jueves, 27 de julio de 2006

Una semana de cine al borde de las vacaciones...

El sábado me quedan exactamente dos meses de Ciudad Eterna (y nadie sabe si me queda más, sospecho)... la segunda fase se acerca ladinamente, mucho más ladinamente que el reparto de la primera... pero en fin. No queda más remedio que hacer de tripas corazón y olvidarse un poco... Además, el sábado es mucho más interesante el hecho de que me voy de viaje!!
Rutita por el sur de Francia, sospecho que vamos a acabar hartos de coche y de hoteles baratos sin aire acondicionado. Pero tengo unas ganas tremendas! Y después de una charla para ponerme de acuerdo con mi muy mejor amigo, creo que las vacaciones nos van a venir pero que muy bien a los dos! Qué emoción, preparar las cosas (tengo que ingeniármelas para llevarme libros o cosas, la mayor cantidad posible... Es mi última oportunidad!!!), mapas de carreteras, el sur de Francia, la costa azul, el Canal du Midi, Avignon y los castillos cátaros! Seguramente vamos a pasar mucho calor, pero me da que en Roma iba a pasar calor lo mismo... Y después, el segundo fin de semana en Barcelona con la panda!! Cuando se tienen en perspectiva vacaciones, el trabajo es menos estresante.
Antes, hay que hacer muchas cosas (de hecho, ahora debería estar haciendo la maleta en vez de escribiendo), entre ellas, ir a una Pareo Party mañana por la noche! Y encima es con un buen fin (bueno, no sé como de bueno, porque estas cosas cualquiera sabe dónde acaban... aunque con un poco de buena fe)! Después, derecha al aeropuerto, a tomar café tras café, para poder canturrear en el coche atormentando a J. Que de cuántos planes, que de cuánto poco tiempo.
Y mientras, se me acumulan las películas que comentar, porque esta semana, gracias a l'estate romana, he visto y revisto un montón. Entre ellas, V de Vendetta, que me ha gustado casi casi tanto como la primera vez. Pero he visto películas nuevas, también:
La película número setecientos cincuenta mil sobre un atraco a un banco... solo que en esta, el banco no es lo más importante... bueno, creo, que no es lo más importante...el caso es que no lo sé, no estoy segura segura.
Me gustó mucho la música, pero falla tremendamente el ritmo de la peli, le sobra media hora al menos y el personaje entero de Jodie Foster... No es exactamente mala, porque no es mala, es que ya sabemos todos todos los trucos para atracar, y creo que si nos lo propusiéramos, no quedaría ni uno sano, de tanto golpe perfecto.
Así que, no demasiado que decir... no la recomiendo. Yo que pensaba que me gustaría, siendo de Spyke Lee...

The weather man
Nicolas Cage con la cara triste más triste que le he visto, en una película que de tanto panorama invernal, da frío (se agradece, en julio), con un aire importante a American Beauty... También de esta me gustó mucho la música, y la mezcla entre escenas de humor y escenas dramáticas. El arco da un poco de miedo, pero añade mucho interés al argumento, porque realmente no sabes qué es lo que va a pasar... Tiene puntos buenísimos, y un mensaje que no me parece todo lo profundo que podría ser, porque el final no me gustó especialmente, pero que se desarrolla con los personajes, que tienen varias capas, como las cebollas y los ogros. Sorprendete lo verídicas que resultan algunas escenas en particular... esta sí que la recomiendo.

