lunes, 29 de octubre de 2007

Horroróscopo...


Mi horóscopo de hoy:

This is a very important work cycle peak, representing new jobs, new positions, new projects, and new goals developing in the surrounding month that will last for the next two years. What you accept, you're stuck with for that time, so choose well. Weigh your options, and then make your power moves with renewed vigor.

Este es un pico muy importante del ciclo del trabajo, que representa nuevos trabajos, nuevos puestos, nuevos proyectos y nuevas metas que se desarrollan en este mes y que durarán los próximos dos años. Lo que aceptes, será por ese período, así que elige bien. Sopesa tus opciones y después, muévete con renovado vigor.

Increíblemente, esta mañana he logrado que me dejaran ir a un curso muy interesante en Roma... abrirá eso otros dos años de camino de baldosas amarillas???
Yo no creo en los horóscopos, pero meigas, haberlas, haylas.
(Claro, probablemente no es ni siquiera una coincidencia afortunada, porque en octubre y noviembre empiezan cursos, másteres, programas de formación, becas, etc... pero justo el día de hoy!!)

jueves, 25 de octubre de 2007

Un cuento para Filomenita...


...que anda preocupada porque estoy lejos y me lee de mal ánimo.
A veces los días no son de vino y rosas, sino de cerveza caliente y coliflores.

Érase una vez una niña ni muy alta ni muy baja, ni muy rubia, ni muy morena, que tenía muy malas pulgas y muy poca paciencia, pero mucha imaginación y mucha ilusión.
La niña vivió una infancia feliz entre gamos y unicornios que se movían por las terrazas de los edificios tan grácilmente como por entre las ramas de un frondoso bosque del norte de Europa, y viendo viajes maravillosos en la caja tonta, soñando con espadas de plástico y emociones bajo el sol del desierto. Aprendió rápido la diferencia entre la fantasía y la mentira, pero la línea que las separa en la práctica siempre le quedó un poco más allá de lo que la mano alcanza. Aunque lo siempre lo compensó mirando de una manera peculiar el mundo que la rodeaba, como intentando distinguir la realidad de la farsa.

Un buen día, la niña llegó al grifo del baño, y al día siguiente, se dió cuenta de que era tan alta como su madre. En algún momento, decidió que ella nunca sería como los demás... y eso, piano piano, la llevó a pensar que quería ver el mundo, aunque fuera sólo para comprobar si las personas eran tan extrañas en todas partes como en su casa...
Siguió el camino que le marcaban sus pies uno detrás de otro, sin escuchar nunca sus propios consejos, porque los consejos se hicieron para no ser seguidos. En muchas ocasiones, sin pararse a escuchar sus propias ideas, pero siguiendo siempre un instinto que a veces, la metió en extraños líos, de los que siempre cayó con las patas en el suelo, como un gato.

Aprendió muchas cosas mientras caminaba, porque no siempre miraba al suelo. Aprendió a distinguir a las personas de un sólo vistazo, a escuchar aunque no lo pareciera, a aceptar las consecuencias de sus propios actos, y a no a hacer lo que no estuviera dispuesta a aceptar. Aprendió que no es oro todo lo que reluce, y que quien a buen árbol se arrima no siempre es una buena política. Pero no aprendió nunca dónde empieza el engaño y termina la fantasía.
Aprendió a medir el tiempo en ciclos que se abren y se cierran, y fue reconociéndolos uno a uno, mientras se abrían y cerraban, mientras se enganchaban unos con otros en una cadena infinita de horas, días, meses, años, siglos...
En cada uno de esos ciclos, fueron cayendo las grandes verdades que había asumido cuando era pequeña, y el mundo se convirtió en un lugar cada vez más relativo y enigmático. Hasta que al final, sólo quedó una gran verdad. Resplandeciente, inmaculada y firme, igual que el primer día que la había entrevisto entre cortinas de humo. Brillante pero cálida. Absolutamente hermosa.
La niña guardaba esa última gran verdad junto con los momentos perfectos; aquel instante en el que el tiempo se había parado, aquel rayo de sol iluminando un sueño sobre la mesa, aquella mano que se había ofrecido en la oscuridad, aquella sonrisa radiante, aquella visión secreta.
Durante mucho tiempo, la niña se dormía reposando dulcemente la cabeza sobre el pensamiento de esa gran verdad.
Una noche, la niña se durmió como todas las noches, pero durmió un sueño especialmente profundo y lleno de malos sueños. Por la mañana, cuando se despertó, al mirar a su alrededor, descubrió que la última gran verdad, en realidad, nunca había sido diferente de las demás, y que como todas ellas, había desaparecido al completarse el último ciclo. Y se levantó de la cama y supo que ya no quedaban grandes verdades, y que todas ellas no eran sino hermosos recuerdos, al igual que los momentos perfectos. Y que el más grande de los ciclos había terminado.

La niña, que después de este descubrimiento ya no era tan niña, lloró amargamente por su gran verdad perdida, lloró por todas las desilusiones del mundo, como sólo saben llorar las niñas que han tenido una feliz infancia entre gamos y unicornios; pero antes de que la habitación se llenara de lágrimas que formaran un mar, levantó la vista y se vió en un espejo. Y sólo entonces, pudo tocar con los dedos la línea que separa la fantasía de la mentira, y descubrió que corta como un cuchillo.

