miércoles, 31 de diciembre de 2008

En la Puerta del Sol, como el año que fue


... otra vez el champagne y las uvas y el alquitrán, 
de alfombra están. 
Los petardos que borran
sonidos de ayer, 
y acaloran el ánimo para aceptar que ya
pasó
uno más...

... Y en el reloj de antaño,
como de año en año, 
cinco minutos más para la cuenta atrás, 
hacemos el balance de lo bueno y malo, 
cinco minutos antes de la cuenta atrás.

El mismo rito, la misma noche, un año que cambia. 
La noche de fin de año siempre me ha parecido mágica. Pero no con una magia de esas espectaculares a lo elfos y gnomos, ni a una magia burda como la de las series de televisión; sino más bien la magia cotidiana de lo misterioso y lo sorprendente, como los túneles que hay en algunas calles, que desembocan en lugares completamente distintos, o la magia sorprendente de un buen mago de cabaret. Es una noche en la que se repiten las mismas acciones, restando así una parte de la inseguridad que rodea a uno (que en el fondo, es para lo que sirven todos los ritos, pero sobre eso, estoy preparando un post nuevo, lo creais o no).
 
Esta tarde estaba pensando en las resoluciones de año nuevo, mientras chateaba con mi muy mejor amiga, me asombraba de lo listisima que es mi sobri y luchaba con el ordenador para activar el micrófono (al final, mi amiga se ha ido a cenar, a mi sobri ha habido que cambiarla el pañal y he logrado arreglar el micro cuando ya era demasiado tarde para hablar con nadie, pero bueno). El caso es que, rodeada de paz, meditaba en lo que ha sido 2008 y lo que debería ser 2009, y llegaba a conclusiones muy parecidas a las de Kika, aunque sospecho que por caminos muy diferentes. 

2006 fue la decepción, 
en 2007 me encontré a mi misma, 
2008 me ha puesto a prueba 
y en este 2009, ya solo queda lanzarse a la pista a toda velocidad... 

El año que se acaba de marchar a paso firme por la puerta de la casa, ha sido, como predije en su momento, un año bueno. Claro, después de los dos anteriores, sólo podía ser mejor... aunque fuera un poquito. En 2009 la cosa está más complicada, pero tengo esa sensación. 
Se me aparecen nuevas aventuras en el horizonte, ya con un cariz completamente distinto que cuando llegué a Guate con el petate y sin tener ni idea de dónde me estaba metiendo. Me encuentro pensando en cosas en las que nunca (sinceramente nunca) pensé que estaría pensando... considerando cómo pasa el tiempo y en qué dirección van las aguas. 
El año tambien ha tenido cosas malas, claro, porque no hay nada completamente bueno ni completamente malo... 

2008 empezó con un duelo, siguió con una larga y surrealista fase de recuperación, seguida de una sorpresa y la confrontación con lo desconocido. Ha sido un año de superación, de replanteamiento y reconversión, de afianzamiento y en el que, limpios ya los pies del barro, los he plantado firmes en el suelo. He descubierto y comprendido muchos límites que pensaba que no existían, y me he acostumbrado a nuevas incertidumbres que no había siquiera considerado. El año viejo pasará a los archivos lilithianos como el año de las pruebas superadas. 

2009 empieza con el último de los grandes miedos puesto en el tablero, y creo que nos dejará sorpresas. 

Mis propósitos de año nuevo son:

- Seguir enamorada de mi trabajo como el primer día. Ahora ya sé que eso también significa aguantar muchas cosas que generan frustración, pero dormir con la conciencia tranquila tiene un precio. 
- Escribir de verdad las ideas que se me ocurren. Direis: si escribes un montón!! Sí, pero no parece ser suficiente. Para empezar con ese propósito, he comprado un cuaderno de pensardeverdad, como esos en los que los arqueólogos de las películas anotan la historia del santo grial o lo que toque. Todo esto, porque he leído un par de libros que me han gustado mucho, pero que podrían mejorarse....
- Limpiar bien mi mente de límites exógenos; o sea, dejar de no hacer cosas solo porque no las he hecho antes. 
- Practicar lo de decir lo que pienso, sólo he tenido buenos resultados hasta ahora!
Sospecho que 2009 va a venir con muchos cambios.

Dicho todo lo cual, feliz año nuevo a todos... 

lunes, 29 de diciembre de 2008

Noche en blanco


Decir las cosas en voz alta, porque al callarlas demasiado tiempo, se enmohecen esperando que alguien las entienda sin querer. Escuchar con atención, porque debajo de la voz del otro existe el silencio de lo no pronunciado. Mirar en el momento adecuado, porque la falta de una mirada o una sonrisa es el pecado imperdonable, como lo es una palabra de más. Siempre, miedo de tí, miedo del otro, y miedo de mí misma.

Pienso mientras miro la pared vacía.

 A veces siento que arrastro cadenas...
... todo lo que nunca dije, las palabras que se quedaron amargas, hechas un nudo en mi garganta...
... todo lo que dije de más, los secretos confiados a personas que no los merecían...
... todo lo que esperé en vano, las lágrimas desesperadas e incomprendidas...
... todo lo que deseé que nunca pasara, el miedo materializado...
... todo lo que quise creer, las mentiras que me conté a mí misma...
... todo lo que he olvidado, que pesa en el alma con el peso de la incomprensión. 

No quiero temerte, pero te temo.
No sé por qué llegan las cosas; no sé por qué se quedan en este lugar...
No puedo confiar en aquello que no comprendo.
No puedo creer en aquello en lo que no confío.
No puedo quedarme quieta, aunque sepa que al hacer ruido, este sueño se irá volando, como un pájaro asustado. 
No puedo esperar, porque he esperado demasiadas cosas de demasiadas personas.
No puedo dar oportunidades que yo misma no me concedo... 
Dime una palabra, dime que todo estará bien, porque un punto fijo en una vida no es suficiente.

Realidad vs. deseos


Una ya debería estar acostumbrada a la incompatibilidad de la realidad con los deseos, porque con la trayectoria vital que estoy eligiendo (porque decir que la he terminado de elegir, o suponer que no me ha elegido ella a mi, es mucho suponer), lidiar con la frustración, como explicaba hace poco, es una cosa que se aprende sobre la marcha. O eso, o se mete uno a cartero, que es menos frustrante (no digo que nada, porque sé de primera mano que hay quien se frustra con todo). 
A pesar de eso, es una costumbre teórica, que está sólo en nuestra mente; igual que uno está acostumbrado a la gravedad, y aún, así, cuando su taza preferida se cae del armario y se hace cisco, todavía se sorprende y dice: "pero si estaba ahí..."

Hay varias formas de responder a eso, entre ellas la comprensión y la ironía. La comprensión implica una respuesta más emotiva al problema, del tipo: "lo siento.... ¿quieres salir a comprar otra?". La ironía está mucho peor valorada, porque degenera en cinismo: sería algo así como: "es lo que tiene la gravedad"... Cual de las dos es más efectiva, no lo sé, dependerá del momento, imagino, pero es harina de otro costal. 

El caso es que hay veces en que los planes y los deseos se vuelven incompatibles; a pesar de que uno sabe que el mundo es el que es, igualmente quiere cosas que no van a suceder. No vale con negarlo, porque dentro, quiere que suceda. Me da rabia mirar el techo mientras me contradigo constantemente dentro de la cabeza y me peleo conmigo misma. Niego que sé que niego la realidad y deseo cosas que no van a pasar. 

Y es navidad, tiempo de paz, amor y alegría, y el enésimo golpe de estado en Guinea, y Oriente Próximo está en guerra de nuevo, y siguen las matanzas del narco en México... sólo por citar los titulares... hay días que no son tan buenos como parecen, ni siquiera el día de los inocentes.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Pieles de serpiente


Una vez leí en una revista, o vi en un reportaje (divino don de la memoria, que me permite casi siempre recordar el contenido, pero no el continente), que las serpientes, cada cierto tiempo, cambian la piel entera del cuerpo. A diferencia de los humanos, que la vamos cambiando celulita a celulita (aunque hay quien se opone francamente a ello, y se lija constantemente con cremas exfoliantes, que debe ser fatal para la teoría que expondré a continuación), las serpientes un día se salen de su piel, como quien se quita una camisa (es difícil imaginarse a una serpiente quitándose una camisa sin patas, pero yo me las imagino), y debajo tienen otra. A veces, incluso con dibujos diferentes. 
Es un poco asqueroso (sobre todo, imaginad la piel abandonada, como una gigantesca peladura del sol), pero significa que la naturaleza utiliza formas de renovación bastante radicales. Tal vez mis dis funcionalidades son más reptilianas que humanas, pero al menos, son naturales. 

Yo creo que ya he dejado muchas vidas atrás. Tengo la suerte de tener un almacén de secretos viviente en S, que lleva récord de esas vidas que voy dejando atrás, pero a veces, se me olvida que las he dejado, porque están muy atrás, como las pieles-camisa de años anteriores. Con dibujos que casi no reconozco, porque los ha borrado la lluvia. Aquellos dibujos y patrones que eran tan claros, que nunca pensé que se me fueran a olvidar: algunos eran como tatuajes... y sin embargo, allá quedaron, en aquellas vidas-pieles tiradas por el camino.

Cada una de esas vidas-pieles, va (iba) con sus correspondientes costumbres, con su círculo de amigos, con sus chistes privados; cada una de ellas con sus correspondientes cosas agradables que recordar y sus cosas desagradables que borrar de la memoria. Todas esas pieles surgieron una detrás de otra sobre mi humilde personita (que ni es humilde, ni hace mucho que puede ser calificada de personita, pero permitidme la licencia artística), a veces, una a causa de la otra, pero nunca en contacto. Sin embargo, a veces, se me rebela el orden natural de las cosas, y se me aparecen en la piel las cosas que ya debían haberse borrado. 

Y creedme, que es desasosegante mirarse al espejo y verse dibujos geométricos que una pensaba haber dejado atrás hace vidas y vidas. Durante el momento de sorpresa inicial, los compartimentos que deberían ser estancos, se abren, y me encuentro con que todo tipo de recuerdos fluyen libremente. Cuando el momento de shock pasa, me quedo inevitablemente con la sensación de que esa vida pasada, esa camisa de serpiente en realidad nunca la tuve puesta yo (que soy yo, ineqívoca, la de ahora, que escribe estas líneas), sino otra persona muy distinta. Y creo que no ando muy desencaminada, aunque siempre me queda la duda , como la sensación que se tiene al despertar de un sueño demasiado real.

Después de eso, no me queda sino admitir que todas mis pieles son producto de pieles anteriores, con sus cicatrices, y que después de esos momentos de zozobra, en mi recuerdo solo quedan las marcas de antiguas heridas, pero que esas heridas, ya no tienen ninguna importancia; lo que no mata, hace más fuerte. 

Yo no soy la estúpida que hizo el agradecimiento más absurdo de la historia, ni soy la chica vestida de verde que esperaba que llegaras con flores, ni soy la que supo y calló, ni soy la viajera que nunca recibió ni respuesta a una carta ni explicación por no haberla recibido, ni soy la que apostó su futuro a una carta y después no miró el resultado, ni soy la chica que vivía de sueños y conversaciones a medias, ni la que se hubiera conformado con que la noche no se terminase nunca. 

