miércoles, 30 de agosto de 2006

Vacaciones capítulo V: De tapas por Barcelona y el Prat de cerca

Lo primero que hicimos nada más llegar a Barcelona fue tumbarnos a la bartola un rato! A pesar de que el viaje no había sido especialmente cansado, las rutas cansan por el viaje acumulado. Nos costó un ratín encontrar el sitio, aunque estaba al lado del estadio, y no tenía pérdida! En fin. Después, lo segundo que hicimos, mientras bajábamos a coger el metro, fue pensar una maldad.
A J le llegó un sms de la pobre C, y la primera reacción fue contestar: no sé si llegaremos mañana a Barcelona. Besos.
Después, nos metimos en el metro (tras conseguir un plano en la taquilla y un ticket en una máquina de última generación!), sin cobertura, y se nos empezaron a ocurrir maldades. Al final, acabé llamándola y convenciéndola de que nos habíamos envenenado comiendo mejillones fritos (que de verdad los comen fritos!) y J no podía moverse de la cama! Le dije que habíamos hablado con la de la agencia y que estábamos en Nîmes, que no podíamos llegar a Barcelona porque J no era capaz de conducir... que para llegar, tendríamos que salir a las cuatro de la mañana, pero no quería despertarle al pobre... en fin, que la criaturilla se lo creyó todo, porque una es buena actriz, y porque lo que no nos pase a nosotros...
Luego pensamos que mejor no comíamos mejillones en ninguna parte... just in case.
El caso es que después de una noche loca en el Maremagnum, que no está mal, pero estaba lleno a reventar de italianos, dormimos poquismo y nos fuimos a buscar a C y C al aeropuerto maldito del Prat, dándoles una sorpresa! C nos confesó que se lo había contado a todo el mundo...
Decidimos que el mejor sitio para dormir el sábado por la mañana era la playa, y lo intentamos fehacientemente, pero empezó a llover. Al meno, los niños se pegaron una siestecilla y nosotras un paseo (hasta la sombrilla azul, que fue más emoción de lo que pudimos soportar...)
Playa: 2 Lilith: 0
Así que nos fuimos a dormir a casa un rato, y luego salimos a hacer la ruta turística por la ciudad, y vimos las Ramblas, el Puerto, la Plaza de Cataluña y no conseguimos encontrar ningún sitio decente para tomar unas tapas... ni investigando en el Borne, siguiendo consejos de naturales y habitantes de la ciudad. De hecho, dedujimos que son tapinas, lo que ponen allí! A las pruebas me remito.
La noche la acabamos subiendo a Montjuic a ver el espectáculo de luces, que ya se había terminado cuando llegamos (bueno, mis amigüitos lo vieron a la noche siguiente, espero alguna foto) y tomando una copichuela en el Pueblo Español, donde nos maltrató un camarero. No fue el primero en maltratarnos, pero nos sentó fatal!
Después, el domingo por la mañana, nos subimos al Parque Güell, precioso.
Nos pegamos una caminata de aquí te espero, porque además al entrar entramos por donde no era, y nos pegamos la vuelta al parque entero... entre montones de turistas y casi todo en cuesta... pero qué vistas... Nos costó encontrar el famoso dragón (uno de los varios que he visto estas vacaciones!), pero lo encontramos. Ahora, que casi no salgo viva, porque resulta, que hay estratégicamente colocadas unas piedras (técnicamente conocidos en la jerga como pedrolos) que, si tú vas mirando cómo hace la gente fotos a la terraza sobre la columnata, pues no las ves. Y claro, te las comes, con el consiguiente morrazo al otro lado de la piedra en cuestión. Sólo recuerdo que vi la piedra cuando mis pies ya la habían notado, y era demasiado tarde, el suelo se acercaba vertiginosamente hacia mí. La que más sufrió fue la pobre cámara, que estuvo un rato sin atinar a hacer fotos (el resultado lo podeis ver en el album)... bueno, y mi dignidad, porque la caída no tuvo ninguna elegancia... Creo que J, cuando constató que no me había abierto la cabeza y empezó a partirse, incluso hizo alguna foto! Crueldad suprema.
En fin. Después de quedar bien en el Parque Güell (menos mal que fue cuando nos íbamos) y salir de allí con un codo lesionado, tras quedar atrapados en la Diagonal (haciendo glorietas que no existen!) nos fuimos a comer tranquilamente (al VIPS! Que sabemos cómo son las raciones!) y acabamos la comida arriesgándonos a quedar de nuevo atrapados en la Diagonal yendo a ver la Sagrada Familia, porque no puede uno pasar por Barcelona y no ir a ver la Sagrada Familia... la verdad, no es que me guste especialmente, pero es característica. Luegos nos fuimos a casa, a echar un poco la siesta y a recoger mi maleta.
Barcelona, la verdad, no me gustó tanto como me había gustado la primera vez... sobre todo, porque veníamos gratamente sorprendidos del sur de Francia... Lo que sí me gustó que nos reuniéramos e hiciéramos turismo moderado, aunque no fuera el finde loco que nos habíamos propuesto al planear el viaje. Aunque a última hora, el cansancio acumulado se impuso. Una semana sin parar, intensa y divertida...
A las siete estábamos en el aeropuerto, y mi vuelo parecía salir sin retraso ni nada de eso (aunque un azafato bastante torpe tardó un montón en hacer la facturación a los que iban delante!), aunque no las tenía yo todas conmigo. Sin embargo, sí, salió puntual, llegamos sin retraso ninguno y no me perdieron la maleta. Bien está lo que bien acaba... dicen.