Tremendo Vigo Mortensen que no alza la voz ni un solo segundo en toda la película, pero que a veces da miedo. Es una gran actuación (aunque podría haber sido mejor, me gustaría verla en inglés para asegurarme, pero no de oscar), en un ambiente muy creíble, que desde el principio, tiene notas discordantes que logran captar la atención de quien la ve. Lo que tengo clarísimo es que nadie mejor que él para el papel! Esos ojos azul acero que expresan todo lo que no expresa con la cara, buenísimo. Otra de las cosas que me han gustado de la peli es la cantidad de detalles prácticos que tiene... y hasta aquí puedo leer, porque si quereis verla, es mejor que no os desvele por qué se llama así. Aunque sólo hay que ver las noticias para saber que la violencia (especialmente si es gratuita) sólo genera violencia. Aunque a veces, sea mucho más difícil no ponerse violento.

miércoles, 19 de julio de 2006

Presagios y sorpresas

Uff, después de dos meses y pico, por fin puedo decirlo... En Madrid, he estado el finde pasado... que no es que sea una cosa tan sumamente especial (bueno, para quien es de allí, sí que lo es, Madrí, Madrí, Madrí), pero es que era un secreto!!! Bueno, un secreto a voces, porque lo sabíais todos menos mis cándidos progenitores, que han estado recibiendo extrañas llamadas preguntandoles a todas horas por sus planes inmediatos, sin sospechar nada. Está claro que el instinto maternal disminuye de forma inversamente proporcional a la distancia...
El caso es que a pesar de mis presentimientos (nada que ver con las juergas cibernéticas de mi hermanísimo: juas!!! cuando llegues a León no están!!!), el finde ha sido bastante ovaladito, si no redondo...
El jueves por la noche, puesta al día con las amigüitas, tras comprobación del nuevo cochazo (en el sentido literal de la palabra) de mi excompi de piso. El viernes, después de dormir como una campeona ocho horas dspués de una semana con una media de tres horas, pasé una mañana de reencuentros (el primero de ellos con el metrosur, qué diferencia con el metro de Roma, y qué mal sienta pagar el billete), una comida de puesta al día con mi muy mejor amigo y tarde de compras, para compensar la mañana (en sentido anímico, entiéndase). Uséase que se queda uno morriñoso después de pasar por un lugar con tan felices recuerdos, pero luego lo compensa comprobando que la ropa te vale con una talla menos de lo esperado (aunque por otro lado es lo peor, porque en el arranque de optimismo, se compra una más de lo que pensaba, en fins...). De paso que íbamos de compras, fuimos a ver la casa de mi niña farmacéutica, que ya tiene puerta, aunque no tiene paredes, y tiene una caseta de obra en el jardín... pero y lo bonita que es??!
Ay, que me agobio, todos mis amigos tienen ya piso, sobrino o las dos cosas. Leñe! Que estoy haciendo con mi vida?
Bueno, el sábado mis malos presentimientos me despertaron a las siete (o las seis, porque mi reloj iba mal) de la mañana (y no, no fueron los nuevos vecinos dando gritos) para llevarme a la terraza a comprobar los primeros rayos de sol y el fresco de la mañana... Cuánto hace que no veía un amanecer.... cómo lo echaba de menos. Momento de reflexión, que como casi todos mis momentos de reflexión, tuvo consecuencias desestabilizadoras de mi ánimo.
Pero the show must go on, había en perspectiva una fiesta fistuqui de las que invaden todo el día a base de múltiples llamadas de teléfono, compras de miles de cosas de comida, preparaciones varias (menos mal que estaba todo bueno, aunque para variar, sobra comida hasta la semana de después), y noche de juerga parda hasta las seis de la mañana. Y eso que yo quería irme de empalmada a León, pero no pudo ser. El caso es que la fiesta guay, con más puestas al día, confesiones, estreno de vestidos y sandalias vertiginosas, coñas varias, fotos discretas e indiscretas, impresiones y desimpresiones... una buena fiesta, aunque mis intentos por variar el número de invitados fueron nulos y cenamos trece (el caso es que no me dí cuenta de quien fue el primero en levantarse, aunque igual no se cumple la superstición si no estábamos sentados a la mesa...)