Yo, soy la misma a quien le brillaban los ojos con la voluntad de hacer lo que quisiera, aunque yo nunca haya visto el brillo. Yo soy quien escribe estas letras esta noche, y todo lo demás, son camisas-vidas-pieles pasadas que muy bien me habría podido contar una desconocida en el autobús. 

Da lo mismo cuantos fantasmas del pasado se aparezcan oliendo a huevos podridos... y si por la noche me quedo mirando al techo y pensando en ellos, será la voluntad la que me haga cerrar los ojos y dormirme con la conciencia tranquila, porque a pesar de todo, sólo son fantasmas apestosos, y pertenencen a una vida pasada y ajena. 

Lo importante, es que nadie se intente hacer unos zapatos con la piel de serpiente que gasto ahora...

Mi filosofía es que nadie intente hacerse unos zapatos con la piel que llevo ahora. Y si lo intentan, que se atengan a las consecuencias. 

martes, 16 de diciembre de 2008

Preexamen de conciencia o examen de preconciencia


Hay muchas cosas que puedo decir del 2008… la primera, que me parece mentira que 2008 en algún momento me pareciera “nuevo”… ahora ya se le ve gastado (¿cómo os imaginais al año viejo? Porque yo me lo imagino como un señor con anteojo (no gafas, anteojos) que mira por encima de los cristales y lleva coderas gastadas en el jersey)… como todos los años, pero acaso un poquito más, porque este ha sido un año cuanto menos, intenso. Y eso, que se me ha pasado volando, porque me lo he pasado trabajando como una burra.

2007 fue un año mediano (la tiranía de los promedios, como está de moda decir ahora), con cosas excepcionalmente buenas, como enamorarme de mi trabajo, y cosas excepcionalmente malas, como sacar cosas de su sitio porque ya no tenían nada que hacer ahí.

2008, aquí a punto de acabar ha sido un año bueno, en el que se han mantenido las cosas excepcionalmente buenas y se han multiplicado. Me alegra ver que yo tenía razón con mis pronósticos de año nuevo el año pasado… espero que los de este año se cumplan también, porque tengo aún mejores pálpitos.
Ha habido cosas merecidas, que yo sé que me merezco y que las he ganado con esfuerzo: me gusta, siempre me ha gustado la satisfacción del deber cumplido y acostarme cada noche con la conciencia tranquila (yo no valgo para criminal, creo; lo cual probablemente quiere decir que una educación perniciosa me ha librado de hacerme rica a costa de los demás). He aprendido y he crecido como persona, incluso en aspectos de mi misma que hasta yo daba por perdidos (no digamos los demás).
El otro día, escribiendo un texto, rodeada de amigos, me daba cuenta de la cosa… y es cierto, si pones tu mejor esfuerzo, generalmente obtienes una recompensa.
También ha habido cosas inesperadas, que no por menos merecidas han de ser menos apreciadas. Lo bonito de las cosas inesperadas es la sensación que te dejan en el estómago, como de alegría contenida, de maravilla y sorpresa, como de la primera vez que se toca el hielo. Las cosas inesperadas es que no se esperan (por definición, que es otra forma de decir, como su nombre indica, pero sin que suene tan obvio), y por tanto no se tienen expectativas, que por tanto, siempre son superadas. Las cosas inesperadas son hermosas en sí mismas, no importa lo que duren ni cómo desaparezcan… son hermosas hasta cuando duelen, así que como no van a serlo cuando salen bien.
Ojo, cuando digo inesperada no digo completamente inmerecida. Aquellos que sabéis, también sois conscientes de que fue el final de un proceso. Si yo fuera tan ingenua como era hace exactamente hace dos años, diría que fue una serie de pasos que me llevaron a un punto final. Pero ya no soy la misma que hace dos años, ahora ya no contesto con vaguedades las preguntas que no sé contestar. Un proceso que pasó por la tristeza, el dolor, la rabia, la indiferencia, la maravilla y por fin, la curiosidad.
Empecé el año pensando que iba a perdonar, pero lo acabo sabiendo que no lo voy a hacer por la misma razón que no veo películas de Almodóvar: si ya sé que no me va a gustar, para qué voy a perder el tiempo con ello? Acabo el año con unas perspectivas profundamente distintas de aquellas con que lo empecé. Tengo el mismo miedo a la oscuridad que antes, pero lo he dominado. Me sorprendo a mi misma sin echar de menos cosas que pensaba que echaría de menos… y me digo: ¿por qué me empeñaba en ser lo que yo no soy? Y la respuesta es 2008…
Con este precedente, 2009 sólo puede ser aún mejor

viernes, 12 de diciembre de 2008

El principio del fin


Direis que estoy muy callada, y es verdad... es difícil explicar todo esto, y además, tengo la sensación de que ya lo he explicado muchas veces. Claro, es la enésima vez que hago las maletas, es la enésima vez que digo que mi vida cabe en seis cajas (de hecho, esta vez, probablemente en menos), es la enésima vez que me marcho a lo desconocido (que, pian piano, me empieza a parece cada vez menos desconocido, a la vez que lo pasado me resulta menos conocido). Y qué? Pues lo de siempre, que esto es mi casa pero ya me voy, en parte porque me he cansado, en parte porque ya toca y yo trato de no discutir mucho con mi destino, porque de momento, se porta muy bien conmigo. 
Ha empezado la cuenta atrás, pero ya tengo experiencia: listas de cosas, miles de detalles que tener en cuenta... cerrar las maletas, y hacia delante.
Dos maletas enviadas ya a casa... el principio del fin.
Esta vez hay diferencias, sin embargo (será la experiencia); las maletas van más organizadas, la cosa está más pensada, no tengo que meter toda mi vida en una maleta y he roto la maldición de las seis cajas con un biombo que no cabe en ninguna caja. 
El caso es que, una vez más, me parecía mentira, y una vez más, estoy empaquetando... paciencia. Este año si que va a haber un buen examen el día 31 de diciembre. Han cambiado tantas cosas, que casi no me reconozco... pero me gusta!

Un cazapa, por favor

Pues la última visita no ha terminado tan bien como parecía, pero eso son cosas que pasan por repetir muchas veces en el aeropuerto que había la visita que mejor había salido. Como el soldado que en una película enseña la foto de su rubia novia y dice que ella lo está esperando allá en Kentucky. Claro, se lo cepillan, es demasiada la tentación. Pero ya llegaremos a eso...
El caso es que todo fue bien, los monumentos se dejaron ver, hizo un tiempo magnífico, los chapines colaboraron con entusiasmo y lo pasamos estupendamente... ha sido el principio del final, eso sí. El tour completo del lago, chichi, tikal, monterrico... enseñando este país creo que por última vez, dando el briefing de seguridad por última vez y viendo los paisajes y a la gente a través de ojos ajenos.
Ha sido divertido, sip. Ya no diré que ha sido lo mejor, porque igual la cosa empeora... y el pobre R con dengue en el hospital.
Sólo diré: un cazapa, por favor. Tencenario, si tienen.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Y tú hablando por el skype...


Un día haré un libro decálogo con mi filosofía para la vida.
Este es el enésimo post sobre la prosaicidad de las cosas...

Al final, lo que de verdad cuenta, son las cosas de todos los días, las reales. Uno puede hacerse, como dicen aquí, un montón de chaquetas mentales, filosofar sobre el sentido de la vida, pero al final, las cosas que quedan, son las pequeñas.
Qué recuerda uno de quién se ha ido? Pues que le gustaba tomar café por la mañana, o cómo se reía, o que siempre decía tal cosa... y las cosas prácticas.
Hoy me doy cuenta, por una serie de estúpidas circunstancias que no vienen al caso, que lo que más pesa, es solucionar las cosas. Bueno, en realidad yo ya lo sabía, pero es un refuerzo de mi conocimiento previo (y según la teoría post modernista, cualquier evidencia que recabe sobre este tema, me llevará a reforzar mi conclusión). Pero os pondré un ejemplo práctico:
Digamos que una atolondrada jovencita,después de levantarse a las cinco de la mañana y salir del trabajo casi a las once de la noche, se olvida de meter el caragdor móvil (y ya que estamos, el cacharro de las lentillas) en la maleta para el día siguiente, para Antigua.
Por supuesto, de esto se da cuenta cuando va en el coche por el camino, cantando Amor de Hombre por la carretera, y llegando horriblemente tarde (por otra serie de circunstancias que no son relevantes para el caso que nos ocupa). O sea, que ya no tiene remedio.
Cuando, después de medio perderse, llega al hotel donde es el evento al que acude, oye el primer pitido de su teléfono. Ops.
Después, se da cuenta de que tampoco les ha dicho a sus amigos, que llegan de Tikal, cuál es el hotel en el que van a estar...
Doble ops.
Antes de que muera el teléfono, realiza una serie de llamadas desesperadas, que no son atendidas, porque la ley de Murphy así lo especifica.
Cuando se quiere dar cuenta,el teléfono ha dejado de luchar contra los elementos, y ella ya no puede llamar...

Y es cuando las cosas prácticas de la vida cobran valor, porque aparece alguien que da, en menos de cinco minutos, cuatro soluciones prácticas al asunto, y al final, acaba llamando a los viajeros, dejando a nuestra heroína con la tranquilidad mental de que la visita no se va a perder en el éter de Guatemala (lo que podría pasar perfectamente, ni pensarlo quiero...).

Así que al final, y a prescindir de consideraciones filosóficas (básicamente la pregunta del millón de dólares, el que diga que no la ha pensado miente como un perro), lo que pesa son estos detalles. O un esfuerzo hecho justo a tiempo, pero sin el cual las cosas habrian sido completamente distintas...
Amplifica eso diez mil veces, multiplicalo por veinticinco. Súmalo a tus conocimientos previos y reconoce una gran verdad; las verdaderas pruebas de amor se reflejan en las cosas de todos los días. Si no, lo que son es novelas.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Otra vez cuenta atrás


Y vuelta a empezar, o vuelta a terminar, mejor dicho. 
Ahora, que ya me había acostumbrado a ver las mismas calles y a saber en qué esquina los carros giran como locos. Ahora, que ya me empezaba a acostumbrar, y que cuando digo: dos años, todo el mundo me dice: hala... Ahora que me he aprendido en qué número de canal del mando ponen Lost, que ya no tengo que mirar en el mapa detrás de mi mesa cada vez que alguien me dice un municipio de Guatemala; ahora que ya no dudo en el nombre de los volcanes que veo por la ventana. Ahora, que me sé el nombre de los guardias del edificio y hasta conozco a un par de vecinos. Ahora que mi enorme armario está más que medio lleno; ahora que ya sé qué marca de galletas me gusta y en qué pasillo del super están; ahora que ya puedo aparcar marcha atrás casi sin mirar. Ahora que han terminado no uno, sino dos centros comerciales al lado de mi casa, ahora que conozco a todo el mundo por aquí y ya no nos damos miedo en las reuniones... 
Ahora, me toca cambiar el título del blog otra vez. 
Y no sé si estoy feliz o triste. 

sábado, 15 de noviembre de 2008

jueves, 13 de noviembre de 2008

Boletín diario


Boletín diario de INSIVUMEH
12 de noviembre de 2008
El Sol sale a las 06:02 hrs. y se oculta a las 17:30 hrs.
Fase Lunar: Luna Llena a las 00:17 hrs.
Mareas Pacífico: Altas 01:54 y 14:23 hrs. 
Mareas Atlántico: Altas 08:45 y 19:44 hrs.