Sigo esperando que Iberia o Aena me digan algo de mi reclamación!

lunes, 28 de agosto de 2006

B&B

Sólo dos notas de esta semana, que planeo intensa... ayer, enfrentándome a una tarde de domingo de las de antes, las previas al descubrimiento del teatro, y sin nada que estudiar (!!), decidí irme al Museo di Roma in Trastevere a ver la colección permanente de acuarelas muy interesantes, en las que se ve Roma antes de la reforma de 1870 y con las riberas bajas (ni pensar lo que hacían los mosquitos entonces... ni cómo era mi barrio! Prati del Castello...) y dos exposiciones temporales de fotografía: Donne in Trastevere, con fotos de los verdaderas romanas der core di Roma, y Born Somewhere, colección de Francesco Zizola en la que se demuestra la vida de niños por todo el mundo, desde las reinitas de la fama de los EEUU (todavía me acuerdo de aquella que apareció en su sótano, por Dios) a los niños de Sudán, que lleva en guerra no sé sabe cuanto. Muy buenas, sobre todo la segunda exposición. Aunque son fotos que me gustaría no haber visto.
Y esta noche, a continuar aprovechando l'estate romana, me voy a ver La bestia nel cuore. A ver qué me encuentro.

viernes, 25 de agosto de 2006

Vacaciones capítulo IV: Vent violent, soyez prudents

Nîmes, la ciudad más romana de Francia... creo que me han dicho que en más de una guía francesa de Roma, se explica que el Colosseo es una copia en grande de las Arenas de Nîmes... pero también es verdad que me lo ha contado un belga...
La curiosidad del viaje es que la denominación Denim de los vaqueros, viene precisamente de que el tejido se fabricaba aquí! /De nim/ es la pronunciación de De Nîmes...
El caso es que llegamos al albergue, que a pesar de estar fuera de la ciudad fue el alojamiento que menos nos costó encontrar de todos, y cogimos la habitación (como matrimonio, que nos tomó el tío por los señores L! Casi nos da un ataque de risa allí delante! El resultado es que ahora tengo en mi cartera un entrañable carnet de alberguista a nombre de J).
He de reconocer que al principio, el encargado (rápidamente rebautizado como "el pelos"), fue muy amable, y nos habló muy despacito para que nos enteráramos de todo (nunca sabremos si nos enteramos del todo o no...). Como compartíamos el baño con la habitación de al lado, nos explicó que estaba ocupada, aunque nos dimos cuenta más tarde.
Eran una pareja de americanos, pero debían venir de algún lugar donde las puertas no existen, porque lo primero que hicieron fue pelearse con la puerta de entrada, y lo segundo, pelearse con la del baño... y dspués, seguir peleándose con la de la terraza! Además, debían de tenernos miedo, porque cerraban con llave la de la habitación cada vez que entramos en el baño... Eso que J y yo, tan educaditos como somos, les saludamos en inglés (con acento, claro, pero en inglés).
Nîmes iba a ser centro de diversas excursiones, quedándonos como nos quedábamos tres noches. El primero de los días, nos dedicamos a ver la ciudad, que nos pareció extrañamente vacía... no sabemos si los nimborroides estaban encerrados en casa por el calor (que no era tanto) o de vacaciones... probablemente, nunca lo sabremos. En cualquier caso, estaba desierto todo. Luego, nos fuimos al albergue a pasar una noche dantesca incluidos sustos a las cuatro de la mañana... menos mal que al final se quedó en la simple falta de luz... proque yo me desperté pensando que nos había seguido la loca desde Carcassonne. Jejeje.
Al día siguiente, fuimos a Avignon. Yo tenía curiosidad en comprobar cómo era la ciudad que se había atrevido a hacerle la competencia a Roma en cuestión de centro espiritual del mundo... pero vamos, no hay punto de comparación (por no hablar de que Roma tiene un chakra y Avignon no). El caso es que la ciudad es bonita, pero el Palacio de los Papas no es especialmente interesante, y en general está montado todo como una trampa para turistas... el Puente no está mal, al menos desde el punto de vista fotográfico. Mucho más interesante fue la parada en el Pont du Gard, donde nos arrepentimos de no haber parado por la mañana, porque merece la pena ir a hacer un picnic y chapotear en el Gard. ¡Muy bien conservado y realmente espectacular! Yo no me esperaba que fuera tan grande! Además, han hecho una remodelación de la zona y han quitado la carretera nacional que pasaba al lado (que ya me la imagino yo, la carretera) y han hecho una estupenda zona verde.
Y el tercer día, pensamos que nos tocaba un poquito de playa... después de haber preguntado indicaciones para las mejores playas (y habernos enterado de donde nos decían!), nos fuimos a Le Grau du Roi, donde nos costó una eternidad llegar... para descubrir que el vent violent impedía cualquier tipo de reposo en la playita... no hubo baño posible, por miedo a volverse una croqueta enarenada. Nos volvimos a Nîmes en busca de una piscina, que resultó ser cubierta, y decidimos que no estaba escrito que nos remojáramos. Así que nos metimos en las Arenas... que de arenas, tienen más bien poco... ¡están asfaltadas! (Mítica, la frase de J cuando se percató de ello...) Al menos, por la noche, descubrimos a los nimborroides, que estaban todos en un mercado de artesanía! Dónde estarían la primera noche??
El viernes por la mañanita, hicimos las maletas, decididos a parar en Narbonne (bonita, mercadillo en el centro, que nos costó encontrarlo; el centro, no el mercadillo), y ya camino de la Península, uséase a cruzar los Pirineos ooootra vez. Pero esta vez, por la costa, acompañados del Vent violent, soyez prudent, y decididos a llegar a Barcelona a una hora prudente, para coger el apartamento.


