lunes, 27 de septiembre de 2010

Lilith renovada, otra vez...

Os lo juro por Arturo, por Snoopy y por los super protas de super Crepúsculo (que yo tembién me lo he leído en plan fan fatal gracias a S). Os iba a contar otra de las cosas que me está marcando de la dimensión parelela, las locas aventuras de Air Algerie, y resulta que mi ordenador se plantó en seco y dijo: va a ser que no, bonita... así que aquí estoy, a domingo por la noche (habiendo trabajado, ya sabeis) instalando el msn y el skype todavía y sin haber contado el último capítulo de la batalla aérea de AA.
Pero en breve, tened sólo un poco de paciencia.
Eso sí, con el nuevo sistema operativo, como que esto se ve hasta más nítido, qué cosas...

viernes, 10 de septiembre de 2010

Esos amigos con muchas patas

Además del Simpa y el perfil que está adquiriendo mi trabajo por estos lares, una de las cosas que me está marcando de la Dimensión Paralela son las cucarachas.
Si, habéis leído bien las cucarachas.

Como sé que preferireis no ver el espectáculo, no voy a colgar ninguna foto sobre el tema. Pero os aseguro que las cucarachas de este lugar no son normales: no dan asco, dan miedo!
Yo ya tenía experiencia con los simpáticos bichitos, pero nunca pensé que iba a adquirir tanta.
Una vez tuvimos una invasión en casa. Es lo peor, porque son persistentes y listas, las muy jodías. Esconden el nido (palabra que aplicada a los insectos me pone de punta el pelo de la nuca aunque lleve un moño apretado) y estás fastidiado, hermano. Si juntas suficiente fuerza de voluntad como para buscarlo, seguramente no lo vas a encontrar, pero como lo encuentres, prepárate.
Aquella legendaria invasión en mi casa duró lo suficiente como para traumatizarnos (no puedo, aún cuando veo movimientos por el rabillo del ojo, me dan escalofríos) y acabó con una cruenta batalla en la cocina en la que creemos que no hubo bajas humanas y a resultas de la cual estuvimos sacando cuerpos de cucarachas durante tres días.

Después de aquello, tuve una relación normal con las cucarachas: qué asco cuando ves una muy de tarde en tarde y esas cosas. Haciendo esfuerzos positivos para olvidar el trauma.
Hasta la Dimensión Paralela. La primera noche, imagino que estaba demasiado cansada para ver nada, pero a la segunda, me extrañó la voz ronca que me daba las buenas noches desde la palangana que hacía de lavabo en el cuarto del hotel de mala muerte. Cuando miré, al principio sentí miedo pensando que era un atracador pequeñito. Después, al reparar en las antenas, me dije que estaban rodando la peli de la metamorfosis de Kafka en mi hotel. Fue la voz ronca la que me sacó de mi error: no, mademoiselle, somos cucarachas reales, solo que de tamaño natural.

Después de aquello, y de considerar que la habitación la pagaba yo, pero tenía demasiados inquilinos, decidí irme a vivir a la base. Las cucarachas nunca sabrán que fue por su culpa que conocí al Simpa, pero no creo que lo hicieran a posta, así que no pienso contárselo.

Durante unos cuantos meses me dejaron tranquila, pero a principios de año decidimos irnos a vivir a una casita que llevaba dos años deshabitada... una casa muy mona, con necesidad de reformas pero muy mona... al principio eran tímidas, pero después fueron cogiendo confianza.... y bueno. Hemos probado varias cosas; estamos entrenando a nuestros gatos para que las maten (el otro día Clyde vino todo satisfecho a traerme una al pie: yo me lo tomé como un halago, que le vamos a hacer), cambiamos el insecticida cada quince días (soy partidaria del grupo ese de facebook: si las cucarachas pueden sobrevivir a una explosión nuclear, qué demonios lleva el insecticida????) y tenemos que tapar un par de grietas en la pared del patio.
Antes de que empiece el invierno, deberíamos mantener una ronda de conversaciones con sus representantes para asegurarnos de que no entren en la casa a guarecerse del frío y se nos establezcan dentro.
Y sobre todo, os confieso, me he convertido en una cazacucarachas de primera. Además, he descubierto que desestresa (sobre todo, si las insultas mientras las pisas, para mayor sorpresa de los gatos): hace varios meses que ya no llamo a gritos al Simpa cuando veo una cucaracha especialmente grande; ya la piso y sigo con mi vida sin despeinarme.
No hay como darse de bruces con las cosas para superar los miedos y los ascos. Me pregunto si estaré acumulando mal karma con todo esto.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

El Simpa

Mi chico es un sin papeles. Ya es hora de reconocerlo públicamente, porque después de seis meses de ir y venir, casi casi hemos perdido la esperanza de que deje de serlo... casi, porque es lo último que se pierde.
En lo más profundo de mi ser, espero que esto acabe sólo siendo una de esas historias familiares que se cuentan para explicar un apodo. Porque tardar seis meses (o más!) en obtener un pasaporte, es una anécdota (o un drama, depende de como se mire) que bien merece un apodo que la recuerde de por vida.
Como la del cuchillo del guerrillero serbio... ah, no, que esa era sólo para darle más interés a un buen cuchillo de cocina.

