miércoles, 23 de abril de 2008

Ahora


Y a pesar de todo, es ahora cuando empieza lo difícil.
Ahora que ya no estás, y que a pesar de todo tengo esta irremediable necesidad de dirigirme a tí.
Ahora que cuando estoy intentando recomponer con las piezas que quedan el espacio que dejaste, o que dejé yo al borrarte, vuelvo a darme de bruces con tu recuerdo.
Ahora, que no sé interpretar una mirada sin pensar en la cantidad de veces que la tuya me ha engañado.
Ahora que he encontrado una razón para odiarte, ya no tengo ganas, porque ya no tiene sentido. Ahora que mi mente, mi corazón y mi boca pueden formular los reproches de lo que ha parecido toda una vida, ahora, siento que decirlos en voz alta sería absurdo.
Ahora que veo el mundo con otra luz, veo que sólo me dejaste una herencia infame, mientras otros me enseñaron a amar, y a ver el mundo hermoso, triste, pero hermoso, de ti sólo me quedó un enorme silencio decepcionado. No te puedo ni dar las gracias por eso, sólo puedo olvidarlo, sólo puedo querer dejarlo atrás para no tener miedo de una sonrisa que se me acerque, de un gesto.

Mi nombre es domingo


Odio los domingos. Si, ya sé que no es domingo, pero, como bien explicaba Chuchupe en Pantaleón y las Visitadoras, no hace falta que sea domingo para odiarlos. Es un odio cordial, no os creais que cuando me despierto un domingo por la mañana ando de mala leche y rezongo, ni nada de eso. Tampoco es su culpa. El caso es que he encontrado esta canción, que expresa exactamente esa clase de disgusto por un día...

Je me souviens, ça commençait comme ça
D'abord un peu perdu, par les cloches réveillé
Où suis-je, quelle heure est-il, est-ce qu'on travaille ou pas ?
Alors du bout des draps,se laisser retomber
L'odeur du pain grillé se glissa sous la porte
Un soleil arrogant semblant forcer les vitres
Aujourd'hui est une journée morte
La moitié déjà commencée, il va falloir faire vite
Dehors, les magasins fermés, ruelles de western
Donnent au quartier des allures de ville fantôme
Une botte de foin qui roule, balayée par le vent
Il manquerait plus qu' l'harmonica, lancinante Ennio Morricone

Dis-moi dimanche, les deux mains dans les manches
Pourquoi je garde au fond du ventre une boule ?
Dis-moi vieille branche, gardien de mes nuits blanches
Pourquoi ma gorge se noue quand j'éteins l'ampoule ?

Je me souviens ça continuait ainsi
Qu'est-ce que j'ai bien pu faire de cette deuxième chaussette ?
En route vers le dominical, déjeuner d'un siècle en famille
Endimanché des pieds jusqu'à la tête
Pendant la promenade digestive, à shooter dans les feuilles
Où l'on déambule tête baissée, dans l'ombre du lundi
Faites coucou à mamie, restez sur le seuil
On va pas traîner, j'aime pas conduire de nuit

Dis-moi dimanche, les deux mains dans les manches
Pourquoi je garde au fond du ventre une boule ?
Dis-moi vieille branche, gardien de mes nuits blanches
Pourquoi ma gorge se noue quand j'éteins l'ampoule ?

Je me souviens ça finissait comme ça
Le chat en napperon sur le radiateur
Vautré sur la moquette, devant le petit écran
Goutter aux dernières secondes du week-end qui se meurt
Je garde en mémoire le rituel du film du soir
De mon père qui riait à gorge déployée
Du grand blond, de sa chaussure noire
Allez mon grand, il est tard, va vite te coucher

Dis-moi dimanche, les deux mains dans les manches
Pourquoi je garde au fond du ventre une boule ?
Dis-moi vieille branche, gardien de mes nuits blanches
Pourquoi ma gorge se noue quand
j'éteins l'ampoule ?
Aldebert - Dis moi Dimanche

