martes, 23 de enero de 2007

El lago Atitlán

Primer fin de semana guatemalteco.

El sábado por la mañana, más o menos a la hora que habíamos planeado (niente male, para ser siete cada uno de su padre y su madre y viviendo en lugares distintos e Guate), salimos hacia el lago. El viaje lo hicimos (después de un trabajo de logística importante) en una camioneta que ha visto a John Travolta de joven, y cuya historia para nosotros comienza en el momento que su dueña la compra a unos israelíes que la habían traído desde Canadá, comprada ya de segunda mano (o de novena o décima). El caso es que la monstruoneta es cómoda, tiene asientos como de business class (ahora lo sé), pero viejitos, persianas, con aire de caravana venida a menos. Más hippie no se puede, vaya.

Están haciendo obras en la carretera (no se sabe muy bien hasta cuándo) y había un poco de atasco, pero no mucho, así que llegamos a la hora prevista. Curioso, porque aquí no hablan de distancias cuando preguntas dónde está algún sitio, te dicen cuanto se tarda en llegar...
Después de ver la espectacular vista del lago al bajar, llegamos a Panajachel, que es un lugar así como turístico y de playa (no me extraña, dado el tamaño del lago), lleno de puestecitos de artesanía (tentación! vade retro!), y nos fuimos a un hotel mono casi al borde del agua. Me resulta difícil pensar que casi casi es verano en enero...

Alquilamos una lancha todo el día y recorrimos el lago.

Las principales poblaciones alrededor del lago tienen el nombre de los apóstoles, y los tremendos volcanes son como una amenaza latente en el paisaje. Enormes, impresionantes. El lago está formado en el cráter de una explosión antigua (antiquísima) y es azul oscuro oscuro, como si ocultara muchas cosas en el fondo.

Paramos a pasear, a comer y a visitar a Maximón, un dios mezcla de uno maya y de San Simón, que viene a ser una extraña estatua de madera clarita envuelto en montones de prendas de ropa y cuyas ofertas principales consisten en puros y demás tabaco y toda clase de alcohol. Todo ello aderezado de la entrañable música navideña de unas luces que se encendían y apagaban, iluminando lo que al principio nos pareció un cadáver y luego nos dijeron que era una representación de Santa Cruz.
Reid reid, pero daba yuyu, el asunto aquel. Ni siquiera hice fotos... (por cierto, que las demás de la excursión las podeis ver aquí).

Después de todo el día al sol, estábamos cansadísimos, así que la salida nocturna y el desmadre previstos (andare a ballare), se quedó en una cena a ritmo de salsa en directo (sólo una persona en este mundo sabe lo que yo sufrí esa noche!) y a arrastre temprano a la cama.

A la mañana siguiente, el día no estaba tan claro (hay mucha bruma por esas alturas), pero hacía bueno, así que dedicamos la mañana íntegramente al ejercicio de la vagancia en la piscina del hotel. Me parece increíble haber estrenado un bikini en enero. Pasamos varias veces por los puestos, pero es mejor que ejerza el autocontrol hasta que tenga una casa y sepa como van las pelas por aquí... además lo que más me gustaba eran los vestidines para niños, pero no sabemos si voy a ser tío o tía, porque la criatura se dedica a darnos la espalda...

Después de comer y de atormentar a las niñas americanas aceerca de la diversidad de Europa, nos separamos para la partida, y los integrantes de la caravana hippie localizamos el monstruomóvil y nos situamos.

Lo que no sabíamos es que la maldición de Maximón nos perseguiría hasta que saliéramos del lago... justo antes de comer, habíamos descubierto que los dos montenegrinos no habían logrado arrancar su furgón, y se tenían que volver en bus a la ciudad. Nos dió pena no poder acogerles en la nuestra, pero no había más sitio. Todo fue bien hasta que llegamos a una Texaco, donde, misterio misterioso, se rompió la llave de arranque! O sea, se partió por la mitad, una mitad se quedó en el llavero y la otra se cayó al suelo...

La furgo es automática, no se puede separar del surtidor. Comienza el show.