Hay cosas que no cambian, o que cambian tan poco, que casi no se nota. Algunas veces me canso de que las cosas cambien tanto, para, al final, quedarse siempre igual. Es una sensación rara, como estar en un baile de las sillas en el que no falta ninguna silla... mucho ruido, y al final, todo queda prácticamente igual que antes de empezar la musiquilla estridente.

Hace un año de muchas cosas. Hay días en los que daría algo por morirme de risa como me moría antes... ésa es la parte que ha cambiado, y lo que queda igual, es esta sensación de vacío al entrar en casa. Ésa risa inconsciente, sin medir todas las palabras, con chistes abierta y políticamente incorrectos, sin pensar en cómo suena la primera tontería que se me pasa por la cabeza. De lejos, claro, uno echa de menos sólo las cosas buenas, pero tal vez es porque las malas en realidad nunca se fueron del todo

No puede ser que se me olvide pagar el recibo de la luz por tres meses y me la corten. No puede ser que mi principal tema de conversación sea el trabajo. No quiero hablar del futuro constantemente, y no quiero estar tan tensa que la comida me siente mal. Quiero coger un libro y meterme en el argumento hasta que se me olvide el mundo, quiero rescatar mi pobre aguacatero de las sombras en las que se haya, quiero ir al cine sin pensar más que en la película, quiero que quien esté ahí esté ahí y quien no esté no esté.
No quiero medias tintas, ni conversaciones paralelas, ni silencios interminables. No quiero que me miren sin verme, ni mirarme en un espejo deformante. No volverá a pasar, no volverá a pasar, no volverá a pasar... aunque, tal vez... Sólo dime que no está sucediendo todo al revés, dime bajito que mis imaginaciones no se van a hacer realidad, murmura que volveré a reirme otra vez hasta llorar de risa, y no lloraré hasta reírme.

Mareas Pacífico: Bajas 08:27 y 20:39 hrs.
Mareas Atlántico: Bajas 01:43 y 13:00 hrs

sábado, 1 de noviembre de 2008

Halloween: Lidiando con la frustración


Creo que lo único realmente bueno de esta semana ha sido saber que un piano de alfombra ha llegado a su destino.
Es lo que se llama frustración, e imagino que es bastante común entre quienes trabajan en cooperación. Unas veces, porque es difícil cooperar con quien no se deja; otras, porque al intentar cooperar, uno descoopera; y otras, porque no se responde a la altura del problema. Siempre, en todas partes, hay un cierto nivel de frustración, porque las cosas no salen como debieran, o como uno querría, o como tendrían que ser. Si uno trabaja por algo más, la cantidad de frustración potencial aumenta proporcionalmente. O mejor dicho, más que proporcionalmente.
Además, hay veces que se producen extrañas conjunciones (y no tan extrañas, porque algunas veces son causadas por el hombre) que aumentan esta proporción. En esas circunstancias, uno siempre piensa: ¿pero qué demonios hago yo aquí? ¿Por qué no me quedé en mi casa, en un lugar conocido y a salvo? Siempre hay  una voz interior que responde: porque crees que hay algo más, no se te olvide. Pero resulta difícil escuchar la voz algunas veces. 
Es pasajero, mañana las aguas volverán a su cauce, probablemente, pero hoy, no puedo evitar esa sensación de que algo va terriblemente mal en el fondo. 
Frustración. 
Una verdadera semana horrorífica, a juego con las fechas... 

viernes, 31 de octubre de 2008

¿Sueñan los odontólogos con sonrisas de marfil?


Cuando trabajaba en la universidad, siempre me preguntaba qué clase de discreto encanto lleva a un chaval de dieciocho años a querer ser odontólogo (venga! No es lo único con lo que se gana dinero!)... y nunca logré una explicación satisfactoria. Realmente, nunca hice una encuesta de población, y la pregunta se había quedado dormida en mí hasta que la otra tarde tuve el gran acierto de escuchar este podcast, que me abrió los ojos. 
Todos tenemos preguntas en la cabeza; la felicidad consiste en encontrar la forma de responderlas. Ni siquiera en responderlas, pero en encontrar la forma de hacerlo. 
Claro, la parte difícil (siempre hay un pero), es encontrar la pregunta en cuestión.... creo que este viaje me ha ayudado con eso, aunque es demasiado pronto para decirlo, me temo. 

martes, 28 de octubre de 2008

Desde una película


Después de mis últimas aventuras por el nuevo mundo, estoy convencida de que el cine americano es el más realista. Imagino que además de lo que, objetivamente, estoy viendo en este país, el hecho de venir de Guatemala tiene alguna influencia en mis percepciones... pero, dejando la cuestión de la inseguridad aparte (se puede ir con la cámra por la calle!!!), creo que si hubiera estado aquí en vez de en Roma, tampoco habría podido encontrar ningún tópico desmentido.

Ejemplo 1: Estoy en un bus (transporte público!!! Si!!! Que se puede usar tranquilamente!!!) y entran, por este orden: una animadora, un militar, dos gordos, una panda de niños de instituto y tres mujeres hablando en español. Miro por la ventana para ver casitas de esas que salen en las series que duran media hora, y ahí están!!!! Sólo me queda una persecución... si observo atentamente por la ventana, seguro que la veo. 

Ejemplo 2: Desproporcionado número de sonrisas perfectas. La segunda mañana uno se mira en el espejo y dice, ¿serán de serie? Nooo.... ¿Seguro? Nooooo. 

Ejemplo 3: Como alguien se encargó de señalar en un par de ocasiones, en EEUU no se toleran las muertes accidentales. Existen de verdad las protecciones insosperchadas para que uno no se queme con el café, y las advertencias extrañas por todas partes... ello provoca una misteriosa sensación de sobreprotección y a la vez, supone un recuerdo constante de lo frágil que es la vida humana. 

Ejemplo 4: Lo que habla esta gente por la calle. Con cualquier excusa le hablan a uno. Con buena voluntad, entiéndase; con genuino interés te preguntan si eres turista o fotógrafo profesional de ardillas y son capaces de buscar en su portátil (todos llevan uno!) la página de google maps para que veas en qué parada del metro te tienes que bajar. 

Chicago me gustó. Pensaba empezar este report con una frase mucho más elaborada, pero no es necesario, porque esa sencilla oración de tres palabras llena los requerimientos: Chicago me gustó. Es una ciudad suficientemente americana como para resultar diferente a lo que uno conoce (y ama, seamos sinceros) y con suficiente calidad de vida como para que un europeo viva tranquilo allí. Las cosas están pensadas a la medida de las personas, y a pesar de que nuestro Cicerone particular (que ya se marcha!! Lástima!!) nos dijo que tenía un límite temporal, creo que es una ciudad más que habitable.
Lo que más me sorprendió: su downtown. Vale que el Santo nos había informado de la altura de las torres, y que uno siempre conoce residualmente cosas como la torre Sears o la Hancock (ayer la reconocí en una serie!!)... pero hacer un tour de la Fundación de Arquitectura por el río (adividan el nombre... Chicago!) fue interesante, divertido y creo que hasta divertido. Ay, Arquitecto, antes conocido como Goose, lo que me acordé de tí... 

From Windy city
Ah, y lo otro que me sorprendió fue esto:

From Windy city
Literalmente, una judía gigante en el Millennium Park, que la verdad, mola mucho... sí, si observais bien, el edificio blanco que se ve reflejado, es un hermano un poco más alto de la Torre Picasso.
Lo que no me gustó: Descubrir que no se puede fumar no sólo en la puerta de los locales, sino que además, en algunos no te dejan fumar dentro de quince pies de perímetro del sitio en cuestión. O sea, averigua cuánto demonios son quince pies (que no son de mi talla, por cierto) y después ponte ahí a encender el cigarrillo... 

Boston: snob y a la vez llena de inmigrantes, con más universidades por metro cuadrado que ninguna otra ciudad que yo conozca, tiene el aire de haberse quedado dormida hace cien años y haberse despertado antes de ayer, como si se hubiera despertado tarde y tuviera que arreglarse corriendo para ir a una fiesta. El suceso policíaco que esperaba tuvo lugar aquí, pero no logré enterarme de qué pasaba... más que nada, porque al tercer helicóptero que me pasó por encima, empecé a pensar que me iban a ver de sospechosa y me retiré por una calle lateral. Con tranquilidad porque todavía no hay CSI Boston.
Lo que más me gustó: las casitas de la calle Malborough, hasta que un amable bostoniano tuvo a bien informarme de sus precios... leñe. 

From Boston, la ciudad de las universidades
En su defecto, me quedo con los colores de los árboles, aunque sobre eso, aprendí mucho más en New Hampshire... 
From New Hampshire

Lo que no me gustó: El hotel donde nos quedamos la primera noche, aunque después de un tiempo, adquirió su encanto... era como estar dentro de una película de miedo con un montón de mochileros presumiblemente chinos hablando (en chino) en la puerta. Si, pude comprobar que se me ha olvidado lo poco de chino que una vez supe, aunque siempre puedo alegar que creo que era cantonés y yo aprendí mandarín... 

Hanover - New Hampshire... que es un sitio donde uno no va si no tiene algo específico que hacer, que era el caso. Mientras cierto caballero se daba una vuelta por sus instalaciones (algunas de ella parece ser que bajo tierra), vuestra humilde servidora se paseaba por un pueblecito de novela de Stephen King. De hecho, después de dormir en White River Junction, también digno de SK... situémonos: pueblo pequeño, dependiente de la universidad, donde la gente se conoce, casitas adorables, con porche, paisaje incomparable, con carreteras rodeadas de árboles, intransitables en invierno. Nunca pensé que de verdad iría a uno de estos lugares... y de hecho, pasé un montón, Derry, Londonderry, Salem... niños, los novelas no siempre son ficción... 
Lo que más me gustó: las miles de tonalidades de lso árboles y lso montones de estudiantes con sus camisetas de Darmouth. 

From New Hampshire

Lo que no me gustó: la pertinaz lluvia, aunque el clima se portó muy bien!
L
NYC: Que desde hoy pasará a ser la Ciudad de las Casualidades... Creo que he contado aquí que cuando estuvieron mis padres (hace tanto tiempo, que aún estaban las torres gemelas), una amiga de ellos se encontró con su vecina del quinto (o del cuarto, perdonad la falta de precisión) encima de la Estatua de la Libertad. Bueno, la historia se repite. 
Me levanté con la sensación de que me encontraría con alguien, aunque pensé que sería alguna de las personas que conozco allá (que ya son varias, señor agente)... pero no. Después de todo un día de hacer el turista, me pasó algo espectacular por la 5a Avenida. 
Iba yo mirando la Biblioteca Pública (y deseando entrar, aunque ya estaba cerrada), cuando de repente, oí a mi izquierda mi nombre pronunciado con un acento particular... ¡¡¡¡¡EL RUSO!!!!! Y de nuevo, otra vez en mi cabeza: ¡¡¡¡EL RUSO!!!! El mundo es un pañuelo, sí, y nosotros somos los mocos... unos más verdes que otros, eso sí. 
Ah, qué tiempos. 
Pero lo más gracioso, es que dejamos al ruso que se fuera a dormir su jet  lag y nos fuimos a una cena con amigos de amigos de amigos... y así, de casualidad de nuevo, voy y me encuentro charlando con la excompañera de piso de mi excompañera de piso... JA! ¿Tú eres la famosa espñaola?? Si... el mundo es pequeño... ¡¡muy pequeño!!
Lo que más me gustó: La variedad de personas... está lleno de gente!
Lo que menos me gustó: Que es demasiado igual que las películas... Y que debido a un desgraciado evento, perdimos la mitad de las fotos del viaje... sniff.

