jueves, 29 de junio de 2006

San Pedro y San Pablo

Es curioso, nosotros que tenemos un solo dios (en el que unos creen y otros no, pero que culturalmente está ahí), luego, para suplir las carencias del monoteísmo (que se hace un poco aburrido, a veces), pues tenemos todo un elenco de santos que no caben en el calendario, cada uno con una historia más sorprendente, y con unas tareas que más concretas no se puede. Por ejemplo, San Antonio es encargado de encontrar cosas perdidas (y no hablemos de las perversiones que le hacen con los pañuelos al pobre santo, que me duele pensarlas), que anda no que no debe trabajar... los hay peores, no obstante... y por si acaso ninguno hace exactamente la especialidad que necesitamos, está Santa Rita, que es la patrona de los imposibles (y la encargada de que no nos quiten las cosas que nos dieron, aunque esto no lo hace muy bien). Y luego, los colectivos que se arrogan santos (como en exclusiva)... todo el mundo sabe que San José era carpintero (y tenía mucha paciencia, el pobre), y por tanto, es patrono de los carpinteros, pero a que nadie sabe que la patrona de los agentes de la propiedad es Santa Teresa de Jesús (mírala, que avispada, esta tenía un piso alquilado!).
En fin, desde pequeña, he pensado que lo mejor de los santos es que son esas fiestas que, cuando son fiestas de verdad, te dan una alegría, o bien haciendo un puente, o bien una semana más cortita... como San Isidro, o estos que van de la mano, San Pedro y San Pablo. ¡¡¡Roma está hoy cerrada por vacaciones!!! Como hoy nuestro plan incluye comer en la FAO (porque en la ONU han decicido hacer un mix de fiestas internacionales, y hacen unas fiestas rarísimas), lo adecuado sería, probablemente pasar por aquí mi vecino Ratzi, a ver qué jolgorio se está montando (visto el jolgorio que se trajeron con los restos de Pedro y Pablo de y hacia las catacumbas, cuando la fundación de la Iglesia, yo creo que es más que justo que les hagan misas, porque va usted a saber si con tantas idas y venida, no les cambiaron los peronés a los santos...).
Así que aquí estoy, a las ocho de la mañana, con mi cafetito expresso, en mi casa donde el aire no se mueve y el bochorno es agobiante. Fuera parece que va a llover, pero no se decide... podía caer ahora una tormentita, aunque va a dar igual, porque con la humendad ambiental, si no fuera por el ruido de los coches, pensaría uno que está en la selva tropical... incluídos los mosquitos tigre, que afortunadamente, han dejado de picarme (como todos los años, me pican dos o tres y luego no me vuelven a picar). Creo que la mosquitera, aunque tiene mucho glamour, la voy a dejar para otros viajes...
Ay, esto de levantarse tan pronto cuando no tiene uno que trabajar es fatal... sobre todo, porque acabamos de cobrar, y me dan unas ganas tremendas de ponerme a comprar billetes por internet... (me he acordado al escribir viajes). Pero no, lo primero es lo primero, y tengo que acabar con el trabajo de la Corte.
Ya queda menos, ya queda menos... me encuentro igual que si estuviera en período de exámenes... no es para tanto, pero psicológicamente, he vuelto atrás en el tiempo, cuando los exámenes lo invadían todo y junio no era un mes hermoso de principios de verano, sino un mes de tortura pensando en las cervecitas que no te habías tomado y en las horas que aún debías estudiar... de hecho, ayer, en un arranque como los que me daban cuadno estaba de exámenes, me corté el pelo... por las próximas fotos juzgareis, a mi me gusta como me queda... menos mal que no me dió por comer conpulsivamente. El otro día en el fantástico cátering del seminario estupendo de Villa Mondragone, me dieron leche y así estamos, con el estómago vuelto del revés...
Anyway, a ver si consigo acabar el trabajito hoy, y puedo disfrutar como dios manda del fin de semana. Planes, ver Viterbo, a pesar del calor, y el domingo, concierto gratuito en la Piazza del Popolo de Subsonica y los Black Eyed Peas, a pesar del calor, también... bueno, ya veremos como va todo...

lunes, 26 de junio de 2006

Desde el desierto informativo...

... el silencio, la ausencia bloggera, la desaparición cibernética, llamadlo como querais, porque tengo la ligera impresión (no comprobable en estos momentos por falta de tiempo) que ya utilicé este título en un post de la UAP. In any case, como diría quien yo me sé, o anyway, como diría yo mismamente sin ir más lejos, he descubierto que soy bastante burra, porque mientras ue yo pensaba que el trabajo de la Corte Penal Internacional lo podía entregar hasta el 31 de julio, en realidad lo puedo entregar hasta el 1 de julio (yuhu, treinta días justitos de diferencia), así que esta semana tocan sesiones maratonianas de santa y justa indignación leyendo sobre impunidad de crímenes contra la humanidad (no le va a venir nada bien a mi estómago, esto), y noches larguísimas revisando notas a pie de página. Menos mal que había sido previsora....
Así que ahora me sumo en el silencio informativo por lo menos hasta el sábado, y no os cuento que estoy yendo a un seminario de economía en Villa Mondragone, que es como un escenario de libro de Agatha Christie, ni que el otro día me encantó Good night and good luck, de y con el tremedísimo George.
Contendré mis raptos literarios para hablar de la vergüenza que supone para la humanidad que haya genocidas sueltos por ahí.

sábado, 24 de junio de 2006

Esperando

Siempre esperando, desde el principio de los tiempos... ya no puedo recordar cuánto hace que espero aquí, sin moverme... a veces tengo la sensación de que te espero desde que el mundo es mundo, y a mi alrededor se han levantado civilizaciones y han caído, convertidas en polvo, una tras otra... a veces, tengo la sensación de que te espero desde hace sólo un instante, el tiempo que se tarda en parpadear... A veces, no sé que espero, otras veces, estoy tan segura de que vendrás, que reconozco tu silueta en la de todos los que pasan... A veces, estás en el silencio, en la lluvia, en los pasos ajenos, en las sombras... A veces, el mundo es un desierto gris, vacío de tus huellas... Pero sigo esperando, porque no tengo fuerzas para nada más... porque mi voluntad está ligada a ti, porque en aquel instante eterno, en el que el reloj dió las cuatro, en el que clavaste tus ojos en los míos, en el que el universo se detuvo a observar lo que sabíamos que nunca sucedería, en ese instante sublime, se cerró el destino... y desde entonces, te espero siempre, aunque la esperanza sea a veces grande y brillante, a veces pesada como un ancla, a veces terrible como una conciencia culpable.

miércoles, 21 de junio de 2006

La palestra

Después de muchos meses aquí, y de haber hecho mención en varias ocasiones, me doy cuenta de que realmente, no he escrito nada en particular acerca del gimnasio, o la palestra, como la llaman aquí (cariñosamente, aunque es un nombre profético).