El domingo por la mañana, reaccioné como pude al despertador y salí correteando (que no corriendo) para la estación de autobuses a coger el de León de las 9:30. Inocente de mi, pensé que habría plazas, quién va a León a esas horas? Pues todo el mundo, porque estaba lleno. Le debí poner cara de acelga a la chica de Alsa cuando me dijo que el próximo era a las 14:30... así que correteando de nuevo (todavía menos, porque ya tenía dos heridas en los pies, cortesía de las megasandalias de precio variable de 2 a 4 euros), me fui a Atocha a ver si en el tren me hacían un hueco, y tanto que me lo hicieron... fui dormida la primera mitad del viaje, hasta que el Palencia subieron unos niñatos con el altavoz demasiado alto y me desvelé (cosa que aproveché para terminar de leer El castillo de Otranto, qué libro)...
A las cuatro de la tarde, las cuatro, León estaba desierto (desierto es decir poco) y me costó al menos diez minutos encontrar un taxi (gracias a la ayuda solidaria de una señora que se había pispado del asunto de la sorpresa por mis conversaciones telefónicas con los comandos espía de los movimientos de mis padres).
Con los nervios agarrados en el estómago como quien tiene los nardos apoyaos en la cadera, llegué a la casa paterna y ma baje del taxi. Soné el telefonillo y cuando contestó mi padre, le dije:
-Soy un conguito.
Y mi padre, sorprendentemente, me abrió!!! Lo que no es sorprendente, porque menuda vocecita de angel debía llevar yo....
Subí en el ascensor, toqué el timbre de la puerta, y mi padre me abrió simultáneamente la puerta y muchísimo los ojos! Después, sin necesidad de tortura, confesaría que lo primero que pensó fue que me habían echado (a ver, con este expediente que tiene una, que la echan de todas partes...). Mi madre salió de la habitación, medio dormida, y se echó las manos a la cabeza. Dió al menos tres o cuatro pasos antes de hablar... después, también sin necesidad de tortura, confesó que estaba considerando la posibilidad de que fuera un sueño, visto que estaba medio dormida, y que me reconoció por el sombrero (????? a esto no tiene todavía nadie una explicación, aunque es probable que al uapero J se le ocurra algo). Después de una rato de emociones y cantos folklóricos varios, llamaron unos amigos de mis papás, y nos fuimos todos de excursión a la montaña. Más bonitooooooo, imaginad, yo me moría de sueño, y aún así era todo precioso!
El lunes, después de completar el abandono de la ropa de invierno, emprendimos de nuevo la vuelta a Madrid, esta vez a casa de mis niños, pero siempre con la agenda estresante.
Por la noche, nos reunimos todos en cierto restaurante del centro, donde nos separaron en dos mesas e intentaron maltratarnos verbalmente en un par de ocasiones... pero fue agradable, en general.
El martes, de nuevo ronda de despedidas, unas por teléfono y otras en persona (sniff), entre las que procedí a la recogida del título (qué raro tenerlo en las manos) y la beca (esa también qué raro), y después de una comida casera, viaje de nuevo con rumbo a la ciudad eterna, con trámite intermedio en la T4, que es preciosa, pero está en el fin del mundo!
Y a partir de ahí, sólo puedo decir que el viaje de vuelta hace que aprecie más mi vida actual, y ha determinado que a la vuelta (que ya me han fijado para el 29 de septiembre) vuele a Madrid y no a León directamente. Hasta el señor que iba a mi lado intentó tranquilizarme, debía ir yo más pálida de lo normal...
Cuando llegué a casa, dejás las cosas por ahi, y al día siguiente procedí a limpiar y a redecorar mi vida... pero es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión.