Una de las cosas que se aprende en la Dimensión Paralela es la paciencia. Diría que se aprende rápido, pero no es verdad; entre otras cosas, porque sería un contrasentido. Además, si uno aprende rápido, no tiene ninguna gracia para los demás, que no disfrutan de los trompazos de uno. No obstante, siendo ya una ciudadana del mundo, una ha humildemente desarrollado mecanismos de defensa psicológica, y ha aumentado el umbral de tolerancia (aunque sólo hasta lo razonable; más allá, tiene malas consecuencias para el trabajo).

Pero a lo que iba, que me voy por las ramas (que a gustito se está por las ramas en vacaciones!): los siete meses de El Simpa y un ejemplo práctico de cómo aprender a tener paciencia.

Marzo: visa denegada porque al pasaporte le quedan aproximadamente seis meses de vigencia. Pues vaya; pero al fin y al cabo tienen razón... (claro, si hubiéramos sabido la alternativa!)

Abril: plan A. Se ha anunciado que el país va a cambiar la documentación (más propia del sigo XIX que del XXI) y va a adoptar el pasaporte biométrico (en la opinión de esta humilde servidora, mejor que arreglar el pasaporte, deberían arreglar algunos acuerdos de reciprocidad, pero esperemos que todo se ande, a ser posible por el buen camino). El Simpa y yo nos ponemos tan contentos pensando que la cosa va a salir bien y que el Simpa casi va a tener un pasaporte más moderno que el mío.

Abril: seguimos con el plan A. Al informarse con más detalle, el Simpa aprehende de las autoridades competentes en cuestión (que curiosamente no es el Ministerio del Interior, sino las autoridades locales... ahí es donde la cosa debía haberme escamado, pero no lo hizo porque yo andaba ya liada como la pata de un romano, cosa que será objeto de otro post), que la cosa del pasaporte biométrico es demasiado complicada para implantarla en todo el territorio nacional, y que casi mejor que la implantan en unas cuantas wilayas piloto. Entre ellas, la Dimensión Paralela, por aquello de que más remota no puede ser y es un buen laboratorio. Eso era la segunda pista que ignoramos.

Abril: finalizada la fase de estudio, comenzamos la fase de ejecución. Como la tramitación del pasaporte depende de la autoridad local, para hacerte el pasaporte debes estar empadronado en el lugar donde lo solicitas (normal), pero para empadronarte en un lugar, debes desempadronarte en el anterior (que no es normal, siendo Argelia el segundo país en tamaño de este continente!!!). Conclusión, la primera fase de ejecución del plan A implica el desplazamiento físico del Simpa a su casa (ex-casa?) para desempadronarse (como buen desempadronador) y conseguir una hartá de papeles.

Mayo: ya de regreso a la dimensión paralela, el Simpa procede a empadronarse y presentar su fajo documental en la daira (ayuntamiento), donde le toman las huellas y demás invasiones a la intimidad (siempre me he preguntado si los encargados se reirán de la gente con huellas digitales feas) y le mienten asegurando que el pasaporte biométrico estará listo en doce días (no once ni trece, tercera y muy sospechosa pista, porque en la Dimensión Paralela nada puede alcanzar tal exactitud!).

Mayo: doce días después. Por supuesto, la vida no podía ser de color de rosa, sino que se queda en el color de arena de siempre: que nooooo, que era broma, que es que el pasaporte biométrico ese es demasiado complicado hasta para las cinco wilayas piloto (y desde luego, para la dimensión paralela!) y que mejor no lo vamos a empezar hasta el año que viene (o el siglo que viene, ya veremos). Pero para qué vamos a volver al trámite anterior: es mejor que nos inventemos uno nuevo, y en el que hace falta documentación diferente. Claro. No lo iban a poner fácil, hombre!

Pasamos al plan B, seguir con el nuevo pasaporte, manque pierda. Total, al Simpa le toca personarse otra vez en su casa para recoger la documentación en cuestión y presentarla en la daira.

Junio: después de no poco sufrimiento, de escaparse del trabajo para hacer papeles y de volver corriendo, el Simpa presenta un segundo fajo de papeles a adjuntar al primero. La señorita de la daira le dice que en dos o tres semanas (esta determinación del plazo ya más verosímil) el citado pasaporte debería estar listo.

Sólo que claro, no lo está.

Julio: después de preguntar innumerables veces y de recurrir al plan C, hacer intervenir en el proceso a todo bicho viviente, en la daira le dan al Simpa la razón por la cual su pasaporte no está listo: el jefe de la daira está ocupado preparando el programa de Ramadan (que empieza a mediados de agosto) y no puede firmarlo.... claro, ni a él su pasaporte ni a nadie nada.... claro, que esta es la Dimensión Paralela y a nadie le indigna nada. Además, en el pasaporte, que es suficientemente rupestre como para que incluyan la profesión, los listillos de la daira han decidido incluir "sin profesión", porque la ONG del Simpa no les aparece. O sea, que en la Dimensión Paralela si por ejemplo, eres un médico jubilado, no tienes profesión. Me imagino que a la gente que está en el paro les ponen "indeseables chupópteros" o algo de ese pelo. Vaya usted a saber.

