jueves, 27 de abril de 2006

Y mañana, a Corfu!!

Después de una semana cuando menos rara por los pocos días trabajados, mañana cojo los bártulos, y hala! A Corfu! Y dirán mis lectores (como mi madre), pero ¿qué se ta ha perdido a tí en Corfu?? Pues resulta, amigos y parientes, que es la localización de uno de los libros con los que más me he identificado en mi vida, Mi familia y otros animales!! Los que no lo hayais leído, no me pregunteis y leedlo; los que lo hayais leído, sólo os queda conocer a la familia!
Tengo ganas de comprobar cuánto han evolucionado los griegos desde que los Durrel vivieron allí, porque no dudo de ninguna palabra del libro, después de haber probado el estupor de vivir en otro país (y digo más, el estupor ante ciertas costumbres ancestrales de los pueblos del mediterráneo, como comer pizza a todas horas!)... Aunque lo que más me gustaba del libro era la forma en la que la familia decidía emigrar... me gustan las soluciones tajantes. Algún día, tengo que aprender a tomar así las decisiones.

Otro aliciente del viaje es ir en ferry. Desde que ví Rojo la primera vez, los ferries me parecen un sitio intrigante y misterioso. Probablemente después de haberme pasado once horas en la cubierta de uno (deck era el billete más barato, obviamente), seguramente no pensaré lo mismo, pero bueno.
Emi Atenas (para no ser un nombre común, tengo overbooking de Emis en el móvil) me ha predicho que encontraré al hombre de mi vida (mira que no le veo yo subiéndose a un ferry! Aunque igual en Corfu... ), que nos enamoraremos (es el requisito imprescindible para ser el hombre de la vida de alguien, porque si no, vaya hombre de la vida!), que me hará un dibujo en pelotas (altamente complicado teniendo pasaje de deck, pero bueno), que nos quedaremos con un pedrusco de alguien (da igual de quién, porque se ahogará), que el ferry se hundirá (aunque no se dará con un iceberg), y el se ahogará, pero yo sobreviviré y me haré pasar por su esposa (solo dios sabe por qué, porque no tengo que ocultar mi identidad para hacer lo que me de la gana, pero bueno), y me quedaré con el pedrusco, claro, y seré rica, pero no lo cambiaré nunca porque me recordará a él (a pesar de ser de otra persona... ). Sinceramente, espero que la predicción no se cumpla, porque le cogería miedo a los barcos (ya ahora no me dan mucha confianza, la verdad) y en el currículum de la ONU he puesto que no tengo ningún inconveniente para viajar...
En fin, veamos que me parece el viaje en barco, sobre todo pensando que para llegar al puerto, primero tengo que hacer un viaje en bus (estoy ya sin comer desde ahora, para no tener incidentes con el resto de viajeros...). Y lo peor es que las predicciones del tiempo son lluvia... pero da igual, tiene que merecer la pena!! Siempre he tenido ganas de ir a Grecia (otra de tantas frustraciones... para la próxima reencarnación)!

Leo la prensa y la luz se ha caído en Madrid! Pero bueno, ¡qué pasa (¡qué habeis hecho!)! Y nada tan romántico como los apagones de Nueva York, ni sobre lo que merezca la pena hacer una película ni nada... qué poca gracia.
Y sobre otras noticias ridículas, como lo de los simios, resumo mis comentarios aquí, porque los he hecho también en otras sedes. Realmente, me parece una falta de vergüenza sólo el proponerlo, una falta de vergüenza de la misma clase que tirar comida en los programas de televisión, o eliminar la intimidad en la telebasura. Hay muchas personas en este planeta que no sólo no tienen derechos reconocidos, sino que ni saben lo que son. Es un desprecio absoluto por los derechos humanos extenderlos a los simios, aunque sea con el buen fin de que no los maten, ni los torturen... pero entonces, dónde está el límite? Porque tampoco me gusta ver sufrir a los perros, ni a los gatos, ni a los helechos... Aunque, bien pensado, igual sí que hay que extenderlos; me sorprendo de la estupidez humana.