domingo, 16 de julio de 2006

Otra vez en el punto de partida...

Cada vez sé mejor que no puede ser, y cada vez tengo más ganas de perderme en tu mirada. Lanzo al aire las preguntas que querría que tú me respondieras, y aunque tú no lo haces, el dolor es menos agudo si las formulo en alto.
Con tu mirada grabada a fuego en mi memoria.
Seguiré mi determinación, como estaba escrito, amor. Porque no pueo dejar de amarte, pero puedo finjir que no te recuerdo. Puedo acallar mis pensamientos y silenciar mi alma. Puedo... puedo... puedo...
Jamás rozaste mi mano, jamás me miraste bajo la luz dorada del sol, jamás compartiste ni un solo sueño conmigo, jamás me decpcionaste, ni me alegraste, ni me emocionaste, jamás deseé nada porque no existes sino en mi mente y en mi imaginación.

Te olvidaré y los recuerdos serán solo sombras de sentimientos lejanos y ajenos.
Te borraré de mi presente y mi futuro...
No sé de donde sacaré la fuerza, pero lo haré.
Hasta entonces, todo sigue igual.

martes, 11 de julio de 2006

Pensaba que la Fontana di Trevi cubriría menos...

... de verdad lo pensaba, hasta que de repente el agua me llegó casi hasta las caderas!
Menudo fin de semana, que prometía y no ha defraudado nada! El jueves pasado llegaron los dos primeros invitados, y el viernes los otros dos, mi parejita preferida, con un coche a las espaldas (y además de verdad a las espaldas, porque tan pequeñito era... más mono...) Ha sido francamente divertido estar todo el fin de semana intentando seguir las extrañas indicaciones italianas par a llegar a todas partes (o mejor, las inexistentes indicaciones). Es curioso lo diferente que resulta una ciudad desde los pies y desde las ruedas.
En cualquier caso, casi todos los objetivos fueron cumplidos, a excepción de las Termas de Caracalla, que se quedan como excusa para volver a la ciudad eterna (como si no hubiera siempre una excusa). El sábado pasamos el día en Ostia, en la playa, que no estaba tan sucia como me habían dicho, y en Ostia Antica, haciendo una visita express después de tres intentonas de llegar. Aunque nos gustó. Después, búsqueda del Gianicolo, a la puesta del sol, y caza de restaurante abierto en el Trastevere (con buenos resultados, dicho sea de paso), Rome la nuit (no sabía como de bien iba yo a ver la fuente al día siguiente) e intento de marcha loca, que exprimió todo lo que la noche podía dar de si, y a la cama a dormir más bien poco, porque el domingo tocaban catacumbas, San Giovanni y termas a las que hubo que renunciar por falta de tiempo. Y por la tarde, la última visita express al Vaticano, donde vimos la tumba de Juan Pablo I (y creo que fue el único sitio donde no nos hicimos fotos), y las últimas recomendaciones para no perderse yendo al aeropuerto, antes de caer rendida en el sillón...
A las ocho, comenzaba la final del mundial de Alemania. Hmpf, decisiones de último minuto, lo vemos en casa, lo vemos en el Circo Massimo... venga, al ritmo que va la selección española, esta es una buena oportunidad de ver cómo se gana un mundial... igual... igual... ducha rápida y vámonos al Circo!!! Las calles vacías, los autobuses corrían a sus capolinea respectivos para poder relajarse delante de la radio, los aviones no despegaron hasta que acabó el partido, Italia entera estaba pendiente de un partido, con las banderas cada vez más quietas y el alma cada vez más pendiente de un balón... en el Circo la tensión crecía a medida que los cánticos rimados se acallaban... el final se alargaba en el tiempo, como un chicle que ha perdido el sabor...
Hasta que de repente, la burbuja estalló, Zizou estalló como una cuerda de violín demasiado tensa y se despidió de la forma más fea posible de una carrera en la que, incluso yo, que detesto este deporte, le reconocía méritos. Mientras Buffon señalaba con gestos el brutto colpo, la muchedumbre se desencadenó; y mientras Zidane bajaba la escalera del vestuario, dejando atrás la Copa dorada, como la viva imagen de la derrota, las banderas llenaron el aire y nosotros, pobres extranjeros en medio del fragor, también nos dimos cuenta de que Italia estaba a punto de ganar.
Nadie se sentó mientras los jugadores se preparaban; con los ojos tapados por las banderas hasta el último instante, todos asistimos al final de la carrera, todos retuvimos el grito hasta el último rigore.
Si.
Campeones.
Ojalá fueran banderas españolas, pero no lo son. Habrá que alegrarse por estas.
En cuanto se acallaron los primeros gritos y dejamos de abrazarnos todos compulsivamente, una intuición se abrió paso: la Fontana de Trevi lleva toda la vida esperando que nos metamos dentro en una ocasión como esta.


