lunes, 31 de diciembre de 2007

Adiós, querido 2007...


Pues no, no hice balance. Porque no me dio la gana. Mejor, me quedé viendo historias de miedo en la televisión... supongo que hasta que no tenga las uvas en la mano (o en la boca) no me daré cuenta de que cambia el año...
De todas formas, después de escribir el post de ayer, me di cuenta de que gran parte del balance ya estaba hecho (de ahí mi ociosidad nocturna).

Todo se resume en que en 2007 me ha cambiado la vida.
He cambiado en la forma de ver muchas cosas y a muchas personas. He relativizado muchas cosas que nunca me había atrevido a relativizar. He vuelto a descubrir otras cosas que no quiero llegar a ser y comprendido otras cosas que soy, además de vislumbrar lo que sí quiero llegar a ser. He descubierto de qué cosas soy capaz y de qué cosas son capaces los demás.

He desvelado la última gran mentira y ya tengo todas las razones que siempre he querido para ser cínica. He comprobado muchas de mis teorías y he modificado otras, he decidido que algún día de verdad las compilaré en un libro.

Me han decepcionado como no me habían decepcionado nunca, y he comprobado una vez más que soy de las que perdonan, pero no olvidan. Pero la verdad es que no me importa, los ciclos se cierran, la gente cambia, aunque sea sólo para parecerse a sí misma, y tal vez es eso lo que me está pasando. Y probablemente no olvidar es lo único que hace no caer en los mismos errores del pasado.

He aprendido en 2007 casi tanto como había aprendido en los anteriores 26 años, y ése es el saldo positivo. Algo muy importante ha desaparecido para siempre, y ése es el saldo negativo. Espero que en este año que empieza, llegue algo nuevo para compensarlo. Y si no llega, paciencia. Aunque tengo la sensación de que el 2008, será un buen año.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Tiempo de paz, amor y alegría...


Y yo que pensaba que estas vacaciones me iban a servir para poner orden en mi vida (bloggera y en otros aspectos), y resulta que no, que era un anuncio (al menos, no era uno de esos anuncios místicos de colonia). Que las vacaciones, al menos en mi caso, no sirven más que para confundir a quien no se aclara las ideas porque en su vida normal está demasiado ocupado como para desliarlas... o a lo mejor el problema es que soy práctica mientras estoy ocupada porque lo mío es esa habilidad natural de priorizar y simplificar, pero cuando tengo un rato libre, se me olvida priorizar y me quedo enredada en medio de un montón de cables que son pensamientos.
¿Por qué, si no tengo nada de qué preocuparme? Porque cuando uno no tiene las preocupaciones obvias y naturales, descubre otras que estaban en segundo plano y saltan al campo tan contentas de que las dejen tomar el aire.

Porque estas navidades no están siendo lo que yo esperaba, aunque ya debería estar acostumbrada a eso, porque la vida es siempre algo diferente a lo que uno espera (cita con autoría por definir, así que la uso como me da la gana), y la verdad es que aún no tengo claro por qué.

- Es que no tengo la sensación de que de verdad sea Navidad, señor agente... todo empezó con aquellos angelitos que parecían ahorcados en la Reforma...

Esta noche haré examen de conciencia para poder escribir mi resumen del año mañana día 31. Ya sé qué forma tendrá; será un año muy desequilibrado, con saldos muy positivos en un lado y saldos muy negativos en otro, que me obligan a un viraje que no me salía en las cuentas que echaba yo ahora hace un año. Ello mismo determina mis propósitos de Año Nuevo... hagamos el viraje de la forma más elegante posible, Dr. Spok.

Y en el fondo, en vez de hacer examen de nada (y menos de conciencia!), las ganas que yo tendría esta noche de estar en las preuvas... pero lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.

En otro orden de cosas, me dice el horóscopo:
Tus gustos en este momento parecen ir más por el lado del disgusto, de forma que lo que no te gusta ejerce más influencia sobre tus metas que lo que sí te gusta. Ten cuidado y no acabes con algo indeseable entre las manos mientras evitas un disgusto.
Harto misterioso... y ligeramente preocupante.

lunes, 24 de diciembre de 2007

La azafata que cambió mi vida


Todo presagiaba que aquel vuelo sería diferente a a todos los demás, pero nunca imaginé que lo sería tanto. Y después de esta frase lapidaria, de esas que me gustan para abrir, me encuentro con que no puedo describir con palabras (sobre todo porque este teclado inalámbrico está empeñado en impedirlo) a aquella mujer que fue nuestra azafata en el vuelo Guate Panamá. A partir de ahora, cuando alguien se dedique a criticar a Iberia, cerraré los ojos y pensaré: Lowenstein...
La cosa empezaba bien, porque más que un avión, aquello parecía un bus del colegio, estábamos media cooperación juntos en el mismo vuelo, con lo cual se prometían desfiles pasilleros que al final no tuvieron lugar debido a la diferencia de clases (eso me pasa por volar con billetes cutres)... pero para compensar, los abandonados al final del avión conocimos a la azafata de nuestros sueños, que nos trajo de beber incluso aunque no había qué. Si la hubiera conocido de niña, habría pensado que era un hada. Un poco sui generis, pero un hada.
Era, como en los buenos mitos, rubia, alta, grácil y con los ojos grandes y azules. A pesar de su aspecto de Isolda, muy vivaracha y muy española. Imposible describir sin mancillar su recuerdo, así que me limitaré a decir que nos amenizó tremendamente dos horas de vuelo con una improbable historia de padres alcoholizados y voladores (toda una familia consagrada al servicio aéreo), gemelos dispares (él, un osito, ella, una perra del infierno...), criadas filipinas, vuelos nocturnos, sobrecargos absorbedores de energía y demás historias surrealistas. En realidad, estoy convencida de que no era una azafata de verdad (tampoco auxiliar de vuelo, ni ningún otro cargo que se hayan inventado últimamente)... y he de decir que lo que más me llamó la atención fue cuando, con un impecable estilo de tenista elegantísima (que para sí lo quisiera la Kurnikova) le dió un revés verbal al tipo pesadísimo que se había pegado como lapa a nuestra conversación a tres. Ése piropo debe ser de otros tiempos, chato, dijo echándome una mirada cómplice (a la que yo respondí poniendo los ojos en blanco)... y es que los hombres se vuelven lelos (más de la cuenta) cuando una rubia guapa les hace caso, aunque la rubia en cuestión tenga unos gemelos de ocho meses que le llamen mamá a la filipina.

Después, diez horas de sueño Panamá-Madrid que hacen dudar de lo acaecido en el vuelo anterior... y que dejan un dolor de cuello que recuerda durante varios días que uno no ha volado con businés (no como otros, que sí lo han hecho... ejem), y aquella rubia deja con la duda de si de verdad era azafata... estoy segura de que la veremos en alguna película haciendo de idem.

Y al final, el objetivo del viaje, las navidades (así con minúscula, que con mayúscula sólo hay una) en la piel de toro, pasando a carreras por Madrid y viendo lo grande que está la monilla (nota bene: propósito para el año que viene: hacer pesas para poderla levantar en el aire) para venir corriendo (en sentido figurado... casi) a León a cuidar a Filomenita que la han operado de la basílica. Estamos ensayando para que cuando yo me vuelva al país de la eterna primavera, se quede dando volteretas por el suelo del pasillo.

Me pregunto si la señorita M.R. estará en mi avión de vuelta.

P.S:
¡FELIZ NAVIDAD!

jueves, 20 de diciembre de 2007

Presentaciones varias


Ya casi casi... dentro de siete horas estaré subida en el avión rumbo a España... hm, qué felicidad. Tengo la maleta casi casi preparada, me llevan los pilotos de la oficina... y he logrado pagar a tiempo la penalización por el cambio de fecha... Me pregunto qué saldra mal, porque no existen los viajes normales.
Claro, que bastante anormal va a ser la panda de expats españoles que nos vamos en comandita. Entre las tres y las cuatro hemos quedado todos en el aeropuerto, imagino que montaremos una fiesta con el vinito del Penedés que nos dan por cortesía de Iberia (o algo más selecto quienes vuelen en businés. Nota bene: a ver si me acuerdo de pasar la tarjeat Iberia plus, que tengo ya como diez mil puntos...).

Pero en realidad no escribía para decir esto, sino para hablar de los correos en cadena... esta semana he visto dos ejemplos al límite. Los que me mandan del trabajo ya de por si me sacan de quicio y claro, no los abro. Pero sobre esa cuestión, podemos analizar la idiosincrasia de mi oficina y hasta qué punto es una cosa cultural a la que debería adapatarme por respeto o no (hasta el punto de cuando me cuentan que dos tipos, sólo por hacer que la gente coma cosas crudas, los curan de cáncer terminal... en fin). Me llaman la atención los que me llegan desde Europa.
En Facebook han empezado a circular ya los mismos mensajes que circulaban en hotmail en su día: Hotmail cierra!!!!! Mándaselo a todos tus amigos (no importa que tengas pocos) para que no cierren... pero a ver, si mandas trescientos mails llenos de mierda, claro que van a cerrar hotmail, porque les vas a llenar los servidores de mails que no dicen nada!!! Menos mal que llegó el todopoderoso google con las cuentas que crecen indefinidamente, y se acabaron las estupideces (aunque en el fondo, estoy esperando que me llegue un ddía: Google cierra!!!). En fin, Facebook se supone que cierra porque hay muchos usuarios que no cuelgan su foto... yo desde aquí animo a que la gente acabe sus perfiles, no tanto porque vayan a cerrar la página (que ya me extrañaría, con lo bien que les va) sino porque es una buena red en la que estar conectado (total, ya google sabe todos nuestros datos... que los sepa más gente.. ). Yo he tenido bonitos reencuentros esporádicos... claro, que yo soy de carácter nostálgico y pastor, me gusta saber por dónde anda la gente, y es más fácil así que preguntando a los amigos comunes.
Aunque, respecto a los grupos de amigos en Facebook, ya escribiré otro post, porque da mucho juego, la verdad.
El otro mail que me ha llegado me ha puesto de mucho peor humor (y no digo de mala leche porque como me voy de vacaciones...). Idiota de mi que en contra de mi norma, lo he abierto. Se trata de una presentación con fotos sobre un accidente de coche que trata de concienciar sobre lo malo que es beber y conducir. En el mensaje estamos de acuerdo, pero no en la forma. Primero, el accidente no es un accidente por alcohol, al menos no en las circunstancias en las que el texto lo describe, porque el texto habla de salir de una fiesta nocturna, y el accidente es a plena luz del día. Además, no hay involucrados dos coches, como dice la supuesta chica, sino solo uno, metido debajo de un camión. Además del texto lacrimógeno y lloroso (y por supuesto, fatalmente mal escrito), llega un momento en que el animal del fotógrafo saca a la supuesta conductora del vehículo, por supuesto gravísimamente herida si no muerta. La falta de respeto que supone hacer eso me parece abominable. Y no sólo acercarte a hacer una foto morbosa y desagradable, sino además montarla en una presentación y circularla a dios sabe qué gente. Con el tono trágico del texto, al gilipollas que haya montado semejante engendro, se le habría podido ocurrir que la chica que habla, además de acordarse de lo mucho que quiere a su familia, seguramente lo último que quiere ver no es un subnormal haciéndole fotos mientras se muere. Por otro lado, las fotos están movidas, espero que porque al fotógrafo le pegaran un codazo en el hígado mientras se acercaba a hacer los puñeteros documentos gráficos.
Y no quiero ni pensar la familia de verdad de esa chica.
Recuerdo un post de Pilimindrina (que, desafortunadamente, dejó de escribir hace tiempo, al menos con ese nombre) en el que hablaba de su mejor amigo, que había muerto en un accidente de tráfico. Le habían hecho una fotografía, y su madre la había visto. No ya el hecho en sí de no respetar la muerte de una persona, sino además el dolor gratuito que se puede causar a quien la quería deberían ser suficientemente grandes como para que a nadie se le ocurriera hacer estas cosas. Pero no. No sólo las hacen, sino que las mandan en presentaciones de powerpoint.
Por supuesto, no he seguido viéndola, espeor que al final no dijera: "mandásela a ochocientos amigos o te pasará lo mismo".
Conclusión: la falta de respeto por las personas en la que nos hallamos inmersos es espeluznante.
Cómo van a funcionar bien las cosas si no se reconoce a las demás personas como personas iguales, y no sólo como cosas...