Me apunté allá por noviembre, en previsión de esas magníficas tardes sin nada que hacer de las que iba a disfrutar con este horario funcionarial que tengo (y ahora aún más, con el de verano)... y porque después de haber empezado a dar saltitos en el de la uni, antes de que el máster apisonadora me cambiara la vida, la cosa me había gustado, contra toda suposición previa. La verdad es que después lo de las tardes, pasó a la historia, porque ya sabeis todos que soy hiperactiva y si no hago trescientas cosas a la vez, no soy feliz, pero bueno.

Después de unas cuantas inspecciones en los alrededores, decidimos apuntarnos al que nos parecía más normal... bueno, o menos extraño, porque tenemos desde el acojonogimnasio con luces azules y bar donde ponen sushi hasta otro donde el que nos atendió parecía directamente salido de una película de los años 80... o de y un vídeo de Jane Fonda...
Cumplida la fase de investigaciones, nos apuntamos al que tenía una mayor proporción de jóvenes, al menos en apariencia...

El caso es que la primera impresión la tuvo aquí, uno de mis compis de fatigas... cuando le pregunté, su respuesta fue sencilla y escueta:

-Está bien, huele a culo de mono.
- ¿Y tú cómo sabes a qué huelen los culos de los monos?
-Bueno, es una suposición, más o menos como el gimnasio...

Yo la verdad es que no me quedé tranquila, pero preferí no seguir indagando sobre el tema. Y luego, bueno, es lo que tienen los gimnasios bajo tierra. Pero es que era muchísimo más barato...
El caso es que para apuntarse al gimnasio, en este país, hay que sacarse un certificado médico... supongo que para dejar claro que si te pasa algo, ha sido culpa en exclusiva del gimnasio, que tendrá un ránking de muertos por agotamiento o algo. Mi examen, por otro lado, fue tan complicado como...

- ¿Tiene usted algún problema de corazón?
- Estoooo... no, que yo sepa.

- ¿Respira usted bien?

- Bueno, ahora que lo dice usted, la verdad es que respiro un poco mal, tengo el tabique un poco torcido... - Pero respira bien con los pulmones?
- Hmmm.... pues sí, creo. - Pues hala, ya está. Son veinte euros. Váyase usted a dar saltos.


Total, que me fui a apuntar, toda contenta, con mi certificado médico. Cogí el horario de las clases, y me fui a comprar un chandal, porque ni eso tenía... y una mochila, porque en algún sitio me tenía que llevar la toalla, claro... Después de recorrerme media Roma, buscando unas chanclas, pensé que ese día, mejor no iba al gimnasio...

Al día siguiente (o tres días más tarde, ahora mismo no lo recuerdo y además no importa cuán frecuentemente vas al gimnasio, sólo que estés apuntada!), fui a una clase con el inocente nombre de Stretching. Llegué y allí noté dos cosas: una, que la media de edad había descendido a setenta al entrar yo, y otra, que estaban todas corriendo en círculo (oh, Dios mío, como en el cole!!).

Donde fueres, haz lo que vieres, así que me puse a correr yo también, pero en la dirección equivocada, porque me metí en la clase, y lo que tenía que haber hecho era correr hasta casa... la clase resultó ser una serie de torturas una después de otra, cinco mil abdominales (más o menos, pudieron ser cinco mil trescientas doce), flexiones, sentadillas.... de todo... con el consiguiente sufrimiento de esta humilde servidora, que además no se enteraba de las instrucciones en italiano (de hecho, a estas alturas, estoy convencida de que en realidad hablan otro idioma distinto...). Yo ni me miraba en el espejo, porque me sentía como en el típico sketch en el que meten a un tío con tutú en medio de un montón de bailarinas... y encima, yo no llevaba tutú.

Lo peor, fue cuando, en uno de los ejercicios de estiramiento, había que tocar el suelo con la frente (cosa que, por supuesto, me pareció absurda, pero intenté. Probad, probad, y luego os mordeis un codo). Cuando me giré a mi izquierda, ví una señora de los ciento cuatro años (que podían ser igual noventa y nueve que ciento veintitrés) doblada como si fuese de goma, y que me sonreía mientras lo hacía... Si no hubiera estado tan cansada, me habría levantado y me habría ido...

Después de semejante experiencia, y ya en casa, decidí que la gimnasia no es para mí (bueno, en realidad lo había decidido hace mucho tiempo, pero de vez en cuando me lo recuerdo a mí misma), y pensé que sería mejor ir a las clases de aerobic, a dar saltos, que es lo que a mi me gusta, dar saltos incontroladamente.



Allí, descubría las "italianas de gimnasio". El primer día no las había visto, porque claro, cuando salí de clase, no veía. ¿Es posible que vayan maquilladas a un lugar donde saben que van a acabar cayéndonos a todas goterones de la frente? Van maquilladas. Van super fashion de la muerte. Al principio, me dedicaba a contar las que intentaban ligar con el monitor (que está bien, el muchacho), después fueron demasiadas... La segunda característica de las italianas es que son arrítmicas... la monitora de latino, de hecho, ha dejado de dar clase de latino, hemos pasado a algo mucho más light, creo que porque le salía muy caro el psiquiatra.

- A ver, chicas: dos pasos adelante con la pierna derecha, dos pasos adelante con la pierna izquierda...
- ¿Pero hay que cerrar las piernas?
- Si, claro, si no no son pasos, son zancadas...

- Vale. ¿Y giramos a la derecha?
- Que no, que son dos pasos, mira así...

La preguntona, tras tres intentos, lo deja por imposible, y baila al son de la música más o menos como le parece.
Yo mientras, al fondo de clase, caigo en coma... De vez en cuando, todavía voy a clase de latino, más por oír la música que otra cosa...

Al final, descubrí una clase en la que no bailan, pero en la que tampoco me siento como en el cole... el único problema es que, a pesar de que hacemos siempre lo mismo, cada día se llama de una manera, con lo cual nunca sé qué reponder cuando me preguntan...

- ¿Qué clase toca ahora? Jumbajazz, Aeromoffling, o Supermambobox?

- Ni idea, una de dar saltos...

Eso, y pilates, que me parecía de nenazas... ya ya. Menudo dolor de espalda que tengo de la clase de ayer.. Lo malo del gimnasio, es que una se apunta queriendo parecer la Schiffer, y acaba pareciendo el jorobado de Nôtre Dame... Y yo debo estar muy condicionada por la imagen que nos venden por la tele, porque la verdad es que después de las clases, cuando los dolores musculares y las agujetas me dejan, me siento sana...

domingo, 18 de junio de 2006

Lo que siempre le pasa a los demás...

