lunes, 27 de febrero de 2006

El fin de semana del estupor

Érase una vez que se era, hace muuuucho tiempo, en un galaxia muy lejana, tres becarios que vivían en una casa muy bonita en el centro de la ciudad eterna. Estaban felices, aunque llovía bastante, y unas veces comían pasta y otras no, pero perdices no solían, por aquello de la gripe aviar.
El caso es que nuestros becarios vivían en paz y armonía hasta que llegó el fin de semana de la invasión....
Pero en realidad, la historia comienza mucho antes...

En diciembre, los miembros de la UAP me comunicaron su determinación de venir a verme, cosa que me alegró, en seguida lo marqué en el calendario (no sólo para que no se me olvidara, quiero decir); UAP y acólitos, pero el espíritu de la UAP ha impregnado el viaje entero; ay mis niños! Parecía mentira que se hicieran realidad todas aquellas cosas que decíamos en las mañanas del invierno uapero, cuando el final del máster tapadera era una hipótesis borrosa... en fin. El viaje ha sido divertido y acertado en todo menos en el clima, que tampoco ha sido de lo peor, porque ha llovido al principio y al final, pero hemos disfrutado de un fin de semana de sol! Han sido cuatro días llenos de colchones que se desinflaban, definiciones de la fineza, proposiciones indecentes inatendidas, caminatas turísticas que llevaron a que salieran mutantes en los pies de algunos miembros de la expedición, amenazas de ponerle huevo en la comida al alérgico si se portaba mal (que no lo hizo)... Me ha encantado, y sospecho que, como me decían esta mañana, ha sido un viaje especialmente acertado. Y desde la distancia de mi exilio quiero ofrecer apoyo, ese apoyo y esa unidad que siempre ha caracterizado a la UAP: cuando cada vez más miembros de nuestra valiente unidad empiezan a no encontrar el camino de baldosas amarillas, sólo me queda ofreceros cariño y apoyo, que hacen la vida más fácil.

Imágenes:


Visita Uapera al completo, en el Coliseo, foto realizada por el americano de la hermosa voz. Menos mal que ninguno está poniendo cara de romano...


Hermanísima de la Uapera L, posando en los Museos Vaticanos... En realidad no sé como habrá salido la otra foto que le estaban sacando, aunque supongo que bien...







El uapero J con una de las metas que se había propuesto en este viaje. Lástima que las demás hayan probado ser tan difíciles de conseguir... ¿por qué San Pietro in Vincoli (o Piccolino) lo cierran tan pronto?












El tranvía hacia el Trastevere... solo dos paradas de juerga continua en las que descubrimos cuál es la definición de ser fina.














Bailando, me paso el día bailando... en el hall de mi casa, diez minutos antes de que A y M se fueran a cerrar los bares... Y después de la salsa, el tango. Todavía quedan bailes pendientes, de todas formas.




Uapera L derrotada después de ver el Colosseo y el Palatino... aprovechando para sentarnos para descansar un pelín antes de retomar la marcha hacia el Trastevere.


¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es Operación triunfo? Noooo, nosotros en el Palatino. Los más salaos de Roma.









Y como siempre... ¿qué significa el título?
Pues el título viene a causa de la visita de los extraños becarios de Budapest... O mejor, la extraña visita de los becarios de Budapest? Supongo que confirmaré este extremo cuando vuelva de allí en Semana Santa... bueno, o a lo mejor no lo confirmo nunca... La verdad es que al principio, cuando nos dijeron que venían (es decir, cuando les escribió mi compi R a instancias mías para preguntarles si me podrían alojar en SS, y respondieron que nos poníamos de acuerdo cuando vinieran en febrero...), nos asustaron, porque al principio eran cinco y después se fueron multiplicando... pero bueno, lo solucionaron ellos solos, porque se fueron a un hostal (nos dieron a elegir dos, y cuando les aconsejamos uno fueron al otro)... el caso es que desde el principio fue una incomprensión entre grupos, porque nosotros pensábamos recibir una visitilla y lo que nos encontramos fue con una panda dispuesta a hacer turismo sin pararse ni siquiera a hacerse una foto... porque, hay que reconocerles el mérito, se vieron Roma en un solo día... toda. Creo que solo les faltaron las catacumbas, y probablemente no fueron porque no les dijimos como se llegaba... Me pregunto si distinguirán una cosa de otra a estas alturas de la memoria.Quede claro, no es que les acuse de no unirse a nuestra juerga desaforada del sábado por la noche, pero no se puede llegar a cenar a casa de alguien y hablarle sólo para que te organice el itinerario al día siguiente.
El caso es que tengo la sensación de que, o seleccionan mucho a la gente para mandarla allí, o es que por el ambiente les cambia algo del carácter. De todo esto se salvan los dos niños que sí que se nos quedaron en casa, que se unieron sin tapujos ni recatos al momento fiesta...