A long, long time ago... I can still remember how that music used to make me smile. And I knew if I had my chance, that I could make those people dance and, maybe, they’d be happy for a while. But february made me shiver with every paper I’d deliver. Bad news on the doorstep; I couldn’t take one more step. I can’t remember if I cried when I read about his widowed bride, but something touched me deep inside the day the music died.

So bye-bye, miss american pie. Drove my chevy to the levee, but the levee was dry. And them good old boys were drinkin’ whiskey and rye singin’, "this’ll be the day that I die. "this’ll be the day that I die."

Did you write the book of love, and do you have faith in God above, if the Bible tells you so? Do you believe in rock ’n roll, Can music save your mortal soul, and can you teach me how to dance real slow? Well, I know that you’re in love with him `cause I saw you dancin’ in the gym. You both kicked off your shoes. Man, I dig those rhythm and blues. I was a lonely teenage broncin’ buck with a pink carnation and a pickup truck, but I knew I was out of luck The day the music died.

I started singin’, "bye-bye, miss american pie." Drove my chevy to the levee, but the levee was dry. Them good old boys were drinkin’ whiskey and rye And singin’, "this’ll be the day that I die. "this’ll be the day that I die."

Now for ten years we’ve been on our own and moss grows fat on a rollin’ stone, but that’s not how it used to be. When the jester sang for the king and queen, In a coat he borrowed from james dean And a voice that came from you and me, Oh, and while the king was looking down, The jester stole his thorny crown. The courtroom was adjourned; No verdict was returned. And while lennon read a book of marx, The quartet practiced in the park, And we sang dirges in the dark The day the music died.

We were singing, "bye-bye, miss american pie." Drove my chevy to the levee, But the levee was dry. Them good old boys were drinkin’ whiskey and rye And singin’, "this’ll be the day that I die. "this’ll be the day that I die."

Helter skelter in a summer swelter. The birds flew off with a fallout shelter, Eight miles high and falling fast. It landed foul on the grass. The players tried for a forward pass, With the jester on the sidelines in a cast. Now the half-time air was sweet perfume While the sergeants played a marching tune. We all got up to dance, Oh, but we never got the chance! `cause the players tried to take the field; The marching band refused to yield. Do you recall what was revealed The day the music died?

We started singing,
"bye-bye, miss american pie." Drove my chevy to the levee, But the levee was dry. Them good old boys were drinkin’ whiskey and rye And singin’, "this’ll be the day that I die. "this’ll be the day that I die."

Oh, and there we were all in one place, A generation lost in space With no time left to start again. So come on: jack be nimble, jack be quick! Jack flash sat on a candlestick Cause fire is the devil’s only friend. Oh, and as I watched him on the stage My hands were clenched in fists of rage. No angel born in hell Could break that satan’s spell. And as the flames climbed high into the night To light the sacrificial rite, I saw satan laughing with delight The day the music died

He was singing, "bye-bye, miss american pie." Drove my chevy to the levee, But the levee was dry. Them good old boys were drinkin’ whiskey and rye And singin’, "this’ll be the day that I die. "this’ll be the day that I die."

I met a girl who sang the blues And I asked her for some happy news, But she just smiled and turned away. I went down to the sacred store Where I’d heard the music years before, But the man there said the music wouldn’t play. And in the streets: the children screamed, The lovers cried, and the poets dreamed. But not a word was spoken; The church bells all were broken.
And the three men I admire most: The father, son, and the holy ghost, They caught the last train for the coast The day the music died.

And they were singing, "bye-bye, miss american pie." Drove my chevy to the levee, But the levee was dry. And them good old boys were drinkin’ whiskey and rye Singin’, "this’ll be the day that I die. "this’ll be the day that I die."

They were singing, "bye-bye, miss american pie." Drove my chevy to the levee, But the levee was dry. Them good old boys were drinkin’ whiskey and rye Singin’, "this’ll be the day that I die."