De entre toooodas las otras cosas que siempre les pasan a los demás, hasta que le pasan a uno mismo, existe sólo una que se ha cumplido siempre, al menos en mi caso. Mientras que los demás se ponen morenos, he asumido con el paso de los años, que yo sólo aspiro a ponerme como una langosta cocida y luego volver a mi blanco fantasma habitual. Recordaré toda la vida aquel verano en el que me pasé ocho horas diarias al sol, trabajando en los buses turísticos micro en mano, y cuando llegué en septiembre, un compañero de la uni (qué majo) me dijo:
- ¿Dónde te has pasado el verano, debajo de una piedra?

Y a pesar de esto, que es tan fácilmente demostrable como hacerme una foto en verano y una en invierno y tratar de encontrar la diferencia, todavía hay personas de buena voluntad en el mundo que me dicen: anda, te ha pegado el sol (si, pero en el estómago, me ha dado un puñetazo!). Claro, que eso es como encontrarles parecido a dos hermanos que no se parecen en nada, para que luego te digan que uno es adoptado... A veces es taaaan claro que vemos lo que queremos ver...
En fin, lo bueno es que no soy una nomuerta, sino que tengo piel tipo I, useáse, que no me pongo morena, pero me quemo(viva el verano!). Ayer, a pesar de llevar protección total, me quemé los hombros. No uno, los dos! Pero cuando L'oreal me venda la super crema aftersun para pieles tipo I, lo valdré, es lo único que me consuela.
Tras dos cuidadosas aplicaciones de crema hidratante a paletazos, os cuento mi retiro espiritual:
Ayer estuve en Ostia Antica, en las excavaciones.

No se por qué las llaman excavaciones, allí no hay casi nada excavado, son más bien cosas que surgen del suelo y con las que uno se tropieza... si fueran excavaciones como las de Egipto, que empiezan a hurgar porque la tierra se ha tragado un burro... en fin, perdonemos a los italianos traduciendo "scavi" por "yacimiento" de Ostia.

Ostia en cifras:
  • Lagartijas asustadas: diez mil aproximadamente.
  • Aviones oídos aterrizar: un porrillón, de todas las compañías aéreas.
  • Turistas alemanes con guía a los que me he acoplado: por lo menos tres grupos distintos, para que no se notase demasiado (cómo me gusta saber idiomas!).
  • Niños ingleses a los que me habría apetecido estrangular: dos.
  • Ruinas vistas: bufff... Ostia era enoooooorme (nótese que la frase no lleva comas, a ver cómo la leeis).
En realidad, Ostia me ha recordado un montón a Pompeya, aunque se diferencian bastante (¿entonces por qué te ha recordado?). Primero, Ostia no fue sepultada por nada, sino que fue abandonada paulatinamente por sus habitantes, que fueron emigrando a otras ciudades, como Roma (entonces era una emigración, aunque hoy en día se tarde media hora escasa con el tren) o a otros puertos, que empezaron a crecer cuando el de Ostia resultaba demasiado pequeño para los barcos de carga de la época. Vale, pero aparte de eso, en realidad no dejan de ser dos ciudades romanas, y aunque se lleven bastante tiempo, las construcciones y la urbanización son practicamente las mismas...

Lo que más me llamó la atención de Ostia fueron dos cosas: la primera, es que aún estando en la orilla del mar, en realidad, era un puerto fluvial! Estaba en la desembocadura del Tevere, de ahí su nombre: ostium significa desembocadura (y no me pregunteis por más etimologías, porque a mí me sigue sonando a blasfemia a pesar de haberlo oído montones de veces). Y la segunda, que estaba a la orilla del mar, pero hoy en día, se encuentra seis kilómetros tierra adentro!! Quiero decir, que yo científicamente tenía idea de haber oído que el Mediterráneo, como otros mares interiores de este planeta, se está secando, pero nunca había visto la prueba física. Me acerqué a donde en pasado estaba la playa, en un alarde de valor, y ahora por allí lo que pasa es la Autovía del Mare, que lleva al aeropuerto de Fiumicino por la costa...

Estaba con lo de las diferencias con Pompeya... bueno, Pompeya es más bien de color negro; no sé si por construcción o por el incidente de las cenizas, pero allí casi no hay plantas entre las ruinas, y queda una asombrosa cantidad de restos de cosas, de decoraciones y de frescos (por no decir los huecos de la personas, qué yuyu). En cambio, en Ostia las ruinas están desgastadas, saqueadas porque casi todo el mármol que recubría los edificios públicos y los templos ha acabado en alguna de las novecientas iglesias de Roma (a pesar de ello, algunos restos quedan), casi no quedan estatuas y la verdad es que no me sentí con ánimos de entrar al museo, así que no sé como ni cuantos objetos quedarían...

Resulta raro pasear así, por lugares donde vivía la gente hace tanto tiempo. Seguramente tenían más o menos las mismas inquietudes que nosotros; siempre me han resultado poco creíbles las sentencias con las que hablan en las películas de romanos y eso. Debían ser gente normal, aunque con otras costumbres.... me lo preguntaba ayer específicamente por las piedras del suelo. Dudo mucho que con las piedras que plantaban en el suelo (vale, probablemente hace dos mil años eran todas más o menos iguales), llevasen las sandalinas que salen en las pelis... o bien tenían las plantas de los pies como los hobbits... y eso me parece menos probable.
Otra cosa que me encantó (y me soprendió, porque generalmente hacer lo contrario es una estrategia para fomentar la existencia de guías: de guías persona, entiéndase) es que, a diferencia de Villa Adriana, donde o vas con mapa o la has liado, en Ostia está todo muy bien indicado y además da explicaciones interesantes y prácticas. Cuando voy a algún sitio arqueológico, siempre acabo preguntándome quién escribe los textos informativos, (por llamarlos algo), porque se limitan a describir (muy científicamente, eso si, en una jerga incomprensible para el resto de los mortales) la construcción y/o decoración del sitio. Pero si eso ya lo estoy viendo, joé; dime qué demonios se hacía aquí, o algo! En fin. Esta vez sí que daban información añadida; por ejemplo; aquí había tiendas, aquí vivían los bomberos, pero no dormían aquí, y los fuegos se apagaban así o asao... cosas interesantes! Con lo que a mi me gusta aprender curiosidades!!!
Esto que veis en las foto de la derecha es un bar, cuya placa explicativa contaba que a los romanos les molaba ya el rollo fast food, y también las terracitas en los bares. Como está en la zona del mercado, cabe pensar que en este recinto, además de cocinarse pizzas de las antiguas, se cerrasen acuerdos comerciales importantes. En la foto de la izquierda, veis una forma de almacenaje de productos frescos en lo que debía ser una casa también cerca del mercado. En esas tinajas enterradas, cabe una persona, ¿os las imaginais llenas de aceitunas?
La última diferencia de Ostia con Pompeya es, sin duda debida al trágico final de la primera: cuadno estuvimos allí, lo más que vimos fue perros y algún gato. En Ostia, en cambio, está uno en pleno campo, lleno de pajaritos (y no tan pajaritos, cuando seais mayores, os contaré el susto que me dió nada menos que un cuervazo), de lagartijas, de plantas y flores...
Cinco horas de caminata, más tres cuartos de hora de ligero adormecimiento sentada encima de una de las piedras que tiempo ha formaban parte de la basílica del foro, me han servido para ver el yacimiento entero (y para quemarme los hombros). Incluso con momentos de inquietud (eso, por ver tantas películas de miedo, leñe!), porque aunque esté lleno de turistas, no van todos a todas partes, y la mayor parte del tiempo, te la pasas tú solito (hasta que algún grupo de alemanes sale sorpresivamente de algún rincón y te da un susto de muerte)... El rato en el que decidí que iba a llegar hasta la antigua playa (en el mapa la veis) creí que me había perdido por aquel recinto enorme, lleno de lagartijas y de escorpiones (no es broma, que me han dicho que haberlos haylos...), sobre todo porque estuve casi una hora sin ver a nadie... Os acordais del cuente ese en el que (según la versión) un campesino/monje se queda dormido al pie de un árbo y cuando se despierta, han pasado cien años? Pues igual... después de que se me acabasen definitivamente las pilas de la cámara, decidí que era hora de volver a la civilización. Sin pasar por la playa (¿para qué, si ya me había quemado?) como había sido mi plan original.