Aquí esta la panda de los animados...



Toda la panda poniendo cara de foto excepto R y yo que ponemos mirada zoolander... primer plano, derecha e izquierda, los húngaros.


En esta todos poniendo cara de foto, incluido A a pesar de que agarramos de las orejas... nótense los colchones en el fondo del salón.







De todo el fin de semana, lo mejor el sábado por la noche: después de haber estado todo el día pateando, que ya no éramos personas, comimos cenamos a las mil en el trastevere y nos volvimos a casa, a descansar y esperar al resto de la gente, que se suponía que iban a venir. Evidentemente, no vinieron todos, sino una parte, pero la fiesta la montamos igual... y la fiesta estuvo llena de perlas: me aprendí el paso baso del tango (años después) con el Uapero J, aproximadamente a las tres y media de la mañana, cuando mi actual compi A y mi excompi M se iban a cerrar los bares... que cierran a las cuatro. A partir de ahora, para convencer a A de que salga a alguna parte, hemos decidido que lo mejor es decirle que quedan diez minutos para que cierren... Desde que A y M abandonaron la casa, empezó el desfile, porque el salón parecía la Gran Vía. Unos que se levantaban, un señor que pasaba, llamaban al timbre porque se habían ido a cerrar los bares sin llaves, otros hablaban: los diezmil de Budapest entraron a dejar las maletas (de hecho entraron hasta en la habitación de R sin llamar ni pedir permiso, para qué?), llamaron más todavía al timbre... al final, mi noche terminó cuando al girarme, me dí de manos a boca con mi compi de colchón, la Uapera L, porque el susodicho se había desinflado... y me desperté para descubrir que el helado del día anterior me había sentado a cuernos (quién me manda...). El caso es que la noche fue bastante insólita, y vi tanta gente pasar (seguramente soñé más de una incursión en el salón, aunque puede que no), que yo creo que en casa durmió gente que no era de la panda...

En fin, el domingo por la mañana nos fuimos al Vaticano y lo hicimos todo perfectamete: logramos entrar los últimos (absolutamente) en los Museos, en el día gratuito, y los recorrimos con tipos que iban cerrando las puertas de las salas a nuestras espaldas... aún así, logramos verlo todo (casi se me saltan las Estancias de Rafael, pero logré pararles a tiempo) antes de que nos echaran de la Capilla Sixtina. Y después de los Museos, esto es de lo que más orgullosa estoy de este viaje, nos subimos (si, si NOS) a la cúpula! Lo pasé fatal, de verdad, muy mal, pero logré subir hasta arriba. Asomarme ya no, me faltó presencia de ánimo y cuerpo, pero por lo menos logré ver las vistas desde lejos!! Pegada a la pared, pero subí! Y creo que casi fue peor bajar... por otro lado, el gimnasio se nota, porque quinientos y pico escalones, hiperventilando que estaba yo...menos mal que iba el Uapero J dándome la mano para que no me cayese redonda... ¡Menuda Indiana Jones estoy hecha!
El caso es que a estas alturas, lunes por la noche, cuando mis niños madrileños ya me han hecho todas las colgaditas que significan que han llegado sanos y salvos a la T4 (otra cosa es cómo salgan de allí), me ha dado una pena tremenda que se fueran... porque cuando estaban aquí, era como tenerlo todo: parte de lo que echo de menos de Madrid y parte de lo que me gusta de estar fuera... mi doble personalidad estaba feliz como una perdiz.
Y de vuelta a la armonía, me quedo pensando que es una pena que cuando lo estás pasando bien pase el tiempo tan deprisa... sniff. Me he quedado un poquito desamparada cuando les he subido a todos al taxi para el aeropuerto.

Pero bueno, la vida sigue... y esta mañana, la mala noticia del día ha sido que mi exalemán me ha llamado para decirme que no fuera a buscarle a ninguna parte porque no llegaba, resulta que había cogido el billete al revés, y en vez de salir de Hamburgo, tenía que salir de Roma... en fin... para consolarse, se ha ido a casa a deshacer la maleta, a llamar a su jefe para decirle que mañana va a trabajar, y a comprar otro billete, esta vez bien, para junio. Lo que debe haber sido un espectáculo habrá sido la cara de la del mostrador de AirBerlin en Hamburgo...
Y me imagino al pobre dándose cabezazos en el autobús hasta llegar a casa... menos mal que había sido de los billetes más baratos que hemos comprado nunca!