Y para acabar, mejor volvemos al tono jocosillo del principio, y quería dejaros con un documento, pero no lo he encontrado. Mientras lo busco, os dejo con la promesa de encontrarlo... acerca de todas las cosas que podrían cerrar si no lo reenvías.
El próximo post, desde la piel de toro.

lunes, 17 de diciembre de 2007

El hombre que describen las revistas



Es ése que hace que cuando una se lo encuentra, adopte una pose de incredulidad/defensa, porque debe ser mentira, igual que las películas de Meg Ryan. Porque una, que pese a todo, en algún momento de enajenación mental se ha comprado alguna de esas revistas estúpidas que le dicen cómo pensar además de qué rimmel ponerse, sabe que toda la información contenida en ellas es muy poco fiable.

Entonces una se encuentra con alguien que cumple hasta las caraterísticas más peculiares que salen en los tests de "Es tu hombre ideal? Averígualo en cinco minutos!", y en lugar de asombrarse y maravillarse por tan estupendo hallazgo, se dedica a buscarle tres pies al gato.

El hombre que la Cosmo describe como ideal es atento, es amable, la escucha a una (y después se acuerda de las cosas que una le ha contado, incluso aunque no le interesaran mucho), se cuida pero tampoco demasiado, le cae bien a las amigas sin coquetear con ellas, le dice a una siempre que está guapa (también cuando es mentira) y le resalta sus múltiples cualidades, y está ahi para poner el hombro cuando una ha tenido un día horrendo (también para ser mimado cuando una sienta la necesidad de ejercer de madre ante sus malos días)... y por supuesto, es, además de todo eso, guapo.

La verdad es que desde que sé que George Clooney vive con un cerdo, había perdido las esperanzas de que semejante compendio de supuestas perfecciones existiera... pero ahora además miro con lupa a cualquier tipo que parezca presentarlas, otro favor que Cosmo le ha hecho al mundo... aumentar la desconfianza hasta límites insospechados.

O tal vez la Cosmo no tiene nada que ver, y yo he tomado demasiada de esa medicina para el catarro... En cualquier caso, empiezan mis promesas para el año nuevo:


En 2008, cuando alguien parezca reunir todas esas características, no le voy a buscar defectos... (ya se presentarán ellos solos!!)

Quedan abolidos de Lilithlandia todos los Cosmopolitan que no sean el cocktail.

Y quedan prohibidas las películas de Meg Ryan excepto en los casos previstos por la ley.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Domingo por la noche...


...y yo que vengo de otro fin de semana especial.
La semana pasada fue una absoluta locura, altibajos incluidos. Me recuerda la descripción que hizo mi querido y nunca bien ponderado Oshidori de El señor de los anillos... guerra, guerra, guerra, elfos, guerra, carreras, batalla, elfos... pero en mi caso era más bien informe, datos, informe, italianos, informe, batalla, informe, italianos... y así, estrofa estribillo, estribillo estrofa, hasta el final.

Pero terminó, como todas las cosas de este mundo, buenas y malas. Veremos que nos trae la próxima semana. Probablemente, mucho trabajo... pero que me quiten lo bailao.

Viernes, fiesta extraña de ambiente expat en la que algunos detalles quedarán para el recuerdo, como los planes de viaje a NYC, por ejemplo, o los números de teléfono que se cruzaron: ¿qué demonios significa cuando a uno le dan el teléfono todos los gays de una fiesta? Sábado en Antigua, hablando de lo divino y lo humano, y haciendo de guía (otra vocación frustrada al saco, geóloga, guía... por qué todas empiezan por g??) de mi país de adopción... y un domingo de barbacoa a la sudamerica, con intercambio de recetas incluido y con ponche, no sangría, que ha acabado en el cine, con George. Que no sale ni tan guapo en la última peli, pero siempre es interesante de ver.


(Michael Clayton: Mezcla de La Tapadera y Erin Brokovich con toques de misticismo y humor negro. Muy muy bien rodada, con discursos en off y con una fotografía muy bien trabajada, que decía más que muchas palabras. Lo único que no me ha gustado ha sido el título, yo la habría llamado Realm and Conquer, creo).


Ahora me queda terminar de arreglar las fotos, que se me habían acumulado en la cámara (hasta que no las baje todas, no puedo empezar a mandar mails acosadores para que me envíen las que me faltan, los otros puntos de vista...), e irme a la cama con un buen libro, que mañana es lunes.


En cuanto a la dinámica general, las Navidades se acercan peligrosamente... el deadline para comprar los regalos se acerca peligrosamente (afortunadamente he encontrado una tienda maravillosa para un par de cosas que me faltan aún), y las ganas de llegar a casa van creciendo rápidamente (parece mentira, pero el anuncio de El almendro me parece hasta bonito ahora mismo)... también es momento de cerrar el 2007 en muchas dimensiones, incluido mi archivo anual de fotografías. No sólo tengo que ordenar las digitales, que ya es un trabajo titánico, sino que además debería llevar a revelar las otras.


Además, como ya comenté hace unos cuantos posts (no me pregunteis cuántos, porque he perdido el norte del blog últimamente), es tiempo de hacer recapitulación del año, aunque esta vez, y tal vez sin querer, ya he hecho mi plan anual de 2008. El otro día, hablando de todo un poco descubrí que mi extraña habilidad de síntesis me daba exactamente la información clave para estas dos cosas: qué ha pasado en 2007 y qué quiero que pase en 2008. El lema de este ejercicio de conciencia está aún por decidir, queridos lectores:


Hay veces que uno está parado delante de su destino y no se da cuenta

ó

Cuando los árboles no dejan ver el bosque (éste no me gusta demasiado, parece un libro de autoayuda)

ó

Soy miope, no es culpa mía si no lo vi venir.


En cualquier caso, es un momento importante en mi vida, lo noto. Este año he descubierto una vocación y un sentido para muchas de las cosas que hago. He descubierto que hay muchas cosas que me gustan que antes no me gustaban y viceversa. He cerrado el último gran interrogante y he dejado de mentirme en un par de cosas importantes. Tal vez he perdido a alguien importante, pero me he encontrado yo misma. No está mal, dado que la búsqueda empezó hace dos años. Por fin he dejado de tener un pie en cada mundo, ya tengo los dos en Lilithlandia.

Y lo mejor es que tengo la sensación de que el año que viene, será aún mejor. La energía positiva fluye por mis venas. Tanta energía, que ya hay varias notas en mi nuevo calendario, en la pared.

Y de momento, os dejo con el mercado de la zona 1 de Ciudad de Guatemala, no tan malo como lo pintan.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Aventuras Lilithianas, ya hacía mucho.


Me he dado cuenta de que con la broma y con el enfado, no conté en esta sede mi viaje de vuelta... En realidad este blog rezuma historias truculentas sucedidas durante viajes en general y viajes aéreos en particular... como aquella vez que casi me quedo en Madrid por culpa de aquella estúpida de Alitalia, o cuando en París no me dejeban subir en el avión porque me veían cara de terrorista...
Pero hasta ahora no os he contado la vuelta... El problema empieza porque uno llega a la T4 sin saber que en lugar de con Iberia (incomprendidos ellos, ahora lo aprecio, siempre que la gente losponga verdes los defenderé delante de American Airlines, Alitalia y hasta Lufthansa), va a volar con American Airlines, porque no va directo a Guate, sino pasando por Miami (y sin cobrar en la casilla de entrada). De hecho, después de esta vez, ya casi casi les he perdonado que me tuvieran doce horas esperando en Fiumicino hace dos veranos (¿ya?)... casi.

La cola de facturación, que con Iberia dura al máximo veinte minutos, con American dura una hora larga. ¿Por qué? Porque tienen dos personas muy poco eficientes que se encargan, cual oficiales de aduanas, cosa que no son, de hacerte un interrogatorio sobre la maleta y observar dónde has estado según tu pasaporte. Uno, que aunque a veces no lo parezca, tiene buena voluntad, y sobre todo, quiere que le dejen subir al avión y no montar el pollo en Barajas, se presta al interrogatorio para descubrir que:
a) a la señorita que interroga, por alguna extraña razón, le interesa por qué estuviste en París (perdona, también he estado en León, que es de la Unión Europea lo mismito que París, y eso no me lo has preguntado; es que en EEUU tienen miedo de que me fugue del aeropuerto y empiece a quemar coches en los banlieux de Miami?).
b) el supuesto interrogatorio en realidad es una sarta de preguntas estúpidas, a la que, además, no puede asistir la amabilísima persona que te ha acercado al aeropuerto, porque es que igual contesta ella (no dudo de que hay mucha gente maleducada por el mundo que contesta cuando no le preguntan, pero en fin).

La sarta de preguntas transcurre, pues, como sigue:

Señorita: ¿Cuándo compró usted la maleta? (además me molesta ese tonillo de usted cuando no sienten ningún respeto por tí)
Servdora: Hm, no sé, este verano...
Pensando: Pues mira, el 12 de junio de 1934. Yo qué se, y a tí qué te importa... ¿es que en EEUU no se puede entrar con maletas de antes del 9/11?

Señorita: ¿Lleva objetos punzantes?
Servidora: Pues no.
Pensando: Si, la daga de El chico de Oro, pero la llevo envuelta en la ropa interior, no hay problema.

Señorita: ¿Lleva explosivos?
Servidora: Perdón? Pues no.
Pensando: Uy, no me había dado cuenta, ahora saco la goma2 antes de facturar. Es que no me había dado cuenta...

Señorita: ¿Cuándo fue la última vez que vió la maleta?
Servidora (ahí no me contengo): Pues ahora mismo la estoy viendo.
Señorita: No, quiero decir abierta.
Servidora: Ah, pues esta mañana
Pensando: Hm, esta me ha intrigado, todo el mundo cierra la maleta antes de subirse al coche? ¿O hay gente que la cierra después? Seguro que este interrogatorio lo ha diseñado un tío super listo de la CIA, creo que deberían repensarlo un poco.

Señorita: ¿Y desde entonces la ha tenido todo el tiempo a la vista?
Servidora: Hombre, pues el rato que ha estado en el maletero, no...
Pensando: ¿Y? Si está forrada, chata. Aunque no la mire, no han metido nada dentro... y además la llevo observando un rato, mientras me aburría en la cola...

Señorita: ¿A qué vas a Guatemala?
Servidora: Vivo allí
Señorita: ¿Eres residente?
Servidora: No, trabajo allí.
Señorita: Muchas gracias, pase a facturar.
Pensando: Vamos a ver si ahi me vuelven a preguntar por la maleta...

Pero no me preguntaron por la maleta, sino por el billete de vuelta. Porque claro, ése era mi viaje de vuelta, y como europea sin visa, yo necesitaba un billete de vuelta en menos de 90 días. Que casualmente, tenía (cortesía ICEX). Pero la señorita del mostrador, no lo sabía.
Por supuesto, pasó lo que suele pasar en esos casos, que la señorita que te va a facturar es muy amable, porque sabe lo que son los clientes cabreados por las preguntas estúpidas, pero la supervisora es estúpida como las preguntas. Entonces le expuse el caso a la señorita de facturación: Mira, no soy residente, pero tengo un billete con Iberia, patatín, patatán. Ella no puede acceder a la reserva de Iberia, porque mi billete no está confirmado, así que me pide que vaya a Iberia a sacarlo. Cuando ya está todo solucionado casi, aparece la estúpida y me dice la frase mágica: Pues es que no te van a dejar pasar en Miami, y nos vas a tener que comprar un billete. Yo cierro los ojos calculadoramente y mientras pienso...

Primero, bonita: ¿Nos apostamos una botella de vino bueno (aunque tú no lo reconocerías) a que me dejan pasar en Miami porque en todo caso el problema de inmigración lo tengo en Guatemala? y segundo: ¿Nos apostamos a que no me compro un billete en esta compañía en lo que me queda de vida?
... le digo: No. Me voy a Iberia, a que me saquen el billete.
Creo que hasta ella entiende que no me ha dado miedo.

Voy a Iberia, donde la chica me explica que aunque muchas veces no lo piden, en realidad ellos deberían asegurarse de que la persona que vuela tiene la documentación en regla. Y yo vuelvo a pensar: pero en Miami qué mierda les van a importar mis problemas con la inmigración guatemalteca... Con una sonrisa y su uniforme de Adolfo Dominguez, me saca la copia de la reserva con la cual logro facturar de una santa vez, sin que vuelva a mediar ninguna estúpida, afortunadamente, porque a estas alturas ya me estoy poniendo de mala leche. Ni desayuno con la Dispensadora de Drogas Legales, ni paseo por el duty free (¿veré yo alguna vez esa tienda de Zara??) ni leches, encima tengo que ir a la T4S, que está casi en Zaragoza. Además, Barajas dando facilidades para todo: en domingo, que el aeropuerto está tan lleno como el rastro, sólo hay tres arcos de seguridad abiertos en vez de seis o siete que hay; tardo casi otra hora en pasar la seguridad, lo cual me deja menos de diez minutos para llegar a la puerta de embarque...