American Pie, Don McLean

jueves, 24 de agosto de 2006

Vacaciones capítulo III: Carcas sonne!

Personalmente, a parte de las vistas espectaculares de las montañas, Carcassonne ha sido lo que más me ha gustado de todo lo que hemos visitado. La Citè, aunque se ve que hay partes reconstruidas, es absolutamente encantadora, sin dejar de ser impresionante... Dejas el coche aparcado fuera, y de repente te teletransportas a la Edad Media, con las calles empinadas, dentro de las murallas enormes, con las torres en punta como las de un castillo de cuento. Casi casi, esperaba encontrar un dragón a la vuelta de la esquina... afortunadamente no nos lo encontramos, aunque sí muchos turistas (lo que yo no sabía es que al final, acabaría encontrando dragones este verano!). Lo que sí vimos, fue unos pedazo de caballos percherones (qué emoción, nunca había visto uno de cerca, que cosa más grande de bichos!) que llevaban el carro de los turistas, muy circunspectos ellos (los caballos, no los turistas). Cenamos en la Dame Carcas, por recomendación (solicitada en francés, a mayor abundamiento de nuestros egos, y entendiendo la respuesta!) de la del hotel.

El hotel es caso aparte, porque los Formula 1 también son una experiencia ultraterrena... no sé si prefiero dejarlo a vuestra imaginación... bueno, os doy un par de pistas: es como un avión, pero con habitaciones!! Claro, que era barato... Allí había de todo, desde moqueta por el suelo hasta niños mezclados con perros en las habitaciones. Aparte de estar en la planta baja y sospechar que seríamos los primeros en ser atacados por la presunta loca que se escapase del presunto manicomio (para más inri, sin haber entendido la noticia de la fuga por la radio, qué triste es la vida del turista), la experiencia estuvo razonablemente bien en cuanto a relación calidad precio. Y las duchas, eran como las de aquella residencia de París donde no había un solo estudiante, en Nanterre, pero en blanco, y más pequeñas.

Bueno, a lo que iba antes del inciso del hotel; la Dama esta es la que da nombre a la ciudad, porque en un asedio, en el que habían matado a su marido, que gobernaba la ciudad, se le ocurrió tirar el último cerdo lleno de trigo, para que los asediantes pensaran que dentro aún tenían comida, y se desanimaran y se fueran. Como funcionó, cuando los habitantes de la ciudad vieron que los asediantes se iban, empezaron a sonar las trompetas de casa de la dama en cuestión, y se empezó a elevar el grito de Carcas Sonne!! Lo curioso es que la historia del cerdo la he leído yo en otro asedio y con otro bicho... cuántas mentiras se cuentan, y qué divertidas son. Alguien siempre me decía que estas cosas son las que siempre se quedan (por cierto, majo, que no sabes el exitazo de la historia de los cipreses en Grecia! Pero no adelanto acontecimientos).

A lo que voy; la etapa turísticamente más interesante, a nivel de cosas que ver, gastronómicamente hablando (que yo no sé si aquella noche tenía más miedo de la loca, o de no poder hacer la digestión de la cena!) y en global. Después de pasar la noche en el hotelito este, esperando que viniera alguna loca asesina o los super grillos (que son cigarras, al día siguiente nos enteramos! Pero cigarras de las que se ponen a discutir con las hormigas sobre qué hay que hacer en la vida... Jamás me cayó bien la hormiga de esa historia, qué pedorra y que ruin. Se ve que soy una cigarra!) nos comieran, nos fuimos al centro a montar en barquito por el Canal du Midi, donde vimos funcionar las exclusas. Curioso y entretenido, aunque la visita se nos hizo un poquillo larga, máxime porque como llegamos los últimos a sentarnos al barco, pues nos tocó separados, y no pudimos despellejar a los demás turistas... pero estuvo bien. Es una lástima que el Canal ya no se use más que para recreo, aunque claro, debía ser lentísimo. Y otra curiosidad para la crónica, el tipo que empezó a construirlo (no me pregunteis el nombre... Bueno, mejor dicho, no espereis una respuesta si me preguntais por él), ni era ingeniero ni nada, era un visionario que se fundió en la empresa su dinero y el de su mujer, para luego morirse antes de verlo terminado. Moraleja, no tengas ideas tan grandes que al final se queden sólo para que disfruten los turistas...
El caso es que cuando salimos de Carcassonne, dirección Narbonne y destino final Nîmes, ya para tres días, y esperando que el albergue diera un poco más de confianza a primera vista, porque íbamos a dormir más días, se empezó a levantarse el viento fuerte que nos acompañaría hasta el final del viaje (vent violent, soyez prudents!).

Vacaciones capítulo II: La cena de Andorra

Antes de que J se cruzara o cruzase los Pirineos la segunda vez, cometimos la imprudencia de pararnos a medio camino en Foix (ciudad curiosa con nombre de pronunciación aún incierta para nosotros), donde tardamos tres horas en comer (y no por voluntad propia) y vimos dos cosas que nos marcaron:

  • un castillo cátaro (probablemente el único que vimos de verdad, porque tengo un montón de fotos a piedras!"Mira, eso SEGURO que es un castillo cátaro!") y
  • un camarero que abría una botella cogiéndola entre las piernas (que debe ser costumbre de la zona, porque lo hacían todos!).