miércoles, 22 de febrero de 2006

Camino a Roma

Parece que la primavera está por fin dando señales de estar inspeccionando el terreno para venir, espero que ponga fin a este largo, larguísimo invierno (aunque sospecho que va a hacer falta algo más que la primavera para sacarme de este estado). Me la imagino tanteando con la punta de los pies el suelo frío, resbaladizo y lleno de baches de esta caótica ciudad... Y me dan ganas de quedarme, a pesar del hambre que hace a las tres de la tarde, mirando como asoma un rayito de sol entre los nubarrones de todas las gamas de azul y gris, mientras pasa un tranvia por la calle, haciendo un ruido imposible que suena a antiguo, a tiempos mejores y a motorini despreocupados dando vueltas al Coliseo.
Roma es una ciudad particular (¿y cuál no?), en la que es imposible llegar a ningún sitio cuando y como lo habías planeado, pero que enamora aún sin quererlo. A decir verdad, yo me enamoré de ella a primera vista y sin oponer resistencia, porque nunca me preocupó excesivamente (ahora es cuando me doy cuenta) llegar a ninguna parte, sino disfrutar el camino.

Camino, que últimamente es mi sino llamarme así, porque se me ocurrió (un momento de genialidad de esos míos, hay quien lo llama desparpajo y hay quien lo llama espontaneidad, yo lo llamo tener la boca grande) contarles a mis compañeros en el foro que me iba a llamar así, pero mis padres tuvieron el buen sentido de comprobar cómo quedaba con los apellidos, y hay cosas que no pueden ser, y además, son imposibles. Como se lo conté y les hizo gracia, así me quedo. No me puedo quejar, porque oficiosamente, me gusta.

Me siento feliz, además de la intuición de la primavera, esta está siendo una semana de buenas noticias, tanto para variar de las semanas de stress que se extendían delante de mis ojos. Hay historias que se están solucionando para bien, algunas que se están sólo solucionando, y otras en las que, con mucha voluntad, se ve una luz pequeñita al final del túnel.

Entre las mejores noticias, el nacimiento de un niño (del que espero fotos, que me consta que ya hay un montón), que ha costado sangre, sudor, lágrimas y mucha paciencia. La enhorabuena cibernética a mi tío preferido, que me imagino la cara de tontorrón que pone cuando mira a esa cosita arrugada y rosa. ¿Se establecerán apuestas a ver a quién se parece?
La otra buena noticia es que dentro de poco podremos disfrutar de La Voz, que ya es doblador del todo, deesosqueganasmásquetúyyojuntos, porque es difícil, pero al final, se consigue. Porque los sueños no son solo sueños y cuando se intentan, a veces se hacen realidad. Espero que sepa (sí que lo sabe, sí) que daría cualquier cosa por oírle en un cine, porque nunca se me olvidará el día que hoy esa voz por primera vez.
Y una tercera buena noticia (tres hermanos, tres secretos, tres pruebas, como en los cuentos) se refiere a la vida social romana, que estoy logrando reactivar... hasta ahora estaba en un impasse de espera debido a la conjunción de mala suerte, mal tiempo, dejadez y capacidad de los españoles para diluirse con el ambiente en Italia. Pero ya he(mos) conocido a gente y hecho amigos. ¡Ya era hora!

Esta semana espero visita de nuevo; bueno, de hecho, mañana vienen parte de la UAP (te vamos a echar de menos y lo sabes) y compañía, con los exámenes recién terminados y más noticias calentitas que contar.
Y además viene una marabunta de becarios procedentes de Budapest (en realidad, tienen que aclararnos ese extremo, porque sabemos que en Budapest no hay tanta gente, por favor!), de los cuales en casa se quedan sólo dos (la hospitalidad tiene un límite, sobre todo físico, porque es que vienen como trece personas!!).
Y además, viene un pobre becario de segunda fase al que realojan desde Viena porque la ONU cierra las instalaciones en las que estaban trabajando, y se las lleva a Copenhague. Y os preguntareis, ¿y qué hace en Roma? Pues que en vez de irse a Copenhague, que le han dicho que la Sirenita no da más de sí y es muy sosa, prefiere venirse a la FAO. (Cruzad los dedos, mis posibilidades aumentan... espero).
Y además... no. Ya no viene nadie más... supongo. Aunque igual...
Ahora que la semana próxima sí... Toda la vida quise yo trabajar en un hotel y creo que lo voy a conseguir, porque el dominio que estoy adquiriendo en la gestión de las plazas en las camas, no se lo salta un gitano.