Corriendo como una loca, llego a la susodicha puerta, y creo que subo la última al avión. Hm, afortunadamente, mi compañero de viaje no tiene ganas de hablar, así que conecto el ipod y me concentro en esperar a que nos den la comida para dormirme... 5 dólares por una minibebida alcohólica! Yo que siempre pido vino para dormir tan a gustito...

Horas más tarde, llenas de cabezaditas y una película malísima (El truco; super no recomendada), llego al aeropuerto internacional de Miami, donde continúan las estupideces. Nos explican ya desde el avión lo que tenemos que hacer, que consiste en salir de la terminal satélite inmigrar, volver a facturar y volver a buscar la puerta de embarque. Me digo: tengo tres horas, está bien...
Después de una hora y cuarto largas en la cola de inmigración, pienso: Hm, igual tres horas no es tanto... no? A la hora y media llego al policía (después de constatar varias veces que desafortunadamente, he escogido la cola que va más despacio de todas) y el señor me dice: cambio de turno, ahora mismo viene el otro oficial.
-Nooooooooooooo... definitivamente dos horas no son bastantes...
El oficial viene, me toman foto y dos huellas (pero no las que yo quiera, las de los don índices!!), afortunadamente no me hacen preguntas estúpidas, y paso. Mentalmente, he ganado la botella de vino buenocon la azafata estúpida. Corro fuera, donde las maletas, ocasión única para los ladrones, llevan dando vueltas media hora. Me peleo con dos guardas que me dicen que mi maleta está dando vueltas en la cinta mientras yo la veo en un rincón (excuse me madam, el policía negro es el único que me habla en inglés, por cierto). La cojo, voy hacia la salida y descubro que no tengo que volver a facturar (buff, menos mal, porque no aguanto más preguntas estúpidas, ya estoy de muy mal humor), sino dejar la maleta a la buena de dios en otra pseudo cinta... y correr a la zona de salidas, porque en la cola de inmigración he oído que la cola de seguridad es un infierno...

En el momento que veo exit, me doy cuenta de la tontería: te hacen pasar el control de inmigración para que no se cuele gente, y yo ahora mismo podría quedarme en los Estados Unidos, sólo saliendo por esa puerta que nadie controla... si me hubieran dejado dentro de la zona de embarque lo tendría considerablemente más difícil. Es más, si yo ahora quiero hacer estallar mi maleta, está rodeada de gente, mientras que en la bodega del avión, no...
Sin tiempo para más consideraciones y apreciando el calor pegajoso que hace en Miami, corro (a estas alturas ya me podría presentar a salto de obstáculos en las olimpiadas, estoy segura) a la cola de seguridad y aguanto que un tipo grite a la gente las instrucciones de las famosas bolsitas de plástico... durante otros 45 minutos. Cuando paso (may I see your boarding pass, ma'am? here you are, thank you, con una sonrisa. Ha sido el único que ha hecho una pregunta pertinente en todo este viaje, creo), descubro que tengo que volver a la terminal satélite... esta gente es tonta... la de problemas que nos ahorraríamos todos.

En el trenecito, me encuentro con mi compañero de viaje del otro vuelo, que también vuela a Guate. Jo, y yo que pensaba que Barajas era malo... dónde va a ir a parar!!! Esto no tiene nada que ver con el glamour y la eficiencia que se ve en CSI Miami...

Después de todos estos sucesos, me subo al avión, me siento al lado de un venezolano que sí tiene ganas de habla y que me detecta el acento en cuanto le digo gracias, y empieza a hablarme del asunto de moda. Y cuando oigo la voz del comandante que dice: "Este avión va para Guatemala, por favor, las personas que no vayan a Ciudad de Guatemala, desalojen el mismo..." me siento en casa.

Hogar, dulce hogar.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Thanksgiving & Annual Reporting Exercise


Sigo perdida en un mar de trabajo... lo peor es que es trabajo del de pensar, que si fuera solo del de hacer, no sería tan dramático. Pero estoy en pleno ejercicio anual de informe, y eso supone de un lado, andar persiguiendo a la gente para que me de la info que se necesita (en las instrucciones dice: toda la oficina tiene que moverse para que este informe sea el de más alto nivel que produce la oficina... jejeje).
Eso, junto con las preocupaciones habituales de expatriado que suponen encontrar billete para llegar a tu casa en Navidad a una hora prudente para que tus padres no te deshereden, etc... todo ello, a ser posible, sin que te echen de la oficina por desaparecer cuando más trabajo hay y esas cosas... y sin quedarse sin un clavel, situación harto indeseable (en general, y en particular, lejos del propio país natal).

Por lo menos, ha vuelto a hacer buen tiempo, que no es poco. Aquí dicen que estamos en invierno, o sea que hacen 19 grados...

Ha habido varias reacciones negativas al post anterior (es lo que tiene, no iba yo a ser siempre amable y buena en internet, no siéndolo en persona), así que tengo que hacer dos declaraciones: que no era contra las personas, que teneis todo el derecho del mundo a ser setas si quereis! (ahora, apechugad con las consecuencias!! yo soy una borde, y cuando me lo llamais, me aguanto) Mi enfado era conmigo misma (y con el mundo, por ende) por esperar cosas que ya sé que no van a pasar, y por no darme cuenta antes...
La otra declaración es que me voy a París de escapada, a ver si nos da tiempo a planearlo todo... fruto de una noche de guardia y de una de mis búsquedas por low costs, decidimos irnos a París en plan relámpago después de Reyes, porque nosotras lo valemos. Y para dar cumplimiento a la primera de mis nuevas normas con respecto a los viajes: con no-viajeros habituales; si y sólo si los propone otra persona.
¡¡Hm, de rebajas a París!!
Qué pequeño se ha hecho el mundo.
Nota bene: tengo que ir mejorando mi colección de anécdotas para que a C no se le haga largo el vuelo...

Y en cuanto a la rutina (ja), seguimos con el plan redecoración... ya sólo me queda la parte física, que consiste principalmente en colgar las fotos por las paredes... de este fin de semana no pasa... ya casi me he puesto al día con las prácticas de la universidad, y ya tocan compras navideñas, así que este finde va a ser en la Ciudad (eso más el incentivo de una fiesta el sábado y que tengo dos viajes en perspectiva)... mi propósito de preaño nuevo es dejar la casa como un hogar antes de irme.

Y en cuanto a propósitos y fines de año, el título del post viene no sólo a que estoy hasta las orejas de trabajo, sino a que además, creo que puedo hacer mi propio informe anual, incluidas lecciones aprendidas, que no han sido pocas.
Lo que no tengo tan claro es lo de Acción de Gracias... pero igual, hoy es el día del pollo pavo, como me ha dicho una amiga esta mañana, y me apetecía incluirlo... esa misteriosa celebración.

Pensamientos especiales del día de hoy (no por ser Zenksguibin): al Arquero, que se está examinando sin mucha fe y con muchos nervios (venga hombre, todos nos acordamos de Estadística!!!) y a mi querida Dispensadora de Drogas Legales, que hoy tiene operación familiar... mucha energía positiva a los dos!!!

lunes, 19 de noviembre de 2007

Cajón de sastre

Y direis... ¿dónde se ha metido ésta, que hace un porrón (término técnico) que no escribe?

Bueno, no hace tanto... Aunque sí han pasado un par de cosas. Pero es que el otro día se me ocurrió cómo llevar a cabo mi idea de traducir el blog, y estoy en ello, así que cada vez que me meto en blogger es para arreglar el asunto (que lo mío me cuesta, porque he descubierto que mis limitados conocimientos de html además de limitados ahora son obsoletos), y al final, no me quedan ganas de seguir mirado la pantalla; entre las horas del trabajo y las del hobby, se me van a quedar los ojos como huevos cocidos (y dado que seguimos sin lentillas, sería tremendamente malo para mi eventual carrera de supermodelo, aunque empiezo a descartarla, soy muy mayor para cambiar de malos hábitos).
Además, estaba un poco enfadada con el mundo, la verdad. Aunque mi enfado me ha servido para quitarme una duda que siempre tuve.
Por qué estaba enfadada? Porque me tocaron unos billetes de avión (ellos mismos lo decían en el mail: "¿crees que nunca te toca nada? vete cambiando de opinión!" Aunque estoy segura de que el 90% de la población mundial se queja de que nunca les toca nada; si se dieran cuenta de las cosas que a uno le tocan en la vida... Moraleja: no me volveré a quejar nunca de que no me tocan cosas; aunque en realidad esta historia viene de mucho mucho más antiguo, del día en que, con seis años, descubrí la teoría de juegos sin saberlo...)... y direis: qué guay!! Si, mucho, pero eran desde Europa, porque me los regalaba Vueling (pagando las tasas), para ése mismo fin de semana. Desde luego, si hubiera podido, me habría ido a ver alguno de los destinos que no conozco, pero yo no podía; después del ataque de rabia delante del ordenador, pensé: uy, pero a lo mejor no es obligatorio que vuele yo, y se los puedo dar a alguien... efectivamente, podía volar cualquier persona... pero nadie quiso/pudo. Desde "es muy precipitado" hasta "me viene fatallll este finde"... la única persona que habría aceptado seguro, obviamente estaba de viaje. Y no es que me enfadara con las personas particulares, porque al fin y al cabo no es culpa suya, ni tampoco es un cabreo nuevo, porque ya lo he sentido muchas veces. Pero en la coyuntura actual, digamos que tuvo un cariz muy distinto, porque llegué a la raíz.

De todos los que me rodean, nadie ha sido lo bastante espontáneo para hacer algo así (estoy segura de que si yo hubiera estado en Madrid, no habría encontrado quien se viniera conmigo). Yo lo habría hecho, cosa a la cual todos me contestan más o menos: claro, pero es que tú eres así. y, digamos que ésa es una parte importante de mí. Claro, casi nadie de los que me rodean está dispuesto a hacer las maletas y largarse a otro país, así, sin vuelta atrás...
¿Qué se conlcuye de todo esto? Que estoy muy bien donde estoy, que mi nueva vida me pega infinitamente más que la anterior, y que debería dejar de arrastrar el pasado y mirar al frente de verdad.
En los últimos tiempos me he llevado varias decepciones que han colmado el vaso... pero vivir sin esperar cosas de la vida y de la gente, no es vivir. Así que, siguiendo la filosofía de El Principito, he decidido empezar a pedir de la gente lo que puede dar, y reducir de un lado las expectativas y del otro, buscar quien comparta las que antes se transformaban sin cesar en decepciones. Alguien habrá, porque no soy tan rara. Ya lo dijo Pérez Reverte.

Son tiempos extraños, útimamente... revisando en el cajón de sastre, me he encontrado con el viejo pensamiento de por qué elegí irme de Erasmus a Italia y no a algún otro lugar que hubiera sido más productivo en términos de idiomas (el italiano es bonito, pero...ahora mismo me sería más útil hablar francés sin esfuerzo, la verdad, y no masticándolo; o haber vivido en London)... pero si no hubiera ido a Italia en primer lugar, no habría ido a Roma después, y no estaría ahora en Guatemala... así que se acabó pensar que podía haber ido a otro sitio. Puff, pensamiento borrado.
Y por qué me fui en primer lugar? Porque en el fondo, en el fondo, ya intuía dentro de mi que no era suficiente... Seguro que salen más cosas del cajón, anda muy revuelto, y me dice mi acertadísimo horóscopo que estos días tengo tendencia al daydreaming...

Nada más poético que dedicar unos versos de Don Juan Tenorio, que siempre me han gustado, aunque son ciertamente cobardes, porque echan la culpa a los de las propias acciones. Es justamente lo contrario de lo que yo estoy haciendo ahora, la verdad, pero estamos en noviembre, y... me da la gana citarlos, hombre ya.

