo las cosas habían cambiado, en general.
Ahora que he recuperado el buen humor, me doy cuenta. ¿Será la constante presencia del aguacate en la comida? ¿O el aire a esta altura? ¿O será que estoy logrando enamorarme de mi trabajo, como me propuse antes de venir?

Me he instalado definitivamente en mi casa, la prueba es el enorme ticket de la compra que tengo encima del escritorio... he colgado el calendario, y aún no he abierto los jabones de sabores (que dan ganas de comérselos, hmmm chocolate), hasta que no logre tener toda la ropa colocada en los armarios como se debe, ése será el broche final... pero falta poco.
He planeado como recolocar los muebles del salón y he tomado la firme decisión de comprar un par de hamacas para leer al sol en la terraza. Tengo encima del mostrador todo lo necesario para hacer una paella de bienvenida a mi casa, y la sangría está en la nevera, enfriándose pacientemente con trozos de fruta exótica dentro. Incluso tengo internet... aunque va y viene.

En el trabajo la semana ha sido curiosa, pero sospecho que todas las semanas van a ser así (actividad, actividad, soy adicta a la actividad). Gracias a una encerrona (o sea, que nos hemos encerrado todos dos días, literalmente) he logrado aprenderme muchos más nombres y tener muchas más conversaciones con la gente, además de enterarme de toda una cantidad de cosas que necesitaba saber. Dos días encerrados en un hotel con la comida pagada, no sé lo que ha costado, pero sentirse más integrado en la ofi no tiene precio. Y saber en qué consiste el trabajo de uno, y descubrir que está deseando ponerse manos a la obra, aún menos! Ay, cuando recuerdo el año pasado, qué diferencia... Ten cuidado con lo que deseas, porque puedes obtenerlo... ¿qué fue entonces aquella lejana visión acerca del cuerpo diplomático? Me sonrío a mi misma mientras escribo estas cosas. Tengo la agenda llena de cosas, y mañana me voy de viaje de nuevo.

Y un fin de semana con planes interesantes, por fin he logrado apuntarme a danza del vientre (a la tercera va la vencida), sin que me cobren un pastón indecente y sin que me expliquen que es un recorrido en el interior de la persona y que me tengo que encontrar a mí misma... Creo que me estoy encontrando sin ayuda exterior. Es como si Roma hubiera sido una preparación, como coger carrerilla... ahora me limitaré a aprender a bailar y hacer ejercicio, porque es mucho más divertido.
Y hablando de bailar, con mi vicio de escuchar las letras de las canciones que bailo, me he dado cuenta de que el reggaeton que llega a España es de la peor especie (bueno, ya lo sospechaba antes de venir), y que las letras tienen tanto potencial como las de una buena salsa... O es que alguien puede rechazar esta innegable verdad: "Si tú vieras lo mismo que yo, estarías aquí conmigo"? Eso mismo he tratado yo de decir taaaaantas veces, sin encontrar la fórmula perfecta.

Y por otro lado, de alguna manera he conseguido colarme en las fiestas y estoy conociendo tanta gente del Sistema (suena mal, como a secta... pero no lo es, creo), con el consiguiente desconcierto que eso me causa, con lo mala fisonomista que soy yo. Aún no he metido la pata con nadie, pero soy consciente de que tarde o temprano lo haré, me he resignado. Claro, que la vida social tiene sus malas consecuencias... después de siete horas bailando sin parar en una terraza en un piso quince (vistas a los volcanes y al lago Amatitlán), tengo unas agujetas que no son normales. Bueno, que si son normales, ¡pero que duelen!

P.S.
Alguien se ha preguntado mil veces por el estúpido título de aquella serie que se llamaba Agujetas de color de rosa? ¡¡¡Las agujetas en latinoamérica son los cordones de los zapatos!!!

martes, 6 de febrero de 2007

¡¡Uy!!


Estaba yo tranquilamente sentada al borde de la cama, decidiendo si meterme de una vez dentro o no, después de un fin de semana agotador (y no de fiesta, para variar!!), cuando de repente, la cama empezó a temblar.
Recordando tiempos pasados y experiencias extrasensoriales en mi antigua casa de Roma, se me pasó por la imaginación todo tipo de explicaciones paranormales para el hecho innegable de que mi cama se movía como si fuera un colchón de agua. Hasta que de repente, un ruido llamó mi atención...
¡¡¡Si también se está moviendo la mampara de la ducha!!!
¡Es un terremoto!

El lunes 5 de febrero, 2007 a las 09:29:23 PM hora local, 03:29:23 UTC, tiempo universal coordinado, ocurrió un sismo con magnitud de 4.1 grados Richter localizado en 14:56 N y 90.51 W con profundidad de 35 kilómetros, en región de Ciudad de Guatemala, a 105 kms al SSW de Cobán, 110 kms ESE de Quetzaltenango y 1065 kms ESE de la Ciudad de México, DF. Sensible en la capital de Guatemala, Antigua, Fraijanes, Mixco, Petapa, San Lucas y Santiago Sacatepequez.
No se reportaron daños personales, ni pérdidas materiales.