Tras media hora de "ahorita llega", llega de verdad el cerrajero, que se vuelve a su taller a hacer una copia de las dos medias llaves (que hemos tardado media hora en encontrar, porque no estaba dentro en contra de la opinión popular!). Cuando la trae, la llave no es igual, pero probamos durante quince minutos. Obviamente, no arranca. Entramos en bucle, y el cerrajero trae otra llave (mas "ahoritas"). Hemos perdido el último bus y si se hacen las seis no podremos salir...

Decidimos que ya basta de probar llaves y nos informan de que para hacer una más exacta (más? una que se parezca!), hay que desmontar el volante. Tiene que hacerlo un mecánico. No hay mecánicos en domingo...

Al final, vinimos en taxi hasta Guate, con un taxista llamado Ronaldo (y curiosamente, del Barcelona) y cantando canciones (muy mal) internacionales. Yo diría que hay que ir a un karaoke.


Conclusión resumen del fin de semana:

- La naturaleza exuberante hace de Guatemala un país cautivador (y esta frase no está copiada de ninguna guía).
- Además Guatemala tiene un alto potencial surrealista, me gusta.
- El viernes por la tarde encontré un piso estupendo, compartido con una niña ICEX, con gimnasio y piscina (el piso, no ella), y me mudo el próximo viernes. Así que ya tengo una pared donde colgar mi calendario, pero eso es otra historia...

Carta a un personaje ridículo


Me ha llegado una noticia lamentable desde España.

Querido Arsi:

Me gustaría decírtelo a la cara, pero probablemente, no sería capaz de guardar la sangre fría. Así que lo escribo. No lo leerás, porque sé que ya no me lees. No me importa, porque a lo mejor algún alma caritativa te manda esta entrada por mail, y vuelve a brillar nuestro ingenio vengador.

Hace falta ser ridículo para hacer lo que tú hiciste.
Hace falta ser vulgar, pequeño, payaso e inseguro.
Hace falta querer darse importancia y tener una imagen absurda de sí mismo.
Hace falta ser cobarde y estúpido.

En algunas ocasiones pensé que estabas haciendo exactamente lo que estabas haciendo, de verdad que lo pensé. Pero rápidamente pensé que era absurdo... ahora veo que no conviene subestimar a quien parece un pobre payaso, porque tal vez está haciendo el idiota más de la cuenta.

Probablemente ahora te sentirás mucho mejor y muchísimo más importante. ¿Tienes ya un despacho tú solo? ¿Para qué? ¿Para mirar tu reflejo en la pantalla del ordenador? ¿Y qué ves? ¿Te sonríes con satisfacción? ¿Te hace reverencias alguien en el pasillo? ¿Sabes a ciencia cierta lo que piensan de tí aquellos a quienes se supone que mandas? ¿No?
Cuánto me arrepiento de no haberte dicho lo que pensaba entonces... tal vez ahora tendrías una pista...

Igual algún día, haces algo por el mundo.
Aunque la verdad, no lo creo.
Y ya no eres un niño a quien se le puede dar una segunda oportunidad.

Lo peor es que en el fondo, me das pena.
Porque si lo hubieras hecho, no sé, por ser Ministro, por ser alguien importante, tal vez podría llegar a entenderlo. Si lo hubieras hecho para alimentar una familia hambrienta, lo entendería.
Pero lo has hecho, tal vez, por ganar un poco más de dinero, y por trabajar menos en un trabajo de los que jamás te llevan a una recompensa... lo has hecho por motivos ridículos.
Como ridículo eres.
¿Qué se podía esperar?

Sé que no estabas solo.
Pero también sé que eras tú quien más mentía.
Podían haber sido bonitos recuerdos y no lo son. O tal vez sí, aunque desde luego no gracias a tí.
Me queda la conciencia de que yo, en tu lugar, no haré nunca lo que tú has hecho. Porque yo aprendí cosas en la universidad.