La noticia del día es que hoy no he ido a un casting. Iba a ir, de verdad, he llegado hasta la puerta del sitio donde lo hacían... y luego, me he vuelto tranquilamente a casa (tan tranquilamente porque luego me he tenido que ir corriendo al gimnasio). Buscaban chicas españolas, con pinta de españolas, para un anuncio que tiene algo que ver con Formula 1. Pagaban bien. Dudo que me hubieran cogido; ni siquiera respondo al estereotipo de española que tienen los italianos (que viene a ser el que nosotros tenemos de las italianos, morenos y bajitos; y de los griegos, y de los portugueses... y que todos negamos fervientemente ¿dónde están los verdaderos morenos del mediterráneo? ¿Es que ser moreno es una plaga?). Pero lo que me ha dado pereza ha sido entrar y tener que hacer lo que fuera que había que hacer... al principio, he pensado en las chicas guapísimas que seguramente habría dentro, pero ni siquiera eso me ha importado... he pensado que, verdaderamente, no tengo nada que ver con ese mundillo y no me apetecía poner los pies en él. No me apetecía fingir, ni siquiera por un ratito, ni preocuparme de la apariencia... Creo que lo que me ha echado atrás ha sido la palabra estereotipo.
No quiero parecerme a la idea de una española que tienen esas personas que se dedican a hacer publicidad.

El único fingir esta semana va a ser el disfraz de carnaval... ya dejaré que adivineis que es cuando cuelgue las fotos...

Y, oh tranquilidad, mis planes para el futuro inmediato son llamar para reservar los diversos coches de ida y de vuelta al aeropuerto, echar de una santa vez el manojo de cartas que llevo en el bolso (no solo la tuya, farmacéutica, ni la tuya, ingeniera) y acabar un informe de coyuntura antes de que él acabe con mi vida.

Ahora, cuando parece que los hilos de angustia que corrían por debajo de la realidad se han diludio (o se han cambiado por otros menos inminentes), me acuerdo de aquella frase que me dijo una vez mi compañera de Erasmus, la Monísima, cuando me dijo que la vida era perfecta cuando la única preocupación en el horizonte era pensar en qué ropa ponerse. Y también me acuerdo de la frase que me dijo mi otra compañera de Eramus, mi rumanilla cara, cuando me dijo que, en realidad, no hace falta tanto para vivir a gusto.

Por cierto, cada vez creo más en aquello que decían en la película Seis Grados de Separación (que está bajadita por medios altamente irregulares y esperando a que yo la vea, pero que no me dejan ver), que es una teoría que dice que podemos conocer a todo el mundo del planeta a través de seis personas (lo difícil es encontrarlas...). En realidad nos movemos en círculos pequeños. Todo esto, porque en un reenviado de mi hermano, el inefable Goose, aparecía el nombre de una compañera del colegio; inequívoco, sólo podía ser ella, y se alegró mucho de la casualidad. Me pregunto si sigue siendo tan timidina como era, porque le escribí un email, pero las personas por email no suenan igual que cara a cara.

martes, 21 de febrero de 2006

Todos tus rostros

Siempre que pienso en tí, acabo confundida... siempre que pienso en tus ojos y tu expresión, acaban borrándose, como tapados por una niebla que se interpone entre nosotros.
¿Es posible que ni siquiera en mis sueños pueda mirar en el fondo de tus ojos?
Eres una posibilidad que se escapa como la arena o al agua por entre los dedos, la palabra en la punta de la lengua, el sueño que se recuerda sólo durante un instante después de despertarse... el rayo de sol que brilla un instante y después escapa... y no volverás nunca, lo sé.
Aún así, no tengo la fuerza para olvidarte, no tengo la fuerza para meterme en la campana de cristal que me sugiere mi sentido común y dejar que nunca más nada vuelva a abrir esta herida, no tengo fuerzas para dejar atrás aquello que constantemente quiere ser recordado.
Renuncié a esa posibilidad el día que lo inexorable se convirtió en lo cierto.
Eres todo lo que quiero olvidar y no puedo, porque estás a la vuelta de cada esquina, pero me huyes constantemente... eres lo que nunca tendré, lo que nunca tuve, el final que nunca llega, la insatisfacción que se anida.
Eres el dolor que de doler, se olvida;
el ruido que de sonar, se apaga;
la angustia, que de asfixiar, consume.
Eres un imposible,
el irresistible de mi idealismo,
la cristalización de mis temores,
el final fresco de un larguísimo día de verano.