Epílogo: en alguunos viajes se aprenden cosas del lugar, en otros, de tí mismo, en otros de las personas con las que viajas. Este, aún no sé bien como clasificarlo... pero os debía las fotos!!

viernes, 17 de octubre de 2008

Transmitiendo...


A medida que sigo mi propio camino, más me meto en mi propio mundo, y más estoy sola. No solitaria, sino sola: cada vez menos personas comprender no mi día, a día, que es una utopía, sino mi contexto (si es que alguien lo ha entendido alguna vez, cosa que no sé). En consecuencia, a medida que me voy metiendo en este mundillo, tengo una mayor necesidad de comunicación (aunque la cosa no funciona porque cada vez tengo menos tiempo). No estoy diciendo nada nuevo, ni nada que no haya dicho aquí; la vida nos absorbe completamente, hasta el punto que a veces me pregunto si yo soy yo la que se pasa todo el día corriendo tratando de solucionar problemas y facilitar procesos (a veces, hasta lográndolo), o la que se sienta aquí a reflexionar y a escribir. Porque, para los que lo esteis pensando, no, no son la misma persona.
Esta vez, me ha podido el deseo de comunicar, en una conjunción perfecta de hojas en blanco, tiempo libre y una relativa tranquilidad. En el fondo, uno escribe para sentirse un poco más comprendido, un poco menos solo, para transmitir la propia situación. A veces no se logra enteramente, y se queda uno con la palabra en los labios, con la mirada perdida y con la sensación de estar teniendo conversaciones paralelas. Otras veces, uno comunica tal vez demasiado y se encuentra con el psicoanálisis ajeno, que en última instancia es molesto.
Las menos de las veces logra uno transmitir la propia situación, como si se pudiera mirar, al menos en una parte de nuetsra vida, como quien mira por una ventana. Eso me lleva al inicio de este post (que alguien me explicó es una cosa de hispanohablantes, cerrar los discursos así): cuanto más me adentro en este mundo particular, más me cuesta transmitir al menos las pinceladas de aquello en lo que se ha convertido mi vida, pero mayor es la necesidad de hacerlo. Como darse cabezazos contra la pared.

Cosas


Cosas absurdas, hiperútiles, curiosas e imposibles. Cosas que te solucionan problemas que ni siquiera imaghinas que tenías. Imagínate si no los hubieras resuelto. Suficientes cosas para llenar un catálogo de 267 páginas.
Un reloj que solo marca los días de la semana, una colchoneta con calefacción para el perro (en varios tamaños)(la colchoneta, no el perro), un asador de galletas portátil, todo tipo de artilugios para descargar, ver e imprimir fotografías (y al lado de su foto, un ominoso recordatorio: ¡Imprima en un minuto recuerdos que durarán más de cien años!), un fusil que lanza nubes de algodón, todo tipo de luces navideñas, aparatos que juegan solos con el gato mientras su dueño hace otra cosa (¿ver la tele?), genuinas toallas turcas (de diseño europeo??), un taco para colocas los cuchillos en la cocina que elimina completamente los gérmenes, un globo terráqueo que está siempre actualizado, porque se actualiza por internet; el crucigrama más grande del mundo, para colgar en la pared, una máquina capaz de envejecer el vino diez años en diez minutos, puentes japoneses para el jardín y pantallas de cine hinchables, una mesa de trabajo portátil para el coche (el ordenador se vende por separado), un despertador holográfico (?!?), sillas portátiles que soportan hasta 800 libras de peso, la varita mágica de Harry Potter, un paraguas que no se da la vuelta con el aire, un microondas de viaje, un imitador de ladridos de perro furioso, una caja de arena para gato con forma de planta (no hay que esconderla!), un molde que hace que los pasteles sean todo bordecito crujiente y nada centro crudo... pararé, porque estoy viendo Chicago por la ventana del avión, pero nada de lo arriba descrito ha sido inventado por mi. A las pruebas me remito...

miércoles, 1 de octubre de 2008

Back to life


Parece mentira, pero no... pasó mi tormenta particular.  Ayer presentamos el estudio que hacía tanto que me tenía atormentada, y que últimamente ya no me dejaba ni dormir... Si, lo sé, lo sé, aún está en versión borrador y hay que seguir trabajando, pero ya no hay stress... ya no voy a salir la última del edificio (los guardias se ríen no sé si conmigo o de mi), ni voy a tener una lista interminable de cosas que hacer antes del evento.
Esta mañana me he despertado prontísimo, y por alguna razón, me he acordado de la primera vez que me desperté en Guate. Entonces todavía era Guatemala, no teníamos tanta confianza... la sensación era extraña... ahora esto es mi casa, conozco las calles, dónde están las cosas, las personas y los detalles, el contexto. Aquella mañana, que se parecía bastante a esta, no pensaba que me iba a sentir nunca integrada aquí y al ritmo de vida de este país. En aquella mañana, había una tensa expectación y en el fondo, la sensación de que todo era temporal; ahora, sé lo que hago en mi trabajo y tengo la sensación de que no volveré a donde estaba.
No hay que buscar la seguridad en el exterior, porque ahí no existe. Hay que buscarla dentro de uno, porque al final, eso es lo que nos acompaña siempre. 
Hm... qué bueno es estar vivo otra vez.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Stress informático


Ya lo dije aquí, y es que no entiendo por qué últimamente hay tanto revuelo con facebook... Venga, vale, es interesante; yo también estoy inscrita, como casi todo hijo de vecino, pero me parece que es un indicador del tiempo que la gente pasa sin trabajar el hecho de que haya tanto movimiento en esa página. En realidad, contaba yo esta tarde, yo la tengo abierta porque hay quien me habla por ahí... y el msn, y el skype... más los contactos del gmail, y cuatro o cinco páginas de esas de redes (seguro que alguna de ellas es un virus) en las que ya si no me registro, porque es demasiado. Como me decía el otro día el Arquero, mi vida social me está matando... 
Claro, para evitar eso, me he pasado el fin de semana encerrada, trabajando...
Ya no sé a quién he puesto al día y a quién no... el martes, tenemos el lanzamiento de mi estudio querido y de Nutrinet... después, prometo volver a ser la persona coherente que yo era. De verdad.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Buenos malos augurios


Entre otras cosas... Se puede decir que yo ya tengo experiencias paranormales (y con anormales) en aeropuertos... lo he contado aquí, aquí, aquí, aquí y hasta de este vuelo tengo algo extraño que reporta... (y las veces que no he podido encontrar el relato, como el de aquella imponderable azafata de American Airlines...). Aún así, esta mañana ha sido una hazaña...
Un vuelo que sale a las 6:40...
...una voz que a las 5:55 exclama: mierda, son las seis de la mañana... 
...un coche que hace tiempo récord al aeropuerto...
...un amable auxiliar de vuelo (o como se llamen ahora) que hace el check in justo antes de cerrar el vuelo (el pobre, sin entender nada de lo que aparece en el papel de inmigración, por la prisa)...
...carreras para saltar las colas de seguridad porque el vuelo aparece a las 6:25...
...un policía que amonesta seriamente por dejar el Lilithmóvil de cualquier manera en el aeropuerto, y yo que hagho gala de mi descripción en facebook diciendo que soy tendente a salir de los problemas sonriéndole a alguien (discrepo, pero a veces aplica!)...
...un sms que llega a las 6:40 diciendo: on board, gracias, besos...
My pleasure, la verdad. Veo que no soy la única que tiene serios problemas con los aviones, esto tiene pinta de ir a ser divertido... tengo que comprobar si los altos niveles de adrenalina hacen mal a la salud. 
Nota bene: cuando alguien te lleva volando (en sentido figurado) al aeropuerto, para coger un avión (y volar en sentido literal) media hora después de la hora recomendada para embarcar, no es el mejor momento para decirle: una vez cogí un avión llegando al aeropuerto llegando cinco minutos antes de que saliera (al menos, si no quieres pasar de 80 km/h a 90 km/h por ciudad). 
¡Digamos que es una cosa más en común, pero no es la mejor cosa para tener en común!

viernes, 12 de septiembre de 2008

Las pequeñas cosas


... ya he hablado de esto aquí, pero es que de verdad son las que ocupan la vida, y las que, al final, significan algo. Claro, que todo tiene sus límites, queridos y queridas, lectores y lectoras, míos y mías.
Y si no, por qué hoy me cuentan desde Chicago que no se veían pegatinas contra la conspiración del 11S, ni nos han bombardeado los medios con aquellas fatídicas imágenes? Porque han pasado siete años, y todos estamos ya ocupados en otras cosas. No quiere decir esto que aquello no cambiara el mundo, porque lo hizo. Ya se inventarán los historiadores otro nombre para esta época extraña que nos ha tocado vivir, pero aquella fechita del 2001, fue un hito.
A pesar de las pequeñas cosas, todo el mundo recuerda qué estaba haciendo cuando sucedió; éso significa que cambió algo, que marcó un hito. Aquellas primeras horas en las que la incertidumbre era enorme y parecía que iba a estallar otra guerra mundial.
Hoy, la noticia más impactante que he leído es que ha estallado una nueva revolución en Facebook porque han cambiado el interfaz del usuario... la gente a veces tiene demasiadas pequeñas cosas en las que pensar.
Y así, así precisamente, es como nos iremos al cuerno, pensando demasiado en las pequeñas cosas. Claro, que cuando uno se fija en las noticias pequeñitas que hay alrededor de la de Facebook (o sea, la última barbaridad en cualquiera de esos países que en el fondo, tampoco nos preocupan demasiado porque se salen del espectro de las pequeñas cosas), pues piensa que nos lo tenemos merecido.
Hace poco (o mucho, porque he descubierto que el stress altera la percepción del tiempo), me decía una guatemalteca bien interesante que el problema en Guatemala no es que lñas diferencias sociales y la represión estén generando una olla de presión, sino precisamente lo contrario: que el individualismo es tal, que no se está acumulando rabia por las desigualdades sociales, sino que esta se expresa de formas pequeñas, que afectan a la vida de todos los días, y que no promueven grandes cambios. Es cierto. Es cierto. Pero a quien no tiene oportunidades, no se le puede pedir más de lo que puede dar; a quien nace con ellas y las desprovecha prefieriendo convertirse en un devorador de granhermano, si se le pueden exigir.
¿Pero qué digo? Es mucho más cómodo enfadarse porque Facebook es diferente hoy, y no preocuparse de nada grande que uno no pueda abarcar.
Por cierto, que a mí Facebook, me parece igual que ayer.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Consejos para una vida feliz


La vida, siempre lo digo, es fácil. Somos nosotros los que nos empeñamos en complicarla hasta el infinito. A veces, las circunstancias la complican adicionalmente; pero generalmente el componente humano es mucho más pesado.
Así que, en plan de libro de autoayuda (que sí, los odio, haceis bien de recordármelo), os daré los Consejos de Lilith para una vida fácil.
- Tu calidad de vida depende inversamente de la distancia a tu puesto de trabajo.
- Incluso si no viajas frecuentemente, llegar con tiempo a los aeropuertos son años de vida que te ahorras porque no los gastas en estar estresado.
- La mística en las relaciones humanas es un craso error. Te puedes poner místico, sí, pero cuando ya sepas a ciencia cierta de qué va el otro extremo. Primero aclara, después di tonterías (ésa se desprende de "la vida no es una película estúpida de Meg Ryan"). Y esto, ojo, no aplica sólo a las relaciones personales, sino a las laborales, sociales, etc...
- Acepta a las personas como son, porque no cambian, sólo se vuelven más como son.