Vamos hacia allí, despacito, como nos dejen, ondeando banderas, coreando canciones, entre la muchedumbre desencadenada, entre bengalas de colores verde, blanco y rojo, observando los excesos de una multitud que nunca terminó de estar convencida de ganar hasta que el otro equipo perdió.


















Es indescriptible el ruido que hacen un millón de voces chillando por una victoria, y es irrepetible la armonía que se vivía por la calle, la alegría tremenda que recorría las calles de la ciudad eterna, contagiando a todos los que pasábamos por allí.
Al día siguiente fuimos al Circo Massimo a recibir a los azzurri, pero la magia se había diluido para nosotros (amén de todas las pérdidas que sufrimos gracias a la desaparición de la red de móvil); es fácil contagiarse del entusiasmo del momento, pero no de la artificialidad de una fiesta organizada... desolados tras tres horas y media de espera, acabamos yéndonos, desesperados, del Circo. Pero nadie nos quitará la alegría de haber, al menos por una noche, ganado un mundial con otro millón de personas.

lunes, 10 de julio de 2006

Un sonrisa

... sólo una sonrisa más, volver a hacer el gesto cansado, sacar de la nada las fuerzas encore une fois, clavar la mirada en el infinito y contraer los músculos para diseñar la máscara que necesito. Cerrar los ojos un instante para que el dolor no se refleje en ellos ocultando mi disfraz perfecto y arruinando mi pose. La felicidad es algo extraño, a veces asusta un poco... seguiremos sonriendo. Haciendo fuerza, hasta que sólo me quede la fuerza de voluntad, más allá de todo sentido, de todo recuerdo. Cuando ya no sepa por qué sonrío, seguiré haciendolo, y será una sonrisa hueca, que no oculte todo el terror y tristeza que oculta ahora... Que no sepas jamás lo que me dejaste en una sonrisa cuando te llevaste la tuya.
Hoy no tengo ganas de sonreir, amor.
Pero tendré que seguir haciéndolo...
Y olvidaré lo que se oculta tras la falsa sonrisa.

Siam'i campioni del moooooooondo

Sólo diré que pensaba que la Fontana di Trevi cubría menos...
más información en próximos posts...
y en este link, las fotos, aunque creo que no salgo en ninguna...

viernes, 7 de julio de 2006

L'estate romana

Entre unas cosas y otras, de repente la temperatura un día paso de veinte inestables grados a treinta y cinco grados con una humedad insoportable (todo el día sudando, o con la sensasión de sudar, que no sé que es peor) y de plantear ponerse el jersecito por la mañana a ser dependiente del desodorante en apenas dos semanas... o tres, porque con el calor, ya no me acuerdo... la sensación de que es la cuarta (o la quinta) vez que respiro esta bocanada de aire, es demasiado. En Roma hace calor, por fin! Después de un año de lluvias increíble, hemos cambiado de estación, y estamos en la sequía, para que luego digan que el clima no está cambiando... Pero lo que quería contar del verano no es la falta de lluvias y la acumulación de smog que pude ver el otro día claramente desde Villa Mondragone (donde me mandaron al seminario aquel que me sumergió en el mundo académico de la economía, dejándome con una sensación y un espíritu investigativo que no conocía desde la Charlie), de la cual veis dos fotos aqui debajo... una, el precioso camino hasta la cumbre, otra, la cumbre desde abajo... el seminario era en el edificio rosa, menos mal que daban de comer.