Me pregunto una y mil veces, cada vez más inútilmente, dónde estás, pero verdaderamente, si lo supiera, seguiría sin ti.
Busco los mismos instantes grabados en otra memoria... el reloj muerto que rige las vidas de los vivos, la caricia del sol en una ventana, la mirada más larga de la historia y todas las palabras que nunca nos dijimos... vivir de ello es como un veneno que me separa del mundo real, haciendolo menos nítido, alejándome del tú real que una vez conocí.
Todo lo que desde entonces me suceda será un mero conformarse;
y a cada rostro donde te veré a partir de ahora, le preparo las mismas preguntas injustas...ç


You've been my golden best friend
Now with post-demise at hand
Can't go to you for consolation
Cause we're off limits during this transition
This grief overwhelms me
It burns in my stomach
And i can't stop bumping into things
I thought we'd be simple together
I thought we'd be happy together
Thought we'd be limitless together
I thought we'd be precious together
But i was sadly mistaken

You've been my soulmate and mentor
I remembered you the moment i met you
With you i knew god's face was handsome
With you i suffered an expansion
This loss is numbing me
It pierces my chest
And i can't stop dropping everything
I thought we'd be sexy together
Thought we'd be evolving together
I thought we'd have children together
I thought we'd be family together
But i was sadly mistaken

If i had a bill for all the philosophies i shared
If i had a penny for all the possibilities i presented
If i had a dime for every hand thrown up in the air
My wealth would render this no less severe
I thought we'd be genius together
I thought we'd be healing together
I thought we'd be growing together
Thought we'd be adventurous togheter
But i was sadly mistaken
Thought we'd be exploring together
Thought we'd be inspired together
I thought we'd be flying together
Thought we'd be on fire together
But i was sadly mistaken

Simple together.
Alanis Morrissette.

martes, 14 de febrero de 2006

Borreguitos

Conste en acta, señor Juez, que el título de este post (al final voy a acabar hablando en esperanto, pero es que no me sale poner entrada) no es porque hoy sea San Valentín, sino por otras razones que expondré más adelante. El hecho de que sea el día de los enamorados a lo más, lo que hace es que me invada una sensación de Bridget Jones, a pesar de no pensar que tener pareja sea lo más importante en la vida. En algún post he comentado ya esa sensación de desubicación, de que en la vida no hay ninguna guía clara que seguir, que en cambio, las generaciones anteriores a la nuestra sí tenían, la inexistencia de un cierto orden de las cosas, más que un lugar hacia el que dirigirlas... No finjais, porque sé que no soy la única que se siente así, y no es que sea malo no tener la vida ya escrita, porque no lo es, es que es más incierto.
El hecho de que sea el día de los enamorados tampoco hace que me vaya a quedar amargada en casa, pensando con envidia en todas esas parejas que se van a cenar a sitios donde han preparado menús especiales (y por supuesto más caros), y a darse las manos por encima de velitas llenas de corazones (que mañana irán a la basura). No me van esas cosas, porque ahora tengo claro que el amor es mucho más que esas cosas, es un sentimiento que va mucho más allá de los meros gestos y las celebraciones, y no se concreta ni en un día, ni en toda una vida. Sin embargo, como siempre, la vida es mucho mas prosaica, y al final, lo que queda, son los osos de peluche con corazones debajo del brazo, las tarjetas con declaraciones de amor eterno y los ojitos de cordero degollado por encima de una mesa para dos en el rincón más íntimo del restaurante. A pesar de que una mirada en un momento determinado, valga más que todas las cenas pseudorománticas del mundo, y un solo gesto pueda cambiar el sentido de toda una existencia, como un destino fatal de tragedia griega.
Entiéndase, que habrá para quien el amor sean esas detalles, porque en realidad, el amor son tantas cosas diferentes como personas, porque es verdad que siempre se piensa nadie lo entiende, lo nuestro es diferente. ¿Será verdad en algún caso?