Llamé al Cielo y no me oyó
y pues si sus puertas me cierra,

de mis pasos en la tierra,
responda el Cielo, y no yo.

martes, 13 de noviembre de 2007

El sentido de la vida



Elizabeth devant sa garde-robe
A 7h32 s’arrache les ch’veux
Elizabeth devant sa garde-robe
Sait jamais ce qu’elle veut

Elle a trop d’pulls, de ch’mises et de culottes
De chaussettes, de chaussures et de frocs
De manteaux de nus-dos, de débardeurs
De robe et de tailleurs
De foulards, de maillots, de jambières…
Elizabeth désespère…

Elle sent ses jambes qui se dérobent
A 8h07, elle se couche par terre
Elizabeth devant sa garde-robe
Les bras en croix le regard en l’air

Elle vient d’entendre la météo
Qui lui dit ni froid ni chaud
Aujourd’hui ce sera mitigé
Décidément elle n’est pas aidée

Elizabeth devant sa garde-robe
A 8h25, se ressaisit
Elizabeth devant sa garde-robe
Décide de s’habiller en gris

Mais elle a trop d’pulls, de ch’mises et de culottes grises
De chaussettes, de chaussures et de frocs gris
De manteaux de nus-dos, de débardeurs
De robe et de tailleurs gris
De foulards, de maillots, de jambières grises…
Elizabeth crise…

Elizabeth devant sa garde-robe
A 8h43 a le choix
Elizabeth devant sa garde-robe
Entre un pantalon et une jupe à pois

Elle préfère bien la jupe mais si elle prend froid
Avec un gilet, ben ! Pourquoi pas ?
C’est seulement à 9h23
Qu’elle est prête elle a mis des bas

Elizabeth devant l’miroir de la commode
A 9h32 n’en croit pas ses yeux
Elizabeth devant l’miroir de la commode
Voit une tache sur son gilet bleu

Elle enlève son gilet, sa jupe et ses bas
Avec autre chose ça irait pas
Elle met l’pantalon gris qui l’attendait là
Plus que le haut, après c’est promis, elle y va

Mais elle a trop d’pulls, de ch’mises et de cols V
De grandes manches, de bretelles et de cols roulés
De bodys, de nus-dos, de débardeurs
De châles et de tailleurs
De capes, de vestes, d’anorak…
Elizabeth craque…

Elizabeth devant sa garde-robe
A 9h50 ne sait plus quoi faire
Elizabeth devant sa garde-robe
Ne retrouve plus son chemisier vert

Elle est sûre qu’il est propre elle l’a lavé hier
Un cadeau de sa belle-mère
Et elle cherche, fouille, et puis, hop !
Elle le trouve en boule sous une pile d’affaires

Elizabeth devant sa garde-robe
A 10h est en train de repasser
Elizabeth devant sa garde-robe
Son joli chemisier

La radio allumée elle entend
Les infos de 10h annoncées
Là Elizabeth est vraiment
En retard, son car elle l’a loupé

Elle lâche son fer, son chemisier
Elle attrape les yeux fermés
Un survêtement, des basket, un tablier
Et sort de chez elle tout mal fagotée.



Le garderobe d'Elizabeth
Amèlie Les Crayons



Habitación de mujer - Luis Rejano

Y que me perdone Cosmopolitan, pero el fondo de armario es lo que está detrás de la ropa. Y creo que sólo es verdaderamente interesante cuando se abre a un pasadizo secreto...

lunes, 12 de noviembre de 2007

Briefing de un blitzviaje


Hm,
después de diez días fuera de casa (y más fuera del blog), tengo tropecientas mil cosas en la cabeza.
¿Cómo te ha ido la blitzvisita a Europa? es una pregunta difícil de contestar, porque responder más resumidamente una pregunta ya de por si condensada, es complicado. Así que pongo mi mejor sonrisa de "he vuelto a ver mi querida Ciudad Eterna" y digo que estupendamente. Y si insisten, que tengo muchas ideas, pero que las iré diciendo poco a poco para que no me digas aquello de "quien se compromete, lo hace".
Ha sido un buen paréntesis, la verdad. Inesperado, pero bueno, aunque no todas las cosas hayan salido especialmente bien. Claro, es la vida real, y a diferencia de las películas, las cosas no siempre salen a la perfección.
Claro, que si lo pienso más ampliamente, si el mundo fuera perfecto, tal vez yo sería sexadora de pollos en vez de trabajar aquí. O le enseñaría Madrid a improbables turistas que harían fotos de una ciudad sin entenderla del todo.

Vengo con muchas ideas, eso es verdad, y no solo de trabajo. Y con la certeza de que hay puertas que se han cerrado del todo, sin que exista llave que las vuelva a abrir. Con la sensación de que hace mucho tiempo que debía haber hecho esta limpieza a fondo, aunque bien está lo que bien acaba, porque me siento como nueva. Delante de mi vuelva a haber toda una maraña de caminos de baldosas amarillas, pero ha salido el sol y todos los caminos están iluminados... y lo que es más importante, tengo muchas ganas de ponerme a seguirlos (ya veremos cuál, jeje). Sé dónde no quiero estar, que ya es bastante y sé que mi terquedad de buena niña mimada, me será de utilidad en adelante.

Sé que probablemente no lo has hecho a propósito, porque racionalmente no es posible, pero gracias por la darme la ocasión de enfadarme, porque nada me sienta mejor para enfrentarme a las cosas que un buen enfado.
Me siento bien pensando en la cantidad de cosas que han dejado de ser asunto mío... por ejemplo, si lees esto o no.

Como el olor de la hierba recién cortada
como el calor de los rayos del sol
como bañarse desnuda en el agua salada
como el sabor a helado de limón
como el olor a café y tostadas
como alcanzar un tren que se escapa
estaba enamorada
Como una niña encaprichada
como un domingo en la cama toda la mañana
como un paseo en la rambla de las flores
como decir a escondidas palabras prohibidas
como bucear entre peces de colores
como la luz de las velas temblando
como una orquesta de cuerdas sonando
estaba enamorada
Como una niña encaprichada
estaba de verdad enamorada
no veía el mundo que me rodeaba
como la luz de las velas temblando
como una orquesta de cuerdas sonando
estaba enamorada
como una niña encaprichada
estaba fuera de mí
completamente chalada
y no sé como decir
tu me has hecho revivir...

Enamorada
Amaral

PS: Se me quedan miles de cosas en el tintero, como opinar sobre la Cumbre (y me encontré con un venezolano en el avión de vuelta), nostalgear (o nostalgificar, no estoy segura) un poco sobre Roma, contar con cierta gracia lo que me ha costado empezar a trabajar esta mañana (entre Miami International e informática de mi oficina...) y demás asuntos jocosos.... pero la falta de tiempo y el exceso de trabajo acumulado me limitan, así que veremos si esta noche me prodigo, entre práctica atrasada y práctica atrasada (no hay nada peor que las misiones para la educación a distancia).

lunes, 29 de octubre de 2007

Horroróscopo...


Mi horóscopo de hoy:

This is a very important work cycle peak, representing new jobs, new positions, new projects, and new goals developing in the surrounding month that will last for the next two years. What you accept, you're stuck with for that time, so choose well. Weigh your options, and then make your power moves with renewed vigor.

Este es un pico muy importante del ciclo del trabajo, que representa nuevos trabajos, nuevos puestos, nuevos proyectos y nuevas metas que se desarrollan en este mes y que durarán los próximos dos años. Lo que aceptes, será por ese período, así que elige bien. Sopesa tus opciones y después, muévete con renovado vigor.

Increíblemente, esta mañana he logrado que me dejaran ir a un curso muy interesante en Roma... abrirá eso otros dos años de camino de baldosas amarillas???
Yo no creo en los horóscopos, pero meigas, haberlas, haylas.
(Claro, probablemente no es ni siquiera una coincidencia afortunada, porque en octubre y noviembre empiezan cursos, másteres, programas de formación, becas, etc... pero justo el día de hoy!!)

jueves, 25 de octubre de 2007

Un cuento para Filomenita...


...que anda preocupada porque estoy lejos y me lee de mal ánimo.
A veces los días no son de vino y rosas, sino de cerveza caliente y coliflores.

Érase una vez una niña ni muy alta ni muy baja, ni muy rubia, ni muy morena, que tenía muy malas pulgas y muy poca paciencia, pero mucha imaginación y mucha ilusión.
La niña vivió una infancia feliz entre gamos y unicornios que se movían por las terrazas de los edificios tan grácilmente como por entre las ramas de un frondoso bosque del norte de Europa, y viendo viajes maravillosos en la caja tonta, soñando con espadas de plástico y emociones bajo el sol del desierto. Aprendió rápido la diferencia entre la fantasía y la mentira, pero la línea que las separa en la práctica siempre le quedó un poco más allá de lo que la mano alcanza. Aunque lo siempre lo compensó mirando de una manera peculiar el mundo que la rodeaba, como intentando distinguir la realidad de la farsa.

Un buen día, la niña llegó al grifo del baño, y al día siguiente, se dió cuenta de que era tan alta como su madre. En algún momento, decidió que ella nunca sería como los demás... y eso, piano piano, la llevó a pensar que quería ver el mundo, aunque fuera sólo para comprobar si las personas eran tan extrañas en todas partes como en su casa...
Siguió el camino que le marcaban sus pies uno detrás de otro, sin escuchar nunca sus propios consejos, porque los consejos se hicieron para no ser seguidos. En muchas ocasiones, sin pararse a escuchar sus propias ideas, pero siguiendo siempre un instinto que a veces, la metió en extraños líos, de los que siempre cayó con las patas en el suelo, como un gato.

Aprendió muchas cosas mientras caminaba, porque no siempre miraba al suelo. Aprendió a distinguir a las personas de un sólo vistazo, a escuchar aunque no lo pareciera, a aceptar las consecuencias de sus propios actos, y a no a hacer lo que no estuviera dispuesta a aceptar. Aprendió que no es oro todo lo que reluce, y que quien a buen árbol se arrima no siempre es una buena política. Pero no aprendió nunca dónde empieza el engaño y termina la fantasía.
Aprendió a medir el tiempo en ciclos que se abren y se cierran, y fue reconociéndolos uno a uno, mientras se abrían y cerraban, mientras se enganchaban unos con otros en una cadena infinita de horas, días, meses, años, siglos...
En cada uno de esos ciclos, fueron cayendo las grandes verdades que había asumido cuando era pequeña, y el mundo se convirtió en un lugar cada vez más relativo y enigmático. Hasta que al final, sólo quedó una gran verdad. Resplandeciente, inmaculada y firme, igual que el primer día que la había entrevisto entre cortinas de humo. Brillante pero cálida. Absolutamente hermosa.
La niña guardaba esa última gran verdad junto con los momentos perfectos; aquel instante en el que el tiempo se había parado, aquel rayo de sol iluminando un sueño sobre la mesa, aquella mano que se había ofrecido en la oscuridad, aquella sonrisa radiante, aquella visión secreta.
Durante mucho tiempo, la niña se dormía reposando dulcemente la cabeza sobre el pensamiento de esa gran verdad.
Una noche, la niña se durmió como todas las noches, pero durmió un sueño especialmente profundo y lleno de malos sueños. Por la mañana, cuando se despertó, al mirar a su alrededor, descubrió que la última gran verdad, en realidad, nunca había sido diferente de las demás, y que como todas ellas, había desaparecido al completarse el último ciclo. Y se levantó de la cama y supo que ya no quedaban grandes verdades, y que todas ellas no eran sino hermosos recuerdos, al igual que los momentos perfectos. Y que el más grande de los ciclos había terminado.

La niña, que después de este descubrimiento ya no era tan niña, lloró amargamente por su gran verdad perdida, lloró por todas las desilusiones del mundo, como sólo saben llorar las niñas que han tenido una feliz infancia entre gamos y unicornios; pero antes de que la habitación se llenara de lágrimas que formaran un mar, levantó la vista y se vió en un espejo. Y sólo entonces, pudo tocar con los dedos la línea que separa la fantasía de la mentira, y descubrió que corta como un cuchillo.

Entonces, se enjuagó las lágrimas, que casi le llegaban ya por los tobillos y decidió muchas cosas, una detrás de otra, hasta que apenas quedó nada de todo aquello que había rodeado la gran verdad. Mientras las últimas lágrimas se secaban en el suelo, se levantó y miró por la ventana, donde la vida empezaba un nuevo ciclo. El mundo, era completamente distinto ahora, no tenía caminos ni certezas de ningún tipo. Y se sonrió, y ya nunca más echó de menos el peso de la llave con la que antes había guardado las grandes verdades.

Ése mundo en el que había que comprobar si las personas eran todas iguales, seguía esperando fuera de las puertas de la casa.


miércoles, 24 de octubre de 2007

Inspiration

Lo cierto es que la inspiración aparece en cualquier sitio... estás teniendo una conversación de lo más normal, tal vez incluso hablando del tiempo cuando de repente, dos neuronas que no se conocían hacen una sinapsis (término técnico para decir, se dan las manos) y, puff, tienes una idea. A veces, hasta es buena.

No sé cómo piensan las demás personas, igual que no sé cómo ven, pero al menos yo, tengo dos planos en la cabeza.
El primero es una voz que habla conmigo misma... no siempre soy consciente de que manejo esa voz, aunque cuando hago determinadas acciones (o debería decir, cometo?), la controlo y la oigo formar frases enteras. Por ejemplo ahora, está diciendo dentro de mi cabeza las mismas exactas palabras que voy escribiendo. Tal vez es ella la que va comprobando que no cometo errores ortográficos ni sintácticos. Digo ella porque es una voz, pero en realidad es una voz asexual, que solo murmura. A veces grita, que es cuando sigo mi instinto, para que no me de dolor de cabeza. Pero en términos generales, nos llevamos bien.