Entonces, se enjuagó las lágrimas, que casi le llegaban ya por los tobillos y decidió muchas cosas, una detrás de otra, hasta que apenas quedó nada de todo aquello que había rodeado la gran verdad. Mientras las últimas lágrimas se secaban en el suelo, se levantó y miró por la ventana, donde la vida empezaba un nuevo ciclo. El mundo, era completamente distinto ahora, no tenía caminos ni certezas de ningún tipo. Y se sonrió, y ya nunca más echó de menos el peso de la llave con la que antes había guardado las grandes verdades.

Ése mundo en el que había que comprobar si las personas eran todas iguales, seguía esperando fuera de las puertas de la casa.


miércoles, 24 de octubre de 2007

Inspiration

Lo cierto es que la inspiración aparece en cualquier sitio... estás teniendo una conversación de lo más normal, tal vez incluso hablando del tiempo cuando de repente, dos neuronas que no se conocían hacen una sinapsis (término técnico para decir, se dan las manos) y, puff, tienes una idea. A veces, hasta es buena.

No sé cómo piensan las demás personas, igual que no sé cómo ven, pero al menos yo, tengo dos planos en la cabeza.
El primero es una voz que habla conmigo misma... no siempre soy consciente de que manejo esa voz, aunque cuando hago determinadas acciones (o debería decir, cometo?), la controlo y la oigo formar frases enteras. Por ejemplo ahora, está diciendo dentro de mi cabeza las mismas exactas palabras que voy escribiendo. Tal vez es ella la que va comprobando que no cometo errores ortográficos ni sintácticos. Digo ella porque es una voz, pero en realidad es una voz asexual, que solo murmura. A veces grita, que es cuando sigo mi instinto, para que no me de dolor de cabeza. Pero en términos generales, nos llevamos bien.

El segundo plano es un poco más difícil de explicar. Es como tener en la cabeza una pantalla de esas de puntos, como las que tienen en Termini para anunciar los trenes. Se ilumina con ideas que no son ideas, a veces son sólo imágenes, o palabras sueltas, o canciones... ella es la culpable de que tenga una canción todo el día metida en la cabeza, porque se dedica a pasar el texto una y otra vez con letras azules... cuando alguien no me gusta, se ilumina en naranja, y cuando alguien me gusta, se dedica a sugerirme buenas acciones. Lo que más me gusta de ella es cuando se ilumina en verde y me da una buena idea, o conecta dos cosas... entonces es cuando me doy cuenta de algo. Me encanta. Generalmente, también me llevo muy bien con ella, pero esta pantalla es la culpable de que las borderías me salgan solas sin control, porque ella es quien me las sugiere a tiempo, y la carne es débil. También es ella la que se ilumina en rojo cuando me pillo un dedo con una puerta y suelto cualquier cosa por la boca. Pero es buena, en el fondo.



Dicho todo lo cual, iba yo escuchando mi voz interior mientras llegaba a casa esta tarde (andando, ya no tengo que ir en taxi a todas partes!!!) y de repente, la pantalla ha comenzado a iluminarse en colores diversos. Y aquí me teneis, derrochando inspiración.

Hoy ha habido dos confesiones en mi vida: una, no la he hecho, otra, sí la he hecho. Pero después de este extraño mes de octubre (que como los siglos cortos de historia, doy por terminado antes de que acabe en el calendario), me conozco mucho mejor y sé qué confesiones cuentan y cuáles no, y sé cuáles deberían ser hechas y cuáles no. Y después de haber seguido mis propios consejos este fin de semana, creo que voy a empezar a aplicarlos a muchas más cosas, porque no son ni tan malos como yo pensaba (a pesar de que, no me malinterpreteis todos aquellos aconsejados por mi,, jamás los di de mala fe, siempre me parecieron difíciles de cumplir)...

Después de este mes en el que

- he llorado por viejas historias que nadie salvo yo tomaba en serio

- he escrito las frases más sinceras de mi vida

- he alzado mi voz sin escucharla y he observado sus efectos

- he recordado frases que entonces, no entendí

- he echado de menos cosas perdidas que no valoré porque estaba mirando otras, estúpida de mi

Lo decía esta tarde, me siento distinta: nueva casa, nuevo trabajo (hago cosas distintas que hace un mes, no me malinterpreteis), nueva gente. Siempre huyendo, pero es que hay personas a las que nos hicieron para huir de todo, no es culpa nuestra. Ya nos gustaría a todos ser de esas personas que se quedan quietas y fijas bajo el temporal, pero no, alguien tiene que llegar a reportar los daños. Una parte de mi se ha quedado en esa primera parte en Guatemala, la que sigue adelante es cada vez más Lilith. Lo que se quede atrás, se quedó, y formará parte de los hermosos recuerdos, de las vanas esperanzas, de los momentos perfectos, de las reminiscencias terrenales del alma de los muertos atrapada en el mundo de los vivos, pero ya, nunca más, nunca más, de la realidad.