Con esas cuatro reglas (si, la última es la más difícil), te garantizo que no tendrás problemas de hígado derivados de los disgustos (lo que hagas con el alcohol es asunto tuyo, my friend).

Disclaimer: Obviamente, yo no siempre las aplico; pero conste que las he extraído de mi experiencia!

domingo, 7 de septiembre de 2008

Anatomía de una definición

¿Quién soy? ¿Dónde estoy yendo? ¿Por qué ha pasado lo que ha pasado?

No son preguntas extrañas; se las hace todo el mundo, a veces incluso sin darse cuenta.

Lo difícil no es hacérselas, señoras y señores, lo difícil es responderlas. Y una vez respondidas, tenerlas en cuenta como información esencial que son.


Generalmente la respuesta es el resultado de un proceso, no es que uno se pregunte algo tan trascendental y cinco minutos después, tenga uno la clave del universo: a veces, uno incluso busca la respuesta fuera de sí mismo (pero este no es el momento ni el lugar para hablar de religión). Lo más normal es que uno se vaya dando cuenta de cositas y cositas y un buen día, uno se da cuenta de que lo sabe.

Claro, no pasa siempre, porque a veces esas cositas pasan por delante de uno sin que uno, que está mirando otra cosa, se de cuenta. Estos últimos tiempos, ayudando a sistematizar partes de esta información, me he dado cuenta de cómo, por simetría, esa misma información se ordenaba en mi cabeza. Y, como casi todo cuando se entiende, al final, es una cosa muy sencilla: o se deja uno llevar por la corriente, o no. La mayor parte de las cosas son así, somos nosotros quienes las complicamos.

Ahora viene lo divertido, que es saber a qué grupo pertenece uno, y comprender de qué forma lo hace. Y veo, para mi dicha, que soy de las que no se dejan llevar por la corriente, aunque parezca que hasta aquí me haya traído una serie de conjunciones astrales muy afortunadas. Cómo hace uno las cosas para no dejarse llevar, ya es otra historia. Y toda otra clasificación...

viernes, 5 de septiembre de 2008

Piezas de puzzle incompleto


Versos que no riman y que, a pesar de ello, al final tienen una extraña armonía. Negativos que suman positivo, siempre me gustó ese peculiar cambio de opinión. Clic clic clic hasta sumar un todo que no es perfecto, y que no se parece nada a lo que había al principio, pero con el que uno puede estar muy a gusto.
A pesar de que el proceso puede que sea doloroso.

Movimiento de clic número 1 para violín solista.
Tempo grave.

No era ni siquiera un sentimiento de tristeza. Era un sentimiento de dolor y de traición... ni siquiera la posibilidad de derramar las lágrimas del dolor profundo. Sólo la posibilidad de apretar la mandíbula y fijar los ojos en el espacio, jurando no derramar las lágrimas de rabia infinita que se agolpan en la distancia. Y después, la oscura fuerza de voluntad que nace desde algún lugar profundo, la convicción de saberse más fuerte que todo, incluso que la decepción y la rabia incontrolable, que permite después de una lucha interna, dominarla. Un instante sostenido en la inmensidad. Saber que algo se ha muerto por dentro y que a pesar de lo que pensábamos, eso no nos ha matado. Pero saber que lo que se ha roto, se ha roto para siempre.
Después, el vacío, como un espacio inmenso de horas llenas de silencio que ocupar con pensamientos deshilados. Un vaivén de incertezas y un constante recordar aquello que quiere ser olvidado.



Movimiento de clic número 2 para violín y coro.
Tempo lento.

No me consuela, pero al menos ahora sé que yo tenía razón y eras tú quien se equivocaba. Todo este tiempo perdido, ahora tiene un culpable. Y yo, yo no estoy loca. Permíteme pues, que me enfade, y que por primera vez en mucho tiempo, no tenga en cuenta nada más que la realidad que mis ojos me muestran, lo que siento de la piel para dentro y lo que me dicta mi cabeza. Por una vez, después de haberme olvidado durante tanto tiempo, por fin, me estoy escuchando. Y lo que sospeché muchas veces, resultó ser verdad. Yo tenía razón y tú te equivocabas. Y permíteme que siga enfadada, porque no creo en la justicia poética. Y ya, me dan igual las consecuencias, la verdad.
Al final queda sólo una indecisión mortal, apática, pero libre de tí. No queda nada, pero tampoco quedas tú. Y los restos de lo que hubo se diluyen lentamente en el pasado y en la memoria, como un mal sueño...



Movimiento de clic número 3 para violín, flauta, percusión y orquesta.
Tempo andante.


Y en medio de la calma, sucede lo inesperado, lo raro, lo inexplicable, lo perturbador, lo mágico y lo más sencillo. Sin transición, la calma glacial que me rodea se transforma en un torbellino de arena candente que me envuelve me tranforma y me hace olvidar el lugar donde estaba. Intento reposar los pies en el suelo, mareada.
¿Quién eres, que has venido a cambiar mi vida mientras cambias la tuya?¿Tienes acaso tanto miedo de mí como yo de tí? Mírame a los ojos una vez más, miénteme, asústame, atúrdeme, que yo haré lo propio en esta guerra sin fin. Toca mis dedos con la punta de tus dedos, el terremoto no para, hace temblar el alma cada vez a más velocidad.
Y en medio del caos, el silencio, una figura suspendida en el aire, la eternidad en la punta de los dedos. Daría todo por volver a repetir ese instante y poder decirte; pero lo entiendo, ahora lo entiendo todo... pero la belleza del instante reside en que no se volverá a repetir. Con un toque de surrealismo que hace que la chispa de la vida vuelva a un paisaje quemado.

Movimiento de clic número 4 para violín, flauta y orquesta.
Tempo presente.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Actualización actualizada y actual


No voy a empezar como siempre, porque me repito como las cebollas. Si, no tengo tiempo, y sin medios de transporte a mi alcance, es difícil encontrar un lugar y un espacio en el que procesar mis pensamientos. Pero eso está hilado con lo que me apetece contar hoy...
... que es mi última aventura con el Lilithmóvil.
Yo lo sabía, que un coche de segunda mano sería más o menos eso... digamos, un coche con personalidad... un coche que se quedaría acurrucado en el rincón del garage (porque eso es lo que es mi plaza de parqueo, un rincón en el que sería difícil meter un coche más grande que el mío) cuando lo aparcara por la noche, y que se pondría contento cuando me oyera llegar.
Pues ha resultado ser un poco más que eso, porque de verdad tiene una personalidad.
Todo empezó con un tubo de escape suelto y una luz de posición trasera que no se encendía. Como un guiño. Después, demostró que es un chico duro cuando empezó a encender las luces de posición delanteras cuando to frenaba... (si, y las de freno también). Lo mejor fue cuando, llegando más allá de los límites de lo razonable, el Lilithmóvil aprendió a quedarse encendido al sacar la llave de contacto... casi casi como la niña del Exorcista.
Después de semejante demostración, me senté un rato con él, le pregunté si es que no le hago suficiente caso, si es que los demás coches se meten con él (esos monstruocoches que hay en el garage) y me dijo que no sabía por qué lo había hecho. Después de darle un par de abrazos y besitos, le dije que nos iríamos al taller... Pero no hubo oportunidad de llevarllo, porque por la noche, volviendo del cine (de ver Batman, que miedo da el Joker!) se calentó un poquito... La explicación oficial es harto complicada, y contiene elementos tales como un termostato que funciona aleatoriamente pero esté bloqueado, una derivación eléctrica que hace que el ventilador no funcione, y un radiador oxidado. La tormenta perfecta dentro del motor del Lilithmóvil, que, afortunadamente, paré a tiempo.
Después de verlo irse por tercera vez en la grúa (y da pena, da pena), creo que esta vez ya si, está mucho mejor... hasta la dirección (porque mi coche lo tiene todo duro) está menos dura. Claro, que ya no necesito ejercitarme tanto, porque para eso me he apuntado al gimnasio. Y el Lilithmóvil lo sabe.
qué no sabrá un coche tan listo?
Ahora está ahí aparcadito, enroscado sobre sí mismo. Y en el lugar donde una vez hubo un water, ahora hay una pieza de radiador oxidado... Dios mío, espo se puede tirar a la basura normal?

Tierra adquirida en el último mes: mucha, suficiente para ser tierrateniente.
Plantaciones iniciadas: un agucatal. Espero que en dos meses den sombra mis palos de aguacate, no tengo la menor intención de hacerlos bonsais.
Planes de contingencia iniciados: tres. A ver cuál dura más.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Revelaciones inesperadas


Algunas veces, toda una frase te hace ver una serie de cosas que antes no habías visto. De repente, sin previo aviso, sin transición. No siempre es malo, cuando sucede a tiempo, le acerca a uno a ese paraíso de los economistas que es la información perfecta. No siempre es bueno, porque a veces, no sucede a tiempo.
En cualquier caso, siempre es sorprendente.
No son frases normales: no es que alguien nos diga, por la mañana: me voy a comprar el periódico, y uno vea toda una dimensión que puede salvar el mundo de su destrucción inminente. Son frases peculiares, que se dicen en medio del discurso, pero que se distinguen como si estuvieran en otro color, o en otro tipo de letra... son pequeñas conexiones que van directas al subconsciente de la persona que las dice.
Soy buena interpretando, siempre lo fui. Y no sólo me gusta, sino que lo hago sin darme cuenta.
Eso sí es malo, porque entra en conflicto directo con mi manía de no ver las cosas (y consecuentemente, no reconocerlas). Y además, seamos sinceros, ya tengo mi bagaje (más o menos absurdo) de frases reveladoras (de cosas buenas y de cosas malas). El otro día estaba intentando escribir sobre "el miedo al otro" y por circunstancias que no vienen al caso aquí, lo logré.
El miedo del otro es una parte importante de las medidas de protección que garantizan una vida tranquila. O al menos, no demasiado movida. El problema, es que, al revés de la posibilidad de dormir tranquilamente y sin soñar, que no se desactiva nunca, el miedo del otro se va apagando hasta que se desactiva. La ley de Murphy nos dice que entonces será cuando pase todo aquello que no pasó cuando teníamos miedo.