Este fin de semana extendido, ha sido el fin de semana de la palabra, sin duda ninguna. Tantas palabras... esperemos que no se hayan perdido en el éter. O tal vez si, espero que se hayan perdido y no vuelvan nunca a mi, pero que siempre haya palabras nuevas a mi alrededor.
Y las palabras traicioneras, que no se dejan manejar; ahora me gustaría poder describir la paz inmensa que me produce observar la cortina mecida por la brisa. Pero no puedo, porque las palabras se quedan cortas como un gesto a medio terminar.

domingo, 20 de abril de 2008

De lo disfuncional, de lo imperfecto y del miedo


¿Por dónde empezar? Es como un círculo vicioso (o virtuoso, según se mire y en qué dirección vaya)... Es disfuncional buscar la perfección, porque el mundo es imperfecto (y probablemente más interesante así), y el hecho es que da miedo pensar que lo es, porque eso significa que muchas cosas no tienen sentido...

Con este tipo de pensamientos circulares me levanté ayer, con lo cual me puse a cocinar todo el día (afortunadamente, logré que vinieran unos amigos a comerse la mayor parte del producto). Porque cocinar puede ser un fin en sí mismo.

Iba a buscar la definición de disfuncional en la RAE, pero la me la puedo figurar: relativo a la disfunción. Y qué es una disfunción? Porque ahí, sé que voy a estar en desacuerdo con ellos... Vamos, seguro.

Disfuncional, es aquello que no funciona o que no funciona bien. Da igual cual de las dos, sobre todo para el caso que nos ocupa. Puedo imaginar que a veces, de hecho es peor cuando algo no funciona bien que cuando no funciona, porque puede causar más daños.
En cualquier caso, y para los capítulos que seguirán, entiendo disfuncional como algo que no se adapta a las circunstancias en las que se da, y por lo tanto, no interactúa bien con ellas.
Por ejemplo, es disfuncional buscarle siempre tres pies al gato, porque si la situación no es mucho más complicada de lo que parece, no es interesante. Pero no estoy citando casos particulares (no, yo?? Nunca). Es disfuncional hacer la maleta y salir corriendo a otro país cada vez que a uno le entra el miedo. Es disfuncional hacer de eso un modo de vida, por mucho que a uno le guste su modo de vida. No deja de ser una excusa para no hacer lo que se supone que uno tiene que hacer, y que da mucho, mucho miedo.

Ojo, que no estoy diciendo que ser disfuncional sea malo. Es como ser del año de la Rata de Agua, un hecho. Posiblemente se debe a la propia infancia, o a condicionamiento en el colegio, o cualquiera sabe a que, que está enterrado en lo más profundo del alma (y que quién sabe si merece la pena desenterrar), o a la alineación de las estrellas en el momento del nacimiento (con lo de moda que están ahora las cesáreas, puede uno pedir niños con la carta astral a la carta, no?). Es un hecho que hay que aceptar, y el primer paso para aceptarlo, es reconocerlo.

El problema de la disfuncionalidad, es cuando se aplica a la búsqueda de la perfección, porque entonces puede ser muy frustrante. Porque, como decía ante la perfección no existe, y os lo dice una perfeccionista. Pero eso, el disfuncional no lo considera, porque como no se relaciona con la realidad exterior, busca la que tiene en la cabeza. A veces, incluso inconscientemente. Y en cualquier caso, aunque la perfección llegara a presentarse, siempre habría un motivo para encontrarle un defecto... el caso, es estar en contradicción uno mismo y además, con el mundo.

Y en ese preciso momento, en el que uno está encontrando o inventándose defectos, entonces llega el miedo. Llega el miedo a estar haciendo una tontería, o varias a la vez, o a pasarse la vida esperando algo que no va a pasar. A pesar de que uno lo sabe conscientemente, porque hace tiempo que dejó de creer en los cuentos de hadas. El miedo indefinido, informe, y sobre todo, gris y enorme, como una manta que lo cubre todo. El miedo existencial a no dejar una huella en la memoria, a no llegar siquiera a acercarse a esa perfección añorada sin conocerla.
Y volvemos al principio, porque es claramente disfuncional y contra el sentido añorar algo que no se ha conocido nunca.

Al final, se trata todo de un proceso, y de irlo entendiendo paso a paso... y de dejar de tener miedo a quedar como un idiota (que dicen Fito y los Fitipaldis)... al menos en algunas circunstancias... lo verdaderamente difícil, es reconocer las circunstancias.