Con un tremendo esfuerzo, que al igual que muchas otras cosas, no ha sido apreciado, hoy me he demostrado a mí misma que romper las reglas, tiene sus consecuencias. Durante un segundo, he pensado contestar; la pantalla se ha iluminado en rojo. Después, he llamado, y se ha quedado en negro. De todas formas, hay un pelo en el cristal, y puedo ver que no aguantará todo el invierno. Como aquel vaso maldito que reaparecía en la vitrina.

Porque las maldiciones, o da uno un giro radical a su vida, o siguen persiguiéndolo a uno hasta el final. Y yo, señores, estoy cansada de maldiciones absurdas, sueños vanos y quimeras. Estoy muy harta, y ya saben lo que yo hago cuando estoy muy harta, me levanto, salgo de la habitación dando un portazo. Y me quedo en medio de la calle, pensando que ya no hay porqués, ya no hay ysis ni dudas, porque ya no me importa. Una sola frase cerró un ciclo, y tras la crisis, ha empezado uno nuevo, que me llevará rodando a quién sabe dónde, con el viento de noviembre, que aquí, a pesar de ser mes de muertos, no tiene el aliento frío.

Por cierto, muy apropiado hacer catársis en estas fechas. Muy apropiado, si señor...

lunes, 22 de octubre de 2007

Tres españoles y un francés


Otro fin de semana peculiar al saco, y otro viaje al lago al saco también.


No sé las veces que he ido ya, pero creo que no se puede uno cansar de ese lago. Aunque en la distancia dé pereza ir por la enésima vez, es siempre tan hermoso que sobrecoge. Ese tono de azul, que siempre me deja el espíritu en paz y la cara pelada.
En realidad, para mi, este viaje ha sido seguir mi propio consejo (por una vez) y hacer algo radical, para salir de una inercia negativa. Y de momento, parece que he salido (ya veremos lo que dura)... Un cambio radical, un paso en otra dirección (no importa cuál), un cambio.
Uno de muchos.

En realidad, todo esto significa que la naturaleza ha vuelto a su orden primigenio, y una de mis reglas, que había roto hace mucho tiempo, ha sido restablecida. Es posible que hubiera una justificación para romperla, ya no lo recuerdo (y no me importa). Pero da igual, porque se acabó; la armonía ha vuelto. Por supuesto, esto conlleva muchos cambios, una legión de cambios.

Queda apretar los dientes en una sonrisa y decir lo que pienso. Queda hacer borrón y cuenta nueva; pero en un papel nuevo, en un cuaderno nuevo, en una vida nueva. Queda ser consecuente con las propias afirmaciones y coherente con los propios pensamientos. Queda aprender a manejar la brújula loca. Quedan muchas cosas para hacer, pero al menos ahora, tengo una lista de ellas en la cabeza, y hay muchas cosas que he dejado fuera. Queda el final del proceso de ser más Lilith que nunca, y de ése proceso, queda el paso más difícil.


Al entrar en la habitación vió una sombra casi corpórea de los recuerdos que guardaba de ella. El pasado y el presente se mezclaban de una manera cais hipnótica; los fragmentos de conversación antigua se mezclaban con el presente, que a ratos perdía realidad. Hasta que, entre la bruma, fue capaz de fijar un sólo punto del presente y sumergir su mente en él. Y entonces, las brumas se disiparon, como un dolor que desaparece y sólo deja su recuerdo.


Este fin de semana:

- he sido astronauta en el futuro.
- he ganado un millón de dólares. Así, sin hacer nada de especial, ya tengo capital para abrir mi chiringuito en Grecia.
- me he mirado con otros ojos en un espejo enorme.
- he aprendido al menos tres cosas y he enseñado otras tres.
- he encontrado una pieza de puzzle que me faltaba.
- he desarrollado mi teoría de la verdad del reggaeton.
- he hecho reír a una niña en una barca sobre el lago más hermoso del mundo.




- he descubierto a Aldebert, a ver si me aplico...

viernes, 19 de octubre de 2007

El tiempo traidor pasa como un suspiro


Esta noche, después de una ducha caliente (antes de que el calentador se apagara por cuenta propia, pero bueno). Me he mirado al espejo y he descubierto que ése pelito de la ceja que yo pensaba que era rubio no era rubio. Dios mío, era un cana.
Si, no es para montar un follón. Probablemente tengo más, pero con este empeño mío de ser morena maligna, no me las veo (ya se encargó Filomenita de decírmelo amablemente la última vez que nos vimos: seguro que tienes canas, pero no te las ves...). Ni falta que hace, leñe.
Pero en realidad no me iba a referir a ése tiempo. Aunque da igual, porque el tiempo pasa todo deprisa, y por ende el tiempo en sentido amplio, pasa igual de deprisa que el tiempo pequeño... o no? Acaso hay atascos?

A veces el tiempo se detiene en un instante... a veces parece que transcurre pastoso y denso... como la M30 en hora punta (o como la Zona Viva un viernes por la noche); cosas que sucedieron hace tiempo están frescas como una lechuga (por qué se dirá eso? Como si las lechugas no se pudrieran como todo hijo de vecino), y cosas que sucedieron hace dos días están difusas como los muebles de mi habitación cuando me levanto. Últimamente tengo un extraño desorden de la memoria y recuerdo cosas que probablemente no pasaron... o tal vez sí pasaron, pero no debería recordarlas, no lo tengo muy claro tampoco.
Será mejor que me centre en dar el siguiente paso de este camino de baldosas amarillas, porque aunque parece ancho, es engañoso, y en realidad, es tan fácil salirse como poner el pie fuera del hilo del funambulista.
Así que desde aquí declaro que no creo en el continuo espacio tiempo, porque el espacio es el que es, no me parece unas veces mucho y otras poco.