jueves, 18 de enero de 2007

Por fin desde el Nuevo Mundo

Pues si, llegué.
Yo pensaba ya que no iba a llegar nunca, pero llegó el día.
Naturalmente, no fue un viaje tranquilo y carente de emociones...
A estas alturas, estoy convencida de que nunca tendré un viaje carente de problemas, es una especie de marca de autor.
Salimos de casa nuestras legañas y nosotros a las siete menos diez de la mañana, y en la M-40 dudamos entre comernos el atasco de la carretera de La Coruña o el de la carretera de Valencia. Seguimos las indicaciones pertinentes y nos comemos en de La Coruña, porque además vamos a la T4 (que a mi me digan lo que me digan, es como otro aeropuerto).
Llegamos a las 8:30 al aeropuerto, y dejamos a mi padre aparcando, porque no sabemos dónde hay que meter el coche ahora (desgraciados)... como no hay facturación abierta había aún, pues nos vamos a desayunar...
A las 9:20 estamos de nuevo en la cola, y al llegar al mostrador, empieza el drama:

- Esta maleta pesa demasiado.

- Lo sé, me voy un año, no calculé el peso, ves que no me paso tanto... (con ojos redondos de cordero degollado, de ¿de verdad quereis iros a casa ya, tan pronto?)

- Bueno, espero que no pongan pegas abajo, tenías que haber puesto más cosas en la otra...

Silencio mientras el chavalín (más salao que las pesetas, dicho sea de paso) hace esas cosas misteriosas que hace siempre el personal de tierra detrás de los susodichos mostradores de facturación...

- Tienes tarjeta de residente, visado o billete de vuelta?

- No a las tres (sudores fríos, estaba convencida de que el billete que me mandó la agencia era de ida y vuelta, pero va a ser que me equivocaba).

- Pues es que igual te deportan. Eres española y a lo mejor no te lo piden, pero si te lo piden y no lo tienes...

- Uy. Pues rápidamente a conseguir un billete.

Ergo, llamo a la agencia de viajes, les explico la cosa, y me consiguen un billete de vuelta antes de 90 días... (quiero decir que el billete es para antes de 90 días, no que ellos tarden menos de 90 días en conseguirlo... en fin) pero cuando vuelvo al mostrador..

- Ha saltado la lista de espera... estás la tercera, porque tienes tarjetita de fidelidad.

(¿Cómo que la lista de espera?? Si quedan cuarenta minutos para que acabe la facturación y yo tengo un billete precioso en la mano!!)
- Y ahora? ¿Qué hago?

- Vete al mostrador 900 y a ver si te pueden meter en el vuelo de hoy. Si no, te vas en el próximo y te tienen que dar una indemnización de 600 euros...

(Uy, ya no suena tan mal, aunque no tengo ninguna gana de quedarme otro día (u otros dos) y mis maletas en la T4, que cualquiera sabe dónde acaban. Por otro lado, este va a ser el año de las indemnizaciones de Iberia, mira tú por donde.)

Hale, para dentro, sin despedida lacrimógenas porque aún no se sabe de cierto si me voy...
Y deslumbrada por los medios de la T4, el tren subterráneo y todo...

El caso es que llego a la cola de facturación, pregunto en el mostrador, recibo un par de llamadas que se ríen de mi porque no hago ningún viaje normal, y al final, me llaman (para mayor desolación de un par de franceses tb en lista de espera para mi vuelo y que parece que llevan allí un rato)... intento comprar un libro pero no lo hago (dios mío, nada que valga menos de veinte euros tiene tema no esotérico!)... y entro en el avión... lo que yo había sospechado mirando el asiento, se confirma... ¡¡¡Estoy en business!!!
En fin, menudo lujo asiático... el asiento da hasta masajes, por favor. Películas y comida a la carta, toallitas calientes, azafatas como las de antes... Ahora ya sé que hay detrás de las cortinitas azules que separan la primera clase, ya me puedo morir tranquila.
Diez horas y media, varios mensajes del comandante y la tripulación, y tres películas después, aterrizamos en el Nuevo Mundo. Cuando el sol me da en los ojos aprecio que he ganado seis horas, en España son las once y media de la noche, aquí son las cuatro y media... y pienso en lo que me contó S, hoy estaré previsiblemente despierta hasta las cinco de la mañana... da igual, veo que van saliendo maletas, uy, hay van las mías!
En la aduana no me preguntan nada, pero me dan las buenas tardes muy cortesmente (obviusly, si no hubiera tenido el de vuelta, me lo habrían pedido y me habrían deportado)... allí, al final del tunel, veo dos personas con un cartelito del PMA que me sonríen....
Hm, un jeep de los de verdad... qué bicho más alto.