El segundo plano es un poco más difícil de explicar. Es como tener en la cabeza una pantalla de esas de puntos, como las que tienen en Termini para anunciar los trenes. Se ilumina con ideas que no son ideas, a veces son sólo imágenes, o palabras sueltas, o canciones... ella es la culpable de que tenga una canción todo el día metida en la cabeza, porque se dedica a pasar el texto una y otra vez con letras azules... cuando alguien no me gusta, se ilumina en naranja, y cuando alguien me gusta, se dedica a sugerirme buenas acciones. Lo que más me gusta de ella es cuando se ilumina en verde y me da una buena idea, o conecta dos cosas... entonces es cuando me doy cuenta de algo. Me encanta. Generalmente, también me llevo muy bien con ella, pero esta pantalla es la culpable de que las borderías me salgan solas sin control, porque ella es quien me las sugiere a tiempo, y la carne es débil. También es ella la que se ilumina en rojo cuando me pillo un dedo con una puerta y suelto cualquier cosa por la boca. Pero es buena, en el fondo.



Dicho todo lo cual, iba yo escuchando mi voz interior mientras llegaba a casa esta tarde (andando, ya no tengo que ir en taxi a todas partes!!!) y de repente, la pantalla ha comenzado a iluminarse en colores diversos. Y aquí me teneis, derrochando inspiración.

Hoy ha habido dos confesiones en mi vida: una, no la he hecho, otra, sí la he hecho. Pero después de este extraño mes de octubre (que como los siglos cortos de historia, doy por terminado antes de que acabe en el calendario), me conozco mucho mejor y sé qué confesiones cuentan y cuáles no, y sé cuáles deberían ser hechas y cuáles no. Y después de haber seguido mis propios consejos este fin de semana, creo que voy a empezar a aplicarlos a muchas más cosas, porque no son ni tan malos como yo pensaba (a pesar de que, no me malinterpreteis todos aquellos aconsejados por mi,, jamás los di de mala fe, siempre me parecieron difíciles de cumplir)...

Después de este mes en el que

- he llorado por viejas historias que nadie salvo yo tomaba en serio

- he escrito las frases más sinceras de mi vida

- he alzado mi voz sin escucharla y he observado sus efectos

- he recordado frases que entonces, no entendí

- he echado de menos cosas perdidas que no valoré porque estaba mirando otras, estúpida de mi

Lo decía esta tarde, me siento distinta: nueva casa, nuevo trabajo (hago cosas distintas que hace un mes, no me malinterpreteis), nueva gente. Siempre huyendo, pero es que hay personas a las que nos hicieron para huir de todo, no es culpa nuestra. Ya nos gustaría a todos ser de esas personas que se quedan quietas y fijas bajo el temporal, pero no, alguien tiene que llegar a reportar los daños. Una parte de mi se ha quedado en esa primera parte en Guatemala, la que sigue adelante es cada vez más Lilith. Lo que se quede atrás, se quedó, y formará parte de los hermosos recuerdos, de las vanas esperanzas, de los momentos perfectos, de las reminiscencias terrenales del alma de los muertos atrapada en el mundo de los vivos, pero ya, nunca más, nunca más, de la realidad.

Con un tremendo esfuerzo, que al igual que muchas otras cosas, no ha sido apreciado, hoy me he demostrado a mí misma que romper las reglas, tiene sus consecuencias. Durante un segundo, he pensado contestar; la pantalla se ha iluminado en rojo. Después, he llamado, y se ha quedado en negro. De todas formas, hay un pelo en el cristal, y puedo ver que no aguantará todo el invierno. Como aquel vaso maldito que reaparecía en la vitrina.

Porque las maldiciones, o da uno un giro radical a su vida, o siguen persiguiéndolo a uno hasta el final. Y yo, señores, estoy cansada de maldiciones absurdas, sueños vanos y quimeras. Estoy muy harta, y ya saben lo que yo hago cuando estoy muy harta, me levanto, salgo de la habitación dando un portazo. Y me quedo en medio de la calle, pensando que ya no hay porqués, ya no hay ysis ni dudas, porque ya no me importa. Una sola frase cerró un ciclo, y tras la crisis, ha empezado uno nuevo, que me llevará rodando a quién sabe dónde, con el viento de noviembre, que aquí, a pesar de ser mes de muertos, no tiene el aliento frío.

Por cierto, muy apropiado hacer catársis en estas fechas. Muy apropiado, si señor...

lunes, 22 de octubre de 2007

Tres españoles y un francés


Otro fin de semana peculiar al saco, y otro viaje al lago al saco también.


No sé las veces que he ido ya, pero creo que no se puede uno cansar de ese lago. Aunque en la distancia dé pereza ir por la enésima vez, es siempre tan hermoso que sobrecoge. Ese tono de azul, que siempre me deja el espíritu en paz y la cara pelada.
En realidad, para mi, este viaje ha sido seguir mi propio consejo (por una vez) y hacer algo radical, para salir de una inercia negativa. Y de momento, parece que he salido (ya veremos lo que dura)... Un cambio radical, un paso en otra dirección (no importa cuál), un cambio.
Uno de muchos.

En realidad, todo esto significa que la naturaleza ha vuelto a su orden primigenio, y una de mis reglas, que había roto hace mucho tiempo, ha sido restablecida. Es posible que hubiera una justificación para romperla, ya no lo recuerdo (y no me importa). Pero da igual, porque se acabó; la armonía ha vuelto. Por supuesto, esto conlleva muchos cambios, una legión de cambios.

Queda apretar los dientes en una sonrisa y decir lo que pienso. Queda hacer borrón y cuenta nueva; pero en un papel nuevo, en un cuaderno nuevo, en una vida nueva. Queda ser consecuente con las propias afirmaciones y coherente con los propios pensamientos. Queda aprender a manejar la brújula loca. Quedan muchas cosas para hacer, pero al menos ahora, tengo una lista de ellas en la cabeza, y hay muchas cosas que he dejado fuera. Queda el final del proceso de ser más Lilith que nunca, y de ése proceso, queda el paso más difícil.


Al entrar en la habitación vió una sombra casi corpórea de los recuerdos que guardaba de ella. El pasado y el presente se mezclaban de una manera cais hipnótica; los fragmentos de conversación antigua se mezclaban con el presente, que a ratos perdía realidad. Hasta que, entre la bruma, fue capaz de fijar un sólo punto del presente y sumergir su mente en él. Y entonces, las brumas se disiparon, como un dolor que desaparece y sólo deja su recuerdo.


Este fin de semana:

- he sido astronauta en el futuro.
- he ganado un millón de dólares. Así, sin hacer nada de especial, ya tengo capital para abrir mi chiringuito en Grecia.
- me he mirado con otros ojos en un espejo enorme.
- he aprendido al menos tres cosas y he enseñado otras tres.
- he encontrado una pieza de puzzle que me faltaba.
- he desarrollado mi teoría de la verdad del reggaeton.
- he hecho reír a una niña en una barca sobre el lago más hermoso del mundo.




- he descubierto a Aldebert, a ver si me aplico...

viernes, 19 de octubre de 2007

El tiempo traidor pasa como un suspiro


Esta noche, después de una ducha caliente (antes de que el calentador se apagara por cuenta propia, pero bueno). Me he mirado al espejo y he descubierto que ése pelito de la ceja que yo pensaba que era rubio no era rubio. Dios mío, era un cana.
Si, no es para montar un follón. Probablemente tengo más, pero con este empeño mío de ser morena maligna, no me las veo (ya se encargó Filomenita de decírmelo amablemente la última vez que nos vimos: seguro que tienes canas, pero no te las ves...). Ni falta que hace, leñe.
Pero en realidad no me iba a referir a ése tiempo. Aunque da igual, porque el tiempo pasa todo deprisa, y por ende el tiempo en sentido amplio, pasa igual de deprisa que el tiempo pequeño... o no? Acaso hay atascos?

A veces el tiempo se detiene en un instante... a veces parece que transcurre pastoso y denso... como la M30 en hora punta (o como la Zona Viva un viernes por la noche); cosas que sucedieron hace tiempo están frescas como una lechuga (por qué se dirá eso? Como si las lechugas no se pudrieran como todo hijo de vecino), y cosas que sucedieron hace dos días están difusas como los muebles de mi habitación cuando me levanto. Últimamente tengo un extraño desorden de la memoria y recuerdo cosas que probablemente no pasaron... o tal vez sí pasaron, pero no debería recordarlas, no lo tengo muy claro tampoco.
Será mejor que me centre en dar el siguiente paso de este camino de baldosas amarillas, porque aunque parece ancho, es engañoso, y en realidad, es tan fácil salirse como poner el pie fuera del hilo del funambulista.
Así que desde aquí declaro que no creo en el continuo espacio tiempo, porque el espacio es el que es, no me parece unas veces mucho y otras poco.

La verdad es que esta semana ha pasado ultrarrápido. Podría jurar que ayer era domingo... y juraría en falso, porque ayer era miércoles.
Además, era miércoles 17 de octubre, y a me pasé todo el día no ocupada, sino corriendo de un lugar a otro, de resultas que, como en este país no se puede hablar por teléfono por la calle (y esas conversaciones callejeras mira que las echo de menos yo), pues no felicité a quien debía felicitar. Afortunadamente, la tarde anterior había sido altamente clarividente y había mandado un sms para ser la primera (esta vez sí).
Vivir así, estas semanas que se acaban sin sentir es como vivir en una irrealidad, en un mundo paralelo, antes el tiempo no pasaba tan rápido. Debe ser que en este continente las cosas llevan otro ritmo. O a lo mejor estoy detrás del espejo y no me he dado cuenta.
No. Mi verdadero problema es que no me basta una sola vida; yo necesitaría dos o tres, puestas así, en paralelo, para hacer las cosas que quiero hacer.

Mañana es fiesta (hoy en otros lugares). Igual yo me tengo que levantar pronto porque tengo una reunión (es lo que tiene este trabajo, que no conoce barreras), pero por lo menos me levantaré con la alegría en el cuerpo de que es viernes... a pesar de que ayer, estoy convencida, era domingo.

martes, 16 de octubre de 2007

Fantasmas varios


Una de las frases con las que más me he reído de los libros de Harry Potter (me da igual cuánta gente me tome el pelo por leerlos, nunca renunciaré a mi imaginación, que de no pocos problemas me saca) es sobre como distinguir un fantasma de un inferi (zombie). El primero es la reminiscencia de un alma inmortal atrapada en el mundo de los vivos, y el segundo es un cadáver reanimado por medios mágicos.
Cuando Snape, el desagradable, le pregunta a Harry cuál es la diferencia entre un fantasma y un inferi, Harry contesta que un fantasma es transparente y que un inferi no (respuesta suficientemente práctica y rápida, que nos indica que Harry sería de color rojo en el test de temperamentos). Snape, que capciosamente buscaba una repuesta más elaborada, se chotea de él. Y Ron, su amigo, le defiende:
- No creo que si me encuentro con un inferi en algún momento le pregunte: ¿eres la reminiscencia de un alma atrapada en el mundo de los vivos?

Últimamente me cuesta distinguir las dos cosas, la verdad. Asíq ue creo que empazaré a usar el criterio de Harry, porque andarles preguntando si son reminiscencias de un alma atrapada... pues no es práctico. O tal vez, hay demasiadas reminiscencias de esas.

Y hablando de fantasmas, nunca sabremos si el fantasma de Ross se quedó en Guate o se largará con ella por esos mundos. De momento, hemos llegado a una conclusión interesante, que es que el catalizador de todas las cosas extrañas es la otra perra, Panzona (que parece un felpudo, pero igual es entrañable), que en realidad es una persona atrapada en el cuerpo de un grifón (todo apunta a HP hoy).
Y eso me recuerda que tampoco supe nunca qué pasó con el fantasma muevevasos de mi casa de Roma. Estará allí solito, aullando por el larguísimo pasillo y dándose duchas a horas intespestivas. Lo que está claro es que no se vino conmigo, porque a los vasos de mi nueva casa no les pasa nada. Lo que sí no me gusta son las cortinas... la única decisión importante que he sido capaz de tomar fuera del trabajo últimamente, y quedan mal.
Estoy perdiendo facultades.

lunes, 15 de octubre de 2007

Fast da (casi casi)


Bueno, éste ha sido un fin de semana peculiar... No me he ido a la jungla, ni a ningún sitio. Ha sido el primer fin de semana en mi casa de verdad... De hecho, me siento mucho más en casa aquí que en la otra, ya casi casi me he acostumbrado a todos los detalles. Sólo me queda que funcionen la nevera y el calentador de manera normal y regular, y podré ducharme con agua caliente y hacer la compra, y seré mucho más feliz.