La verdad es que esta semana ha pasado ultrarrápido. Podría jurar que ayer era domingo... y juraría en falso, porque ayer era miércoles.
Además, era miércoles 17 de octubre, y a me pasé todo el día no ocupada, sino corriendo de un lugar a otro, de resultas que, como en este país no se puede hablar por teléfono por la calle (y esas conversaciones callejeras mira que las echo de menos yo), pues no felicité a quien debía felicitar. Afortunadamente, la tarde anterior había sido altamente clarividente y había mandado un sms para ser la primera (esta vez sí).
Vivir así, estas semanas que se acaban sin sentir es como vivir en una irrealidad, en un mundo paralelo, antes el tiempo no pasaba tan rápido. Debe ser que en este continente las cosas llevan otro ritmo. O a lo mejor estoy detrás del espejo y no me he dado cuenta.
No. Mi verdadero problema es que no me basta una sola vida; yo necesitaría dos o tres, puestas así, en paralelo, para hacer las cosas que quiero hacer.

Mañana es fiesta (hoy en otros lugares). Igual yo me tengo que levantar pronto porque tengo una reunión (es lo que tiene este trabajo, que no conoce barreras), pero por lo menos me levantaré con la alegría en el cuerpo de que es viernes... a pesar de que ayer, estoy convencida, era domingo.

martes, 16 de octubre de 2007

Fantasmas varios


Una de las frases con las que más me he reído de los libros de Harry Potter (me da igual cuánta gente me tome el pelo por leerlos, nunca renunciaré a mi imaginación, que de no pocos problemas me saca) es sobre como distinguir un fantasma de un inferi (zombie). El primero es la reminiscencia de un alma inmortal atrapada en el mundo de los vivos, y el segundo es un cadáver reanimado por medios mágicos.
Cuando Snape, el desagradable, le pregunta a Harry cuál es la diferencia entre un fantasma y un inferi, Harry contesta que un fantasma es transparente y que un inferi no (respuesta suficientemente práctica y rápida, que nos indica que Harry sería de color rojo en el test de temperamentos). Snape, que capciosamente buscaba una repuesta más elaborada, se chotea de él. Y Ron, su amigo, le defiende:
- No creo que si me encuentro con un inferi en algún momento le pregunte: ¿eres la reminiscencia de un alma atrapada en el mundo de los vivos?

Últimamente me cuesta distinguir las dos cosas, la verdad. Asíq ue creo que empazaré a usar el criterio de Harry, porque andarles preguntando si son reminiscencias de un alma atrapada... pues no es práctico. O tal vez, hay demasiadas reminiscencias de esas.

Y hablando de fantasmas, nunca sabremos si el fantasma de Ross se quedó en Guate o se largará con ella por esos mundos. De momento, hemos llegado a una conclusión interesante, que es que el catalizador de todas las cosas extrañas es la otra perra, Panzona (que parece un felpudo, pero igual es entrañable), que en realidad es una persona atrapada en el cuerpo de un grifón (todo apunta a HP hoy).
Y eso me recuerda que tampoco supe nunca qué pasó con el fantasma muevevasos de mi casa de Roma. Estará allí solito, aullando por el larguísimo pasillo y dándose duchas a horas intespestivas. Lo que está claro es que no se vino conmigo, porque a los vasos de mi nueva casa no les pasa nada. Lo que sí no me gusta son las cortinas... la única decisión importante que he sido capaz de tomar fuera del trabajo últimamente, y quedan mal.
Estoy perdiendo facultades.

lunes, 15 de octubre de 2007

Fast da (casi casi)


Bueno, éste ha sido un fin de semana peculiar... No me he ido a la jungla, ni a ningún sitio. Ha sido el primer fin de semana en mi casa de verdad... De hecho, me siento mucho más en casa aquí que en la otra, ya casi casi me he acostumbrado a todos los detalles. Sólo me queda que funcionen la nevera y el calentador de manera normal y regular, y podré ducharme con agua caliente y hacer la compra, y seré mucho más feliz.