Hace una temperatura estupenda, serán veinte grados, y una brisita constante... con la humedad, como el final de verano en la playa. Árboles enormes, desconocidos, coches con las lunas tintadas, carteles con los precios en quetzales y en dólares, indígenas por la calle, vestidos de colores, avenidas anchísimas, volcanes al fondo del paisaje (los he visto ya muy requetebien desde el avión), casitas bajas...
¡Esto es el Nuevo Mundo!

martes, 16 de enero de 2007

Post Scriptum


Además de un montón de besos, abrazos y buenos deseos, mis amigos me han dado de recuerdo un tremendo calendario y una aún más tremenda historia, que realmente no me esperaba (si hubierais sabido los pensamientos circulares que tenía mientras cuchicheábais!!); la historia de Alberto Aguilera, o cómo desesperarse un fin de semana por hacer un calendario lleno de fotos con las que arrancarme una sonrisa cada vez que las vea. Y no me acuseis de risa fácil, que hay que ver las fotos!

Y direis, ¿qué tiene que ver Alberto Aguilera en todo esto? Pues con tanta risa mientras me contaban la historia, no me he enterado del todo... me quedo con la definición de S: "nunca había visto a nadie tan preocupado por una impresora"...

Y pensar en que todo tenía lugar en un mundo paralelo al mío de este finde... jajaja.

Por que nos veamos en NYC, por que nos sigamos riendo siempre igual que ahora, y por que tengo unos amigos que no me los merezco.
A mi Muy Mejor Amigo, a Mi Sufrida exCompi de Piso, y a la Vendedora de Drogas Legales, va por vosotros, salaos!

Foto tomada el 31 de noviembre de 2007.

El próximo post será desde El Nuevo Mundo...
Señor, qué lejos queda eso, y qué poquito queda ya.

domingo, 14 de enero de 2007

Abrazos y adioses


Bueno, pues parece que los días que no llegaban nunca, están llegando y pasando a lo que parece ser su ritmo habitual. Que todo llega es una cosa que aprendí hace mucho tiempo, pero siempre me sorprende cómo se cumple. Esta es la noche en la que llega la frialdad de las decisiones tomadas, de las maletas cerradas y de la resignación de las cosas pendientes que no tengo más remedio que dejar hasta el año que viene.
Es verdad que las horas nocturnas parecen largas, aunque no todas... en concreto las de anoche, con la fiesta de despedida se me hicieron cortas cortísimas.
Digamos que fue un día intenso, del que lo mejor que he sacado, ha sido poder volver a centrarme y ver las cosas concretas y con un orden lógico (aunque no sé si he sido yo o es que ha llegado esa fase). Levantarse, hacer una lista de invitados y de comida, irse a hacer la compra y dejar las cosas preparadas, irse a haceer dos exámenes surrealistas, tirarme toda la tarde en la charlie y comprobar tres veces el aula en cuestión, celebrar una fiesta y recibir más abrazos que en los dos últimos años.
Igual que la vez anterior, pero como más en serio, una despedida fantástica, con sorpresas y muchas risas, aunque también con alguna ausencia no planeada...
Aún me quedan algunas cosas que averiguar de la fiesta (como qué pasa en Alberto Aguilera, dónde se ve a la Virgen en el gotelet del techo...) y muchas promesas que cumplir, como no eterme en líos y cuidarme, además de dar señales de vida (exijo reciprocidad!).
Un año parece mucho tiempo, pero es menos del que parece.
Y Guatemala está muy lejos, pero el mundo es cada vez más pequeño. Sólo son once horas de viaje...

Ahora sí que empieza la aventura...
Hay muchas cosas que me dejo en el tintero, muchas más de las que quería (cosas que no he dicho y cosas que he dicho y no he aclarado). Siempre se queda algo por hacer y por decir.
Así que tendré que volver dentro de un año a solucionarlas... espero no quedarme demasiado fuera mientras tanto, pero no se puede estar al plato y a las tajás, es un hecho cierto.
Se han acabado los malos presentimientos, todas las señales apuntan a la vie en rose...