No es como el miedo a la oscuridad, o como el miedo a las ratas, que tiene una forma definida... es más bien un miedo a no ser, a darse demasiado, a perder el sentido de por qué hacíamos algo antes, a cambiar nuestras costumbres lenta pero inexorablemente. El miedo de convertirnos en otro por otra persona, de forma que una relación no es una pareja, sino una multitud de personajes inventados. El miedo a perder la esencia por algo que, tal vez, no era lo que pensábamos. Esa angustia es, ni más ni menos, el miedo del otro.

En un alarde claramente relativista, diré que el miedo al otro no es malo, siempre y cuando no mine la confianza. El otro, en realidad, no hace nada, es uno mismo el que se pone burro y hace tonterías una detrás de otra hasta que se pierde completamente en un laberinto de sinsentidos. El miedo al otro es lo único que te hace conservar la cabeza mientras todos tus sentidos se empeñan en lo contrario.
Así que tal vez, una de esas frases reveladoras no son tan inoportunas, y sólo nos recuerdan que es difícil seguir siendo uno mismo mientras se cambia. Eso si, casi nunca caen bien.

lunes, 18 de agosto de 2008

Obtener un si


Si las relaciones humanas fueran más complicadas, estaríamos mejor
solos. Si fueran más fáciles, sería demasiado aburrido. Eso, lleva, en el punto medio entre dos extremos, a un equilibrio de mayor o menor estabilidad cuyo centro magnético cambia constantemente.

Nunca conocemos a las personas, da igual cuánto lo intentemos. Pero el hecho, es que es divertido intentarlo. Porque, aunque me acuseis de cursi como me acusaron la otra noche al decir esto mismo, lo importante no es el destino, sino el viaje. Lo importante es intentarlo, sobre todo, porque en esta competición, no se gana nada; no es que por el hecho de conocer más o menos a otra persona, no va a hacer algo que se sale de lo que siempre has esperado: por eso las personas son interesantes, porque en el fondo, son imprevisibles. Y el que diga lo contrario, no conoce personas suficientes.

Pese a no llegar a conocer nunca a nadie, siempre se pasa por los mismos lugares: después, las relaciones cambian, se transforman, a veces incluso desaparecen, o se decoloran: es curioso cómo podemos olvidar los detalles de cosas que antes nos parecían esenciales. ¿A qué le tenía alergia fulanito? ¿O menganito, con quién se peleó terriblemente? Preguntas que en otro momento hubiéramos contestado sin dudar, se nos hacen borrosas e inoportunas. Siempre los mismos sentimientos con respecto a otras personas, expresadas cada vez de una manera diferente: el interés, el miedo del otro, la confianza, la comprensión y la complicidad... y su expresión más brillante, la última, la que recordaremos siempre. Un siempre que puede durar un fin de semana, dos años o una eternidad.

Por eso, es mejor no mentir, es mejor no decir nada que no sea estrictamente cierto, no acelerar ningún ritmo natural, no alzar la voz más de lo razonable, porque ya ha sucedido demasiadas veces, ya el norte se ha movido en tantas ocasiones... es mejor no dar vueltas a aquello que debería poder leerse en un sólo sentido. Eing, error. A aquello que se lee en un sólo sentido.
Disculpas, es parte de mi nuevo yo, que en realidad es mi antiguo yo... es difícil de explicar...
Señor agente, es que estaba perdida, y me he encontrado, y a veces se me olvida que las cosas son siempre mucho más sencillas de lo que parece, pero es sólo una enajenación mental transitoria.
Lo curioso es que a veces, uno vuelve en sí con sólo un par de preguntas.
Sí, lo sé, no estais entendiendo nada... no os preocupeis. No es grave. Desvelaré el secreto a su debido tiempo...
Dos comentarios de esta semana que se termina me han hecho volver en sí del todo, dándole el toque final a la transición: no vale la pena que los incluya aquí, porque fuera de contexto no se entienden, y no estoy segura de poder explicar el contexto. A veces, no es la frase, sino el gesto con el que te la dicen. La mirada que acompaña las palabras. Y es esa cualidad exactamente la que constituye el momento a recordar. Para siempre.

Veo delante de mi caminos que se separan. Hace tiempo que dejé de pensar en las baldosas amarillas, creo que fue al mismo tiempo que dejé de pensar en la vida enlatada. A veces, aún me causa un cierto malestar pensar en ellos, pero es más una antigua costumbre que otra cosa; como dejar de morderse las uñas, o fumar. Todavía me gustaría tener una bola de cristal que me dijera cuál es la mejor opción, pero la verdad es que es hora de empezar a tener en cuenta toda la información disponible a la hora de tomar decisiones. Pero qué apetecibles son todos los caminos cuando la carga es ligera y el día es soleado.

Y ahora, os dejo con una canción de Shakira, a la que todavía no le había encontrado sentido, aunque sabía que en elgún momento lo haría...


Ay, ay, como muero por ti
Como poder olvidarme
Basta que mandes flores
Para que me enamores
Para obtener un si

Ya tengo ojera de tanto mirarte
Y lo peor es que aun me quedan tantas ganas de...
Esperarte
Hasta que entiendas que

Te quiero porque eres claro
Como la planta de mis pies
Como el amor después de hecho
Como tu voz y tu piel

Ay, ay, como muero por ti
Como poder olvidarme
Basta que mandes flores
Para que me enamores
Para obtener un si

Te quiero porque eres claro
Como la planta de mis pies
Como el amor después de hecho
Como tu voz y tu piel

Ay, ay, como muero por ti
Como poder olvidarme
Basta que mandes flores
Para que me enamores
Para obtener un si


Obtener un si.
Shakira

jueves, 14 de agosto de 2008

De la información


Ayer venía oyendo en la radio que han publicado un libro en el que se dice que la prensa es el cuarto poder... menudo hallazgo. No quiero ser escéptica, pero espero que el autor no vaya de innovador (por estos lares hay una increíble tendencia a inventar el agua tibia, como dicen; o el agua azucarada. En Europa, mucho más expeditivos, decimos la rueda), porque la idea no tiene nada de nueva. La prensa libre (que no la Prensa Libre, que es el periódico de mayor circulación de este mi país de acogida), puede ejercer como control de los otros tres poderes del Estado (y viceversa, imagino), así que es el cuarto poder.
Lo que nadie dice, son las condiciones necesarias para que esto se de. Es decir, ¿qué es una prensa libre? Y me perdonareis que ejerza de socióloga de pacotilla, pero es que conozco muy pocos medios de comunicación libres... y no es sólo por mi lugar de proveniencia, donde tienes que leer cuatro periódicos en papel, tres más en internet (o al revés), oír tres cadenas de radio y ver algún medio internacional para poder hacer siquiera una somera idea de lo que ha pasado. Eso, además con la sempiterna declaración como testigo cualificado de la vecina del quinto (porque entre todos, sabemos más que Dios).

Partamos desde lo ideal: lo ideal es un medio de comunicación en el que peridistas informados transmiten las noticias a su público de una manera lo más imparcial y detallada posible. La realidad es que los periodistas la mitad de las veces no saben de lo que están hablando, se limitan a repetir tópicos oídos hasta la saciedad (como por ejemplo que la inflación aumenta, lo cual es de todo punto imposible, señores periodistas, lo que aumenta, en todo caso, son los precios), y lo único que hacen es desinformar al público en cuestión. Y eso sin pensar en cuando desinforman a posta, que sucede más de lo que creemos.

La segunda condición (y esto lo explicaba también el insigne profesor de la radio ayer) consiste en la legitimidad: el periodista es legitimado para transmitir información por su público (que parece ser, sólo la obtiene a través de él (o ella, tengamos enfoque de género)), y a su vez, por eso la transmite... es como la pescadilla que se muerde la cola. Perdón, pero yo no legitimo a la gente que sale en las noticias diciendo que la inflación ha subido un 12%, porque es mentira. Y si me mienten con eso, que es tan fácil de comprobar con sólo mirar la RAE, qué no me dirán de astrofísica, campo en el cual me imagino que la RAE no ha metido tanto las narices todavía. De cuarto poder, nada. Más bien, cuarto estorbo.
Nos pasamos la vida echando la culpa al empredrado: que si la gente no lee, no ve más que el Gran Hermano en la tele, etc... pero vamos, que la oferta no se queda manca: noticias tergiversadas, dadas con un afán demagógico milnovecientosochentaycuatroero que da miedo, la más veces irrelevantes... y lo peor es que ya no lo hacen ni sutilmente, porque la gente es tan proterba (utilizando ese bonito insulto que D tuvo a bien enseñarme cuando nos conocimos), que ya le da lo mismo. Ve o lee el medio de comunicación que toque, de acuerdo con sus packs de creencias: por favor, yo soy rojo-ecologista-progresista-anarquista-feminista y activista... o yo soy fachoso-pijo-ultraconservador y antitodo. Claro, sin una opinión crítica, nunca tendremos buenos medios de comunicación; y sin medios de comunicación, tampoco podemos pretender que la masa de la gente tenga una opinión crítica.
Nos estamos convirtiendo en 1984, pero con menos gracia, porque no hay nadie que nos lo imponga: lo estamos pidiendo a gritos. Cuanto más veo la de derechos que no existen en este país, más rabia me da que la gente los tenga y no los ejerza. Borregos, nada más que borregos que nos merecemos lo que pase.

Y encima, lo único que me gusta de las noticias, que son las de agosto, no salen este año. Este año, nada de noticias marginales, escritas por amorosos becarios; sólo hay Olimpiadas, medalleros, invasiones rusas... y la noticia del año que son las brutales palizas (que no palizas brutales, al poner el adjetivo delante, somos más sensacionalistas, lo deben enseñar en tercero de periodismo) propinadas a inmigrantes de segunda generación. Y de la sustancia, mejor hablamos otro día, porque hoy estoy ya de suficiente mal humor con los medios de comunicación como para ponerme a hablar de tanto hijoputa que anda suelto.

miércoles, 13 de agosto de 2008

El final de la transición...


... es una hoja en blanco, un ordenador recién formateado, el suelo mojado después de la lluvia, la calle de una gran ciudad en la que apenas está amaneciendo. Un espacio vacío hacia el que mi energía fluye inexorablemente.
Todas las dudas, las preguntas sin respuesta se quedaron tras la puerta que cerré tras un arduo esfuerzo. Y después del ruido atronador, llegó el silencio, y estoy segura de que puse cara de sorprendida cuando oí mis propios pensamientos. Es mi vida, me decían: sola, exclusiva y totalmente mía.
Llegó el momento en que las tres ruedas coincidieron en el mismo punto al girar. Sólo que yo esperaba que las cosas siguieran girando, diciendome en susurros lo que tengo que hacer... y en vez de eso, se han quedado paradas, cerrando la combinación de esa puerta que ahora tengo detrás. Pensaba que iba a tener miedo, porque de tanto tenerlo, me había acostumbrado. Y resulta que ya no lo tengo: lo que tenía era miedo a cruzar la puerta, no a lo que había detrás de ella. Nunca hubo monstruos más allá del umbral; era antes, donde estaban: la decepción, las manías, la frustración, la rutina, el miedo al ridículo, el desprecio la tensión... probablemente volverán, porque el ser humano es mezquino (y algunas veces, ciertamente idiota), pero aún no.