Y ahora, asuntos pendientes: contesto aquí los comentarios del post anterior, porque he de decir varias cosas al respecto... gracias por lo salaillos que sois, y porque me dais animitos. Como tenga que ponerme a cambiar el mundo yo sola, lo llevo claro. Yo lo intento, no obstante, eh? Es que no me dejan! Peeeeeero, me veis con buenos ojos; ya estoy suficientemente mimada. Os quiero una hartá...
Y sí, estoy bien, ¡no me pasa nada! Gracias por la preocupación, me encuentro perfectamente. Sobretodo ahora que he hecho mi retiro espiritual (incluida penitencia!)...
Note bene: A veces, no se conoce tan bien a la gente como uno cree... (sólo a veces, otras, uno descubre que no la conoce en absoluto).
Respecto a la legitimidad de mi huelga veo pues que no hay ningún problema, es la coherencia lo que se me pide... (bien escaso estos días). El lunes volveré a mi trabajo, a ver si diciendo muchas veces ohm, logro ignorar ciertos aspectos desagradables. Pero mi huelga no supuso ab so lu ta men te ninguna diferencia en el clima normal de la ofi.
¿Me he convertido ya en una malandrina yo también?
El problema es, sin duda, que con lo que sucede en mi puesto de trabajo, casi que no me importa... Incluso aunque me preocupe en mi fuero interno, y conserve la poca coherencia de que soy capaz, da lo mismo... Si, ya sé. Pero después de nueve meses, cansa, la situación. ¡Necesitaba un respiro!
Por cierto (siempre sin acritud y en aras de la elegancia)... no puede uno decir que blog es una injerencia del inglés (que es verdad), reclamar coherencia a alguien, y luego decir esas cosas en inglés (en tu pueblo???)...
Firmad los comentarios, en nombre del Cielo, que me vais a matar a disgustos....

Grandísimo el link que he encontrado esta tarde (siempre a raíz de la última línea de investigación que he abierto)... probad vosotros mismos a encontrar un argumento como los del gilipollas (si, es un taco, pero se lo merece) de Dan Brown (qué se podía esperar de alguien que se llama marrón!!). Aviso a navegantes, engancha. Me he tirado una hora leyendo argumentos a cual mejor... por ejemplo:

Círculos y Prisiones
de Dan Brown
Desde antiguo, muchas personas han elucubrado con la existencia de El Hatajo de los Defensores del Gañán, estimulando mucho a los historiadores. Como todo el mundo sabe, El Hatajo de los Defensores del Gañán es un temible lobby oculto. El secreto del porcentaje exacto de algodón que lleva la capa de Harry Potter ha sido guardado por este siniestro grupo durante casi mil años, aunque se puede descifrar en una obra poco conocida de Tintoretto. Un taxista bastante espabilado, Chloe O'Conner, que estaba intrigado desde niño con cuestiones misteriosas, ha dado con ello. Hay una violenta persecución en Nueva York, con una enorme preocupación por la paz del mundo, que está a punto de sucumbir ante nuestos propios ojos.

Además de estos, salen el Tropel de los Iluminati, una que descubre un secreto porque estaba buscando otra cosa en el google... para morirse de risa.

Otra cosita que os cuento para dar envidia: para compensarme de todos los sinsabores que me trae la tele con el mundial de las pelotas (encima, después de este finde seguro que ya no voy ganando la porra!), esta tarde me han puesto Rebeca en la tele!! Dentro de un estupendo programa de La 7 que se llama La valigia dei sogni... (uséase La maleta de los sueños). Aunque me guste muchísimo más el libro, es una peli que no me cansaré de ver... un maligno detalle que yo no sabía... sabeis qué significa Rebeca? lazo...

Y ahora, después de darme otras tres paletadas de cremitas varias (porque sólo me falta pelarme, ya es bastante que la gente te diga: "ay, te has quemado!" Anda, no me había dado cuenta, por eso me dolían los hombros al roce de la camiseta...), me pondré a la segunda parte de mi finde de recuperación del equilibrio intenno: mi web, que tiene telarañas cibernéticas... (y no de las del spider de google, creo).

viernes, 16 de junio de 2006

Moody times

Esta mañana he decidido, lo admito, una idea copiada directamente de una de las charlas de ayer, que me declaraba en huelga, y me he declarado. Después de una semana surrealista de trabajo, he cumplido mis servicios mínimos (eso si, servicios mínimos siempre, no como los de Cercanías, que me hicieron odiar las huelgas ajenas para siempre, incluso aunque llevasen razón!!) en lo que a estadísticas se refiere y me he dedicado a solucionar asuntos pendientes por internet. Cosas esenciales en la vida moderna tales como solucionar la estancia en Barcelona de cinco personas (no! 2-5-4, como una alineación de equipo del mundial), o al menos intentarlo fehacientemente, e investigar blogs ajenos (veánse links a la derecha, por cierto, gracias al Cronicas Disperso, porque me ha dicho mil veces que mirase uno de los blogs, pero como nunca le hago caso, no lo había hecho hasta la otra tarde... como los conciertos de Mojo Project, la verdad...), cosa que a medida que pasa el tiempo (bueno, en realidad, a medida que me dedico a ello, que pasando el tiempo lleva mucho...), me gusta más (si alguien despistado ha encontrado éste en las mismas circunstancias, olé!).
Hay que decir, que si bien no he sido muy productiva hoy, no me preocupa especialmente, porque preveo que los marrones habrían llegado (y llegarán) igualmente (hay cosas que se ven venir incluso sin intuición, ni bola de crital que valga, y si nadie organiza el trabajo, éste, eventualmente, acabará desorganizado!), y tampoco me he dedicado a cultivar el mal de forma activa en este mundo, sino sólo a curiosear un poco, o sea, que estoy más o menos en paz.
Lo mejor de la huelga, es que no espero ninguna reunión con la patronal para desconvocarla, porque la verdad, no me apetece. Es mucho más productivo dedicarme a mejorar mi humor, porque con mi jefe tengo que estar unas cuantas horas (y nunca las necesarias, sino otras en las que me cuenta batallitas), mientras que conmigo, tengo que estar siempre. Y estar siempre con alguien que está de mal humor es malísimo para el cutis.
Lo de leer blogs de personas que a veces declaran su vida real y a veces no, me hace pensar varias cosas:
  • Que es verdad que entre todos sabemos más que Dios (que, veeeenga, a veces se confunde!).
  • Que es infinitamente divertido mirar debajo de los tejados, como querría Filomenita.
  • Que son necesarios cambios, porque a veces aburro a las ovejas: tengo que poner más fotos (complicado, desde la oficina, se me rebela blogger) en este blog, tengo que usar los tipos de letra que provee blogger, y tengo que organizar el texto. Últimamente he estado tan ocupada con trabajos, visitas y salidas, que tengo internet abandonado.