Por cierto, hoy hace un año de muchas cosas... aunque no sé exactamente de cuáles.
Va por los viejos tiempos:
Han llamado a mi casa los inútiles de alumnos, que ya está listo mi título para recoger; ya habían llamado una vez, dice mi madre (me imagino nuestros datos en un postit, circulando por los diversos mostradores de alumnos como un dramal rural cualquiera). Que un sobre (de contenido misterioso) que habían mandado a mi dirección (vaya usted a saber cuál, porque yo les puse la buena, de León, pero cualquiera sabe si la grabaron), les había llegado devuelto por segunda vez... que les habíamos dado mal la dirección!!!! Será eso. Seguro.
Es reconfortante saber que siguen siendo ineptos en el decanato.
Será de las pocas cosas que no han cambiado, porque ya, hasta la fotocopiadora poseída tiene contraseña y han cambiado el fax del mesozoico... todo pasa.

Pasos

Zap zap zap
Lo único que existe ahora en el mundo es el ruido de las deportivas sobre el suelo, rítmico, mientras corro.
Zap zap zap
Oigo el ruido del latir de mi corazón, pero esto podría ser un sueño... en realidad lo que oigo no son los latidos, sino la sangre que golpea en la aorta... es un zumbido en mis oídos, pero las deportivas son más reales...
Zap zap zap
Delante de mi veo continuamente el camino que discurre entre los árboles, y siento el aire a mi alrededor, se aparta para dejarme pasar... o tal vez soy yo quien se aparta para dejar pasar el aire...
Zap zap zap
El ritmo continuo es como una canción de cuna, podría cerrar los ojos y dormir, pero no lo haré, es reconfortante ver como se filtra la luz entre las hojas, no tengo que pensar en nada.
No tengo que pensar en el lugar del que he venido, ni en el lugar al que volveré, solo tengo que seguir empujando mi cuerpo otro paso adelante cada vez.
Sigo corriendo, no existen las dudas ni la desesperación, se han quedado en algún lugar detrás de mí, mientras yo escucho el ruido de las deportivas contra el suelo.
El aire que pasa por mi garganta es casi tan real como el ritmo, arde en los pulmones, el sudor que se acumula en mi nuca se parece tanto a tus dedos que la acarician... pero no son reales... Lo único real es la fuerza que hago para seguir plantando el pie delante de mi a cada paso. Aunque me pase la vida huyendo, tú sabes que te pertenece.
Ah, pero no me importa, mientras pueda refugiarme en el ritmo y no tenga que pensar en la huida.
Zap zap zap

martes, 25 de abril de 2006

¿A dónde voy?

Parece mentira que llevemos aquí ya siete meses... desde navidades, se me ha pasado el tiempo volando, realmente. Es curioso el tiempo, lo he hablado miles de veces con Sarita, es como un chicle, pero no en el sentido de la relatividad.. o si, porque realmente (es momento de confesarlo), nunca terminé de entender lo de la relatividad... De un lado, parece mentira que ya se haya pasado más de la mitad del año, y del otro, parece que llevo aquí toda la vida. Estoy ya tan acostumbrada a las calles irregulares de Roma y a los desastres del transporte, que me parece increíble haberme habituado a esto tan rápido.
Y después, me pregunta todo el mundo... después de octubre no lo sé. Después hay una incierta segunda fase y una vida que me espera, y es de nuevo momento de decisiones... es siempre momento de decisiones de un par de años a esta parte.
Odio las decisiones, no los cambios, sino ser responsable de ellos.
No es que me agobie que me pregunte todo el mundo qué va a pasar, lo que me agobia es no saberlo. Ja, qué graciosa soy, en realidad nadie sabe lo que va a pasar, es uno de los miedos primarios del hombre consciente. Si no, a qué viene toda esa obsesión por saber el futuro... pero si no sabemos ni todas las cosas que han pasado, cómo queremos saber el futuro? De hecho, uno de los libros que me regalaron por la despedida (a propósito, por fin tengo las fotos de la despedida!! Emi ha tenido a bien encontrarlas y mandármelas!!) iba precisamente de eso. Si se pudieran conocer exactamente todas las cosas que pasaron en el pasado, todas, desde las más grandes hasta las más nimias, se podría predecir el futuro... beh, sigo sin creérmelo, porque siempre hay variables aleatorias (expect the unexpected) para fastidiar el tema.
Y con esta línea de pensamiento, llego a mi punto inicial, ¿qué va a pasar conmigo en octubre? Está bien lo de tener el mundo a mis pies, y tener más oportunidades que nunca para hacer cosas... pero me falta una convicción para hacerlas. ¿Cuerpo diplomático?¿Naciones Unidas?¿Me meto a hacer de cartera?
Ahora más que nunca siento que la ignorancia impide muchas cosas, pero no ser feliz.
Y me falta, como siempre, el camino de baldosas amarillas.