Me ha dado tiempo a decorar (sólo me quedan las fotos por colgar, pero eso requiere ulterior logística) la casa, a poner varias lavadoras y ordenar mi ropa en el walking closet, y a meditar sobre la nueva distribución de los muebles. Lo único que me ha quedado ha sido ir al mercado de artesanías, a solucionar le problema de la colcha (que, un regalo muy salao, le queda pequeña a la cama cuadrada que tengo ahora!! Claro, que la culpa es del vendedor, que yo le dije que la cama era gigantesca y no me hizo caso).
El viernes a mediodía, a la Embajada a celebrar el Día de la Hispanidad, a comer paella, jamoncito y a beber Marqués de Riscal. Y a charlas con los compatriotas, que de vez en cuando se echa de menos una charla fácil sin descifrar el contexto cultural adicional, y haciendo chistes políticamente incorrectos. A conocer a los nuevos becsarios, también, que no me hizo falta asustarlos porque parece que ya lo estaban.
Pero se les debió pasar el susto, porque el viernes por la noche había fiesta. Yo llegué a casa a las diez, y de verdad que iba a ir!! Pero vino una amiga a casa, con ganas de una copa de vino, y ya nos quedamos en casa, con fiesta particular. Eso sí, nos reímos un montón.
Y el sábado, después de la primera despedida y una de las últimas pastas verdaderamente italianas que comeré en este país, y de trabajar por la tarde (jamás pensé que acabaría así), me subí a una fiesta en casa de mis vecinos.
Es un poco el edificio, pero también la gente, y el ambiente... me sentí teletransportada a los años 70, de verdad. Salvo porque se oía a Madonna en vez de a The Doors, aquello era como una película. Me lo pasé bien, conocí gente fuera del SNU y aledaños, que se agradece (al menos a ratos) y practiqué un poco de alemán, que falta me hace. Volví pronto a casa, pensando en que tengo que inaugurar este pequeño hogar, ya que en este edificio no parece haber problemas con las fiestas.
Y hoy, mezclando con un poco de trabajo, compras y detalles que me faltaban... ya sólo me hace falta un martillo para acabar el marco de los pendientes y ya está. Hasta cortinas no horteras, tengo ya.
Eso, y además he trabajado, porque los trabajos en grupo son así, se terminan siempre en el último momento, aunque esperemos que no de mala manera... Es por una buena causa, eso es verdad...
Ahora, que mañana toca seguir trabajando... y os lo creais o no, a pesar de haber hecho cosas el fin de semana, no he hecho lo que quería adelantar. A ver a qué hora me levanto mañana.

Marcos para pendientes montados: uno, pero me ha quedado un poco cutre.
Bombillas de colores compradas: una, roja y no sé donde ponerla... estoy meditando dónde queda más psicodélica. A lo mejor, dentro de la nevera, que tiene una bombilla normal.
Bichos enormes expulsados del hogar: ninguno, creo que se ha escondido y me da miedo buscarlo en la oscuridad. Si mañana sigue ahí, le pido el alquiler.
Grupos de música descubiertos en una noche vinícola: Kent, suecos, no se entiende nada, pero molan.. y Miranda, argentinos, dan un nuevo sentido a la vida.
Películas vistas: El buen pastor: espías más tópicos que tópicos. No sé si me ha gustado o no, porque los actores son buenos, el argumento es pasable y la banda sonora es buena... Resume como treinta años de asuntos sucios en dos horas y nos cuenta como se creó la CIA (no sé como traducirán un juego de palabras al final, ahora que me doy cuenta). El problema es que dpsués de verla, siguen sin darme pena los espías, la verdad. Siempre me gustará más el mundo glamouroso de Bond y sus complejos freudianos que esta melancolía de la guerra fría y tantos clanes secretos (o no secretos). Ahora, que es entretenida.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Μιν πισ ποτε


De repente han cambiado muchas cosas, no sé si de forma temporal o definitiva, pero muchas cosas han cambiado. Algunas cosas de las que antes me acordaba con una sonrisa en los labios ahora me hacen un nudo en la garganta.
Tal vez porque antes tenía una vida y ahora tengo otra.

No sé si puedo o debo portarme así, pero no me importa, estoy triste, enfadada y decepcionada a intervalos irregulares. A ratos, incrédula, pero cada vez menos frecuentemente. Mi capacidad de autoengaño no es tan grande, y los ysis se van muriendo poco a poco, como la hierba que se seca bajo el sol. Después de tantos años de compañía, sólo hacía falta una frase para matarlos a todos. Y una frase con puntos suspensivos.
And isn't it ironic?

Lo más racional ahora es, como dice otra canción, hacerle un nudo a mi corazón y seguir, pero nunca una crisis había tenido esta duración y profundidad. No le había dicho nunca adiós a una parte tan grande de mis sueños.
De mí misma.

Todo estaba equivocado, tan dolorosamente equivocado como cuando el protagonista de una película de miedo que se acerca inexorablemente a la puerta tras la cual el psicópata le espera con un hacha. Pero el protagonista se acerca con un aire de temerosa ingenuidad, ignorante de la estupidez que está cometiendo.

Y la frase que me martillea en la cabeza es que en el fondo, en el fondo, muy profundo dentro de mí, siempre tuve la esperanza de que algo, lo que fuera, surgiera para cambiar mi camino. Un gesto, una palabra, habría bastado... pero ya no llegará nunca.

Hoy el día se auguraba bueno, y no ha terminado demasiado mal, realmente. Pero cuando he salido esta tarde de la encerrona, lo que quedaba de los jirones de lluvia que nos habían acompañado todo el día, era un precioso día de primavera, de esos que sólo hacen aquí y a principios de mayo en Madrid. La época en que uno piensa que habrá que ir sacando la ropa de verano y quedando en las terracitas... en que la noche misteriosa y carente de estrellas ofrece un manto cálido en el que envolverse y reír sin parar.
Creo que me duele tanto porque me estoy despidiendo de eso. Porque no sé cuando, si hay un cuando en este futuro, será el momento en que me vuelva a sentar despreocupadamente en una de esas terrazas, escuchando el rumor de la gente, y con la única preocupación de tomar una cerveza con limón o sola. Bien fría.

No quedan días de verano. Empezaron a acabarse con una despedida hace mucho, mucho tiempo, y ahora definitivamente no queda ninguno. No importa cuantas horas de sueño le haya dedicado a este ideal en particular, no importa cuantos detalles haya acumulado en mi racional cabecita, no importa cuántas frases haya dedicado a la causa, cuántas veces haya sopesado y pensado que vale la pena... Nada de eso tiene la menor importancia ahora mismo.

Presiento que es tiempo de decisiones de nuevo. Y he tomado una decisión difícil, probablemente la decisión más difícil que he tomado nunca. Tal vez fuera de contexto no tenga sentido, pero la verdad es que las cosas estos días no parecen tener mucho sentido de todas formas.
No voy a bailar nunca más esa canción.
Esta vez sí podría decírtelo mirándote directo a los ojos.
Han cambiado demasiadas cosas.

Me siento como parada delante de un inmenso desierto, de arenas infinitas. Cada paso que dé, me alejará de un recuerdo en particular... aunque no sé que quedará después de que haya dado el último paso.
Ποσ περασε ο χρονοσ μακρια σου
σκοτινιασε ο κοσμοσ διχοσ τα φιλια σου
στιχιονουν τα σιμαδια τισ παλιασ αγαπις
Πυ εσβισε απο λαθοσ πριν να γινι παθος
και εγινε ρτθινα ζεσι διχοσ χρομα
και ομος καταβαθος σκεφτομε ποτε
Μιν πισ ποτε
Δεν προσεκσα σινιθυεσ να αλλακσις
Δε σ'ακθσα τηισ νιυηεσ πορ τρομαζις
Δε μετραγα τισ ορεσ πυ 'σθν μακιρα μυ
ζθσαμε σαν ξσενι δαν ισουν πια δικια μθ
κει οταν ενδικσις 'γιναν αποσικσις
φτσαμε στο τελοσ αλλα ποτε
Μιν πισ ποτε
Μιν πισ ποτε, σε μια στιγμι
Μπορι να σθ αλλακσι ι ζοι
πετασ στα σειννεφα
σαν ονιρο
Που απροσμενσα σθ βγενι αλιθηνο
Να κανισ παντα αφτο που θεσ
Να ζισ τι καθε σθ στιγμι
και ασ μαζεβις ενα προσ ενα τα κομματια
τισ ζοισ σθ πθ σκοτοσες χορις ενοχες
Περιμενα τι μερα να αντιδρασις
κε βρικες λογο να με προσπερασι
ζοες σε διο παραλλιλες γραμμες
Πλιμμιρισμενεσ τιηπσισ διχοσ αντιρισσις
κανισ πος δε βλεπισ σθ λεο αφτο που θες
για κιτα με στα ματια ορκισου πορ ποτε
Μιν πισ ποτε

lunes, 8 de octubre de 2007

Sal en las heridas o Signor capitano si fermi qui... sono tanto stanco, mi fermo si...


Enmiendas al post anterior:
Elementos que parecen haber emergido del caos de la mudanza:
- Un pendrive
- Unos pantalones negros que parecen haber dado mucho que hablar
- Un cargador del móvil

Desgraciadamente, las lentillas y las gafas siguen missing. Seguiremos informando... Creo que voy a ir a por todas y hacerme las gafas de sol graduadas, porque cuando llevo gafas, la gente parece que me toma más en serio.
Pobres de ellos.

Como un rumor sordo en el cerebro, por debajo de todas las cosas que me pasan por la cabeza.
Como un río subterráneo...
Como una malsana obsesión de la que se es perfectamente consciente...
Como una música de fondo en la mente, que puntúa cada frase que digo y cada gesto que hago.
No puedo evitar recordar, cada vez que me descuido, esta sensación de irrealidad cae sobre mi como un peso muerto. No importa las veces que lo haya dicho, las veces que lo haya pensado o considerado, no importa las veces que he tenido un presentimiento, no importa las veces que te haya mentido, no importa nada de lo que ha pasado hasta ahora. Como un vértice, como el punto de contacto entre una superficie seca y una pompa de jabón, como un alfiler en un globo hinchado, como el roce de una mano que intenta alcanzar otra en la oscuridad. Un instante de silencio absoluto en el centro del caos.
Un momento de perfección antes de la caída.




Fui feliz mientras escribía, mientras sacaba de entre mis recuerdos la sensación de lo infinito y lo más pequeño en perfecta conjunción. Fui feliz dejando de lado el resto del mundo.
Aún puedo cerrar los ojos y atrapar esa sensación, aunque cada vez sea más débil y más lejana.Y todo lo que venga después es puro protocolo. Sé que puedo seguir sonriendo, lo he hecho antes.
Es posible que lo haya hecho en situaciones peores, no lo recuerdo. Se seguirá repitiendo hasta el infinito, como un fractal. Pero perderá importancia, a medida que me aleje. Estamos hablando de una experta en huidas.


Sobre la lúgubre música de fondo, hoy en un taller de motivación (ya sabeis que a mi esas cosas no me van, pero work is work), hemos hecho un divertidísmo test de personalidad. Parecido al eneagrama. Era sólo un test que nos ha dividido en temperamentos rojos, azules, verdes y amarillos, como los chicos de Parchis (el blanco era el dado, no?)... obviamente, y sin sorpresas, he salido azul con mucho de rojo; o sea, profundamente melancólica con mucho de colérica. Verdaderamente, Arquero, aunque ya sé que estas cosas no te gustan mucho, "la sublimación de la síntesis". Lo único malo, ha sido que he constatado que definitivamente, nunca ganaré un concurso de popularidad...

Os dejo con unos fractales y una canción de Iva Zanicchi, para que veais que la vida (en sentido físico) es hermosa (en sentido metafísico, a veces es demasiado confusa).



Signor capitano si fermi qui.
Sono tanto stanco, mi fermo sì.
Attento, sparano, si butti giù.
Sto attento, ma riparati anche tu.
Dimmi un po', soldato, di dove sei?
Sono di un paese vicino a lei,
però sul fiume passa la frontiera,
la riva bianca,
la riva nera,
e sopra il ponte vedo una bandiera,
ma non è quella che c'è dentro il mio cuor.
Tu soldato allora non sei dei miei?
Ho un'altra divisa, lo sa anche lei.
No, non lo so, perché non vedo più,
mi han colpito e forse sei stato tu.
Signor capitano, che ci vuoi far?
questa qui è la guerra, non può cambiar.
Sulla collina canta la mitraglia
e l'erba verde diventa paglia,
e lungo il fiume continua la battaglia,
ma per noi due è già finita ormai.
Signor capitano, io devo andar.
Vengo anch'io con te, non mi puoi lasciar.
No, non ti lascerò, io lo so già,
starò vicino a te per l'eternità.
Tutto è finito,
tace la frontiera,
la riva bianca,
la riva nera,
mentre una donna piange nella sera
e chiama un nome che mai risponderà.
Signor capitano si fermi qui.
Sono tanto stanco, mi fermo sì.

viernes, 5 de octubre de 2007

El final


El final
es un beso escondido detras de un sombrero.
Al final
llega la despedida pero sigue la vida.
Ven, no tengas miedo a bailar
este es mi vals del final.
Ven, no seas timido y ven,
ven a bailar este vals.
Ven a bailar este vals.
Este es mi vals del final.