Después de la experiencia paranormal de Foix, que al final no nos permitió entrar en el castillo si queríamos llegar a una hora razonable a nuestro siguiente destino, nos fuimos a Andorra, a disfrutar de nuestra estupenda oferta en las termas de Caldea y en el hotel de tres estrellas (el mejor del viaje).

El viaje por carretera, estupendo, o todo lo estupendo que puede ser con esas carreteras, mejor dicho; rezando para que no se nos pusiera delante ningún camión, y tarareando las canciones (y cantando las de Amaral a voz en grito), haciendo fotos a tutiplen para q J, que iba concentrado, pudiese verlo después. Y pronunciando en voz alta todos los nombres franceses de la carretera, pensando que en francés suena bien todo! (¿Dónde vives? En Le Boulu. Qué boniiiiitoooo)
Al final llegamos al túnel de entrada en Andorra (Después de constatar que los Pirineos son casi completamente españoles, y yo que pensaba que eran mitad y mitad!), donde pagamos agradecidos (no, agradecidísimos!) el peaje para deshacernos de una caravana que iba delante de nosotros y de catorce o dieciséis kilómetros de curvas de 180º, y entramos en el país de los pueblos en hilera.

Tras cruzar casi todo el país y preguntarle a unos frances flautiperros más perdidos que nosotros, logramos encontrar Escaldes (no será tan complicado, si están todos en hilera, no? Pues sí que es complicado, listillos) y las termas. El hotel no fue tan fácil, pero al final, lo logramos... y nos había tocado la habitación enfrente del ascensor! Yuhu! Menos mal que era solo para una noche, porque si no...

Nos fuimos casi casi corriendo a las termas, y descubrimos que nuestro pase de tres horas se había quedado en dos, porque el domingo cierran a las once, pero bueno. En realidad, a pesar de que no estuvimos todo el tiempo en remojo, nos habría venido muy bien la tercera hora, pero bastante habían hecho con cambiarnos la reserva, que cuando la hicimos, era impepinable la fecha y la hora.

Las termas, una pasada, la piscina de fuera, los jacuzzi y las vistas desde el valle (aunque con los panoramas llenos de grúas, lo que han construido y están contruyendo en Andorra!!). Dentro hacen juegos de sonido y luces que debe estar muy bien; y vimos cosas de otros mundos, como las camas de ingravides. Después alguien me contó que son recipientes llenos de agua muy salada donde flotas aunque no quieras (tipo Obélix en el Mar Muerto!) y te proyectan luces y cosas pichicodélicas en el techo... (sale en un capítulo de los Simpson, ya que vamos a eso). Debe estar bien, la verdad, pero yo me conformo con chapotear en el agua a 36 grados y tratar de nadar contracorriente en la piscina circular.

Después del prolongado remojón, nos fuimos al hotel, nos duchamos y nos pusimos guapos (más), y salimos dispuestos a cenar algo, con ganas de quemar no la ciudad, sino el país (que es casi lo mismo... ). La mejor cena de mi vida. Qué cena la de Andorra... qué cena para el recuerdo!!! Después de estar como hora y media buscando, rebajando cada vez más el nivel requerido al sitio, cuando ya nos hubiéramos conformado con un sitio de mala muerte, como no logramos encontrar nada, acabamos comiéndonos una bolsa de Fritos (petróleo puro) y unas galletas saladas... al final encontramos un bar donde nos sirvieron un par de copas, para acto seguido informarnos de que toda la marcha, estaba concentrada en un pueblo en fiestas, al cual había que llegar por carreteras de montaña (es lo que tienen las montañas, normalmente, todas las carreteras son de montaña). Con desencanto, pero consolándonos pensandoq ue al fin y al cabo era domingo night, nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente, nos bajamos dispuestos a disfrutar del buffet del desayuno 8con croquetas!), que resultó ser conflictivo, porque la gente se cuela en cualquier sitio. Debían tener mucha hambre. El caso, es que para evitar la rebelión en la granja, acabaron poniendo más mesas y logramos desayunar en un tiempo razonable. Después, visto que estábamos en un lugar organizado alrededor de las tiendas, nos dimos el correspondiente paseo, y consumimos un poco (moderadamente). Miles de cedeses y deuvedeses sin cánon (que le den a la SGAE!) y un estupendo MP3 para ponerle banda sonora a mi vida, porque, seamos sinceros, aunque tarareo mucho, me invento la letra de las canciones, y canto bastante mal.. (espero que con el MP3 la cosa se solucione y la gente solo me mire porque voy gesticulando por la calle, no porque atraigo las tormentas).

Para no repetir la experiencia del día anterior y parar en algún lugar indeterminado, comimos en Andorra y nos pusimos en marcha. Al principio, bien, salir del curioso país nos pareció más corto que entrar (me figuro que porque las cuestas, bajando, parecen menos cuestas), pero después, nos metimos en una carretera nacional no importante (eso ponía en el mapa) y entonces SI que se empezó a hacer larrrrrrrrrrrgo.