Lo que yo quería contaros es l'estate romana!! Había oído hablar de ella, pero como esta gente es tan aficionada a las "frases hechas" y a las tradiciones, pensaba que sería solo que la gente andaba más animada, que las terrazas se multiplicarían, no sé... pues no, craso error. De repente, las riberas del Tevere, que hasta hace dos días estaban sumergidas, de repente están llenas de bares! La isola tiberina, que yo me preguntaba por qué demonios la ponen en todas las guías, porque solo hay un convento un poco soso, también se ha llenado de bares!! Y de tiendas!! (Porque los italianos compran y venden en cualquier sitio...)... y no solo eso, hay fuegos artificiales con una facilidad asombrosa, y manifestaciones culturales de todo tipo... ojeando el programa en internet, he descubierto que puedo estar yendo al cine, a ver tooooodas las pelis que no he visto este mes, en lo que queda de verano! Maravilloso, diría yo, encima, fresquito y sin aire acondicionado y más barato!

A pesar de que todas las actividades llevan desde el mes de junio, la verdad es que no había captado yo bien la esencia, pero el viernes vi un anuncio en la tele local (para no perdérsela, aunque es mejor que algunas de las locales que veíamos en España cuando empezaron a salir como setas) en el que decían: y esta noche la oferta es: blablablablabla... (bueno, lo decían en italiano, que además suena estupendo). Aunque el viernes mismo no pude aprovechar, porque casi no era persona, después de haber entregado EN PLAZO el trabajo sobre la Corte Penal Internacional, el resto del fin de semana sí.

El sábado vivimos la experiencia de ver un partido de fútbol con unas francesas histéricas que ya chillaban como locas antes de que empezara el partido (léase el típico ejemplar que no se interesa nunca por el fútbol, pero que después actúa como un converso cuando hay mundiales), con lo cual acabamos coreando "allez Senegal" con los brasileños de al lado, y disfrutamos de la noche en Campo de' Fiori, y el domingo, después de aguantar todo el día el bochorno, fuimos al concierto prometido, como dije en la fe de erratas, en la Piazza San Giovanni.
Me costó lo mío llegar, porque resulta que habían cortado el metro en esa estación! Uno llega, y espera que el metro que más cerca quede, esté abierto, no? Pues no, porque uno no había tenido en cuenta que esto es Italia, y las cosas funcionan a la italiana. Así que, para qué avisar a los clientes del metro, que quieren todos bajarse en San Giovanni, que se bajen en la siguiente y vayan andando... y cuando llegué (andando, claro, después de haber cambiado dos veces de dirección del metro, pensando que era una cosa temporal que no parase en esa parada, parda de mi!), descubrí que la plaza no estaba tan llena! (¿¿Por qué estaba cortado el metro, pues?? Nunca lo sabremos...) Se fue llenando más tarde, supongo por el efecto del calor.

Desde luego, no fue por la tremenda actuación de los Black Eyed Peas, porque de tremenda tuvo poca... me quedo con ellos en el disco y en los vídeos, porque en vivo las canciones no tienen ni la mitad de ritmo, ni ellos la mitad de gracia... deduzco que la noticia a la que se aludía en un comentario acerca del concierto, sería más bien por la mala baba de la gente que por el desenfreno del público. Lo único espectacular fueron las piruetas de un espontáneo subido a una farola (para emular las cuatro ruedas laterales de la cantante, imagino)... Muchísimo mejor fue Subsonica, a los que yo conocía sólo de las canciones de la radio(bueno, y en mi segunda estancia en Italia, esta vez con tele, de los vídeos de la All Music), pero que me han encantado! Esas letras surrealistas, mezcladas a veces con música discotequera, a veces con música para la que no encuentro otra palabra que suyugante. A pesar de no saberme casi ninguna letra, salté (o saltuve, del verbo casi me tuerzo un tobillo) todo el concierto, para llegar a casa a las dos (gentileza de la rubísima P y su smart) derrengada. Pero mereció la pena.
Y ha empezado ya l'estate romana! Me tengo que hacer un calendario para no perderme ninguna película! Puedo ir al cine en la Basilica de Maassenzio!!