Resulta paradójico pensar este tipo de cosas en medio de la primavera romana, tan despreocupada, pero siempre me has fascinado las contradicciones.

Le decía el otro día al becario paolista, que está en las mismas que yo, que por lo menos este año me ha servido para definir lo que no quiero hacer. Creo que es un punto de partida como otro cualquiera, probablemente no el mejor, pero uno bueno. Este meditar, equivale a dudar antes de coger el teléfono para llamar a alguien con quien se tienen muchas ganas de hablar. Es absurdo, pero todos lo hacemos. Y supongo que al final se supera... o se deja por imposible la llamada, o se coge el teléfono y se balbucea.
Así que veremos si a partir de lo que no quiero hacer, soy capaz de llegar a algún tipo de inspiración divina acerca de lo que sí quiero hacer, y hablando a niveles prácticos de la vida, a dónde me va a llevar esto que sí quiero hacer. Porque algo habrá que me parezca suficientemente productivo para ocuparme la vida! No me puedo pasar la vida huyendo de una hipoteca sin tener un lugar donde refugiarme.

Voy a probar a poner un anuncio en los periódicos: se aceptan sugerencias para plasmar idealismo patológico.

Las letras que te escribo...

...no sé donde quedan... en algún lugar entre mi alma y la tuya... o tal vez, quedan en el espacio que hay entre ellas... Cada vez más perdida, cada vez más lejos...
Siempre huyendo, me he pasado la vida huyendo de este momento para,al final, encontrarme contigo de todos modos, y perderte igualmente. ¿De qué ha servido huir todo este tiempo? ¿De qué sirve seguir huyendo? ¿De tí? Si te escribo siempre, no podré jamás alejarme lo bastante para olvidarte.
Nunca te prometí nada, ni oí promesa de tus labios, porque siempre fue el silencio quien ocupó el espacio entre nuestras almas... si alguna vez existió, este espacio...
Siento que el aire me asfixia, que arde a mi alrededor, que me empuja a huir más de tí, de la normalidad que nunca tendré, de los secretos que no conozco, de lo que más temo y más deseo... la traición y la mentira están arraigadas en mi alma, ¿cómo iba a pararme delante de tu mirada?
Era de todo punto imposible a estas alturas... sólo puedo seguir un dudoso camino que elegí hace mucho tiempo, cuando no era nadie, porque no había pensado siquiera en conocerte... cuando los caminos no existían porque no hacía falta que me alejara de tí.
De tí, que eres mi único punto fijo en la existencia, que eres la única verdad que he encontrado... no puedo prometerte nada, porque mi condición es fugaz, pero si pudiera lo haría. A tí, que me has dado una vida diferente a la que una vez tuve, que me has dado una razón para huir, cuando antes huía sin ningún motivo. A tí...
Y cuando las letras se apoderan de mí, las escribo en lo que parece sangre, amor mío, y después de dejarlas evaporarse delante de mi, como agua caliente que son, las encierro en una caja.
Seguiré huyendo, porque sé que nunca me dentendrás.
Ya he perdido la esperanza.