Me ha dado tiempo a decorar (sólo me quedan las fotos por colgar, pero eso requiere ulterior logística) la casa, a poner varias lavadoras y ordenar mi ropa en el walking closet, y a meditar sobre la nueva distribución de los muebles. Lo único que me ha quedado ha sido ir al mercado de artesanías, a solucionar le problema de la colcha (que, un regalo muy salao, le queda pequeña a la cama cuadrada que tengo ahora!! Claro, que la culpa es del vendedor, que yo le dije que la cama era gigantesca y no me hizo caso).
El viernes a mediodía, a la Embajada a celebrar el Día de la Hispanidad, a comer paella, jamoncito y a beber Marqués de Riscal. Y a charlas con los compatriotas, que de vez en cuando se echa de menos una charla fácil sin descifrar el contexto cultural adicional, y haciendo chistes políticamente incorrectos. A conocer a los nuevos becsarios, también, que no me hizo falta asustarlos porque parece que ya lo estaban.
Pero se les debió pasar el susto, porque el viernes por la noche había fiesta. Yo llegué a casa a las diez, y de verdad que iba a ir!! Pero vino una amiga a casa, con ganas de una copa de vino, y ya nos quedamos en casa, con fiesta particular. Eso sí, nos reímos un montón.
Y el sábado, después de la primera despedida y una de las últimas pastas verdaderamente italianas que comeré en este país, y de trabajar por la tarde (jamás pensé que acabaría así), me subí a una fiesta en casa de mis vecinos.
Es un poco el edificio, pero también la gente, y el ambiente... me sentí teletransportada a los años 70, de verdad. Salvo porque se oía a Madonna en vez de a The Doors, aquello era como una película. Me lo pasé bien, conocí gente fuera del SNU y aledaños, que se agradece (al menos a ratos) y practiqué un poco de alemán, que falta me hace. Volví pronto a casa, pensando en que tengo que inaugurar este pequeño hogar, ya que en este edificio no parece haber problemas con las fiestas.
Y hoy, mezclando con un poco de trabajo, compras y detalles que me faltaban... ya sólo me hace falta un martillo para acabar el marco de los pendientes y ya está. Hasta cortinas no horteras, tengo ya.
Eso, y además he trabajado, porque los trabajos en grupo son así, se terminan siempre en el último momento, aunque esperemos que no de mala manera... Es por una buena causa, eso es verdad...
Ahora, que mañana toca seguir trabajando... y os lo creais o no, a pesar de haber hecho cosas el fin de semana, no he hecho lo que quería adelantar. A ver a qué hora me levanto mañana.

Marcos para pendientes montados: uno, pero me ha quedado un poco cutre.
Bombillas de colores compradas: una, roja y no sé donde ponerla... estoy meditando dónde queda más psicodélica. A lo mejor, dentro de la nevera, que tiene una bombilla normal.
Bichos enormes expulsados del hogar: ninguno, creo que se ha escondido y me da miedo buscarlo en la oscuridad. Si mañana sigue ahí, le pido el alquiler.
Grupos de música descubiertos en una noche vinícola: Kent, suecos, no se entiende nada, pero molan.. y Miranda, argentinos, dan un nuevo sentido a la vida.
Películas vistas: El buen pastor: espías más tópicos que tópicos. No sé si me ha gustado o no, porque los actores son buenos, el argumento es pasable y la banda sonora es buena... Resume como treinta años de asuntos sucios en dos horas y nos cuenta como se creó la CIA (no sé como traducirán un juego de palabras al final, ahora que me doy cuenta). El problema es que dpsués de verla, siguen sin darme pena los espías, la verdad. Siempre me gustará más el mundo glamouroso de Bond y sus complejos freudianos que esta melancolía de la guerra fría y tantos clanes secretos (o no secretos). Ahora, que es entretenida.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Μιν πισ ποτε


De repente han cambiado muchas cosas, no sé si de forma temporal o definitiva, pero muchas cosas han cambiado. Algunas cosas de las que antes me acordaba con una sonrisa en los labios ahora me hacen un nudo en la garganta.
Tal vez porque antes tenía una vida y ahora tengo otra.

No sé si puedo o debo portarme así, pero no me importa, estoy triste, enfadada y decepcionada a intervalos irregulares. A ratos, incrédula, pero cada vez menos frecuentemente. Mi capacidad de autoengaño no es tan grande, y los ysis se van muriendo poco a poco, como la hierba que se seca bajo el sol. Después de tantos años de compañía, sólo hacía falta una frase para matarlos a todos. Y una frase con puntos suspensivos.
And isn't it ironic?

Lo más racional ahora es, como dice otra canción, hacerle un nudo a mi corazón y seguir, pero nunca una crisis había tenido esta duración y profundidad. No le había dicho nunca adiós a una parte tan grande de mis sueños.
De mí misma.

Todo estaba equivocado, tan dolorosamente equivocado como cuando el protagonista de una película de miedo que se acerca inexorablemente a la puerta tras la cual el psicópata le espera con un hacha. Pero el protagonista se acerca con un aire de temerosa ingenuidad, ignorante de la estupidez que está cometiendo.

Y la frase que me martillea en la cabeza es que en el fondo, en el fondo, muy profundo dentro de mí, siempre tuve la esperanza de que algo, lo que fuera, surgiera para cambiar mi camino. Un gesto, una palabra, habría bastado... pero ya no llegará nunca.

Hoy el día se auguraba bueno, y no ha terminado demasiado mal, realmente. Pero cuando he salido esta tarde de la encerrona, lo que quedaba de los jirones de lluvia que nos habían acompañado todo el día, era un precioso día de primavera, de esos que sólo hacen aquí y a principios de mayo en Madrid. La época en que uno piensa que habrá que ir sacando la ropa de verano y quedando en las terracitas... en que la noche misteriosa y carente de estrellas ofrece un manto cálido en el que envolverse y reír sin parar.
Creo que me duele tanto porque me estoy despidiendo de eso. Porque no sé cuando, si hay un cuando en este futuro, será el momento en que me vuelva a sentar despreocupadamente en una de esas terrazas, escuchando el rumor de la gente, y con la única preocupación de tomar una cerveza con limón o sola. Bien fría.