Tres horas para ciento ochenta kilómetros!!! Y una tensión todo el tiempo... El camino, espectacular, pero qué miedo, las curvas de 180º sin señalizar (para qué?) a veces, a cuarenta por la carretera... J tenso en el volante, y yo haciendo fotos de nuevo... de desfiladeros, de montañas imposibles... joder con las estribaciones de los Pirineos.... unas montañas que le hacen a uno sentirse pequeñito. Y yo me pregunto, en qué cabeza cabía venirse con un ejército desde nosédonde a pasarlas? Pero es que hay que tener fijación con el mal ajeno para hacer eso, leñe.

Después de un camino que se hizo eterno, llegamos a nuestra siguiente etapa, que resultaría ser la más bonita del viaje.

Noticias de agosto

La única temporada del año en la que leo a gusto los periódicos (y como decía en una conversación msn la otra tarde, no me gusta ni la mitad que el año pasado), es el verano, en particular, en agosto. Claro está que atrocidades y gilipolleces congénitas nunca faltan; muertos por doquier, por causas estúpidas, incidentes que a las víctimas ni les van ni les vienen, asesinatos en masa y singulares, violaciones del derecho internacional (que para qué se inventó, sino para saltárselo continuamente, igual que los propósitos de Año Nuevo), y demás alegrías para el corazón, que le hacen a uno sentirse estupendamente con el género humano.
Pero al lado de los habituales titulares, y probablemente debido a que la mayor parte de los políticos está de vacaciones (y así se podían quedar, porque para lo que hacen...), aparecen titulares curiosos que probablemente en otra época del año no habrían sido tan importantes. Así se entera uno de cosas, como por ejemplo:

Dios mío, estas cosas sólo pasan en agosto... Y yo me digo, por qué no hacer que pasen todo el año? Más me gustaría a mi trabajar en un periódico de esos de "mujer embarazada por un extraterrestre da a luz niño con dos cabezas que habla indostaní"... al fin y al cabo, es como los reyes magos, no? Y total, los periódicos serios también nos mienten...

Y la noticia triste del día es que ha muerto Joe Rosenthal, el fotógrafo célebre de los soldados plantando la bandera. Ahí la teneis; una de las que me habría gustado hacer.

miércoles, 23 de agosto de 2006

Vacaciones capítulo I: Imposible resumir...

No escribí antes los post de las vacaciones porque no fui capaz de ponerles un título que resumiera todo lo que yo quería decir... (gran capacidad de escribir, si no tengo un título no me pongo).
Aparte de que como lo que yo quería decir era tanto, seamos sinceros, no iba a caber en un solo post... Así que he decidido dos cosas, dividirlo en capítulos, y titular el primero con una gran verdad; es imposible resumir (y también transmitir) en este espacio cómo han sido estas vacaciones. Porque es como aquel anuncio de Andalucía que me gustaba tanto, uno empieza y no acaba nuuuuuunca...
Pero una cosa puedo decir: Ay, que de cuánto necesitaba yo estas vacaciones, podió.
Empecemos por el principio... Francia con J. Soy consciente de que no seré nunca capaz de escribir con tanta gracia como nos hacen las tonterías que nos ponemos a decir J et moi, que además de los contenidos normales de un viaje, ha sido lo que ha llenado el tiempo. Pero lo importante, es que cuando me acuerdo de ellas, me sigo partiendo de risa... entiendo que a veces seamos insoportables con nuestros insiders, pero precisamente lo que más me gusta de nuestra relación es que nos entendemos especialmente bien. Y eso, en estos tiempos de superficialidad y chorradas, me parece una cosa maravillosa. (Ay, que declaración de amor y cariño que te acabo de hacer, J, espero que la leas!!)
Al turrón.
Dice el refranero popular que bien está lo que bien acaba (otra de esas grandes mentiras ), pero la aventura empezó realmente mal, como algunos sabeis.