PS: Visionada American Dreamz, queda altamente recomendada, por las risillas que se puede pasar uno, mejor que por Hugh Grant, al que, quien lo hubiera dicho, se le empiezan a notar los años! Tiene puntos realmente graciosos, en los diálogos y fuera de ellos, aunque las películas americanas que se autocritican, tampoco sean ni tan polémicas como se pretende (al menos fuera de los EEUU), ni tan logradas como las autocríticas europeas...

martes, 4 de julio de 2006

Cosas que dije bajito...

...como por ejemplo, que lo que más echo de menos de mi casa son esas larguísimas sobremesas en las que nos dedicábamos a arreglar el mundo, como todos, o, mejor, a hilar tonterías, hasta que alguien se levantaba y decía "si nos dieran un duro por cada tontería que decimos, seríamos ricos". Pero, como nadie dispuesto a hacer semejante tontería (uséase, pagarnos por decir las nuestras)(aunque ahora que lo pienso, no es lo que hacemos todos, con los políticos??) pasaba por el salón (a pesar de que mi madre soñaba que teníamos una parada de bus en la terraza), pues nunca nos hicimos ricos. Hay cosas peores, la verdad. Una vez, mi padre casi nos convence de que era dios.... bueno, o de que es... mira que si luego descubrimos que era verdad... (y lo peor de saberlo, no sería saberlo, sino pensar que nos intentó advertir y no nos lo creímos!). Otras veces, tocaba idear cosas que uno haría pudiendo volverse invisible (pensadlo bien, meditadlo, queridos lectores, las posibilidades son infinitas...), o la modalidad de invisibilidad preferida: yo mejor un ratito al día, yo mejor a voluntad... hasta que un día, vimos en un reportaje de la tele, que si uno se volviera invisible, se volvería además ciego, porque siendo transparente el cristalino (?? de esto no estoy segura), no reflejaría la luz, y no se podría ver... la caja tonta no hace más que quitarle romanticismo al mundo, ya lo he dicho muchas veces.
Creo que también fue en una sobremesa donde mi hermano sacó a relucir mis dudosas dotes como diplomático: (¿Cómo que no lo firmas? A firmar ese tratado YA!), pero, ahora que ya hemos aprobado todos Ampliación de Física, le dejaremos tranquilo... por todas esas otras sobremesas donde nos metimos con su carrera de fondo. Seguramente, también fue en una sobremesa donde nos confesó que le haría ilusión meter la cara en un plato de sopa, y tras debatir en la cámara familiar el problema con la temperatura de la sopa (por no hablar de las letras en la frente, poco estéticas), decidió cambiarlo por una tarta de nata. (Nota bene: debería ir buscando recetas para la susodicha tarta, que se acerca!). ¿Y todas las cosas que planeamos debajo de la mesa verde? (Que por cierto, ahora es azul! Desde aquí puedo reconocer que esa mesa me la quedé porque aún habiendo sido mía poco tiempo, formaba parte de mi infancia!) ¿Y todas las veces que intentamos explicarle a nuestros progenitores que un tío con una moto había entrado por el ventanal?
Nos hemos peleado, también, claro, alrededor de la mesa, y también hemos oído malas noticias alrededor de esa mesa, pero eso no lo echo de menos.
Echo de menos las tardes de domingo, con los restos del cocido encima del mantel azul y verde, que me encantaba, con el sol filtrándose por entre las lamas de la persiana del ventanal, con un café delante (y a veces en el mantel!). Las noches de verano, con los grillos cantando en el jardín y las manadas de perros que ladraban en la publicidad de las películas, delante de una fuente de picotas que mi hermano comía siempre más deprisa que yo.

Mi madre me dijo hace tiempo que ella echaba de menos Telemadrid, la bañera y a mí (rápidamente aclaró que no en ese orden, pero la sombra de la duda se cierne después de que te digan algo así). Mi padre no nos dice qué es lo que más echa de menos (aunque todos sabemos las muchas cosas que no echa de menos en absoluto), y mi hermanito, que está más que bien acompañado, no tenemos claro si nos echa de menos o no...
Pues yo echo de menos las conversaciones sin hora de caducidad.
Bueno, y la bañera.