Así que conclusión: este fin de semana lo dedicaremos (no es plural mayestático ni de humildad, sino mis tres personalidades y yo) íntegramente a la recuperación de la paz interior (a la vista de las cuentas del banco, igual incluímos el ayuno, aunque estaba pensando en una linda excursión a Ostia y a la playa) y a poner en orden mi presencia en la red (porque la página la tengo sin tocar, hombre ya!).

(Nota bene: primero, debería averiguar cuándo entrego el trabajo de la Corte Penal, verdad??)

Todo ello sin buscar vuelos compulsivamente, ni observar el calendario para ver próximos viajes y/o visitas. Nadie me advirtió, al comenzar esta beca, que Roma llevaba un plus formativo en gestión de agencia de viajes. Hasta los horarios de los trenes al resto de ciudades turísticas italianas, me sé... creo que lo voy a poner en el curriculum... junto con los conocimientos básicos de chino.

Además de leer vidas y opiniones ajenas, también he estado leyendo periódicos, claaaaaro, en realidad lo hago siempre, pero leo los titulares siempre, hoy he estado leyendo las noticias (a ver si en julio renuevo mis suscripciones y vuelvo a estar en el mundo), y como siempre, estupor, decepción y sorpresas... en realidad, mi descubrimiento más interesante es la historia de la Coca cola y los caramelos Mentos... He de decir, que la Coca cola no me gustó nunca demasiado (demasiado dulce), y que tenía cierto encanto contar las leyendas urbanas sobre ella, para causar desasosiego entre los bebedores compulsivos... (de la última que me llegó, nunca entendí porqué las ratas hacían pis justo en las tapas de las latas, que además se almacenan envueltas en palés de plástico!! Y, ¿no hacen las ratas pis en más sitios? Seguro que es una estrategia de la masa de anónimos fabricantes de pajitas de plástico, aunque seguro que alguna teoría conspirativa dice que, en realidad, toooooodas las pajitas de plástico que se usan al cabo del día en el mundo, las fabrican en una oscura fábrica de Milwaukee donde trabajan diez millones de chinitos).

Hmmm, ahora que lo pienso, tiene que haber páginas de internet dedicadas a las leyendas urbanas... lo que no está en internet, no existe!

Esto de las cursivas es otra cosa que quiero adoptar, porque he visto otros blogs donde los autores señalan las líneas de pensamiento paralelas de formas distintas.... no he visto que nadie lo haga en cursiva, así que me lo apunto. Ya lo intenté en alguna de las tochocartas que le enviaba a mi lectora perenne, pero quedó patente lo difícil que es ocultar el estado de ánimo mientras se escribe, y acordarse de torcer la muñeca cada vez que hago una disgresión. Así que, desde ahora, queda adoptado. Hay dos caminos, como en La Rayuela: si quereis leer el mensaje principal, leed normal, si quereis leer la historia, leedlo todo.

A lo que iba. Una noticia me ha llamado poderosamente la atención. La libertad de expresión es una cosa elástica y viscosa, así como el blandiblú (¿como demonios se escribía aquella asquerosidad??); unas veces nos mola y otras no... pero esta noticia, además de poner en duda el concepto que existe de libertad de expresión, pone de relieve también lo sumamente ridícula que es la política española hoy en día. Es como un patio de colegio, aunque por lo dramáticas que son las consecuencias, no es nada divertido. Por otra parte, las historias del pequeño Nicolás tenían una lógica mucho más coherente... porque claro, luego se ha desmentido... Y yo me pregunto... cuántos malos hay en esta historia? ¿Quienes dicen lo que piensan? ¿Quienes piensan lo que dicen? ¿Quienes no lo dicen? ¿Quienes los escriben? En general, da un poquito de asco...

Busquemos integridad en el diccionario...
(Del lat. integrĭtas, -ātis).
1. f. Cualidad de íntegro.

Bueeeeeno, pues busquemos íntegro (mira que lo ponen difícil)
(Del lat. intĕger, -gra).
1. adj. Que no carece de ninguna de sus partes.
2. adj. Dicho de una persona: Recta, proba, intachable.

Hmmmm... intachable... quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra...
intachable.
1. adj. Que no admite o merece tacha.

Venga, va:

tacha
(Del
fr. tache).
1. f. Falta, nota o defecto que se halla en una cosa y la hace imperfecta.

Y como nadie es perfecto, vuelvo al paso anterior (sin pasar por la entrada, ni cobrar doscientas mil pesetas) de tirar la primera piedra (para mí tres lisas y dos con punta... no! mejor, dos lisas y tres con punta!). O sea, que por circunstancias intrínsecas a la palabra, no existe nadie íntegro, y por tanto, no se puede pedir a los políticos que sean íntegros... (posiblemente, a ellos menos que a nadie). Siempre nos quedará la tortura de Shakira, no puedo pedirle al olmo que entregue peras, ni lo eterno a un simple mortal...

Pero, joder, por lo menos podían intentarlo.

miércoles, 14 de junio de 2006

Ardiendo...

