domingo, 31 de julio de 2011

De vuelta, con todo lo que implica

Cuando era joven (iba a decir pequeña, pero no es exacto), y me escribía pppfísicamente con S (y dios sabe lo que lo echo de menos!), recuerdo que un concepto recurrente en nuestras cartas es que escribíamos más cuando estábamos tristes. No es estrictamente cierto, porque también es verdad que cuando pasaba algo divertido, o emocionante, o simplemente alegre, también luego corríamos a contarlo.

Con el blog me pasa un poco lo mismo; hay eventos que me dan más ganas de escribir que otros, pero la inspiración como que viene más fácilmente cuando ando tristona o de mal humor.
Que es lo que me pasa estos días.

Le dije a mi jefe que se me había gastado toda la poca paciencia que tengo en Túnez, y no me creyó, así que no es culpa mía. Después de haber estado casi tres meses batallando cada día (literalmente) por montar un programa, moviendo la oficina, explicando todo a un personal nuevo pero con unas ganas enormes de trabajar, vuelvo a casa y me encuentro la misma oficina de siempre. El personal resabiado, con demasiada experiencia en buscarle tres pies al gato para no trabajar o hacer el mínimo indispensable; me encuentro que en los tres meses que no he estado, nada ha cambiado si no es para peor... Sabía que iba a volver sin mucha paciencia, pero la realidad ha superado las expectativas.
Entre el enorme cansancio acumulado de la emergencia y lo que me esperaba aquí, creo que es la primera vez desde que trabajo en esto que estoy verdaderamente contando los días para las vacaciones.
Obviamente, los cincuenta grados a la sombra no ayudan.

Y lo único que puedo hacer es sentirlo por los beneficiarios, porque al final son los que sufren todas estas cosas. Pero hay que saber reconocer las cosas que uno no puede cambiar y dejarlas como están.El Simpa y yo, estamos haciendo las maletas. A ver si logramos vacunar a los gatos. Y ya os tendré informados del próximo título del blog!

viernes, 29 de julio de 2011

Nuevo link... mi novio me controla

Pues en mi primer fin de semana en meses (si, se dice pronto, pero os aseguro que se hace muuuuuuuy largo), aquí estoy, poniendome al día como está mandado con las series, con internet y con los gatos (que tenían déficit de mimitos, los pobres)... y he descubierto este link colgado en FB. ¡Tremendo! Me gusta mucho, porque dice las mismas cosas que pienso yo de las princesas de disney y de las canciones, más unas cuentas más. S, particular atención a la saga lecture de la saga crepúsculo... y eso que solo habla de la primera película, si llega a hablar del último libro!!!!
Aquí os dejo: Mi novio me controla... lo normal. Dedicado a las víctimas de la barbie, de Steven Seagal y de educaciones perniciosas varias.

jueves, 21 de julio de 2011

La hora misteriosa

Tenía pensado empezar como la canción de Sabina, pero en realidad el mes de abril no me lo robó nadie... el mes de abril, que lo recuerdo más bien como si hiciera dos o tres años que pasó, no me lo robó nadie, sino que me lo pasé corriendo entre unas misiones y otras. Hasta que me llamaron para que me fuera ayer a una misión de emergencia, que, sinceramente nadie se esperaba y de la que, aún ahora, no creo que nadie tenga una visión completa. Así, es como han pasado sin que me enterase, los meses de mayo y junio y casi que julio. Os lo prometo, de verdad, ayer era abril. y no me cuadra lo que dice el calendario.

Cuando me llamaron, como siempre, cogí un avión o más bien varios y llegué por los pelos a una dimensión todavía más paralela que mi dimensión paralela de siempre.
Recuerdo tantas cosas de estos dos meses y medio, que no recuerdo nada. Y ahora que vuelvo y encuentro que la vida en esta dimensión paralela casi no ha cambiado (tanto o tan poco que con cinco minutos ya estoy puesta al día, como en los culebrones), me pregunto si no es que me he imaginado todas esas cosas.

Los días que se estiraban hasta el infinito y no terminaban nunca y las semanas que se pasaban a una velocidad supersónica: mucho más rápido que los cinco minutos de por la mañana y a la vez mucho más lentos que los diez minutos antes de irse de vacaciones... Siempre que me pasa algo así me acuerdo de un ejemplo que nos ponía un profe de matemáticas en el instituto (entre una anécdota de fútbol y otra).
Es un ejemplo que me gusta mucho, pero que siempre me ha dado vértigo, porque es de esas cosas que pensarlas es como andar sobre la cuerda del funambulista sin red ninguna. Se trata del proceloso mar de los números. Los números no solo se extienden hacia el infinito en las dos direcciones, positiva y negativa (digamos las direcciones horizontales, para mayor comodidad), sino que además, se extienden hacia el infinito hacia arriba y hacia abajo también, porque entre el 1 y el 2 hay una secuencia infinita de números pegaditos pegaditos unos a otros... es, sin duda, un mar infinitamente proceloso, que se extiende en todas las direcciones... a lo ancho, y a lo largo.
Casi casi, como el tiempo.

Pero las aventuras del tiempo chicle no ayudan a explicar la cosa más rara que me ha pasado en los últimos dos meses y medio, y es la misteriosa desaparición de una hora. En Túnez es una hora menos que en España. En Argelia, es una hora menos que en España. Cuando vuelvo de Túnez a Argelia, no cambio la hora de ninguno de los relojes, y además me paso el primer día dormitando sin hacer nada productivo... a la mañana siguiente, el despertador suena a las siete. Pero no son las siete; son las ocho. O me he pasado dos meses y medio con una hora de retraso, o alguien me ha robado una hora?!