Hey, atiende,
por qué has salido a la calle tú tan fresco.
Y dime por qué
te has tirado tres horas en el espejo
pa ponerte guapo pa ligar,
para ir a la calle y no piensas
que eso ya da igual.
Que ya no vas a impresionar,
que lo bueno y lo que importa
está en los besos.
Y eso es lo que quiero, besos.
Que todas las mañanas me despierten de esos,
que sea por la tarde y siga habiendo besos.
Y luego por la noche hoy me den
más besos pa cenar.
Y dime por qué
tú hoy te echas mil cremas por el cuerpo,
si no se te ven.
Y se te han olvidado los sentimientos.
Tienes que empezar por resolver.
Lo que tienes dentro
y no piensas casi en los demás,
qué más dará si mal o bien.
Mucho metrosexual
y faltan besos.
eso es lo que quiero, besos.
Que todas las mañanas me despierten de esos,
que sea por la tarde y siga habiendo besos.
Y luego por la noche hoy me den más
besos pa cenar
Y párate a ver,
que los que ya te quieren no miran eso.
Sólo quieren ver ese guiño de ojos
sin complejos.
El canto del loco, Besos.

lunes, 8 de enero de 2007

Lecciones de gmail

Quedan ocho días para irme, y la lista de cosas que hacer aumenta desproporcionadamente... la última semana es siempre la peor, el stress y la sensación de que es la última vez (al menos en mucho tiempo) que vas a hacer algo. Por ejemplo, estar 86 minutos al teléfono...

Hoy he tenido dos conversaciones que me han tranquilizado, después de varios días sin dormir a pierna suelta precisamente (que no a gusto, porque sus majestades de oriente me han traído un pijama de lo más chulo! además de una super cámara que estoy deseando estrenar convenientemente)... hm, no sé lo que se espera de mi en el futuro, pero bueno, algo haré. Y por otro lado, centrar las cosas prácticas de la vida, siempre es bueno. Porque la vida se compone de cosas pequeñas, no sólo de grandes intenciones...

Así que después de tranquilizarme, ya puedo organizarme (en otro gran regalo de Reyes, por cierto):
Maletas (yuhu!! Dos piezas, de hasta 32 kilos cada una... y sin ropa de invierno!), vacunas, compras (botas, farmacia...), despedidas, por favor, tengo hasta dos exámenes que hacer, y tengo que rezarle mucho al santo que toque (otra cosa que hacer, buscar el santo, San Judas Tadeo?) para que me llegue el carnet definitivo antes de que me vaya, lograr encontrar un lugar para despedirme de un montón de gente, pero que sea a gusto de todos (o de la mayoría, porque ya se sabe), mandar mails intempestivos llenos de dudas titubeantes y tribulaciones...

Hasta tengo que dar cursos de ofimática, para que Filomenita Cacharros pueda mandarme mails y chatear conmigo tranquilamente (además de sacar truculentas historias de reyes para su programa de la radio)... siempre es divertido darle un cursillo acelerado de internet a Filomenita, que no se lleva bien con estos chismes del diablo. Digamos que, además de ejercer la conocida prueba de la madre sobre la accesibilidad del software y de los interfaces de usuario, aporta un punto refrescante de nuevos puntos de vista sobre cosas conocidas... y me permite compartir mi fascinación por la internet.
Pero los comienzos, a veces son oscuros. Aún nos reímos de cuando estaba yo dándole instrucciones por teléfono para que cortara y pegara textos en el ordenador... (uséase seleccionar, ctrl+c, pasar a word y ctrl+v), y mientras, ella pasaba el ratón por encima del papel, sospechando que el texto no se iba a copiar en el ordenador por arte de birlibirloque... Nótese que Filomenita aclara, con mucho pundonor, que a pesar de seguir mis instrucciones ciegamente, no terminaba de creerse aquello que yo le decía.

Por cierto, se vende manual de cómo usar el correo y el msn...

Las cosas que hacer se acumulan, mañana será el primer día de la última semana, que tendrá un programa de fiestas intenso... espero no confundir los adioses con los hastaluegos y viceversa.
Hace mucho que no tenía buenos presentimientos.

viernes, 5 de enero de 2007

Noche de Reyes

Dice mi amigo el diccionario de la RAE;

determinación.
(Del lat. determinatĭo, -ōnis).
1. f.Acción y efecto de determinar.
2. f. Osadía, valor.