domingo, 23 de abril de 2006

www.elmundodelilith.eu

Bueno, después de mucho investigar y averiguar, de pelearme con mi ordenador y con internet, de hacerle preguntas intempestivas a Antonio y de sobresaltarlo (porque claro, utilizo programas antiguos y cosas fáciles, de las cuales el pobre yo creo que ni se acuerda), de pensar y meditar y hacer fotos extrañas, por fin, he logrado colgar mi página web!!!!!!!!!
Todavía no está colgado casi nada de lo que quiero colgar, pero dadme tiempo...
El mundo de Lilith
Y por lo demás, un fin de semana romano y entrañable... saliendo viernes y sábado (tiembla, cuarto becario, que voy a colgar las fotos) y disfrutando de la primavera a ventanas abiertas, porque me he pasado el fin de semana delante de la pantalla. Y con la agradable sorpresa de que en el único canal que merece la pena de la tele italiana, la 7 (no me pregunteis de quién es), en el que pasan pelis antiguas, esta tarde me han puesto El apartamento... Me encanta esa película, lo bueno que es Jack Lemmon y las caritas que pone... ah... añoranza de tiempos que no se han vivido.
Ah, a quien pueda interesar, están en el album ya las fotos de antes y después de Navidad (fiestas y caretos incluídos!!), de la visita uapera, y diversas fotos familiares... Me quedan todavía los viajes de Semana Santa, pero no me ha dado tiempo a más!!!!

sábado, 22 de abril de 2006

Muere lentamente

Navegando por internet en rutas instadas por mi madre, que se está transformando en cierto personaje de La piel del tambor (no me encontraré yo por aquí al padre Quartz, señor??), me he encontrado esta poesía de Neruda que desconocía.

Muere lentamente

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo
todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga
vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre
blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos
sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien
no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de
la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no
preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan
sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo
exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida
felicidad.

Toda una filosofía de vida.

miércoles, 19 de abril de 2006

De donde he venido...

Después de tres semanas (o más, porque he perdido un poco el sentido del tiempo desde que ha empezado la primavera), he parado un poco, por fin.
Lo había pensado así, en abstracto, pero no me había dado cuenta realmente, hasta que el lunes llegué y después de un buen rato quitando cosas de encima, comprobé que mi escritorio seguía donde siempre. Hasta entonces, como una vez dijo Sarita, solo había tenido la clara y distinta intuición de que estaba ahí, pero no la certeza. Ahora me queda el problema de qué hacer con todas las cosas que tenía encima de la mesa, pero eso es otra cuestión, y deberá ser tratada en otra ocasión. Los problemas, se resuelven mejor de uno en uno.

Curioso, como no me doy cuenta de hacia donde se encamina mi realidad hasta que de repente, algún hecho banal (o menos banal) me hace darme cuenta de que las cosas pasan de verdad... como vivir en un sueño.

El caso es que la concatenación de visitas y viajes ha sido tal, que me he visto sumergida de repente en el stress de mi antigua vida, que por un lado echo de menos, pero por otro no.
Lo echo de menos, como sabeis bien todos los que me conoceis, porque yo necesito estar haciendo cosas todo el tiempo, siempre he necesitado dos o tres vidas paralelas para hacer todo lo que quiero, y así es como me siento bien, activa...
Por lo que no lo echo de menos, es porque me doy cuenta de que algunas veces no tenía tiempo de respirar, y cuando no tienes tiempo de respirar, no disfrutas igual las cosas.
En cualquier caso, cualquier cambio que me lleve a un ritmo más rápido, es siempre bienvenido, porque creo que ya he cogido suficientes bocanadas de aire fresco.

Otra cosa curiosa, para el vértigo que tengo, hay que ver lo que me gusta la velocidad.

Y sin mezclarla con el tocino (que mira que hay dichos absurdos, pero como éste, ninguno), os cuento en qué han consistido mis stresses de las últimas semanas.


En Roma
Primero, llegaron unas amigas colaterales de Rubén, hecho que implicó que las acompañáramos en las correrías nocturnas, porque las diurnas turísticas se las apañaban ellas solitas (además estábamos at work); milanesas ellas, muy majas. Últimamente, parece que todo lo que viene de Milán viene para bien. Nos reímos muchísimo con ellas, y el viernes y el sábado nos juntamos con la cuarta becaria y con el cuarto becario y compañías respectivas, o sea, que nos juntamos un montón, cosa que no sucedía desde tiempos inmemoriales.

¿Cómo resistir las terrazas del Campo dei Fiori en las primeras noches de primavera?


¿Y el maravilloso reflejo de los adoquines en el centro de la ciudad?

En Roma no me dan nunca ganas de irme a dormir...