El viernes por la noche nos fuimos a una fiesta pareo en la playa, propuesta por cierto elementillo de la FAO, que tira la piedra y esconde la mano porque luego no quiere que publique las fotos (que están en proceso de selección, by the way). La fiesta fue espectacular... estoy convencida además de que el hecho de pasarnos toda la noche bailando en la arena, mejoró mucho nuestro tono muscular en las piernas. Joé, lo que cansa. Después de varios chapuzones (yo, con mi proverbial miedo al mar, me mantuve al margen de las actividades acuáticas, que no de las líquidas), y de bailar varias versiones de las mismas canciones (poco afortunado el hecho de que los djs de vez en cuando preguntaran ¿rock o latino??), nos fuimos retirando, y la pochola de mi amiga Pao, me llevó al aeropuerto, donde me dejó, ojerosa y cansada a las cinco y media de la mañana. El tiempo justo de ir al baño a encontrarme la cara y quitarme las lentillas antes de ponerme a hacer cola para facturar... ahí empezó el drama. Se empezaba a rumorear que el vuelo estaba en la improbable situación de "suspendido" (como si los aviones no se suspendieran todos en el aire en algún momento), hasta que a la hora que tenía que salir alguien dijo "cancelado". No me lo podía creer, me estaba pasando a mí!!! Como las imágenes de las noticias (de toooodos los veranos), con las colas de gente en los aeropuertos, desesperados sin poder irse, pensando qué iba a pasar con las reservas y con el pobre J, que me esperaba en Lérida, la criaturilla.
Doce horas, doce, hasta que logré que me cambiaran el billete de Barcelona (después de oír que de Roma no salía más que un ferry que llegaba el domingo, o un avión el día 3!)... doce horas de ir de un lado a otro con la maleta a rastras, de incredulidad y de malas pulgas... y las mismas horas de J dando vueltas buscando cybercafés y piscinas y acabando en la cárcel (si, si, en la trena!)... Al final, cambiamos las reservas de orden (más majos, en Caldea...), y volé a Toulouse vía París con Air France, mientras J se cruzaba los Pirineos para ir a buscarme, haciéndose una jartá de kilómetros por la carretera del Valle de Arán. Y yo con las indicaciones de cómo llegar a los hoteles en el bolsa! ¡Qué angustia de viaje! ¡Y encima la tipa del avión de París a Toulouse no me dejaba subir al avión! No sé si es que tengo cara de terrorista o algo... y venga a explicarme las cosas en francés y yo que solo le entendía "billete", y pensaba: que si, que lo tengo, miiiiraa!... en fins. Llegué la cuarta a la cola de embarque, y me dejó subir la última.
Y mientras, a 605 kilómetros, J se perdía buscando el hotel con vistas al Canal du Midi y se entendía en esperanto con el del hotel.
Después de cinco horas en aviones diversos, logré llegar a Toulouse, y mientras el comandante nos decía que teníamos que esperar a que llegara el followme para llevarnos a la terminal (que igual es que no la distinguían, con lo grande que es el aeropuerto de Toulouse), yo pensaba que hasta que no le diera un abrazo a J, no me lo creería, que había llegado a alguna parte. Y así fue, cuando logré salir y nos encontramos, volvió un poquito de realidad al asunto. Después, pasaríamos miedo por mi maleta eventualmente perdida en el aeropuerto Charles de Gaulle (qué grande, que nuevo) y nos contaríamos con detalle lo que no nos habíamos llorado por teléfono, pero hasta que no le ví en el aeropuerto, sonriendo y haciendo gestos, no empezó de verdad el viaje.
Primera etapa: Toulouse
La primera noche, después de 40 horas sin dormir más que a ratos (cada vez que en un avión, abría el libro de Ohran Pamuk que llevaba, que me está gustando mucho, por otro lado, o sentada encima de una maleta esperando a que me dijeran si el vuelo estaba o no estaba cancelado), nos fuimos a tomar algo (que resultó ser una hamburguesa del Quick y una cervecita en un bar), pero me estaba quedando dormida, así que no conocimos Toulouse la nuit propiamente dicho... y eso que J había visto que hay un bar de salsa, que lo pone en la guía.
A la mañana siguiente, sintiéndonos ya mucho más personas, nos fuimos a conocer el centro de la ciudad, muy mono ello, aunque con una circulación un poco rara. Personalmente me gustaron mucho la basílica de Saint Sernin, y la iglesia de los Jacobinos, con Santo Tomás de Aquino enterrado en ella, pero lo más gracioso fue la catedral de Saint Etienne, la iglesia sin pies ni cabeza! (sin pies ni cola según mi guía italiana!). La verdad es que es un poco rara, como a parches... interesante... sobre todo, entrañable la risa que nos pasamos... si, tengo que poner fotos, soy consciente... por que si no veis la foto, no lo vais a entender.
El caso es que Toulouse nos pareció un poco vacía, pero no nos preocupó, porque ya era domingo...
Antes de comer, sentados en la terraza de un bar donde nos habíamos entendido con las camareras (qué ilu!), decidimos salir para Andorra sobre las dos, y parar a comer en un pueblo que parecía importante (y que acaso lo era) Foix.

Grito

Cuando todas mis fibras gritan por tí, me puede el silencio.
Cuando el vacío de la noche me invade, tu voz resuena en mi mente, con ecos que se repiten hasta el infinito... la inflexión de tus silencios, los gestos que imagino que haces.
Cuando estás no lejos, sino en otra vida, en otro lugar...
cuando no eres sino una imagen reflajada en un espejo que se rompió hace una eternidad...
entonces, el dolor me ahoga, no puedo respirar, porque sé que es tarde, que es mentira, que las puertas se están cerrando una a una lenta e inexorablemente.
Cuando no estás, me siento morir, pero no muero nunca.

martes, 22 de agosto de 2006

Ichi liebe dich, Ελλάδα.