Y curiosamente, acertamos a la primera definición. Porque lo que me interesa ahora, mientras escribo estas palabras, no es la acción y efecto de derterminar (cuyo significado encontrareis aquí), sino el significado de osadía, valor.
Dice un proverbio (lamento no recordar de qué lugar, pero estoy segura de que a un buen proverbio no le faltan padres, así que no me fío de fuentes partidistas), que ser valiente no significa no tener miedo, sino soportar el miedo cinco minutos más. Quien no tiene miedo, es un inconsciente o está muerto. Quien no lo aguanta, es un cobarde.
Y todo el mundo sabe desde pequeño, que lo peor que te pueden llamar, además de comemocos, es cobarde.

¿Por qué se tiene un generalizado desprecio hacia los cobardes? ¿Por qué nos (¿me?) los imaginamos verdes y pequeñajos, y les atribuimos la capacidad de envidiar infinitamente a los demás y de chivarse de cualquier cosa? Mejor dicho, ¿por qué se considera que un cobarde que tiene miedo de las reacciones de los demás es especialmente despreciable, y en cambio, un cobarde que deja pasar una oportunidad es sólo relativamente despreciable?

Imagino que se puede establecer toda una escala de cobardes más o menos despreciables y valientes más o menos absurdos dependiendo del objeto que causa el miedo... Yo, por ejemplo, le tengo un asco tremendo a las cucarachas, no soy capaz ni de matarlas. Eso (espero), no me convierte en una cobarde despreciable (al menos, nadie me lo ha dicho)... Au contraire! Me voy a Guate a hacer un trabajo aún por determinar, y ante el anuncio todos (menos tres honrosas excepciones) me preguntan: ¿eso es lo que quieres? y en lugar de llamarme insensata, me dicen que soy valiente (lo cual me pone los pelos de punta, porque a lo mejor debería tener miedo y como no lo tengo, lo que soy es una inconsciente...).

Con todos estos datos, mi mente economista percibe que falta una variable determinante en la ecuación, e imagino que, además de aquello que causa el pánico, también cuenta la valoración personal del individuo que califica (la objetividad es imposible en este mundo, chavales)... Pues lo siento, creo que yo me quedo con el poema de Kipling, porque veo que mi valoración se parece más a él cada día(aunque tal vez es al revés y haberlo leído desde tan pequeña, hizo algo en mi frágil mentecilla).

Me quedan once días para largarme a descubrir las américas... y entre mis propósitos de Año Nuevo se me olvidó incluir dos cosas, así que se las pido a los Reyes Magos. Espero tener voluntad y determinación para seguir la vía en la que me adentro, porque ayer leí una frase con una connotación inquietante.

"Quien no quiere seguir, debe guiar".
¿guiar? ESO si que da miedo.

Me quema en la lengua el atentado de ETA, pero lo que más me cabrea son los titulares que leo, y las chorradas que leo; por ejemplo; ETA reaparece. ¿Somos idiotas? ¿Por qué la gente se pierde en detalles absurdos y se olvida de lo principal en todos los asuntos? ¿Cómo es posible que la vida siga después de las atrocidades que se hacen?
Ah, pero la vida de todos no sigue. La vida de algunas personas cambia para siempre.
Es sólo que no es suficientemente importante.

Ya no me voy a dormir la noche de Reyes con la misma ilusión con la que me iba cuando tenía ocho años. Cuando me levante, no me creeré que mi padre se ha encontrado con un paje en el pasillo. Cómo voy a pensar lo mismo que pensaba entonces del mundo, si veo las noticias?


IF you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you,
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or being lied about, don't deal in lies,
Or being hated, don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise:
If you can dream - and not make dreams your master;

If you can think - and not make thoughts your aim;
If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two impostors just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to, broken,
And stoop and build 'em up with worn-out tools:
If you can make one heap of all your winnings

And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: 'Hold on!'
If you can talk with crowds and keep your virtue,'

Or walk with Kings - nor lose the common touch,
if neither foes nor loving friends can hurt you,
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run,
Yours is the Earth and everything that's in it,
And - which is more - you'll be a Man, my son!
Rudyard Kipling