En el Rox, delante de una torre de cerveza... tiene su gracia echarlas, pero no es tan divertido como hacer carreras con los del barril de al lado en el bar de Móstoles que muchos conoceis. A pesar de que ello tenga malas consecuencias. El lado bueno de la limitación de los tres litros es que te da tiempo a pensarlo serenamente antes de llenar la jarra otra vez...
Parte de los integrantes del grupo, que no se creían que les fuera a hacer la foto de verdad.

Y el otro lado de la mesa, aprovechando a fotografiarse con la torre mientras todavía estuviese llena...

El caso es que logramos pasárnoslo razonablemente bien ese fin de, incluido el domingo de vagueo, pero no dormí demasiado, lo cual me situó a lunes, con sueño atrasado.
Desgraciadamente, acostarme temprano durante la semana tampoco ha sido nunca uno de mis fuertes, con lo cual la opción que me propongo tooooodas las santas mañanas ("esta noche me acuesto pronto"), no la llevo a cabo más que cuando estoy mala. Porque según se va acercando la noche, se impone mi personalidad oscura que me dice "ya dormiré cuando me muera, hombre". Y así vamos, encerrados en un círculo vicioso que me lleva a dormir cada vez menos, si me descuido (aunque a veces me quede dormida como un tronco en el sofá, que hemos descubierto que es habitable, hasta las cinco de la mañana, con una mantita).

El caso es que el jueves llegó mi segunda familia preferida (mal que bien, la primera es la mía, aunque a veces parece que se confundan!!), y con ellos me he recorrido Roma de nuevo. Me encanta hacer de turista, porque es poco habitual hacer turismo en la ciudad en la que vives, y porque la verdad es que siempre descubro algo nuevo. Esta vez fueron las catacumbas, aunque casi no las pillamos abiertas. Además, es siempre divertido ver esta ciudad a través de los ojos de otras personas, porque cuando veo un sitio nuevo, solo soy capaz de verlo a través de los míos. Roma es una ciudad maravillosa, decadente y caótica, in any case.

El jueves hubo cenita y el viernes, recorrido por la Roma antigua... esos foros iluminados por el sol... es una lástima que haya hordas de japoneses (o de chinos) haciendo fotos como posesos... porque mira que yo hago fotos, pero realmente es que no ven nada, no les da tiempo!

Y el fin de semana, pensé que sería divertido hacerles vivir una experiencia paranormal, y nos fuimos todos a

Nápoles

Desde luego, fue mucho más paranormal de lo que incluso yo, que ya había estado allí, esperaba. El caso es que yo confiaba que la ciudad estuviera más limpia que aquella otra vez que estuvimos (en mayo del 2003, con una huelga salvaje de basuras... que la segunda noche de estar allí quemaron, no las iban a recoger)... pero no. Es absolutamente un agujero. Da igual por donde se mire. Tiene mucho más encanto en las fotos que en la realidad...

Mucho más insegura que El Cairo, y mucho menos exótica. Las calles del centro son como un bazar absolutamente, las iglesias preparadas para la Semana Santa, con ese fervor religioso que existe en la Italia del sur, que no deja de ser fachada y más fachada, pero que está tan arraigado. Las pocas terrazas pensadas para turistas, y las pizzerias pequeñísimas, entre las tiendas llenas de peperoncini de la buena suerte, porque al fervor religioso acompaña la superstición por todos sitios. Es como cambiar de continente, o de dimensión... o de siglo, si no fuera por los motorini, que pasan volados por tu lado cuando menos te lo esperas.

La definición que nos hizo Pedrito fue de las mejores que he oído. "No vamos a ver nada más, que está sucio y nos atropellan". Lo único que resultó cierto es que es una experiencia paranormal.
Ahora, que la costa amalfitana me espera... y Sorrento, con sus limones... (siempre que oigo Sorrento, me acuerdo de una de las frases de Oshidori en Usted tiene ojos de mujer fatal, porque una de las canciones que Sergio Hernán ponía a las mujeres abandonadas era "Torna a Sorrento").