Menuda impresión.... hasta la una pasada de la mañana no me pude dormir. Aproveché mi carrera a la terraza (donde constaté que era la única asustada del edificio) para observar el panorama y hacer un par de fotos... y mi insomnio me sirvió para ver una de esas películas que te gustan si las ves en el momento exacto, y por motivos particulares: La chica del café... pretenciosilla, con un par de estupideces en los diálogos, pero tienna. ¡Y con buenos actores!

viernes, 2 de febrero de 2007

Resumen


Hace ya mucho que no escribo, entre unas cosas y otras. Y no ha sido ni por falta de ganas ni por falta de cosas que contar. Ha sido más bien por una conjunción de circunstancias temporales y falta de medios.
¿Qué ha pasado últimamente?
Me mudé, fue mi cumpleaños, y me fui por primera vez al campo... En realidad, todo ha ocurrido la misma semana que aún no ha terminado, pero me han parecido por lo menos tres, no por lo aburrida, desde luego, sino por lo intensa.
Como ya había anunciado en el post anterior, encontré casa, nada menos que en la Quinta Avenida! La cosa ha sido más rara de lo que yo había previsto, como siempre, pero hoy por fin he logrado colocar de forma razonable mis cosas (léase forma razonable como orden aparentemente inexistente para que yo las vuelva a encontrar). Creo que el próximo post lo dedicaré a mi hogar dulce hogar... que entonces será dulce porque habré logrado hacer mi primera compra...
Primera cosa a comprar: chinchetas, que no puedo colgar el calendario!!
Segunda cosa a comprar: sillas, leñe, que no hay más que una en toda la casa... y tal y como llego a la idem, si me siento en la cama me duermo...
De momento, la única cosa que no me gusta, es que el ascensor suena como el del corte inglés: din din din din diiing. Tercera planta, caballero y niño. Seguramente me acabará gustando y dentro de unos años soltaré lagrimillas nostálgicas cada vez que me suba en un ascensor en el corte inglés. Conclusión, mejor las escaleras.
Además, como mis fieles lectores (o más bien mis lectores fieles...jejeje) ya sabeis, cumplí una cifra de años que no viene a cuento decir y la verdad es que ésa fue una celebración surrealista. Me despertaron, igual que el año pasado (espero que no empiece a ser una constante en mi vida ser despertada a horas indecentes el día de mi cumpleaños), pero esta vez sin ninguna intención, era sólo un despistado que me llamaba a mediodía.
Error, bajo el volcán, chato. Estoy en Guatemala y son las seis y media de la mañana. Pero no te preocupes, que me lo tomo bien... eso sí, perdona que tarde cinco minutos en reconocerte... no me he quitado las legañas.
Después me felicitó casi toda la oficina (it's time to learn some names...) porque hay un cartel encantador en la cocina con los cumpleaños de todos (nota bene, leerlo todos los días), y después del trabajo, nos fuimos a comer (más salaillas, mis compis...). Tras una reconfortante charla por skype (a ver si nos ponemos las pilas, panda!), me mudé.

Y nada más proceder a la mudanza, se autoorganizó una fiesta en casa que degeneró en una fiesta ajena a las muy tarde de la mañana, en la que yo noconocía a nadie, pero me felicitó hasta el apuntador... (¿tú eres la española que cumple años? Encantado!)... todo lo cual me recuerda otro par de fiestas de cumpleaños de las cuales guardo gratas historias que no procede contar aquí y ahora. Probablemente, el desorden del viernes noche explica por qué el sábado por la mañana fui capaz de concebir la extraña idea de colocar mis camisetas por colores... y llevarla a cabo. Ahí están, en montoncitos, en el armario. Seguramente, la emoción de haber tenido un gesto ordenado yo sola, así, motu proprio, fue lo que desestabilizó mi estómago el sábado night (eso junto con la patraña de Deja Vu, que fuimos a ver al cine, no vayais!), y el domingo pasé mi primera enfermedad aquí... no está mal, sólo un día, pero me perdí Antigua. Aunque no pasa nada, porque la voy a ver este próximo, misión mediante.
Después de haber pasado un viernes de locos (y haber recibido más abrazos casi que en el resto de mi vida!), casi sin poder leer mis mensajes, pasé un lunes casi idéntico (sin abrazos), pero mucho más atontada, y el martes me empaquetaron para mi primera visita al terreno.

Esquipulas, vista general

Y ahora, para contar mi visita al terreno en Chiquimula, podría empezar un anuncio de la Cruz Roja en Navidad, de esos llenos de niños desnutridos para que dones dinero cuando te sientes culpable por estar comiendo de más. Y no me malinterpreteis, que no me parece mal que se apele a las conciencias para sacar dinero hasta de debajo de las piedras si hace falta (ya os lo diré dentro de poco, porque va a ser mi trabajo). Pero eso no es lo que yo he visto estos tres días. Pensar que sólo son niños a los que hay que dar de comer es simplificar las cosas. Lo que he visto estos tres días es una realidad paralela, mucho más complicada y en la que hay muchos más puntos de vista. He visto muchas sonrisas enormes, de niños que tienen los ojos también enormes, y que se van a pasar la vida en el bordedel abismo, con una desproporcionada falta de oportunidades. Montones de esas niñas son madres antes de darse cuenta, y cierran el círculo. Son amables, se ríen cuando hablas con ellos, los niños son curiosos, como todos los niños del mundo, pero tienen una forma de ver las cosas y de entenderlas, de llevar su vida y de vernos a nosotros. Sólo que no están envueltos en esa capa de algodón en la que nos envolvemos los demás, sino que están cruelmente expuestos a cualquier cosa que quiera pasarles. Y nosotros estamos ahí en un trabajo que empieza pero no acaba nunca para intentar evitarlo, y para controlar que se hacen las cosas que hay que hacer, y que la energía no se dispersa en ramificaciones absurdas.
Y debo decir, que cuando uno se pone manos a la obra, se siente mucho mejor que simplemente donando en navidad, o cambiando el canal y pensando que es cosa del gobierno (que también lo es).


No me gusta la demagogia, me gustan las cosas justas, que son las difíciles.
Y me gusta que los niños sonrían.

PS:
No he encontrado el centro de Ciudad de Guatemala, pero he encontrado otra cosa:

Es una pena que no se vea mejor, pero la hice a la carrera desde el vehículo...