No quedan días de verano. Empezaron a acabarse con una despedida hace mucho, mucho tiempo, y ahora definitivamente no queda ninguno. No importa cuantas horas de sueño le haya dedicado a este ideal en particular, no importa cuantos detalles haya acumulado en mi racional cabecita, no importa cuántas frases haya dedicado a la causa, cuántas veces haya sopesado y pensado que vale la pena... Nada de eso tiene la menor importancia ahora mismo.

Presiento que es tiempo de decisiones de nuevo. Y he tomado una decisión difícil, probablemente la decisión más difícil que he tomado nunca. Tal vez fuera de contexto no tenga sentido, pero la verdad es que las cosas estos días no parecen tener mucho sentido de todas formas.
No voy a bailar nunca más esa canción.
Esta vez sí podría decírtelo mirándote directo a los ojos.
Han cambiado demasiadas cosas.

Me siento como parada delante de un inmenso desierto, de arenas infinitas. Cada paso que dé, me alejará de un recuerdo en particular... aunque no sé que quedará después de que haya dado el último paso.
Ποσ περασε ο χρονοσ μακρια σου
σκοτινιασε ο κοσμοσ διχοσ τα φιλια σου
στιχιονουν τα σιμαδια τισ παλιασ αγαπις
Πυ εσβισε απο λαθοσ πριν να γινι παθος
και εγινε ρτθινα ζεσι διχοσ χρομα
και ομος καταβαθος σκεφτομε ποτε
Μιν πισ ποτε
Δεν προσεκσα σινιθυεσ να αλλακσις
Δε σ'ακθσα τηισ νιυηεσ πορ τρομαζις
Δε μετραγα τισ ορεσ πυ 'σθν μακιρα μυ
ζθσαμε σαν ξσενι δαν ισουν πια δικια μθ
κει οταν ενδικσις 'γιναν αποσικσις
φτσαμε στο τελοσ αλλα ποτε
Μιν πισ ποτε
Μιν πισ ποτε, σε μια στιγμι
Μπορι να σθ αλλακσι ι ζοι
πετασ στα σειννεφα
σαν ονιρο
Που απροσμενσα σθ βγενι αλιθηνο
Να κανισ παντα αφτο που θεσ
Να ζισ τι καθε σθ στιγμι
και ασ μαζεβις ενα προσ ενα τα κομματια
τισ ζοισ σθ πθ σκοτοσες χορις ενοχες
Περιμενα τι μερα να αντιδρασις
κε βρικες λογο να με προσπερασι
ζοες σε διο παραλλιλες γραμμες
Πλιμμιρισμενεσ τιηπσισ διχοσ αντιρισσις
κανισ πος δε βλεπισ σθ λεο αφτο που θες
για κιτα με στα ματια ορκισου πορ ποτε
Μιν πισ ποτε

lunes, 8 de octubre de 2007

Sal en las heridas o Signor capitano si fermi qui... sono tanto stanco, mi fermo si...


Enmiendas al post anterior:
Elementos que parecen haber emergido del caos de la mudanza:
- Un pendrive
- Unos pantalones negros que parecen haber dado mucho que hablar
- Un cargador del móvil

Desgraciadamente, las lentillas y las gafas siguen missing. Seguiremos informando... Creo que voy a ir a por todas y hacerme las gafas de sol graduadas, porque cuando llevo gafas, la gente parece que me toma más en serio.
Pobres de ellos.

Como un rumor sordo en el cerebro, por debajo de todas las cosas que me pasan por la cabeza.
Como un río subterráneo...
Como una malsana obsesión de la que se es perfectamente consciente...
Como una música de fondo en la mente, que puntúa cada frase que digo y cada gesto que hago.
No puedo evitar recordar, cada vez que me descuido, esta sensación de irrealidad cae sobre mi como un peso muerto. No importa las veces que lo haya dicho, las veces que lo haya pensado o considerado, no importa las veces que he tenido un presentimiento, no importa las veces que te haya mentido, no importa nada de lo que ha pasado hasta ahora. Como un vértice, como el punto de contacto entre una superficie seca y una pompa de jabón, como un alfiler en un globo hinchado, como el roce de una mano que intenta alcanzar otra en la oscuridad. Un instante de silencio absoluto en el centro del caos.
Un momento de perfección antes de la caída.




Fui feliz mientras escribía, mientras sacaba de entre mis recuerdos la sensación de lo infinito y lo más pequeño en perfecta conjunción. Fui feliz dejando de lado el resto del mundo.
Aún puedo cerrar los ojos y atrapar esa sensación, aunque cada vez sea más débil y más lejana.Y todo lo que venga después es puro protocolo. Sé que puedo seguir sonriendo, lo he hecho antes.
Es posible que lo haya hecho en situaciones peores, no lo recuerdo. Se seguirá repitiendo hasta el infinito, como un fractal. Pero perderá importancia, a medida que me aleje. Estamos hablando de una experta en huidas.