Para compensar tan terribles impresiones, la primera tarde fuimos en ferry a Capri, que es como una burbuja flotando frente a las costas napolitanas. Una isla encaramada en un peñón, llena de casas encantadoras, blancas y llenas de plantitas, jardines con limoneros que se vienen abajo de frutos tremendos, que dan ganas de una limonada solo con verlos. Paseítos por calles estrechas y retorcidas, llenas de escaleras y de entradas imposibles a las casas. La tranquilidad, después del ajetreo y el ruido de Nápoles.
Cuando me retire, optaré entre un atolón en el Pacífico y una casa en Capri, depende de lo harta que esté de la gente y, sobre todo, de la gentuza.

En esta foto, que nos costó sacarnos (jejeje, el resto de colaboraciones las teneis en el álbum), nos falta Filomenita!!! A parte del colorido que añadimos nosotras, la isla es un estallido de colores que se funden en el blanco de las casas y el verde de la vegetación.


Los callejones de Capri, con las sempiternas palomas...
Resultan encantadores, pero realmente debe ser un horror subir la compra hasta casa, porque por esas calles no hay carro que valga... en los puntos más altos de la isla, es probable que sea un helicóptero el que deje caer las provisiones...


Pedrito podría haber pasado perfectamente por un italiano a toda velocidad por ahí... hasta está poniendo carita de velocidad!




Villa Anita, con vecina que nos pasó al lado y nos dió las buenas tardes, seguramente mientras pensaba "estos turistas están locos". O a lo mejor ya está acostumbrada a que la gente se haga fotos en su jardín... Nótese qué aspecto de italianos han ido adquiriendo los visitantes durante la semana, por cierto...


El atardecer en la isla, antes de coger el ferry de vuelta al caos. Sentados a las orillas de una playa en la que ya no daban ganas de bañarse, y viendo la luz esconderse tras el peñón de la isla.



Pasamos la noche en Nápoles, en el hotelazo con decoración ecléctica y portero con extrañas ideas sobre España (lo primero que hizo por la mañana fue un test de cultura general sobre la monarquía), con unos vecinos de arriba que debían estar aprendiendo a bailar flamenco. Por cierto, que todavía no les he puesto la valoración, ya he recibido el mail...


Al día siguiente cogimos nuestros bártulos, los dejamos mitad en el hotel, mitad en las mochilas, y nos fuimos a Pompeya.
A parte de la maravillosa sorpresa de que no había que pagar entradas gracias a la Semana de los Museos, me llevé otra sorpresa, porque la otra vez ví la ciudad en dos horas y media y esta vez nos tiramos todo el día. Igual la otra vez no lo ví todo... El caso es que es espectacular, lo que sí recuerdo es que se ve el Vesubio desde todas partes, como una sombra, con ese doble pico suyo tan peculiar. Tuvimos algo de mala suerte en las casas que estaban cerradas al público, que nos dió la sensación de que eran las mejor conservadas (siempre te da la sensación de que lo que no tienes o lo que no ves es lo mejor, pero es probable que en este caso fuese más que una simple sensación), pero vimos un montón de frescos romanos y de casas con jardín.

Resulta difícil imaginar como era la ciudad con todas las cosas que faltan, pero resulta mucho más creíble que en las películas... por cierto, que la media de altura de los romanos era menos de 1,60... lo cual se ve en las puertas... Tampoco estaban abiertas (éstas por restauración) las famosas casas de lenocinio, con sus catálogos pintados, pero visto que no era lo más característico de la ciudad...


Resulta inquietante saber que una ciudad entera puede desaparecer, y permanecer enterrada bajo las cenizas durante tanto tiempo, hace recapacitar sobre lo frágil que es la existencia, aunque nos empeñemos en que no lo sea, y nos creamos que un mínimo de rutina y de estabilidad lo da todo. Cualquier día, el cielo se ennegrece, y lo que hayas vivido, desaparecerá para siempre. Sólo quedarán las crónicas y los restos de piedra para contarle al mundo como era tu vida...

Después de las aventuras napolitanas, volvimos a la ciudad eterna para seguir turisteando unos y trabajando otros, y así seguimos hasta el jueves, día en el cual nos fuimos todos de viaje. No sin antes, haber sufrido un accidente de carrito de pedales en Villa Borghese (menos mal que al final nos dieron uno con motor, porque sin motor es imposible!!), haber jugado a las sillas con los colchones porque definitivamente, el colchón es más deshinchable que hinchable, haber comido pizza hasta reventar, haber jugado con la gameboy ajena por la noche, cuando nadie miraba, haber comido huevo de pascua... una semana intensa y divertida.