Goose, en la anterior no me has dejado un comentario, me la has mandado por correo. Pero para tu información, los pantalones simplemente han desaparecido... lo peor es que eran mis pantalones negros preferidos!!! (Anda que si llego a contar que hace un mes, en otra excursión, me desapareció un sujetador!!!)

Guessing & waiting


Hoy o mañana (depende de la franja horaria, representada aquí a mi izquierda por dos relojes) hace dos años que me fui a Italia, y un año de mi llegada con un destino incierto a al piel de toro.
Hace dos años pasé una noche triste y extraña en un hotel de la Ciudad Eterna, llovía sin parar y me esperaba un futuro incierto. Hace un año pasé la noche comiendo morcillas de San Froilán con unos amigos de mis padres y me esperaba un futuro aún más incierto. Este año me mudo de casa, y adivinad qué clase de futuro me espera.

Falacias, todo futuro es incierto. Lo que pasa es que en algunas ocasiones se aprecia más que en otras (es como cuando estás pensando en alguien y justo en ese momento te llama... o mejor, no tiene nada que ver con esa situación, pero por alguna razón me resulta parecido).

Ahora mismo en el corto plazo (entendido en sentido económico, o sea, que no se sabe cuánto dura), tengo cinco posibilidades en un lado de la tabla y dos en el otro. Bueno, tres.
Eso son quince... pero soy capaz de resumirlas en canciones, creo.
Al menos las cinco principales:

#1. Te lo agradezco, pero no... Te lo agradezco, niña, pero no... Yo ya logré dejarte aparte, no hago otra cosa que olvidarte... (Alejandro Sanz)
#2. Y no me crees, cuando te digo que la distancia es el olvido no me crees, cuando te digo que en el olvido estoy contigo no me crees... (Efecto Mariposa)
#3. Se me acaba el argumento y la metodología, cada vez que se aparece frente a mi tu anatomía... (Shakira)
#4. Repaso mis lecciones delante del espejo y me digo que a la larga lo bueno es lo correcto... (La oreja de Van Gogh)
#5. Se van las últimas luces, se acaba la función, se van y tú estás ausente, se van por siempre, pero a pesar de todo sigo aquí, siento que te extraño... (Amaral)

(Comerciales, lo sé, pero me valen de ejemplo)

Ahora me queda cruzarlas con las otras tres... y averiguar las probabilidades de cada uno de los estados de la naturaleza que podrían darse. Pero qué mas da, si como he dicho antes, el futuro es incierto igualmente.

Lo bueno, es que en una noche de insomnio, se me ha ocurrido una idea fantástica, maravillosa, de esas que puedes tocar con un dedo, con mucho cuidadito, como si fueran un bombón de los buenos envuelto en su papel de colores brillantes (alma de urraca). Perded toda esperanza, porque no la voy a contar, y menos aquí, porque soy así de supersticiosa. Sólo quería compartir la sensación.
Sólo me falta tiempo para ponerla en práctica, pero iré robando minutos día a día, como los hombres grises de Momo.

Cosas perdidas el pasado fin de semana:
- unas lentillas (increíble pero cierto)
- unas gafas de sol
- un pendrive
- unos pantalones negros

Cosas recuperadas haciendo la maleta para mudarme:
- un paraguas
- el cargador del móvil

martes, 2 de octubre de 2007

Carta ridícula para leer acompañado


¡Felicidades Filomenito!
Esta mañana casi parecía que no te acordabas que era tu cumpleaños...

Incisos a parte: ¿Cómo no iba a estar triste?

La visita más esperada del año acaba hoy, con vagas promesas de reencuentro en noviembre. Han sido diez días como diez minutos, y tengo exactamente la misma sensación en el estómago que el día que subí a un avión para volver de vacaciones.

Lo que durante estos días han sido tresmetros, de repente se van a volver a convertir en quincemilkilómetrosyochohorasdediferencia. La vida sigue, pero no sigue nunca igual.
Esta mañana me decían que tengo una odiosa manía de marcar todo con fases, lo cual es más o menos verdad, porque para mi todo son fases, pero no está dicho que yo las convierta, sino que las interpreto.

No obstante este comentario introductorio, ahora no he identificado ninguna fase (yo más bien estoy como con las manos extendidas tanteando una niebla que se despeja por momentos). Sólo que este mes de octubre tiene pinta de ir a ser muy tristón. Esta semana me mudo de casa; a mejor, pero los principios son siempre difíciles (y más para los gatos reencarnados). La mitad del mes va a estar despoblada de gente, y además ahora es época de llegadas (no hay confianza) y de despedidas (que nos recuerdan que todos somos aves de paso en mayor o menor medida). De desmontar casas, de muebles vendidos, de últimos viajes y visitas, de preparativos y de finales.

Y tal vez, dependiendo de quién sabe qué magias extrañas o fuerzas de la naturaleza, quizá de una excepción, se aclare uno de los mayores enigmas que me he encontrado. No será el final de una fase, será el final de muchas de ellas. Será una luz clara y distinta que ilumine muchas muchísimas dudas y muchísimos caminos seguidos y no seguidos. Tras un detenido examen del universo de posibilidades, sólo pueden pasar cinco cosas, y no estoy segura de cuál es la más probable, porque no he tenido ese tercer sueño extraño que yo esperaba.

Pero como no todo puede ser así de gris y de oscuro (como esas nubes que veo por la ventana, ¿habrán despegado los viajeros?), os dejo con una listita de cosas ingeniosas que se nos han ocurrido...

LISTA DE COSAS QUE HACER ANTES DE MORIRSE

# 1 Regatear con una cajera del Carrefour
Imaginaos la cara; llegas con el carro lleno a la caja y cuando ya ha pasado todo y te dice 153 euros con 78 céntimos, tú le dices... No, eso es mucho, por ese carro te doy... 80 euros. Y además lleva verduras algo pochas, entonces, 75. Claro, en el Dia no lo puedes hacer... antes de que termines de valorar el carro, saltan los dientes hasta la sección de congelados.
# 2 Esputar vino en un curso de cata
En realidad, la explicación de esta cosaquehacerantesdemorirse es complicada sin el gesto gráfico de aquí mi compadre J, porque se trata de agarrar la copa en cuestión, apreciar el olor a roble, el color de rubí y el cuerpo serrano del vino, pegarle un sorbito y en vez de escupirlo en el lugar idóneo, hacer una pedorreta con él.
# 3 Hacer el pino puente en la baca de un kitchen bus mientras el conductor habla por el teléfono móvil y hace un adelantamiento doble en una curva.
Esta cosa es bastante meridiana, a excepción de que no es kitchen bus, sino chicken, pero la gente tiende a confundirlos. Por lo demás, se recomienda dejar esta actividad para la última, porque puede serlo de verdad.
# 4 Contestar a las preguntas retóricas que un cantante / político incipiente hace desde el escenario en una aparición pública.
Por ejemplo, el nuevo Latin American Idol, inocente él, pregunta, en un escenario ante cinco mil millones de personas enloquecidas por su presencia: ¿Qué quereis que haga???? Pues la gente puede contestar: desnúdate!!! u orínanos!!! Con un político sería mucho mejor, si hiciera esa clase de pregunta... pues no le iba a contestar más de uno bien rápido.
# 5 Gritar el nombre de una localidad al azar hasta lograr que un cantante en directo se haga la picha un lío y salude a quien no es.
Uno está, en las fiestas de Móstoles, y de repente, sin razón aparente, empieza a gritar: Orihuela, Orihuela!!! Y el cantante acaba cantando una canción sobre Mazarrón (desde aquí un saludo a Modestia aparte, lo que nos tenemos reído a su costa, pobrecitos).

Y de momento, estas son las principales cosas. Seguramente hay miles de cosas más que vuestras cabecitas locas pueden llegar a imaginar... a mi me va a faltar quien me de carrete para imaginármelas delante de una cerveza al menos en dos meses, así que ayuda please.

Acabo de ver pasar un avión de Iberia, ahora si que se acabó la aventura, chavales... me voy a poner a buscar vuelos en noviembre o en Navidad. Y, pase lo que pase, mañana será otro día (concretamente, 3 de octubre).

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Show must go on?


Y que la única pregunta que me hago constantemente no sea capaz de hacérsela a quien sabe la respuesta.
Y que la única cosa que de verdad debería tomarme en serio no sea capaz de afrontarla.
Que toda la fuerza que soy capaz de reunir me sirva solo para dar una respuesta pequeñita.
Horas desperdiciadas pensando en posibilidades.
Sueños absurdos.
Todas esas grandes decisiones se quedan atascadas tras una simple mirada.
Porque mentir es mucho, mucho, mucho más fácil.
O mejor, ni siquiera mentir, dejar pasivamente que las apariencias engañen.

My make up may be flaking but my smile still stays on.

martes, 11 de septiembre de 2007

Ni un gramo de exageración


Nunca pensé que se pudiera estar así de ocupada. Y yo siempre me he dedicado a estar ocupada. Pues aún así, nunca pensé que llegaría a estarlo tanto. Tener constantemente esa sensación de "uy, si ya son las xx"... y de "hm, mañana no puedo, tengo esto, esto y esto que hacer"... y esa interminable lista de loharémañanas. Una lista que crece todos los días. Y, será que me hago mayor, llego al fin de semana con ganas de dormitar pacífica y beatíficamente... obviamente, en cuanto me doy cuenta de que es viernes por la noche, se me pasan las ganas de dormitar, pero el resto de la semana lo pienso de verdad.

Todo esto, para explicar por qué mi blog está sin actualizar desde agosto, y eso son diez días! Y no es que no me hayan pasado cosas, claro, ni que no haya tenido cosas que contar, es que he tenido el tiempo justo de respirar y eso, últimamente. Tengo la compra perennemente sin hacer, y eso es algo en lo que tengo que trabajar también, además de actualizar el blog...

Otro de los problemas que me han dificultado escribir ha sido la falta de.... hm, digamos, ingenio. Hay varias cosas que quería contar, pero estaba intentando encontrar una forma jocosa de contarlas... S me dijo que no me esforzara, y voy a tratar de hacer eso... Pero tengo que hacer catársis, o me va a dar algo, aunque ya lo he contado un par de veces (y la gente de aquí, que conoce a todas las partes interesadas, entiende perfectamente).

El caso es que esta tarde, mientras volvía a casa, he dado, sin querer, con la clave de cómo empezar esta historia. Y es que me he dado cuenta de que una casa es una casa porque uno se siente de determinada forma cuando entra... No me pregunteis por qué me he dado cuenta, porque ha sido cuando iba por la calle. Sólo cosas que hacen clic en la cabeza, así, sin querer.
Y mi casa no es mi casa. Es un apartamento solamente. Hasta hace poco, ni siquiera tenía fotos en las paredes... porque uno no cuelga fotos en las paredes de un hotel, claro. Aunque se vaya a quedar diez días. No había colgado fotos en las paredes yo, que cifro mi fexibilidad vital en sentirme en casa en cualquier sitio donde esté más de una semana.
Y no lo había hecho, no por ir a quedarme menos de una semana, como habreis podido imaginaros, sino porque era complicado sentirse en casa en estas circunstancias. En el fondo, algo intuía yo, que no soy tan bruta como parece algunas veces.

La próxima vez que comparta casa, de verdad, que hago un psicotécnico a la persona... si, es peculiar, es peculiar, pero podían haberme avisado, leñe. Reconozco que el año pasado me metí yo misma en el jardín (después de pensarlo durante diez minutos), pero esta vez ha sido impremeditado. Y sin aviso, además. Mejor, con avisos demasiado sutiles.
Lo curioso es que hemos pasado de un extremo al otro... de las setas a la hiperactividad más desconcertante...
¡Me persigue la maldición del compañero de piso desequilibrado!
O si no, ¿qué tipo de explicación puede tener la serie de sucesos que pretendo narrar a partir de ahora? Seamos sinceros, que la más light es el desequilibrio.