Hizo falta un largo y extraño camino para llegar hasta aquí. Dejé atrás una gran cobradía, un gran sueño que al romperse, me enseñó que la vida está reñida con los cuentos de hadas, una ironía de proporciones casi casi bíblicas y el desencanto y la amargura que llega con él, y el vacío que provoca descubrir la realidad desagradable debajo de las cosas que parecían tan bellas.
Aprendí dos cosas, que los momentos mágicos se reinventan a sí mismo, y que es mucho más difícil reírse de uno mismo que llorar por uno mismo.

Muchas cartas para un tarot que me ha desordenado y reordenado la vida:

Primero fue la rutina: cuando pasó, todo parecía muerto, como la tierra quebrada después de cien, de mil años de sequía. El desierto más absoluto, bajo el sol sin nubes de la última duda despejada. Mucho más tarde, la rabia de haber dejado que pasara...
Después llegó la desconfianza, simbolizada en mi tarot particular por el hombre perfecto. Los seres humanos nacemos tan confiados como simples; una vez que nos han dejado caer de espaldas, aprendemos a mirar por encima del hombro a quien nos debería sujetar... sobre todo, porque no siempre surgen de la nada esos famosos brazos.
En tercer lugar, llegó la vuelta a la realidad, y ése es el quid de la cuestión, porque resulta que mi realidad no es a la que vuelvo, sino de la que salgo para volver a la de alguien más. Y curiosamente, de lo irreal salió lo real.
Desde el frío llegó una duda existencial a resolver las mías. Así, por ósmosis, sin transición, en una sucesión de escenas inconexas pero que al final parecían tener sentido... como un vendaval, que me sacudió y me hizo ver mi vida desde fuera, con la mirada desinteresada del observador casual, con el desapasionamiento del viajero del metro que lee el periódico por encima de tu hombro. Y descubrí que no solo me gustaba, sino que además es objetivamente interesante.
Regalándome un momento de ironía incomparable, el hombre de mi vida llegó dispuesto a desmostrarme que no lo es, sin, por supuesto, conseguirlo, no sólo por el hecho de que yo siempre tengo razón, sino porque hay que cosas que, afortunadamente, no son relativas. Y el hombre de mi vida salió de ella una vez más, dejando tras de si una canción triste, pero ninguna duda.
Y ahora, las ruedas se han parado, sopla una ligera brisilla y todo parece en calma. Quedan decisiones que tomar, muchas decisiones, pero ya no parece que se acerquen a mi a toda velocidad. Quedan viajes por hacer, con objetivos sin determinar; quedan noches sin dormir y días de vino y rosas, quedan muchas dudas por tener y resolver; quedan muchos caminos cruzados que resolver. Y quedan conspiraciones varias que tramar con espías de bando indeterminado. Que son los que siempre me gustaron, porque si desde el principio sabes quién es el malo, ¿qué gracia tiene?

sábado, 2 de agosto de 2008

Consolidación

Este año que ha empezado tan bien (parece que fue ayer), con tantos cabos atados, igual me lleva a un momento en el que haya escasez de cabos. Momento en el cual será preciso empezar a anudar o desanudar los nudos más gordos (como aquel que contaba Filomenito de su extraña pero aleccionadora mili en el Aaiún). Como yo siempre me he caracterizado por hacer las cosas bruscamente, creo que es hora de que empiece a trabajar sobre una cualidad de mí y de mi vida que resulta muy frustrante, aunque no suele ser peligrosa, y que viene a ser la continua división de las cosas (tengo que buscarle un nombre mejor, pero me perdonareis, me encuentro perdida en un hotel de Retalhuleu (si no lo he escrito mal) donde hay internet, pero no cobertura de celular)
O sea, que si no estudiaba dos idiomas a la vez, o dos carreras, o tenía dos grupos de amigos, o dos planes para cada fin de semana, no era feliz. Ahora, he logrado encontrar una salida productiva a esta afición mía por lo múltiple y simultáneo, que es el hecho de ser multitask en mi trabajo. Dicho sea de paso, y aprovechando que estoy en una misión de género, es una cualidad muy femenina. Para todos los que alguna vez habeis dicho que yo no era femenina.
Decía que ahora que he encontrado una salida para toda la energía paralela que tengo.
En realidad me daba vergüenza escribir el mensaje de "fuera por vacaciones", ese mensaje automático que te da tanta rabia recibir de vuelta cuando mandas algo importante, porque la referencia había cinco personas de referencia. Las cuales, no estaban demasiado enteradas de mi trabajo, creo... pero eso es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión. 
Afortunadamente, el santo mensaje creo que nunca llegó a funcionar. Misterios de la informática. 

El caso es que aquí estoy, haciendo cosas que nunca pensé que haría (y disfrutando haciendolas),  pensando cosas que nunca pensé que pensaría, y escribiendo cosas que nunca pensé que escribiría... así es la vida. 
Un nuevo propósito no de año nuevo. A partir de ahora me voy a unificar en cuerpo y alma: se acabó dos cosas, la vida es una sola... o es que en realidad éramos gemelas y absorbí a mi hermana cuando eramos embrión? Eso explicaría muchas cosas.... pero ya estoy desvariando. 


viernes, 25 de julio de 2008

Vacaciones


Y a lo mejor ahora me quedo con un palmo de narices, pero la verdad es que me da igual. Tres semanas de vacaciones (merecidas, creo que lo dijo hasta mi jefe), y mi vida con posibilidades de estar mucho más ordenada a comenzar no desde el primero de enero, sino desde el primero de agosto (o desde finales de julio). Si es que es verdad que la vida es lo que te pasa mientras tu intentas hacer otra cosa. De cuan fehacientemente lo intentas, depende que las cosas que te pasen sean más o menos surrealistas (aunque esto es una regla general con notables excepciones).
Que me lío, no era esto lo que yo pretendía decir.

De hecho, las cosas que decir se me agolpan en la cabeza, porque después del viaje de las vacaciones (que tal vez no será el mejor viaje, ni el más esperado, ni el mejor organizado, pero ha sido bastante bueno, la verdad, como esos días en que uno sale a tomarse una y vuelve con el sol, considerando si comprar o no churros para toda la familia, que aunque contenta de verlo volver, igual se cisca en todo por ser despertada a las ocho de la mañana en sábado, aún con tan agradable manjar), encima he estado leyendo, y ando con la inspiración amarrada a la cabeza. (Cada vez hago paréntesis más largos y con menos relación, me sé de una que debería leerse un buen manual de estilo, las recomendaciones serán bien recibidas).

La verdad, creo que este año, que tenía yo la espina de que iba a ser bueno, pasará a los archivos lilithianos como el año de quitarse pesos de encima (lo cual, viene a añadir una interesante parte literal al asunto quiere decir que me tengo que poner a dieta YA). No sé si me queda alguna remota y pasada historia que cerrar, pero después de solucionar problemas de relación humana, atar cabos y poner las cosas en su sitio, me siento como quien se sienta en el suelo del salón después de haber sacado todos los muebles y pintado las paredes. Cansada, pero satisfecha del resultado (y eso que creo que he dejado cada pared de un color).

Y las vacaciones, las sagradas vacaciones que hasta este año no había yo nunca entendido por qué son una cosa tan necesaria. No desconexión, porque seamos sinceros, que hay un par (o más) de cosas que me han seguido dando vueltas por la cabeza todos estos días, sino para al menos, recuperar el sentido del orden y la dimensión de las cosas, y para admitir que soy adicta al trabajo. Al menos, para coger aire, vamos. Que ya ni respiraba y no me había dado ni cuenta.
Otra cosa que he entendido (que en puridad, entendí casi en carne propia en El Salvador en mayo) es cómo la gente se ahoga en la playa... pero eso, es harina de otro costal, y a falta de foto espectacular de S en el momento exacto, creo que se quedará sin explicar. Moraleja: el mar es traicionero hasta con bandera verde, no digamos con la amarilla (y yo digo estas cosas, tranquilamente, tierra adentro).

Qué contar de las vacaciones... es difícil... y últimamente he contado tan pocas cosas... este viaje a Portugal, como decía, ha sido divertido, ha habido momentos estelares de todos los integrantes de la panda, y me atrevo a decir que no se han cortado tantos trajes como en anteriores ocasiones. Deja un buen recuerdo porque además, cierra un par de ciclos, que como las ruedas del calendario maya, giraban a distinto ritmo para ir a coincidir en el momento de cierre.

Las cosas que se quedan de recuerdo:
- El misterio del pez espada: qué es un peixe espada y por qué llaman espadarte al pez espada de toda la vida?
- Los indios que venden cosas por la calle, harían mejor en vender bocadillos, porque los españoles no compramos cosas de ésas (a pesar de los dos patos que se han venido en la maleta).
- Si tienes tabaco en la mesa, no puedes negar un cigarrillo sin que te echen una maldición gitana.
- No hay que fiarse de los ciegos que no son ciegos, incluso aunque no lo parezcan.
- El doble dedo es internacionalmente conocido, a pesar de que aún no sabemos si la rubia aquella era teutona, italianini o sólo paleta.
- Easyjet no es de fiar, creo que a la azafata aquella le dedicaré una entrada en exclusiva, porque marcó un antes y un después. Eso, y la faceta broncas de la Dispensadora de Drogas Legales. Tres horas de espera sin información en un aeropuerto le hinchan las narices al más pintado.

Dicho todo lo cual, obrigadA para con mis lectores, me despido para hacer tranquilamente la cuenta atrás de las verdaderas vacaciones, comprar los últimos aperos necesarios para la vida en el Nuevo Mundo (no me voy a ir sin pertrechar de jamón, como ustedes comprenderán) y terminar de lucir mi fantástico moreno por esta noche madrileña que no tiene parangón en el mundo entero. Se ponga NYC como se ponga.
PS: Por cierto, feliz día de Santiago a todos los afortunados.

viernes, 11 de julio de 2008

El espía que sabía sonreír


No fui yo, señor agente, es que me hice la pregunta mágica cuando debía hacérmela, y aquí me tiene usted, por haberla respondido...
Eso dicen todas, respondió él con sonrisa de medio lado, y al final, añaden que no recuerdan qué pasó después.
Sólo quería resaltar un par de cosas, que me parece esencial resaltar a estas alturas del proceso:
Me gusta tu sonrisa, porque es difícil sonreír sin perder el aire de seriedad (de hecho, si esto no fuera un blog público que puede leer cualquier internauta avispado, diría que me gusta mucho tu sonrisa, pero los espías sois una especie en extinción, y por ende, tímidos). Hacía mucho que nadie entendía todos mis chistes sin pedir nada a cambio. Y me gusta, que, como los buenos espías, pongas cara de no estar escuchando, pero en realidad no pierdas ripio de lo que se dice.