Y el jueves llegó la separación y los viajes, unos de vuelta y otros al centro de Europa, a

Budapest

Sólo puedo resumir las impresiones de esa ciudad diciendo que me he enamorado de ella.

Desde el Puente de las Cadenas sobre el Danubio (crecidísimo) hasta el sonido del húngaro, que va como dicho entre dientes, pasando por los baños Szechenyì, me han hechizado. Una ciudad llena de oferta cultural en todos los idiomas, con el metro más antiguo del continente europeo (en el que suenan unas extrañas e invitantes musiquillas antes de que anunciar las paradas), con el sabor de las viejas ciudades centroeuropeas, en las que dan ganas de preguntarle a las piedras qué es lo que han visto (aunque a veces no quiera uno oírlo por escalofriante). Con el gusto por las cosas decadentes y bellas de la vida, como ver pasar el tiempo en la terraza (o frente a la vitrina) de un café donde sirven tartas de nombres encantadores y complicados, y el papel de las paredes es de unas rayas imposibles y los marcos oro viejo de las puertas y los espejos.

Una ciudad con el sabor de haber sido el centro del mundo, como tantas otras, y de ser, aún de una impresionante belleza, aunque hayan pasado los mejores tiempos...

Un sitio donde parece imposible detener el desfile de gente, y donde todo adquiere una luz distinta. Han sido solo tres días (apenas), pero han sido tremendamente intensos. Me acordé en varias ocasiones de La caja de Música, que creo que es la única película que he visto ambientada en Budapest (curioso, haberla leído citada esta misma mañana)... si se mira con los ojos adecuados, la ciudad tiene un aire tan inequívocamente nostálgico... dan tantas ganas de vagar sin rumbo por sus calles impolutas, sin entender los carteles... Y es, desde luego, un lugar al que volver lo antes posible.

Por otro lado, el viaje me ha venido especialmente bien (y espero no haber sido la única, porque la becaria cairota también necesitaba un cambio de aires, la pobre, además de las dificultades añadidas al viaje) para el ánimo, que encuentro mucho más en paz que antes de estos últimos ajetreos.

Cuánto nos arrepentimos (al menos yo), de no haber pensado en este destino en la lista de peticiones... claro, que en un destino con tanta capacidad de nostalgia, probablemente me habría muerto de melancolía a media beca.

Roma es una ciudad decadente pero inconscientemente alegre, Budapest conserva ese aire de sobriedad de quien ha pasado momentos terribles y no está convencido de que se hayan acabado.

martes, 18 de abril de 2006

Vuoto

Siempre esperando, siempre esperando... que los días cambien, que la vida cambie. ¿Qué será de mi cuando descubra que la espera fue inútil?
Veo el tiempo que transcurre por un reloj parado, siempre esperando, siempre esperando... y tú sólo te alejas de mi.
Una figura recortada contra el sol que se aleja de mi despacio pero inexorable... alargo mi mano como en una pesadilla, pero no puedo impedir que tus pasos te lleven más allá de mi alcance. Cuando haya agotado todas mis lágrimas, y todas mis esperanzas estén muertas a mis pies, seguiré esperando... Aunque la espera sea inútil.

jueves, 6 de abril de 2006

¿Dónde vamos?

Es una pregunta existencial bastante común, pero aunque yo tengo problemas existenciales como todo hijo de vecino (bueno, hay quien no los tiene, pero no vamos a entrar en la problemática de pasar por la existencia como un cesto con orejas) esta vez no me refiero a eso...
Leo últimamente noticias que me preocupan en los periódicos... Quiero decir que me preocupan, no que me sólo me cabrean como suelen normalmente.