Agosto: después de visitas casi diarias a la daira, la última noticia cae tres días antes de las vacaciones (y del Ramadan): el pasaporte no está listo porque falta una investigación policial en el lugar de origen, además de una entrevista personal con la policía. La pregunta que todos nos hacemos en este punto es: ¿y eso no se lo podían decir a mi pobre Simpa dos meses antes? He aquí la esencia de la Dimensión Paralela: tú te frustas y pones cara de pez, el funcionario se parte de risa y no sufre ninguna consecuencia. Y no le puedes hacer nada, porque igual no le pasa nunca el pasaporte al jefe de la daira para que lo firme...

Agosto: El Simpa, desesperado e intentando no parecer mobiliario de la daira, acude a la entrevista policial, que prácticamente consiste en corroborar el deletreo de su nombre y le es comunicado que el resultado de la investigación en su lugar de origen no debería tardar más de dos semanas (si añadimos el factor Ramadan, a esas previsiones el resultado es una indeterminación que tiende a infinito).

Para mi sorpresa, el resultado de la investigación es positivo (mi sorpresa porque yo hubiera dicho que es negativo, pero en el fondo depende de cómo se mire...) y confirma lo que ya sabíamos, que el Simpa, por más que hable mal del gobierno y a veces se pase cuatro o cinco días sin afeitarse, no es ni un subversivo ni un terrorista (entre otras cosas, si ese fuera el caso, tendría la documentación en orden, seguramente).

Septiembre: Después de esto, al Simpa le dicen todos los domingos que pase al domingo siguiente. La última vez, después de ponerse casi violento, le han jurado que va a estar listo el 13 de septiembre. Dice que lo ha visto físicamente, pero podría ser otra artimaña de esta gente: seguro que al ir a firmarlo al jefe de daira le entra un ataque de estornudos y se le cae el tintero encima. Y debe ser una obra de arte, a juzgar por lo que están tardando.... igual hace un año que tienen roto el escáner y hay un tío que dibuja todo, incluidas las marcas de agua del pasaporte, no sé.

Lo que sí sé es que si el 13 de septiembre el Simpa sigue siendo un Simpa, se va a liar muy parda. Y si le dan el pasaporte, voy a ir yo personalmente a hacerles un buen corte de mangas. Espero que no se acuerden en el 2015 cuando toque la renovación.... y también sé que cuando se caduque este pasaporte, lo vamos a enmarcar, para que pregunten los nietos y se pasen una buena risa. Espero.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Argumentos

Me han dicho muchas veces que debería considerar dedicarme a escribir seriamente. No soy una persona que siga los consejos de los demás (aunque sí los escucho), pero esa sugerencia en concreto no me ha parecido nunca particularmente factible. Creo que ser escritor no consiste sólo tener cosas que decir y saber cómo decirlas de una manera que (agradable, graciosa, satírica o culta) transmita un valor especial a lo que se diga, sino además, tener la constancia de sentarse a escribirlas y la santa paciencia de dejárselas leer a otra persona y aguantar críticas. O sea, que lo llevo claro.
No obstante, Filomenita me contó el otro día una experiencia esperanzadora sobre una escritora que utilizaba experiencias que ya tenía escritas desde su infancia para escibir sus novelas (si recuerdo el nombre o Filomenita tiene la cortesía os pondré un link), así que entre mis propósitos de otoño (porque mi año, como el curso escolar, en el fondo, empieza en otoño) cuento con poner el blog en modo recopilatorio, para recopilar argumentos... Un paso (una baldosa) cada vez que me acerque a esa jubilación en una isla griega, con el Simpa que pone pinchos de tortilla de patata.

Por cierto, he decidido que no admitiremos menores de 25 en nuestro hotel, he visto demasiados turistas sedientos de alcohol estas vacaciones!

viernes, 3 de septiembre de 2010

La casa por el tejado

Mi casa, como no podía ser de otra manera, no es una casa normal. Es una de esas que llegan unos señores, la apuñalan, la vacían y la rehacen entera por dentro, con complementos y adiciones y con garajes y trasteros. Dadas mis circunstancias personales, claramente no me paso a ver las evoluciones de la obra (o lo que se distingue dentro del pijama de malla en que la tienen metida) tan a menudo como me impulsaría a hacer mi neura controladora, pero tengo espías y causahabientes que se pasan a observar.
El otro día sí que me pude pasar y noté, con alegría, que no sólo sigue colgada una bandera que debieron colgar durante/después del mundial, sino que además le han puesto ya su cubierta nueva con su tejitas y sus buhardillitas por las que se pasearán los gatos futuros. El resto de la casa sigue empijamada y casi no se distingue nada (aunque como en todas las obras, se oyen martillazos y máquina herramienta que trabaja), así que puedo extraer la conclusión de que mi casa la están empezando por el tejado... suena prometedor.