Llegaste en el momento perfecto, puntual y preciso como un reloj suizo, discreto y sencillo como una brisita fresca. Y con semejante precisión, no puedo dejar de preguntarme qué piensas cuando pones esa cara al mirarme. Si ya sabes dónde oculté los documentos secretos, o cómo poner las microfilms de forma que se vea la silueta del pato donald (si lo pongo en minúsculas vulnero los derechos de autor?).
Algún día, cuando sepa que no te vas a reír de mí a mandíbula batiente, te contaré todo este proceso mental. Te prometo que con esta duda no te vas a reencarnar, pero debes tener paciencia, porque la confianza, como los perfumes caros, se pone gota a gota. Al final, acabaré confesando todos los agentes dobles al este del Rin; sólo prométeme que no te irás corriendo, que al menos esperarás a la mañana, ya sabes que preparo un café expreso riquísimo.
Después de tanto tiempo perdido, de tanto miedo del otro, de tantas tonterías y de tanto desencanto. Ni siquiera estaba mirando al vacío, estaba dándome de cabezazos contra el cristal con los ojos cerrados. Una mano que se ha interpuesto entre mi cabezota y el cristal. Por fin, logré distinguir mi instinto entre tanta contaminación racional y lo seguí. Qué bien sienta, porque es como dormir cuando se tiene sueño, comer cuando se tiene hambre y reírse cuando se tienen ganas.
Sin preocupaciones, sin cálculos, sin más consideraciones de las necesarias. Tengo unas ganas absurdas de comprobar un montón de cosas. Y de pillarte distraído en una foto.


Han pasado muchas cosas. Sé que lo he dicho varias veces últimamente, y encima, no he añadido muchas explicaciones. Bueno, no he añadido ninguna, de hecho. Y muchos me habeis tildado de críptica. A todos vosotros, siento deciros que éste tampoco será el post definitivo que aclarará todos los misterios y dará todas las soluciones. Nope. En parte, porque me gusta dejar que el misterio flote alrededor (aunque al final me salga la maldita vena a lo Bridget Jones y la fastidie) y en otra importante parte, porque soy supersticiosa, como ya dije. No se habla demasiado de las cosas que uno quiere que salgan bien. Es un proceso de autodefensa; cuanto menos se hable, menos explicaciones habrá que dar si salen mal... por qué iban a salir mal? Porque a la vida le gusta mucho llevar la contraria algunas veces. Sólo por molestar. Como cuando King kong le daba golpecitos a la rubia, sólo por molestar.

Huelga de despertadores


Llevo de vacaciones tres días, y aún no han sido vacaciones de verdad de verdad de verdad... sólo un poco. Porque los viajes transoceánicos cansan al más pintado, más si van salpimentados de paradas y estreses varios. Y porque las cosas, cuando pasan así, tan rápido, tan precipitado, tan mezcladas entre capítulos, no parecen de verdad. La pereza de venir (sabiendo que después me dará pereza irme, aunque tal vez no tanta), el lío de calcular una maleta para múltiples propósitos, sabiendo igual que la maleta va a estar mal preparada en algún momento (se me olvidó meter el pantalón negro, lo sabía, aunque no saqué los vaqueros en el último momento, seamos serios).
Hoy he hechos los trámites más gordos, incluyendo pelearme con cierto banco que odio desde lo más profundo de mi ser, y averiguar dónde están los puntos de mi carnet de conducir (en mi carnel¡t, pero menos de los que esperaba, leñe), decidir no deshacer mi maleta y declarar una huelga de despertadores. Porque la felicidad reside en despertarse uno solito, sin que ninguna máquina infernal lo saque a uno de los brazos de Morfeo. Aunque al final, uno se despierte dos minutos después del despertador.
La vida es tan sencilla y nos dedicamos a hacerla tan complicada...
Así que me declaro en huelga de despertadores hasta el 29 de julio. Ni servicios mínimos va a haber.

PS:
Debo entradas, muchas entradas, todo se debe a mi vano intento de dejar todo preparado antes de irme de vacaciones... pero he descubierto una cosa en blogger que me va a ayudar a solucionar eso...

miércoles, 2 de julio de 2008

Ritos, manías, supersticiones y tonterías


Yo soy una persona supersticiosa. No me importa admitirlo, la verdad, porque no es de esa clase de supersticiones que te complican la vida. Yo no tengo problemas en subirme a un avión en un martes 13 (u 11 de septiembre, que para el caso), ni nada de eso. Claro, lo pienso. Como todo hijo de vecino, imagino.
Mi superstición se debe a que no me gusta que cambien las cosas pequeñas de la vida (que dice la gente que son las importantes...), que las grandes cambian mucho. No, no es paradójico que alguien que cambia de vida haciendo las maletas y yéndose al otro lado del mundo quiera que las cosas pequeñas, y cómo es la gente, no cambie. Porque si cambia todo, absolutamente todo, uno se vuelve loco. Aunque uno, en el fondo, sepa (y al pensarlo se le haga un nudo en el estómago) que en la vida no hay nada, nada seguro, y todo tiene un principio y un fin.
Así que en un mundo de incertidumbre constante, los ritos, las manías, las supersticiones y demás tonterías lo mantienen a uno aferrado a la realidad. Y cambiar un sólo rito o una manía cuesta mucho, cuesta todo, cuesta un potosí, un imperio, infinitamente más que meter la vida en cuatro cajas y largarse con la música (o con el silbido) a otra parte.
De hecho, ya ha pasado mucho tiempo en Guatemala, suenan aires de cambio. A finales de año, se irá mucha gente de la que ahora constituye mis ritos diarios. Me quedaré sóla con mis manías de escribir cada tema con un boli diferente y ordenar mis camisetas por colores. Eso es lo que queda, al final. Qué le vamos a hacer si soplan aires de cambio, si no esperar que sean cambios para bien.

Me dice el horóscopo:

Tómate el tiempo para entrar en contacto con tu yo interior. Con todo el jaleo de tu vida diaria (clarividente, este horóscopo!), es muy fácil perder el contacto con la fuerza que te guía (La Fuerza?), o con la razón por la que haces las cosas que haces. Ahora es el momento ideal para la introspección y la reafirmación de todo lo que eres y en lo que quieres convertirte. Para hacerlo, revitaliza tus esfuerzos para mover tu vida en la dirección que quieres.

Y efectivamente, nunca unas vacaciones fueron tan merecidas ni tan necesitadas para observar hacia donde está apuntando la brújula. Sé nominalmente por qué estoy aquí, pero necesito volver a saberlo de verdad, en contacto con la piel. Y últimamente, lo habreis notado porque no escribo, no contesto mails, no contesto en el msn, no nada...

domingo, 29 de junio de 2008

Nomeolvides y noteperdonos


A veces es difícil decir por qué un gesto o una situación es importante para una persona. Ojalá bastara una explicación tan simple como, para gustos, los colores. Otras personas, en cambio, pueden pasar como fantasmas en tu vida...
Con el tiempo, esos momentos se transforman. Mi amigüita S recuerdo que una vez me explicó que los recuerdos son como imáganes grabadas en el vídeo (esto fue antes de que inventaran los DVDs, pero el concepto sirve lo mismo; madre, qué antiguas nos estamos quedando), que uno las puede rebobinar y volver a pasar para examinarlos despacio despacio, o deprisa deprisa. Cuando uno hace eso suficientes veces con algo que ha hecho otra personas, inevitablemente se acaba convirtiendo (al menos en mi caso, exagerada y radical irredenta) en una de las dos cosas: nomeolvides, o noteperdonos. En algunos raros casos, la clasificación ha cambiado años después. O tal vez, con un poquito de perspectiva.
En mi caso, como decía hace un momento, de radical irredenta, ello puede tener muchas consecuencias... y esto no es una amenazas, queridos lectores, es más bien psicoanálisis. Yo soy de las que olvidaan, tal vez, pero no perdonan. Estoy firmemente convencida de que la mayor parte de la gente no cambia, y quien ha hecho algo, lo ha hecho por una serie de circunstancias, entre ellas personales, que podrían volver a darse. No quiere esto decir que no haya que dar segundas oportunidades a las personas, ni que los presos no merezcan la reinserción (por favor!); sino, que cuando una persona ha hecho algo que merece convertirse en noteperdono, caben dos soluciones:
- si la mayor parte de las circunstancias dependían de su personalidad, mejor poner tierra por medio.
- si la mayor parte de las circunstancias dependían de su entorno, cambiémoslo.
A pesar de lo cual, siempre hay que manejarse con cuidado.

En las relaciones personales, sean estas del grado que sean, la gente actúa más bien dependiendo de su personalidad. Por eso, cuando alguien hace algo que al final se convierte en noteperdonos, es mejor cambiarlo de círculo. Y, sí, para mi las cosas son blanco o negro, porque hay muy poco tiempo y muchas cosas que hacer en esta vida. Además, incluso a mí, con esta filosofía, a veces las cosas se me complican. Será que me hago mayor.

El caso es que este proceso autoafirmativo mío me está llevando a descubrir nuevos noteperdonos. Es un alivio saber que no tengo que perdonarlos, porque no pensaba hacerlo, y tengo un sentido del deber muy desarrollado.

También tengo nuevos nomeolvides... son una de las cosas más hermosas que hay en esta vida.

viernes, 20 de junio de 2008

Saudades de um tempo futuro


Nostalgia de cosas que no han sucedido. Me decía un colega de la región pero de fuera de la región (lo siento, éso, es un juego de palabras con la marca de naciones unidas) que Latinoamérica es triste. No... parece triste, pero no lo es. Y a la vez parece alegre y despreocupada, porque si algo caracteriza este rincón del mundo es la pura contradicción.
Claro, como española, entiendo el contexto sin esforzarme tanto, mi pobre colega de fuera de la región tiene que aprender todo un contexto nuevo, y por eso se confunde con las apariencias... estos extranjeros...
Nostalgia de un tiempo que no llegó, nostalgia de un tiempo que ya pasó, nostalgia de cosas que no he conocido... Añorar cosas que sabemos que no van a suceder, deseos de cosas imposibles, una ensoñación continua que esconde las cosas.. una realidad pensada como inalcanzable de forma completamente inconsciente. Los planes eternos que no se llegan a realizar.
Cuán diferente de aquellos lugares donde la gente hace planes para cumplirlos... esos planes no tienen la belleza de lo inútil. La queja de todo lo que podría ir bien y no va, porque nos empeñamos en buscar cosas imposibles. La paz interna de echar de menos algo que no tendrás, el ideal inalcanzable, la belleza absoluta y el humor negro que lo acompaña, como muestra de la resignación que uno lleva dentro desde el principio.
Ahora que mi mundo de nuevo estaba empezando a colocarse, un terremoto alquanto extraño ha venido a sacudirlo. Cómo no voy a tener nostalgia de las cosas que nunca pasaron, si nunca me quedo en los sitios el tiempo suficiente? ¿O es mejor tener nostalgia de las cosas que pasaron, pero bien pudieron ser diferentes?
Uno queda marcado sin darse cuenta, desde pequeñito, por esos gestos absurdamente nobles, porque lo absurdo es mucho más atrayaente que lo lógico, por más que uno busque rodearse de cosas lógicas todo el tiempo.
Un sonreírle al futuro con la sonrisa de medio lado, aunque se sepa que el futuro es un traidor taimado. Y después, humor negro mientras se cuenta la tragicomedia de turno con los amigos. Porque la nostalgia, si no se expresa, se enquista en el alma y la envenena. Aunque sea de cosas que no han pasado aún.