Después de la revolución que está montándose en Francia, ahora se le ha ocurrido a alguien decir que hay que tener diálogo social... no está mal, lo que no sé es si han llegado a la conclusión ellos solitos, o lo han leído en algún manual... De verdad alquien esperaba que pasase sin hacer ruido una reforma que hace que despedir sin justificación a un joven, cuando no tiene experiencia, sea más fácil? Hay que hacer muchísimas reformas estructurales (= de las que duelen) en Europa si queremos seguir siendo los reyes del mambo; pero lo que no se puede hacer es hacerlas sin convencer a la gente de que son necesarias, y todavía menos, se pueden hacer así de mal.
Algo de lo que los políticos europeos no se dan cuenta es de que la gente no tiene en ellos la más mínima fe. No puede llegar un tío que ha estado metido en cinco mil escándalos y decir que "esta reforma es dolorosa pero, creedme, después será mejor...". Mejor dicho, puede hacerlo, porque es a lo que se dedican, pero no puede pretender que funcione, porque la gente va a pensar ¿mejor para qué? ¿para tu bolsillo?
Y lo peor, es que con estos miramientos y estas estupideces, la casa sin barrer, las medidas que se toman son parches sin sentido que se estorban unos a otros, y que no solucionan nada, ni siquiera en el medio plazo.

Seguimos examinando, y pasamos a mi querida Italia. Recientemente han descrito mi relación con ella como de amor odio, y es verdad.
Berlusconi es el mayor exponente de este tipo de político "melapelalagente", porque en este país ya se ha perdido todo tipo de moderación que alguna vez se haya podido tener. La campaña electoral está siendo la sucesión de eventos más vergonzosa que he visto nunca, y si contamos con que también estuve en Italia cuando la guerra de Irak, es mucho decir. Todavía no he oído a ninguno de los dos representantes decir si quiera generalmente lo que piensan hacer; están mucho más ocupados insultándose y llamando gilipollas a quien no les vote (léase Berlusconi en este caso)... la par condition ha ocupado muchísimo más tiempo en los debates que las medidas que piensan tomar para reactivar la economía. La promesa más firme que ha hecho Berlusconi ha sido que no iba a acostarse con su mujer hasta las elecciones. Y el profesor Prodi se hace la picha un lío cada vez que habla de números; igual en la cabeza los tiene claros... el problema es que Italia no necesita números, necesita que alguien haga algo.
Pero los italianos tienen lo que se merecen, porque son ellos quienes votan. Veremos la participación en las elecciones del domingo y del lunes, si yo fuese italiana, esos días me iría del país.

Alemania está demasiado ocupada mirándose el ombligo con el mundial de fútbol, veremos que noticias nos llegan desde allí después del 9 de julio... todo lo demás, excepto los casos de conciencia (convenios colectivos) está olvidado ante el frenesí mundialístico, porque eso es lo importante de verdad, lo saben hasta los chinos, que se desarrollan, pero no desarrollan los derechos humanos.
En el resto del mundo, la región de los Grandes Lagos tiembla por un caso de adulterio, cualquier excusa es buena para volver a los machetes. Y la justicia internacional pierde a Milosevic sin aclarar su caso y dejando que se cree un mártir; sin comentarios los casos de Sadam y de Pinochet...
De momento, lo único bueno que he leído es que han terminado de restaurar la Básilica de San Francisco de Asis, que taaaaantas veces vi cuando estaba en Perugia.

¿Pero qué nos pasa? ¿Por qué la gente no tiene las prioridades claras? O mejor, ¿qué clase de prioridades existen? Me comentaros que según una encuesta en Serbia, la mayor parte de los adolescentes (que no nos olvidemos, han vivido prácticamente la guerra) aspiraba a salir en la tele de mayor... se es más feliz, cuando no se sabe nada. No es la arruga, sino la ignorancia la que es bella!!
Ni Un Mundo Feliz, ni 1984; estamos evolucionando hacia una perversa mezcla entre los dos, marcada sobre todo por la indolencia.

sábado, 1 de abril de 2006

Despertar

Dormir y despertar en un mundo donde no te haya conocido nunca, donde la mayor preocupación sea un nimio par de zapatos. Despertar en un mundo donde todas las cosas conserven su significado sin que una mirada tuya se lo arrebate, un lugar donde tu voz nunca haya vibrado ni tus pies hollado. Despertar en un limbo de sensaciones, en un lugar del mundo donde no exista ese punto mágico donde no se ve el castillo, tapado por los árboles. Despertar y no recordarte, aunque me cueste no recordar mi vida.
O al menos, cerrar los ojos y no ver tu mirada brillante.