¿Y entonces el título del post?
Ayer estuve en la presentación de un libro (lo llaman libro blanco, pero en realidad no lo es) que sale de un proyecto europeo que se llama Women and Media in Europe. No es que la cosa tuviera nada que ver realmente con nuestro trabajo en la oficina, pero fui un poco a curiosear porque había tres fundaciones involucradas (es espectacular el movimiento fundacional italiano, hay fundaciones para todo, lo cual resulta especialmente ilustrativo, porque los italianos son el pueblo individualista por excelencia, pero también el que más atiende a los grandes gestos, por ejemplo, la filantropía)(todo esto, obviando la cuestión impositiva, porque las fundaciones tienen el mismo régimen que en España), y queríamos saber (el analista y yo) a qué se dedican exactamente. Dos de ellas, se dedican a temas femeninos principalmente; una Donne e Musica, a facilitar el conocimiento y la promoción de la mujer en un campo muy cerrado y muy machista que es la música (clásica, según me dijo con una sonrisa entre los labios la directora del Conservatorio de Madrid, con quien estuve charlando. Parece que para hacer música clásica hay que estar muerto, añadió); y la otra, Risorse Donne, se ocupa en microcréditos a mujeres aquí en la Región Lazio y en los balcanes. La tercera fundación, CENSIS, se ocupa de estudios económicos, y sospecho que es la que se ha encargado de aspectos técnicos de los estudios, tipo la parte estadística.
El acto me gustó por varias razones (entre las que no se incluyen los diversos buffets que nos ofrecieron, porque el café estaba frío y las bebidas calientes), la primera de ellas, porque era básicamente una concentración de mujeres, muchas de ellas feministas. Atención, porque cuando uno oye feminista reacciona como cuando oye trotskista, con un estereotipo muy negativo que tiene ya grabado en la cabeza. Ninguna de las mujeres que hablaron, ni con las que hablé eran del tipo de querer cambiarle el género a las palabras, ni cortarle nada a nadie. Una de ellas, reconoció que hace treinta años sí que hacía falta hacer cosas radicales, pero hoy en día, es una estupidez.
Fundamentalmente, me gustó oir en alto, expresadas por otras personas, y formuladas con un cierto orden, muchas de las ideas que he tenido siempre. Todo ello, sin que nadie hiciese ninguna arenga. Siempre he sabido que no soy la única que se cabrea cuando ve un anuncio de compresas en el que las mujeres parecen poco más o menos que drogadas en esos días, además de decir gilipolleces una detrás de otra, o cuando en la tele sale un tío gordo, calvo y feo con una belleza en bikini (si lo lleva) a su lado. No soy la única que está harta de que se nos pida estar delgadísimas y monísimas a cualquier precio... y pasando a niveles más sutiles, no soy la única que se cabrea cuando se habla de cuotas rosas de Ministras que luego salen en la portada de Vogue, ni cuando se dice terrorismo doméstico, ni cuando en una entrevista en la tele preguntan al hombre y la mujer asiente, ni cuando las niñas de doce años quieren parecerse a las cantantes que ven en la tele y acaban por ser anoréxicas, ni cuando se dan por sentados tópicos y se tiene más miedo por una hija que por un hijo que vuelve a casa tarde. Ni soy la única que siente que la sangre le hierve cuando sabe que una mujer cobra menos que un hombre por el mismo trabajo cualificado, y que le cuesta más llegar porque tiene que demostrar más cosas. Ni soy la única que se cabrea viendo cómo en todos los ámbitos, triunfan mujeres que se comportan como los hombres machistas, o peor, que son machistas.
Y no soy la única que piensa que todo esto no sólo nos encasilla a las mujeres, sino también a los hombres, y nos desconcierta profundamente a todos, porque la realidad es distinta de como nos dicen que es. Es como si hubiese un complot que estamos haciendo entre nosotros mismos para acabar todos frustrados... porque, si no todas las mujeres pueden ser como las modelos de las revistas, evidentemente, no todos los hombres podrán estar con las modelos de las revistas. No somos nosotras solas las que tenemos problemas, porque las mujeres somos también hijas, hermanas, madres, amigas... y yo me pregunto si no cabe también la santa indignación por la discriminación en todos aquellos que quieren a una mujer...
Es un panorama desolador, si se piensa bien, porque no se trata solo de los medios de comunicación (que aquí desde luego, son un ejemplo pavoroso de lo que se espera y lo que no se espera de las mujeres), se trata de la acumulación de muchos pequeños detalles, muchos de ellos, lo que es peor, incluso bienintencionados. Al principio de estar aquí, me dijo mi jefe que era una profesional preparada, y que lo tendría fácil, porque además soy una mujer... Y me sentó fatal, porque yo no quiero que me den nada hecho sólo por eso, yo aspiro a ganarme las cosas por ser una buena profesional, y ya está. ¿Que más da el sexo?
Hay que cambiar muchas cosas, pero es muy difícil. No sólo las cosas obvias, sino muchas otras más sutiles, que son las peligrosas. Y con ello, no quiero decir que no me gusta que abran la puerta al pasar, como ciertas feministas (que responden a la definición de bomberos que no se depilan, y que son otras de las que de verdad hacen daño a las mujeres), ni que dejen de decir señoras y señores, sino que se reconozca que las mujeres hacemos más cosas que meramente existir para ser admiradas, como también me dijeron hace poco. Pero, fundamentalmente, que se reconozca que somos personas, y hacemos las mismas cosas que los hombres, que también (oh, casualidad), son personas. Y que somos diferentes, pero somos diferentes todos, no sólo los hombres y las mujeres...
Es profundamente complicado salir de los estereotipos y ver lo que hay detrás de ellos, pero habrá que empezar por algún sitio.
Cuando percibo que hay tareas tan grandes que hacer, recuerdo lo que sentí cuando en primer año de la universidad, cuando me puse delante del libro de Derecho Constitucional, y me dí cuenta de la ingente cantidad de cosas que había para estudiar en aquella materia... me sentí super pequeñita, pero por algún sitio había que empezar a subir la montaña... pues por aquí. Y me debió salir bien la autoconvicción, porque así acabé dos carreras.

