viernes, 22 de abril de 2011

Escribir

No sé si será casualidad, pero últimamente, buscando en blog ajenos la inspiración que me elude para escribir en el mío, me he encontrado posts de blogs que se acaban o que se cierran o se mueren... es casi una premonición, al ritmo que actualizo, la verdad.

La idea de cerrar este blog no se me ha pasado por la cabeza, porque la razón por la cual lo abri sigue vigente; no me gustan los mails generales y así puedo informar sin acosar. Es verdad que facebook ha acabado con la emoción a base de permitirnos dejar pildorillas en el estado, pero no es lo mismo.

Además, la segunda razón por la cual lo abri es que escribir siempre me ha ayudado a aclarar las ideas, y aqui escribir tiene un objetivo. Es verdad que uno escribe diferente cuando tiene público, que cuenta cosas diferentes, que es, tal vez, menos sincero. Es posible que esa distinción entre lo que se escribe para el público y lo que se escribe para uno mismo para mí esté un poco borrosilla, porque desde siempre he escrito para otros (como bien sabe S.). Lo cual nunca ha sido un obstáculo para que escribiera en miles de libretas y cuadernos lo que se me pasara por la cabeza.
Ojo, que no se trata sólo de escribir, además se trata de escribir con la mano, que le da un sentido diferente a las cosas (¿será el ritmo?); no es lo mismo acariciar el papel y comprobar cómo el bolise desliza por la superficie que aporrear el teclado con las dos manos, las ideas surgen con otro ritmo y evolucionan mñas por sí mismas cuando escribo a mano.

Siempre he pensado que todos los escritores deben tener sus manías, uno preferirá una máquina de escribir antigua, otro un superordenador de última generación, otro hará miles de apuntes en cuadernos viejos. A veces, cuando me gusta un libro, me entretrengo en pensar cómo habrá sido escrito realmente.

Pero lo más importante es escribir exactamente lo que uno quiere decir. Me gusta dibujar, pero nunca logro reflejar exactamente lo que tengo en la cabeza cuando empiezo a trazar las líneas. No he logrado nunca hacer una copia exacta de la imagen (o lo que sea) que estoy viendo mentalmente. En cambio, con palabras es mucho más fácil reflejar las ideas que me pasan por la cabeza.

Como siempre, tengo muchas, pero no estoy segura de si contarlas ahora mismo será la mejor decisión...