Sobre la lúgubre música de fondo, hoy en un taller de motivación (ya sabeis que a mi esas cosas no me van, pero work is work), hemos hecho un divertidísmo test de personalidad. Parecido al eneagrama. Era sólo un test que nos ha dividido en temperamentos rojos, azules, verdes y amarillos, como los chicos de Parchis (el blanco era el dado, no?)... obviamente, y sin sorpresas, he salido azul con mucho de rojo; o sea, profundamente melancólica con mucho de colérica. Verdaderamente, Arquero, aunque ya sé que estas cosas no te gustan mucho, "la sublimación de la síntesis". Lo único malo, ha sido que he constatado que definitivamente, nunca ganaré un concurso de popularidad...

Os dejo con unos fractales y una canción de Iva Zanicchi, para que veais que la vida (en sentido físico) es hermosa (en sentido metafísico, a veces es demasiado confusa).



Signor capitano si fermi qui.
Sono tanto stanco, mi fermo sì.
Attento, sparano, si butti giù.
Sto attento, ma riparati anche tu.
Dimmi un po', soldato, di dove sei?
Sono di un paese vicino a lei,
però sul fiume passa la frontiera,
la riva bianca,
la riva nera,
e sopra il ponte vedo una bandiera,
ma non è quella che c'è dentro il mio cuor.
Tu soldato allora non sei dei miei?
Ho un'altra divisa, lo sa anche lei.
No, non lo so, perché non vedo più,
mi han colpito e forse sei stato tu.
Signor capitano, che ci vuoi far?
questa qui è la guerra, non può cambiar.
Sulla collina canta la mitraglia
e l'erba verde diventa paglia,
e lungo il fiume continua la battaglia,
ma per noi due è già finita ormai.
Signor capitano, io devo andar.
Vengo anch'io con te, non mi puoi lasciar.
No, non ti lascerò, io lo so già,
starò vicino a te per l'eternità.
Tutto è finito,
tace la frontiera,
la riva bianca,
la riva nera,
mentre una donna piange nella sera
e chiama un nome che mai risponderà.
Signor capitano si fermi qui.
Sono tanto stanco, mi fermo sì.

viernes, 5 de octubre de 2007

El final


El final
es un beso escondido detras de un sombrero.
Al final
llega la despedida pero sigue la vida.
Ven, no tengas miedo a bailar
este es mi vals del final.
Ven, no seas timido y ven,
ven a bailar este vals.
Ven a bailar este vals.
Este es mi vals del final.


Goose, en la anterior no me has dejado un comentario, me la has mandado por correo. Pero para tu información, los pantalones simplemente han desaparecido... lo peor es que eran mis pantalones negros preferidos!!! (Anda que si llego a contar que hace un mes, en otra excursión, me desapareció un sujetador!!!)

Guessing & waiting


Hoy o mañana (depende de la franja horaria, representada aquí a mi izquierda por dos relojes) hace dos años que me fui a Italia, y un año de mi llegada con un destino incierto a al piel de toro.
Hace dos años pasé una noche triste y extraña en un hotel de la Ciudad Eterna, llovía sin parar y me esperaba un futuro incierto. Hace un año pasé la noche comiendo morcillas de San Froilán con unos amigos de mis padres y me esperaba un futuro aún más incierto. Este año me mudo de casa, y adivinad qué clase de futuro me espera.

Falacias, todo futuro es incierto. Lo que pasa es que en algunas ocasiones se aprecia más que en otras (es como cuando estás pensando en alguien y justo en ese momento te llama... o mejor, no tiene nada que ver con esa situación, pero por alguna razón me resulta parecido).

Ahora mismo en el corto plazo (entendido en sentido económico, o sea, que no se sabe cuánto dura), tengo cinco posibilidades en un lado de la tabla y dos en el otro. Bueno, tres.
Eso son quince... pero soy capaz de resumirlas en canciones, creo.
Al menos las cinco principales:

#1. Te lo agradezco, pero no... Te lo agradezco, niña, pero no... Yo ya logré dejarte aparte, no hago otra cosa que olvidarte... (Alejandro Sanz)
#2. Y no me crees, cuando te digo que la distancia es el olvido no me crees, cuando te digo que en el olvido estoy contigo no me crees... (Efecto Mariposa)
#3. Se me acaba el argumento y la metodología, cada vez que se aparece frente a mi tu anatomía... (Shakira)
#4. Repaso mis lecciones delante del espejo y me digo que a la larga lo bueno es lo correcto... (La oreja de Van Gogh)
#5. Se van las últimas luces, se acaba la función, se van y tú estás ausente, se van por siempre, pero a pesar de todo sigo aquí, siento que te extraño... (Amaral)

(Comerciales, lo sé, pero me valen de ejemplo)

Ahora me queda cruzarlas con las otras tres... y averiguar las probabilidades de cada uno de los estados de la naturaleza que podrían darse. Pero qué mas da, si como he dicho antes, el futuro es incierto igualmente.

Lo bueno, es que en una noche de insomnio, se me ha ocurrido una idea fantástica, maravillosa, de esas que puedes tocar con un dedo, con mucho cuidadito, como si fueran un bombón de los buenos envuelto en su papel de colores brillantes (alma de urraca). Perded toda esperanza, porque no la voy a contar, y menos aquí, porque soy así de supersticiosa. Sólo quería compartir la sensación.
Sólo me falta tiempo para ponerla en práctica, pero iré robando minutos día a día, como los hombres grises de Momo.