... delante de la hoguera, observando como el tiempo transcurre sin hacer nada, viendo como las imágenes de un pasado que podía ser nuestro, se arrugan y ennegrecen... los recuerdos que de tí guardo, cada vez se parecen menos a tí, y más a tu recuerdo... van perdiendo sentido a medida que la memoria se borra y se mezcla, en un torbellino de colores y recuerdos... al final, sólo quedarán unos jirones, y podré pensar que fuimos felices, porque no recordaré como éramos, sino cómo podríamos haber sido... cómo deberíamos haber sido... tal vez, como fuimos, cada uno en su espacio separado. Como si siempre hubiéramos hablado idiomas distintos, amor mío, entendiéndonos pero sin entendernos... como si cada vez que nuestras miradas se hubieran cruzado, hubiera habido un instante de confusión.
Tal vez, nunca debimos conocernos; tal vez es la incógnita desvelada lo que hoy ocupa el espacio que antaño pertenecía a la esperanza... los sueños han sido reemplazados por la certeza de lo que nunca será, y los miedos, por la seguridad de lo terrible... de lo trágico que no sucede nunca... de la razón sin razón. Tal vez, cuando el último fuego haya quemado la última palabra tuya que mis labios recuerden, seré libre para soñarte como habría debido ser... cuando la última ceniza haya sido alejada de mi por el último viento, y delante de mi sólo quede el desierto que dejaste, sin rastro de tí; entonces, podré dejar de temerte. Aunque, tal vez, no de amarte.

lunes, 12 de junio de 2006

Niente Sardegna, Villa Adriana

Viernes por la tarde... salgo pronto de la oficina (uséase, me escapo, que ya les tengo a todos acostumbrados... creo que tengo un problema interno yo, con las horas de trabajo), llego a casa corriendo, me cambio de ropa, cogemos todos los bártulos, corremos al metro (y se nos escapa uno), llegamos a Termini y vemos el tren irse... Bueno, mejor dicho, lo oímos... Si la maldita estación de Termini tuviera los andenes del 25 al 29 donde los demás, no habría problema... pero no, los tiene casi en Roma Ostiense, con lo cual no hay quien llegue...
Salimos en el siguiente tren a Civitavecchia, no nos podemos quejar, pasan cada veinte minutos... pero son justo esos veinte minutos que nos hacen falta, cuando llegamos a Civitavecchia, corremos al puerto (que está al lado de la estación, pero quinientos metros son muchos metros con las cosas a la espalda) y vemos el ferry que se va...
Desolados, nos sentamos en la terminal de pasajeros y observamos los horarios... el siguiente ferry sale a las diez de la noche, y llega a Cerdeña a las ocho de la mañana. Además de ser una paliza (que, para Corfu, que está lejos, pues bueno, pero para Cerdeña, que está a quí al lado, como quien dice...), es muuucho más caro. Nos da un perezón increíble... sólo para un día y medio, porque la vuelta la teníamos programada el domingo a las 17:15... Así que desconsolados, porque queríamos hacer cámping (me he comprado una tienda!!!) y nos apetecía ver la Costa Esmeralda subidos en motorino (no sé yo la viabilidad de este plan en la vida real, pero bueno), nos volvemos a la estación.
Donde, por supuesto, perdemos otro tren.

Llegamos a la ciudad eterna y logramos abrirnos camino a casa (el transporte público en Roma en hora punta es una experiencia que no le recomiendo a nadie absolutamente); por el camino, decidimos que igual sería mejor montar la tienda en el salón, para quitarnos la espinita.
Salimos por ahí, porque a pesar de las desilusiones, Roma sigue siendo maravillosa por la noche; y paseando por el Campo de' Fiori, descubrimos que en el cine Farnese ponen, oh, dios mío, L'enfer, que a pesar de que yo no me había enterado, reune todas las condiciones para ser buena (sin saber nada del argumento, como a mí me gusta); guión de Kieslowski, que forma parte de una trilogía (Cielo, Infierno y Paraíso), el director, Tanovic, es el de No man's land (vale, si, a veces era un poco confusa (o a lo mejor no, pero yo la ví en serbocroata) y posiblemente partidista, pero muy bueno el guión y a nivel técnico). Una historia buena, como cabía esperar, nada maltratada por Tanovic, y con una fotografía y una escenografía tremendas... homenajes a otras películas, y en particular la escena del hotel y la primera, un visual de los de "yo quiero ser director de cine". Lo que más me ha gustado, es el juego de colores que se da toda la película, como si cada historia tuviera un color distinto, que se entremezclan... y hasta aquí puedo leer. Y la música, original para la película, en especial el tema de los títulos de crédito.

El caso es que la ponían en un pase especial a las doce de la noche... compramos las entradas (siiii, somos estudiantes... jejeje) y nos fuimos a dar una vuelta... cuando llegamos, no, no había empezado; pero nos dijeron que hacer la peli para dos personas, que mejor nos cambiaban las entradas... así que, desolados una vez más, nos fuimos lloriqueando a casa. Vaya día.

El sábado, mucho mejor, estuvimos en Tívoli, y en Villa Adriana. En Tívoli me negué a ver Villa d'Est porque no dejan hacer fotos dentro sin autorización (uséase, paga pelas), así que pasamos de largo y cogimos el bus hasta Villa Adriana (que por cierto, vaya show con los billetes, pensé que nos quedábamos en tierra otra vez, en este finde aciago). El caso es que llegamos, muertos de calor, a pesar de que realmente no hacía tanto, y nos gustó muchísimo.
A parte de ser enorme (jolín con la segunda residencia de Adriano, menudo bungalow tenía el jodío), está llena de edificios que no se sabe muy bien para qué servían (en los carteles explicativos, la fórmula más común era: se supone que era "tal cosa", pero no puede ser porque "tal"), pero que eran en su mayoría, copias de edificios, o de estilos que le habían gustado a este hombre en sus viajes por ahí, porque era arquitecto aficionado. Digo yo, que cuando tenga un jardín, me voy a hacer copias de las cosas que me gusten...
Lo más gracioso de la excursión fue la vuelta. Después de haber sido mal informados por un conductor borde de la C.O.TRA.L (uséase la cotral, igual que en Móstoles es la Blasa) de cómo se llegaba y salía de Villa Adriana, estuvimos una hora esperando en la parada (delante de un bar de esos siniestros) con una pareja de alemanes. Después de llevar allí la hora, y sospechando que quizá por esa parada (a pesar de las afirmaciones que recibimos como respuesta a nuestras plegarias y preguntas) no pasaban todos los autobuses de camino a Roma, cogimos el bus urbano en dirección al centro de Tívoli, sintiéndonos culpables por no haber dicho nada a los alemanes (que debireron asustarse un poco cuando nos vieron correr en dirección contraria, de repente...). El caso es que en Tívoli logramos coger el bus a Roma y cuando pasamos por delante del bar de mala muerte, los alemanes no estaban, y el bar estaba cerrado. Llegamos a la ciudad (después de un viaje terrible por el Lazio, en el que parecía que se iba a partir el bus, por esas carreteras casi sin asfaltar) preguntándonos por los alemanes, enumerando toooodas las cosas que les pueden pasar a dos turistas incautos sueltos por Italia... y nos los encontramos en el andén del metro. Nos reímos un rato con ellos, y logramos llegar a ver el segundo tiempo del partido, con lo cual el Teutón se quedó mucho más tranquilo.
Y el domingo a Porta Portese, a arriesgarnos a que nos quitaran la cartera para mirar el precio de las camisetas de júrgol (que ya tengo camiseta de España, pero me puedo hacer una tienda de campaña con ella; bien mirado, no sé para que he comprado una tienda, si me podía hacer una con la camiseta... ), a comprar pantalones hippies (si! me encantó aquella definición "Amélie con un toque pijo", seré fiel a esa definición por los siglos de los siglos), bolsas de viaje (que siiii, que me vienee super bien) y plantitas para la ventana (tengo que atarlas, espero que no se caigan).
Así es como está ahora mi ventana (y además huele super bien a menta!):