La otra gran razón por la que me gustó tanto la reunión fue porque me dió la oportunidad de hablar y escuchar (desafortunadamente, no puedo decir cambiar) experiencias con mujeres de carrera (formal o informal), todas las cuales han tenido o están teniendo dificultades y alegrías en su vida, por el hecho de ser mujeres, o simplemente porque la vida es complicada para todos. Oí visiones optimistas y pesimistas acerca del feminismo y la situación de las mujeres en muchos países, de Europa y de fuera, y me sentí a la vez identificada y apoyada por muchas de ellas. Hasta cierto punto, integrada en un cierto club, porque yo siempre he aspirado a hacer carrera (y creedme, que me ha costado más de un reproche de mis mismos amigos, el hecho de que le dé más importancia a la vida profesional que a la eventual familia), y a hacerla a toda costa. Es verdad que nunca me he sentido especialmente discriminada en ese sentido, por el hecho de ser mujer, y puede ser porque me apoyo en los hombros de gigantes, y, como me dijeron también ayer, doy por sentados mis derechos en todos los aspectos. Me gusta poder darlos por sentados, lo cual me recordó muchísimo a mi madre, que siempre me ha apoyado en todas las cosas que se me ha ocurrido hacer, que mira que son ya a estas alturas. Y no es que mi padre no lo haya hecho, porque afortunadamente tengo unos padres encantadores en ése y en otros muchos sentidos (y no es sólo porque igual leeis esto, bobos) que de verdad me han apoyado siempre y en todo lo que han podido, sino porque tengo la sensación de que si mi madre hubiera podido hacer las cosas que he hecho y que hago yo, las habría hecho también.

Salí de la conferencia con un cierto espíritu combativo, porque aunque ya no hace falta irse a quemar sujetadores por ahí (ni ganas que tengo, porque no me gusta prender fuego a las cosas), hay que cambiar cosas, y no se pueden cambiar de un día para otro, pero tampoco hay que dormirse. No hay que dejarse llevar como borreguitos al matadero, porque eso es lo que seremos si no nos damos cuenta; borreguitos en bikini, pero borreguitos al fin y al cabo.

jueves, 9 de febrero de 2006

Finalmente...

Después de una semana de trabajo ímprobo, constantemente molestado por la red de internet de la que (jaja) disfruto en casa, he logrado ponerme al día con las fotos... Me ha costado, pero a partir de ahora, ya sólo fotos del futuro, que, la verdad, promete. Si quereis verlas, están todas con sus hermosos links a la derecha.
Como yo preveía, después de un fin de semana de calma, llega la tempestad. Llevo toda la semana sofocada entre listas de datos en excel, agobiada por todos los datos que no encuentro (maldito sea el Istat) y porque la mitad de los que encuentro no tienen sentido... En fin. Por lo menos, esta semana he obtenido (si! si!) algo de reconocimiento por mi trabajo, que siempre sienta bien. Porque la verdad, tener dos carreras para que te lo único que te dejen hacer sin revisar sea traducir nombres de países... Pero no, ya pasamos de esa fase.
Empiezo a desarrollar mis estrategias para que mi trabajo sea casi tan autónomo como lo era en la UAP (o más!)... y ya me da igual quién se lea los informes.
Y después de este arranque conspiracionista, me voy a poner a preparar la plantilla del informe del briefing ECOFIN, que estoy harta del excel...
Espero que os gusten las fotos, que nadie me deja nunca ningún comentario... De verdad, no quiero recibirlos por email o por el msn, quiero leerlos aquí!!!!
Nota bene: tema a investigar, las nuevas especies que han encontrado; me parece una noticia simpática y positiva en medio de tanta bandera quemada por ahí.