Cosas perdidas el pasado fin de semana:
- unas lentillas (increíble pero cierto)
- unas gafas de sol
- un pendrive
- unos pantalones negros

Cosas recuperadas haciendo la maleta para mudarme:
- un paraguas
- el cargador del móvil

martes, 2 de octubre de 2007

Carta ridícula para leer acompañado


¡Felicidades Filomenito!
Esta mañana casi parecía que no te acordabas que era tu cumpleaños...

Incisos a parte: ¿Cómo no iba a estar triste?

La visita más esperada del año acaba hoy, con vagas promesas de reencuentro en noviembre. Han sido diez días como diez minutos, y tengo exactamente la misma sensación en el estómago que el día que subí a un avión para volver de vacaciones.

Lo que durante estos días han sido tresmetros, de repente se van a volver a convertir en quincemilkilómetrosyochohorasdediferencia. La vida sigue, pero no sigue nunca igual.
Esta mañana me decían que tengo una odiosa manía de marcar todo con fases, lo cual es más o menos verdad, porque para mi todo son fases, pero no está dicho que yo las convierta, sino que las interpreto.

No obstante este comentario introductorio, ahora no he identificado ninguna fase (yo más bien estoy como con las manos extendidas tanteando una niebla que se despeja por momentos). Sólo que este mes de octubre tiene pinta de ir a ser muy tristón. Esta semana me mudo de casa; a mejor, pero los principios son siempre difíciles (y más para los gatos reencarnados). La mitad del mes va a estar despoblada de gente, y además ahora es época de llegadas (no hay confianza) y de despedidas (que nos recuerdan que todos somos aves de paso en mayor o menor medida). De desmontar casas, de muebles vendidos, de últimos viajes y visitas, de preparativos y de finales.

Y tal vez, dependiendo de quién sabe qué magias extrañas o fuerzas de la naturaleza, quizá de una excepción, se aclare uno de los mayores enigmas que me he encontrado. No será el final de una fase, será el final de muchas de ellas. Será una luz clara y distinta que ilumine muchas muchísimas dudas y muchísimos caminos seguidos y no seguidos. Tras un detenido examen del universo de posibilidades, sólo pueden pasar cinco cosas, y no estoy segura de cuál es la más probable, porque no he tenido ese tercer sueño extraño que yo esperaba.

Pero como no todo puede ser así de gris y de oscuro (como esas nubes que veo por la ventana, ¿habrán despegado los viajeros?), os dejo con una listita de cosas ingeniosas que se nos han ocurrido...

LISTA DE COSAS QUE HACER ANTES DE MORIRSE

# 1 Regatear con una cajera del Carrefour
Imaginaos la cara; llegas con el carro lleno a la caja y cuando ya ha pasado todo y te dice 153 euros con 78 céntimos, tú le dices... No, eso es mucho, por ese carro te doy... 80 euros. Y además lleva verduras algo pochas, entonces, 75. Claro, en el Dia no lo puedes hacer... antes de que termines de valorar el carro, saltan los dientes hasta la sección de congelados.
# 2 Esputar vino en un curso de cata
En realidad, la explicación de esta cosaquehacerantesdemorirse es complicada sin el gesto gráfico de aquí mi compadre J, porque se trata de agarrar la copa en cuestión, apreciar el olor a roble, el color de rubí y el cuerpo serrano del vino, pegarle un sorbito y en vez de escupirlo en el lugar idóneo, hacer una pedorreta con él.
# 3 Hacer el pino puente en la baca de un kitchen bus mientras el conductor habla por el teléfono móvil y hace un adelantamiento doble en una curva.
Esta cosa es bastante meridiana, a excepción de que no es kitchen bus, sino chicken, pero la gente tiende a confundirlos. Por lo demás, se recomienda dejar esta actividad para la última, porque puede serlo de verdad.
# 4 Contestar a las preguntas retóricas que un cantante / político incipiente hace desde el escenario en una aparición pública.
Por ejemplo, el nuevo Latin American Idol, inocente él, pregunta, en un escenario ante cinco mil millones de personas enloquecidas por su presencia: ¿Qué quereis que haga???? Pues la gente puede contestar: desnúdate!!! u orínanos!!! Con un político sería mucho mejor, si hiciera esa clase de pregunta... pues no le iba a contestar más de uno bien rápido.
# 5 Gritar el nombre de una localidad al azar hasta lograr que un cantante en directo se haga la picha un lío y salude a quien no es.
Uno está, en las fiestas de Móstoles, y de repente, sin razón aparente, empieza a gritar: Orihuela, Orihuela!!! Y el cantante acaba cantando una canción sobre Mazarrón (desde aquí un saludo a Modestia aparte, lo que nos tenemos reído a su costa, pobrecitos).

Y de momento, estas son las principales cosas. Seguramente hay miles de cosas más que vuestras cabecitas locas pueden llegar a imaginar... a mi me va a faltar quien me de carrete para imaginármelas delante de una cerveza al menos en dos meses, así que ayuda please.

Acabo de ver pasar un avión de Iberia, ahora si que se acabó la aventura, chavales... me voy a poner a buscar vuelos en noviembre o en Navidad. Y, pase lo que pase, mañana será otro día (concretamente, 3 de octubre).