Y después a cenar y arreglar el mundo con una jarra de vino bianco della casa, mientras un senegalés nos contaba una historia (no sé si será verdad o no, pero prefiero pensar que sí) sobre las noticias que había recibido sobre su niño, que acababa de nacer. La verdad es que estaba tan contento, que puede que fuera cierto... en cualquier caso, es mucho más bonito pensar que sí que era verdad. Además, dijo un montón de veces que en realidad mandamos nosotras, que somos las que tenemos el poder; con una sonrisa tremenda, más salao...
Y cinco minutos después, pasó un pakistaní (bueno, no sé, o de Bangladesh), al que le dijimos que no queríamos rosas, que me regaló una de todas formas, y luego no quiso que se la pagáramos! Además, una rosa preciosa... la he puesto en un jarrón, en mi habitación, que ahora está llena de flores. Hacía una noche tan bonita...
Después, decididmos que acabábamos la noche viendo una peli y nos fuimos a ver The Omen, al cine; en realidad, queríamos haberla visto el 6, pero os podeis figuarar que no había entradas. El caso es que, de un lado, esta está muy bien, pero del otro, me quedo con la antigua... el niño no da ni la mitad de miedo que el otro, y salvo el color (mucho mejor logrado en esta) y algún detalle más... (pero sobre todo características técnicas) mucho mejor la antigua, que además vi de pequeña y me dió muchísiiisimo miedo. Les tengo yo inquina a los cuervos desde esa película (animalitos inofensivos que hay en casi todas las ciudades europeas, por lo que yo he visto, aunque en España no sea común; el fin y al cabo, son como mirlos gordos)...

Y eso todo, esta mañana me he levantado para venir al trabajo, he constatado que no me quedaba desayuno en la nevera y he bajado al bar... y aquí me teneis... sin poder decir que he vuelto de Sardegna.

PS: Curioso, después de mi último post. Últimamente tengo mis PES subido de tono... (si alguien quiere probar si tiene poderes extrasensoriales, que pruebe aquí).
He aquí una foto que os debía, de Berlusco en persona. Sé que no se ve muy bien, pero es porque la gente está loca y no me dejaba hacer la foto... además, parece que lleva una máscara, pero es por la espesísima capa de maquillaje...

viernes, 9 de junio de 2006

El cuarto Beatle


Ya no queda romanticismo en este mundo... o peor, el poco romanticismo que queda, es de plástico y de Lo que necesitas es amor. Las cosas que podrían ser hermosas, acaban siendo comerciales y decepcionantes, como el juguete que se deseaba hace tanto tiempo, y se descubre que, en realidad, se rompe con mirarlo.
El año pasado hice un post sobre esto mismo, cuando la noticia de Piano Man... (sigo diciendo que estaba mal de la cabeza seguro, porque no es normal llegar a algún sitio y pasarse no sé cuanto tiempo sin hablar)... es un caso flagrante, pero no el único; la pareja de la foto Le basier dans l'hôtel de villle, de Doisneau (me encanta, ya sabeis que la pongo por todas partes), que salió diciendo que reclamaban derechos de imagen, y luego ni eran ellos...

En este mundo, ahogado por los mundiales de fútbol, no queda ya sitio para la imaginación. Ahora, que se retransmiten las guerras por televisión, ya nadie cuenta las cosas como podrían ser, sino que las tergiversa para que lo que es, se transforme en lo que interesa que sea... Poco a poco, el realismo desinformador nos ha ido invadiendo, sin que nos diéramos cuenta (o mientras nos dábamos cuenta, pero no podíamos evitarlo), quitándonos el velo de lo maravilloso de delante de los ojos, pero poniéndonos capas y capas de mentiras una detrás de otra.
Lo chabacano, lo vulgar, lo grotesco y lo desagradable han ido ocupando el espacio de las cosas maravillosas y sencillas.
Hoy leo los titulares de los periódicos, y cada uno cuenta una batalla distinta, un reflejo distinto de lo mismo, pero ninguno habla de las cosas importantes, sean buenas o malas. Sólo hay montones de detalles y de descuartizamietos en vivo y en directo, de análisis en detalle del aboro de las gallinas, que no dejan misterio a nada, mientras mienten descaradamente.
Ya no quedan misterios en este mundo, nos los hemos cargado todos... con lo bonito que resulta imaginarse el final de las historias... o el principio, o imaginarlas enteras...
... me enamoré del Beatle equivocado.

miércoles, 7 de junio de 2006

La semana del apocalipsis

En realidad este post comenzó a gestarse en una tarde de domingo (ay, los ensayos de teatro son lo mejor las largas tardes de domingo... también ir al cine es una buena opción), desde la semioscuridad de mi salón, mientras en la tele daba el cuarto clásico seguido... (Veinte mil leguas de viaje submarino. Nunca he logrado leer más de un capítulo de Julio Verne, pero me encantan las películas de sus libros. Así que desde el sofá engullidor (que ahora es azul y no amarillo, para los que ya lo conoceis), me puse a escribir mientras Nemo se dedica a tocar a Bach en el Nautilus). La única perspectiva era ver los fuegos artificiales de las fiestas del barrio (si, en Italia también hay de eso) por San Gioacchino, en su primer centenario, pero al final el plan fue anulado, dada la conjunción lluvia monzónica con anginas.

La intención del fin de semana en casa, además de curar las anginas, era terminar el trabajo del curso de Ceremonia y Protocolo, que la semana anterior me había dado por mirar cuándo se entregan los trabajos, y al fecha era el 10 de junio. Por supuesto, ninguno de los dos objetivos cumplidos, porque hoy es 7, me queda rematar el trabajo y aún ando drogada. Para tranquilidad de los lectores: nada de fiebre, sólo tos de tuberculoso (en plan Dama de las Camelias, que yo tengo mucho glamour, ya lo sabeis todos). La intención primigenia, que era irme a Venezia con los precios fantabulosos de Ryanair, quedó abandonada con los primeros síntomas anginosos, claro. Es una conjunción astral, nunca veré esa ciudad antes de que se hunda.