viernes, 3 de febrero de 2006

Fin de semana tranquilo

Desde hace un montón no tengo un fin de semana en el que pueda dedicarme a nada. Entre visitas y viajes, desde la mitad de diciembre no he parado, y eso es mucho no-relax. Así que este fin de semana me lo planteo tranquilamente, aunque esa palabra no me guste especialmente, porque parece que atrae las complicaciones. Una especie de ley de Murphy psicológica...
Lo que tengo que hacer es organizarme un poco, porque tengo demasiados frentes abiertos, y por la experiencia sé que eso no es bueno. Tengo muchas cosas que hacer.. mejor dicho, muchos proyectos, muchas cosas pendientes (el problema fundamental de estas últimas es que hay algunas que no me apetece nada hacer), y necesito un attimo de organización... yo, que siempre me he caracterizado por organizarme bien las cosas y luego no hacer caso de mis planes (aunque si aplicamos eso al campo de los estudios, le pasa a todo el mundo, creo). Claro, que todavía no tengo muy claro si los planes están, como las normas, para saltárselas... por que si no, no harían falta, no?
No es muy loable este descreimiento mío, viniendo de Derecho, pero es lo que hay.
Algún día, si me hago psicoanalizar, le preguntaré al psiquiatra en cuestión por qué si no estoy llevando dos o tres vidas simultáneamente no soy feliz...
En realidad, creo que ponerme a escribir ahora es ya un principio de organización, porque estoy dándole prioridades en mi cabeza a las cosas que tengo que hacer. Como siempre, escribir las cosas, incluso aunque no sea a mano, sirve para aclarar las ideas, como sabe mi ingeniera favorita (ay, mi niña, ese proyecto).
La semana ha sido productiva, aunque al final me ha tocado batallar igual con el excel, como siempre últimamente. El caso es que he obtenido permiso para hacer más o menos lo que quiera con los informes (lo cual quiere decir que me voy a dedicara dar mi opinión, que ya está bien; y que además, el jueves después de la recepción con el Embajador (por favor, sólo me faltan los Ferrero debajo del brazo...), mi contacto en la FAO me dijo que le mandase el curriculum para el PMA... estoy emocionada con esto, pero creo que no debería hacerme ilusiones! (Inevitable, però, visto que soy de natural optimista).
¡Desde el punto de vista social, también nos prometieron una paella y una visita a la residencia del Embajador, así que la cosa promete!
Desde el lado cínico de la vida, me sorprendió ver que, a estas alturas de la vida, hay distintas clases (no es esta palabra la que busco, por sus connotaciones, pero se acerca...) de personas... resulta extraño como algunas personas se autoidentifican con un grupo que nunca tendrá acceso a determinadas cosas. ME pregunto qué es lo que hace que haya gente que no quiera cambiar su perspectiva dela vida nunca... cómo hacer para querer seguir toda la vida trabajando en lo mismo, haciendo las mismas cosas... de dónde sacar la voluntad para seguir atado a lo mismo siempre? No se me malinterprete, no me refiero a la ambición (no me considero una persona ambiciosa, de hecho), es una cuestión más de mirarse el ombligo en lugar de las estrellas.
A parte de esa segunda fase en el aire, he visto otras posibilidades interesantes, como un doctorado becado... ay, qué difícil es elegir. Y la vida no es como en una tienda, que te puedes ir sin comprar nada. Aquí, o te decides por algo, o dejas que la dependienta te venda lo más caro.
De nuevo me encuentro a viernes y demasiado profunda como para querer salir de casa... sé que mis compis lo intentará, ya veremos si me escapo o no, porque no me siento sociable en absoluto.
Lo que sí me apetece es huir a las afueras de Roma, a ver alguna villa romana, y para eso, no hay que trasnochar!

PS En cuanto presione lo suficiente a mi compi A, podré disponer de las últimas fotos, incluidas las de mis despertares el día del cumpleaños... a ver si así Ra me perdona!

jueves, 2 de febrero de 2006

Ich fühl mich unbewohnt

Ich stehe auf, streun durch Haus
geht sur Kühlschrank, mach ihn auf
er ist kalt, er ist leer,
beweg mich im aussichten Raum
führ selbstgespräche, hör mich kaum
bin mein Radio, schalt mich aus

Ich würde mich gern verstehen
aber ich weiB nicht, wie das geht
der grundriB ist weg

ooh, es tropft in Herz
mein Kopf unmobliert und hohl
ooh, keine Blumen im Fenster
der Fernseher ohne Bild und Ton
ich fühl mich unbewohnt.

Im Spiegel nur ein Gesicht
stell mich zur Rede, antworte nicht
stummes Interview
das nicht steckt in jedem Detail
in mir sind alle Zimmer frei
und ich dazu

ooh, es tropft ins Herz
der Kopf unmobliert und hohl,
ooh, keine Blumen im Fenster
der Fernseher ohne Bild und Ton,
ich fühl mich unbewohnt.

Zwangsgeräumte gründe
gekündigt zur der Zeit
keine Seele in vier Wänden
hundert Jahre Eisamkeit
alles still, unbewegte Zellen
und das Wetter gibts nicht mehr
die StraBe hat keine Stimme
autolos und kein Verkehr

ooh, es tropft ins Herz
der Kopf unmobliert und hohl,
ooh, keine Blumen in Fenster,
der Fernseher ohne Bild und Ton,
ich fühl mich unbewohnt....

Ich fuhl mich unbewonht.
Herbert Grönemeyer.