He vuelto, definitivamente, de las vacaciones... había planeado todo tanto (bueno, unas más que otras), que pensaba que durarían eternamente!! Pero no, la vuelta al cole se ha producido. Aunque no es tan mala como yo había pensado que sería... estoy superrelajada y, no os lo vais a creer... morena!!!!!!!! ¡¡¡He descubierto el truco, había que ir a Grecia!!!! Cómo me gusta ese país, cada vez más!
He decidido que los post de las vacaciones sean una serie, así perfilo las anécdotas y no os aburrís leyendo!!! Pero dadme tiempo para escribir, porque resulta que tengo trabajo en la ofi!!! (las novedades se agradecen!!!)
Y dejo la mejor novedad de todas para el final.... ¡VIENE UN SOBRINO EN CAMINO!
Estoy emocionada con la noticia, en sí, y porque les dábamos un par de años más (bueno, por lo menos yo). Ay, qué ganitas. Y qué alegría tan tremenda.

viernes, 11 de agosto de 2006

Mi vida en una maleta...

Qué desesperación... tres climas distintos en una semana y no puedo meter las cosas en la maleta (eso, pensando que me la dejen llevar, porque igual me dejan sólo subir en el bus con el bañador en la bolsa de plástico).
Claro, eso, porque a mi hermano le quiero endosar la famosa maleta mediana roja con vida propia... odio la logística.
Uno dice; si no quiero tener tantos problemas con las mudanzas internacionales, para qué demonios me voy a vivir fuera, teniendo como tengo esta manía compulsiva de acumular cosas?? Pues no sé, es como cuando subes a la montaña rusa y mientras subes, te preguntas... ¿qué **** hago yo aquí arriba? Pues lo mismo. Por qué tengo yo que preocuparme de mover todos mis trastos de un lugar a otro?
En el fondo, lo verdaderamente desagradable es comprobar, que a fin de cuentas, cuando una ya se ha quedado sola con sus pensamientos, sus cosas, toda la anchura de su vida, cabe en seis cajas de cartón...
Pero, a preguntas necias, ojos que no ven y perro poco mordedor, y yo sigo intentando averiguar las temperaturas de mis próximos destinos, y veremos si llueve o no, porque el paraguas si que no cabe (y eso SI que no me dejan subirlo a un avión).
El otro post en preparación, que ya he recibido varias preguntas... las seiscientas fotos, en selección... ya sabeis que yo soy todo menos buena resumidora...

jueves, 10 de agosto de 2006

Roma si svuota

Volvía yo de las vacaciones (post en gestión, debido a dificultades técnicas), pensando que Roma se habría vaciado un poquito, como le pasa a Madrid, y no, lo que me he encontrado es una ciudad fantasma, salvo por los turistas. Que, seamos sinceros, no abultan tanto, siendo como son más de la mitad, japos.
Sólo faltan las plantitas esas de las películas del oeste (que nadie sabe como se llaman, porque todo el mundo las llama así...) dando vueltas por las plazas llenas de bares cerrados, en los que alegres carteles, dicen: CHIUSURA ESTIVALE, RITORNIAMO IL 4/09!!! BUONE VACANZE!
Si no fuera porque en breve me vuelvo a ir, me dedicaría a sacar fotos por todas partes, con la mitad de personal o vacías!
Incluso la oficina está desierta, esta semana venimos nada más cuatro, y el ambiente de trabajo es, cuando menos, relajado... y la semana que viene, será aún más relajado si cabe, con el ferragosto de por medio... pues anda que no hay gente despidiéndose hasta no se sabe cuándo!
Da una sensación ver los coches bien aparcados delante de la ofi...
Por lo demás, el tiempo ha cambiado un montón... las temperaturas aquellas de 35º con una humedad del 80% que no te deja respirar han pasado al recuerdo, y estamos sumidos en unos agradables 22º que te piden llevar una rebequita por las mañanas... de aquí a quince días se empezará a respirar de nuevo el airecillo impertinente del otoño, que los escaparates de las tiendas anuncian ya (este año se llevarán los abrigos de punto con dibujo). También se ve como las pocas tiendas que quedan abiertas, empiezan a preparar la vuelta al cole...
Pero todo eso, será dentro de dos semanas. Ahora, solo queda salir a la calle, y disfrutar del sol y de las cada vez menos laaaargas tardes de verano, observando como la ciudad eterna, sigue siendo atemporal aún cuando sus habitantes la abandonan.

Entre realidad y mentira

Los recuerdos que tengo de tí se mezclan con la realidad que me rodea... y no llego a distinguir. Es como si te hubiera imaginado, no fueras real... acaso no lo eres.
La realidad tangible que veo a mi alrededor es más brillante, aunque no más atrayente, que la neblina que te envuelve; su ruido apaga el de tu voz, su presencia me hace, a veces, olvidar la tuya.
Pero no puedo hacer desaparecer tu presencia.
Dominas mis noches insomnes, mis largas tardes de inactividad, mis pensamientos perdidos... Dominas el vacío que dejaste en mi... el eco de mis silencios, las miradas perdidas, las palabras huecas, los gestos mecánicos...
Dominas mis sueños profundos, mi inconsciente, mis miedos...
Dominas...
Te estoy alejando de mi, aunque me cueste el alma.