Al principio fue el chiquimulteco. Guatemala es un país complicado, y uno de sus lugares más profundamente complicados, es Chiquimula, precioso departamento del oriente del país, lleno de comunidades remotas y de gente armada. Él no era la excepción a su medio. Traté de no ser mala, de no pensar que era una cosa exótica... pero realmente, me pareció demasiado idiota cuando me contó por trigesimoquinta vez el mismo chiste (malo y racista) y pretendió que me riera. Yo, los chistes malos, solo se los río a mi padre, que para eso es mi padre. (Y después de haber sufrido a semejante gracioso, debo decir que he aprendido mucha relatividad en este sentido, quizá los chistes malos de mi padre no son tan malos... quizá). Así que a la trigésimoquinta decidí que hasta la buena educación tenía sus límites, y medité que la próxima vez que le viera, le iba a pedir el alquiler (con o sin chiste, y en cualquier caso, antes de que intentara calzarme el famoso chiste). Porque si me lo voy a encontrar diciendo chorradas en la cocina cada vez que vaya a por un vaso de agua, quiero una compensación económica.
Afortunadamente (pensé, después descubrí que más bien era desafortunadamente, pero bueno, me falló la bola de cristal), cuando ya estaba yo echando cuentas de a cuánto salía el alquiler entre tres, el chiquimulteco desapareció de vista por primera vez.
Entonces, me enteré de muchas cosas, como que la joya, además de ser gracioso hasta el llanto, estaba casado y con niños. Eso, por no caer en la crítica barata de que es más feo que pegarle a un padre (y direis; bueno, muchacha, algo tendrá, no? Pues no sé, la verdad... sinceramente, no lo sé,, ni pensando bien, aunque no se me da, la cosa)... pero de esos que asustan si los ves en un callejón oscuro, vaya.
Como en las películas de miedo, cuando pensé que la cosa había acabado, presté mis orejas y mi consejo (siempre buenos, siempre razonables, ya me conoceis), y entré en el mundo de los guapísimos. Y no es ya que tenga yo buen o mal gusto, es que al menos lo tengo.
Después de haber encontrado al primer guapísimo (nunca sabremos cómo era), resultó que el chiquimulteco era un acosador y un pesado (siiiiiii? No me había dado cuenta, chata). Y aún así, volvimos con él, porque no sabemos estar solas... y yo, simple de mi, no le pedí el alquiler mientras tenía oportunidad.

Después, vino mayo, junio en España y cuando volví, me encontré con un viernes feriado. Y decidí, que bueno, que tal vez no era mala idea ir el fin de semana a un sitio preciosísisimo de la muerte en un lugar remoto. Y curiosamente, no fue una mala idea, pero porque vacié la cabeza de cosas (de puertas adentro), no porque pasarse un fin de semana hablando de mestizaje (de puertas para afuera) sea divertido... empiezo a pensar que tal vez uno de los problemas de este país es precisamente ése, que la gente habla demasiado. El punto culminante fue cuando escuché la frase: "mi ahijada tiene un mestizaje precioso..." Por favor!! No puedes simplemente decir que es muy guapa??? Eso, más las promesas de voluntariado que oí todo el fin de semana... que por supuesto, nunca se pusieron en marcha, porque para eso hay que relacionarse con personas de verdad, que tienen problemas de verdad.
Lo peor del viaje fue que, por una serie de conjunción entre bocas muy grandes y egos aún mayores, me instalaron un ciclo de cine en casa. La cosa no tenía por qué haber estado mal... pero... como dice Murphy, lo que pueda ir mal, irá mal.
El ciclo de cine empezó, y afortunadamente, yo tuve mucho trabajo durante una temporada. De verdad, no penseis mal de mi, tuve muchísimo trabajo!! Incluso algunas de las películas las vi yo sola en casa. Pero no me acusareis si me enerva oír risitas nerviosas y comentarios absurdos en medio de una película sobre soldados que no se reinsertan, o en Pantaleón y las Visitadoras, verdad?
Pero sigamos con la historia principal... el verano (que aquí es temporada de lluvias) transcurría perezoso, cuando el chiquimulteco hizo su aparición fugaz, y las cosas empezaron a degenerar rápidamente. A ver; pregunta de minipunto: si yo tengo un ex acosador, obseso, bestia y pesado, y me voy de viaje con unos amigos, como en su casa el domingo? Con su mujer y sus hijos? O le digo que haga el favor de dejar de llamarme? Bingo!! Me voy a Chiquimula a comer con él. Very smart.

Pero entonces, los hechos estaban encarrilados para llevar a una situación extrema. Apareció el peruano. ¿Qué quién es? No sé, uno de esos muchos entes que aparecerían después. Otra pregunta de minipunto: si hay un tipo en la oficina (de nuevo, feo como un pedo y con menos conversación que un caracol tuerto) al que una loca le ha puesto una etiqueta encima que pone: Propiedad de la loca, no tocar, yo ¿qué hago? Claro, me hago amiga suya, a ver si es posible que la loca me llame puta en un ataque de celos. Ahí interviene de nuevo mi maravilloso don de los consejos: aléjate del peruano, chata, que si por lo menos fuera guapo... o inteligente... Pero no, es que me gustan lelos.
(Y seamos sinceros, lo que más me molesta de esta historia es que me llamó para ir a la cena sólo porque no quería ir sola!! Parda de mi)
El ciclo de cine siguió. Y un día de ciclo de cine que yo volvía tarde a casa, me encontré con un tipo en el salón. Con mi habitual encanto (que ha hecho estragos en el mundo entero), le pregunté, tras cinco minutos de conversación ligera (habríamos podido hablar del tiempo, de haber estado en un ascensor, pero estábamos en mi salón), le solté: Bueno, y tú, ¿quién (demonios) eres? él, atónito por mi desconocimiento, me dijo (con voz engolada): soy Bond. James Bond. Pacientemente, me puse a hacerme una tortilla francesa mientras Bond y Mata Hari cambiaban secretos de alto espionaje en el salón, y cuando estaba a punto de hincarle el diente a la cosa, noté que el sujeto en cuestión había sido largado, y me apresté a recibir una nueva explicación.
No, éste no es especialmente feo (aunque sí parece tonto). Pero tíiiiia, es que tiene dos casas y un montón de dinero. Hm. Y no será él una de esas personas que agravan el problema de este país? O nada que ver? Nooooo, si es super majo y super buena persona. Mira, nos conocimos hace cinco días y me lo voy a llevar a la boda de una compañera de trabajo. Ooops, espero que nadie se de cuenta de que estamos juntos, dijo mientras se alejaba por el salón.
Si, no te preocupes, nadie lo va a pensar. Si después de lo del chiquimulteco, nadie va a pensar que te has juntado con nadie que tiene pinta normal (aunque no debe serlo, la verdad... ).

Empezando a sospechar que todo esto no iba a acabar bien, me comí la tortilla francesa, tranquilamente. Al fin y al cabo, el amor más sincero es el amor a la comida.

Hubo un par de semanas de paz... bueno, o a lo mejor no fueron de paz, pero como yo estaba muy liada, no me di cuenta. Hubo un viaje surrealista al lago, y una visita al terreno. Y cuando volví, me enteré de que Filomenita estaba en el hospital, con una infección de caballo. Y me pasé una semana que todas mis conversaciones eran sobre altas, antibióticos, mejorías... y yo hablo por Skype (uuups, publicidad!) en la cocina, porque en mi cuarto no hay señal (adivinad dónde estoy ahora... pues no, en el salón!!). Y además, esa semana, andaba yo con una catarrazo de esos que dan pena... mocos por allí, toses por aquí... un primor de familia, vaya.
Me preguntasteis vosotros qué tal Filomenita, o qué tal yo? Bueno, algunos sí (algunos incluso llamaron directamente, pocholos ellos). Pues adivinad quién no.
Y cuando ya estaba todo arreglado (Filomenita en casa, a dar instrucciones en sitio de cómo se pone la lavadora y cómo se hace una tortilla francesa, en vez de darlas a distancia), y yo, sin más que una mera sombra de la tos cavernosa que me había perseguido durante unos días... entonces, un día, estaba Mata Hari con Bond ahí, haciendo bulto en el incomedérrimo sofá que tenemos en el salón, y cuando salgo aclarándome de la garganta de mi habitación, oigo una voz afectada que me preguntsa: Daaaarling, cómo estás? qué te pasa?? Mi primera contestación, y creedme que me costó contenerla, fue: Si se te ha acabado el tema de conversación con Bond, a mi no me uses de excusa, bonita. Me dirigí a la cocina a por un vaso de agua y con una profunda calma interior, le dije: ah, gracias por preguntar, he estado mala una semana. Y rematé con una hermosa sonrisa llena de dientes.

Eso fue el principio del fin, me dije tristemente, la acidez que me corroía había por fin desgastado el culo del vaso que la contenía y yo sabía que saldría por cualquier parte en cualquier momento.

Ahi empezaron los detalles de gloria. Ese fin de semana, hubo dos fiestas (que son la diversión por estos lares; digamos casi la única diversión), de la primera no me enteré porque nadie me lo dijo. En la segunda, cuando alguien la echó de menos, me preguntaron, y la respuesta fue: lo siento, no lo sé... hm, y tampoco me importa mucho, increíblemente! Al día siguiente, estaba yo en la terraza, tranquilamente, haciendo como que no tomaba el sol para que no llegara la tormenta, cuando vino a decirme que se había puesto mala la noche anterior. Mi último rayo de humanidad salió a relucir: ¿estás bien ahora? si, estoy tomando suero... Eso te pasa por comer mal.
Días después, no me dejó hablar con un romano en mi propio salón... un romano!!! Si tengo el piso lleno de fotos de Roma!!!
Después, el día de la fiesta en la que la irlandesa se cayó a la piscina (memorable, chicos!), me avisó diez minutos antes de irse de que se iba a un preparty (no es que hubiera ido igualmente, pero hay formas y formas)... y en fin, una larga lista de cosas... Además, perdí la cuenta. En una fiesta conoció a uno de esos de "no hay chicas feas sino copas de menos", simultaneando con Bond; y después, llegó la historia madre de todas las historias.

La fiesta.

Hicimos una fiesta en marzo, como todos sabeis. Al menos todos los que leeis este blog, porque eso lo conté. Pero no es esa fiesta a la que me refiero... Como en aquella ocasión, los vecinos se había mostrado susceptibles (no hay por qué enfadarse cuando a las tres de la mañana hay setenta personas hablando y bailando en el piso de arriba, o de al lado, o si?), pensé que la mejor manera de celebrar el cumpleaños de R era hacer una fiesta en el salón común que hay abajo. Lindo salón común, he visto que hacen fiestas de quince allí. Pregunté, me dijeron que hasta las once, y dije, bueno, después ya veremos donde vamos, porque las once no son horas de acabar una fiesta. R dijo que de acuerdo, visto que tal vez en su salón no cabíamos. Mandó un email para decirlo, y ella contestó que si.
Al rato, pasaron muchas cosas. Primero, sonó la alarma del edificio y nos evacuaron. Después, hablé con R, quien, increíblemente, me dijo que ella la había llamado y le había dicho que mejor no hacer la fiesta en el salón común, que no había querido llamarme a mi directamente. Ah, muy bueno, porque las cosas se solucionan en casa. R, claro, ya no quería hacer la fiesta en el salón (yo tampoco habría querido en esas circunstancias), así que después de barajar algunas opciones, al final la hizo en su casa. Por la tarde, cuando yo volvía de una esforzada reunión en el lugar dondecristodiólastresvoces, me la encontré que salía del gimnasio, y me dijo: ¿qué vas a hacer? Voy al cumpleaños de R. Y me contestó: ah, pues luego te llamo a ver dónde estais. Y yo me giré y la miré.
Nunca jamás me había fallado una mirada.
Pero para todo hay una primera vez. Adivinad, queridos, quién se plantó allí. Increíble pero cierto (tengo que ensayar un poco más en el espejo). Es más, se plantó allí con una no invitada y con un nuevo lelo que fue tan increíblemente hábil de preguntarme: aaah, tú debes ser Lilith, no? Levanté una ceja y le dije: si, pero eso ya lo sabía. Me voy a un sitio más interesante.
Realmente, qué se puede esperar de alguien que baila hasta La Yenca como un reggaeton en una fiesta a la que no ha sido invitado?
Creo que el momento álgido fue cuando incluso pidió música.
El colmo de la desfachatez.

Conclusión, hace ya un par de semanas que decidí mudarme. El siguiente paso, será diseñar un examen psicotécnico para compartir piso.
Creo que dentro de diez días nos pasaremos unas buenas risas con todo esto... porque hoy, sólo faltan diez días para la visita más esperada del año. Dios mío, y tengo tantas cosas que hacer.
Por cierto, que esa noche, os prometo que va a haber cena en casa. Ya estoy preparando la lista de la compra y la lista de invitados, vive Dios.
Y tengo un karaoke en el ordenador.

Y si alguien piensa que contar todo esto en mi querido blog es tan infantil como escribirlo en un diario, le conmino a que venga a verme a Guatemala... os aseguro que esta vez no he exagerado ni un ápice.