Aún así, el finde ha dado para cosillas: el viernes fue el Día de la República (ergo, fiesta nacional y también para nosotros), con desfile de las fuerzas armadas. Me fui a verlo, porque visto que en Madrid no voy nunca, pues voy aquí, para compensar una por todas. Espectacular, por allí por la Via dei Fori Imperiali, muy bonito, con la bandera de Italia desplegada por las fuerzas especiales sobre la fachada del Colosseo. Lo que más me gusta de este tipo de desfiles es, de todas formas, la música de las bandas... y las enfermeras vestidas como las de la SGM (o como los clic que tenía yo de pequeña), y los SWAT, y los Carabinieri con el penacho, los marineros... me perdí (pero la RAI proveyó, más tarde) los super Ferrari de la policía. Y este año, nada de escuadra de aviones, que cuesta una cifra, como se dice aquí, nueve aviones haciendo la bandera, que ya está. Curioso, ese fue el comentario que hicieron las noticias de Mediaset; desfile de la República con menos medios. ¡A ver, si no hay pelas no hay pelas! Oí las declaraciones siempre bien intencionadas de los nuevos gobernantes (su vida y milagros me he aprendido ya, voy por el cuarto informe...) y vi a algunos de cerca... ¿a quién? Adivinadlo, me llega por el hombro, y tardé un rato en verle. Llevaba dos dedos de maquillaje, de verdad. Después dijeron los de al lado que Prodi había pasado por nuestro lado también, pero como es mucho menos dado a los baños de masas, no le ví. La verdad es que si yo tuviera la altura de Berlusconi, no me metería en baños de masas, qué miedo.
Conclusión, el desfile muy bien, y además, como tanto yendo como viniendo me perdí por el ghetto, pues conozco una parte más de Roma. El caso es que sigo buscando el cruce de calles donde empieza La finestra di fronte, pero nada. A ver si me voy un día con la cámara grande y retrato el barrio, es el que más me gusta de toda la ciudad, ahí si que de verdad no sabes dónde te va a dejar una calle. Cuando uno va con prisa, claro, no es igual de cómodo.

El sábado night estuvimos en Campo de' Fiori, en una terracita (sniff, hecho de menos las cervecitas a precios razonables, pero seré fuerte, seré fuerte, y con temperaturas nocturnas por encima de los 25º...), y estoy ligeramente más relajada que la semana pasada respecto a la segunda fase.. de todas formas, cada vez estoy más convencida de que lo que tenga que ser será, aunque yo me mueva. Me siento igual que delante de aquel proverbial plato de acelgas cocidas, o como la primera vez que entré en la Casa del Terror (con el chiste del tomate que habla!!)... el tiempo pasa, hagamos lo que hagamos mientras pasa.

Y hablando del tiempo que pasa, si ya estamos en junio.. después de los fallidos cumpleaños de mayo, a ver si es posible que la tanda de junio no se me olvide (lo sabes, Mark, que sé qué día es tu cumpleaños, esta vez no se me olvida!), y ayer 6 han estrenado el remake de La Profecía... después de la de veces que he pensado que se iba a acabar el mundo desde que estoy en Roma, gracias a las tormentas, igual me vendría bien verla.
Y si el mundo se acaba, no empezará la cosa por la ciudad eterna? De momento, la noticia extraña de la semana parece sacada precisamente de La Profecía, un cura (jesuita, para más señas) estaba rezando en una pequeña capilla cuando de repente, el suelo se abrió a sus pies, y cayó treinta metros, con el resultado previsible...
Claro, que no hace falta leer los sucesos para preocuparse por las andanzas del mundo, con ver los titulares basta. A este ritmo, voy a acabar haciéndome cartero rural, como me predijeron.
Y, por cierto, lo mejor del día maldito ha sido mi aventura en el metro. Resulta que ayer tarde venía el Teutón de visita. Previsiblemente, la maleta tardó mil años en salir, y como yo había quedado en ir a Tiburtina a buscarle cuando llegase, le dije que me hiciera una llamada perdida cuando se subiera en el tren... la llamada perdida jamás me llegó... y yo, mientras, concentrada en el trabajo de marras, de repente, vi que eran las seis y media... y pensé... qué raro, en casa nunca toma una segunda taza de café... así que sms: ¿aún no has cogido el tren? Respuesta: te he hecho perdidas, ya he llegado... Conclusión, salgo corriendo de casa, metiendome los zapatos por la escalera (con el consiguiente riesgo para mi vida), y derrapando en las esquinas me meto en el metro sin pasar por la taquilla, como siempre. Craso error, es hora punta, y están los controladores en Termini. Multa al canto, y con el DNI bueno, porque el caducado estaba en casa, durmiendo el sueño de los justos... confiemos en la providencia (que no en la justicia poética) y si las multas alemanas no me llegaron jamás, no me van a llegar las italianas... Cuando llegué a Tiburtina, estaba el pobre Teutón, sentado en la maleta, y dos perros habían intentado hacerle pis encima...
El caso es que desde la mitad de la semana, está siendo verdaderamente una semana estresante; esa segunda fase como la espada de Damocles (con los del ICEX dispuestos a torcer el camino al más pintado), esa página web que me tiene loca en el trabajo, por no hablar de las medidas del nuevo gobierno, y los informes que se me acumulan... y el clima, que cuando te confías, llueve tropicalmente... Esta tarde, a por una tienda de campaña, para irnos a Cerdeña el fin de semana. A ver en qué acaba todo esto.

domingo, 4 de junio de 2006

La duda, el frío.

La duda pende sobre mi mientras descanso estirada en la cama, mirando al infinito...
Pende sobre mi como una sombra, como una amenaza, como una condena... Es como una nota indefinidamente sostenida en el tiempo, que no deja entrar la siguiente; es como aquel reloj parado en el tiempo, que se perdía en tu mirada infinita, hasta ocupar el mundo entero.
Como el instante eterno antes de seguir respirando, un impasse continuo que me ahoga, como la tristeza, como tu ausencia, como el constante rumor de la lluvia, que no me distrae de tí. Me sumerjo en el mar de recuerdos y vivo otras vidas, hablo con otras voces, miro con otros ojos y siempre veo tus distintas caras... recorro todas las posibilidades con la punta de los dedos, para descubrir que cada vez, cada nueva combinación, me aleja; cada vez más deprisa, más frenéticamente, mientras sé que sobre mí, el tiempo se acaba, y llegará un momento en que todo sea definitivo, como un cristal que se enfría con la imagen equivocada...
Recuerdo tu mano detenida en el aire, mientras se acercaba a la mía, recuerdo la marca ardiente de un beso tuyo en la mejilla, recuerdo tu mirada en un rayo de sol, recuerdo cada uno de tus gestos, cada una de tus palabras, recuerdo las cosas que nunca me dijiste, lo que quise decirte, lo que no te dije... lo recuerdo todo. Y desearía no recordar nada, mientras estoy aquí indefensa ante la duda,
ante
la
más
vacía
y
fría
indiferencia.


Y sé que fuera, lejos de mi, la vida sigue, bajo la lluvia. Y hoy, amor mío, me parece una carga hermosamente terrible.