Esta semana he pasado a formar parte de tres grupos de personas de manera oficial:

- los disfuncionales
- los amante del riesgo
- los cabos sueltos

Además he decidido dejar de teñirme el pelo, porque me he cansado de ser una falsa morena malvada... más que nada, porque aparte de la fachada de mala leche y sarcasmo mal contenido, en el fondo no soy tan malvada... La mala noticia, es que ahora sí que me he descubierto la primera cana. Al final, como siempre, tenían razón Filomenita y su ojo de la nuca.

Y volviendo a los antiguos tiempos, en los que siempre tenía la casa llena, de aqui a julio tengo planeado un movido calendario de viajes! ¡Así que estoy contando los días para enseñarle Lilithlandia de verdad a gente muy importante!

lunes, 14 de abril de 2008

Guatemala la nuit


Termina un fin de semana como los de antes. De los de altas horas de la madrugada (di fare le ore piccole) y tardas horas en la mañana, con la sensación martilleante en la cabeza de haber cometido algún exceso desconocido. Porque anque las madrugadas sean las de antes, el cuerpo no lo es. Y la energía menguada del siguiente día, que se va despertando mientras pasan las horas y se acerca de nuevo la noche.
Quiero bailar mientras la música me envuelve casi físicamente.
Quiero cantar canciones absurdas hasta dejarme la voz.
Quiero volver a casa paseando y contando los minutos que salgan hasta que salga el sol, oyendo a los pájaros madrugadores que cantan ya y no todavía.
Soy animal nocturno, carne de bar, qué le vamos a hacer.

Y el viernes por la noche, después de mucho tiempo, me sentí yo misma y no eché de menos ninguna ficción absurda. Tengo otros insiders, otras bromas y otros ritmos. Una larga noche sin nada que esperar, por fin. Y al final, un amanecer inmenso, con volcanes de fondo.
Algún día, me podré acordar de aquello sin que me duela, pero todavía no, todavía no. Aún prefiero no recordarlo.

Como un papel en blanco


Lo único que no me gusta de escribir en internet, es que no puedo acariciar la superficie e imaginarla llena de letras azules (o negras, depende, aunque siempre me ha gustado más el bolígrafo azul, BIC, de los de andar por casa) antes de ponerme a escribir. Es una cosa que compenso mirando la pantalla un momento antes de empezar. No es igual, es un sustituto al que uno se acostumbra, pero es una forma de cumplir con el rito. Porque la vida está llena de pequeños ritos (que se mezclan con otro montón de pequeñas cosas, para hacer una mezcla incierta de grandes pequeñeces).
Así que os confieso que yo echo de menos pasar la mano por el papel, con los dedos extendidos, notando las fibras bajo la yema de los dedos. Y pensando de antemano en la estructura de aquello que quiero escribir, aunque luego quede caótico y desestructurado, o a mi me lo parezca. Tal vez la próxima vez lo que haga sea pasar las manos por el teclado...

Lo más interesante de los ritos es cuando conoces a una persona lo suficiente como para saber cuáles son sus ritos sin que a veces, la misma persona lo sepa. Por ejemplo, hay quien siempre se deja la misma cantidad de café en la taza. Y hay quien hace el mismo gesto particular mientras se concentra, como poniendo las cejas en uve. Hay quien se muerde las uñas en un determinado orden, y quien se queda de pie poniendo el peso en el mismo pie.
Claro, podemos entrar en una discusión bizantina acerca de hasta dónde llega el rito y dónde comienza la manía...

Pero lo que más me gusta de los ritos es cuando descubres que alguien tiene el mismo rito que tú. Por ejemplo, cuando alguien siempre pide zumo de tomate en los aviones. O cuando alguien lee el periódico de atrás adelante. O cuando alguien baila de la misma manera en el ascensor. O cuando alguien mete, igual que tú, el dedo en la copa para removerla.
También tiene un lado tétrico... es posible que estemos todos programados por alienígenas, y solo haya un número limitado de modos de personalidad, y entonces los ritos no sean más que variaciones sobre el mismo tema; así como los dejà vu son fallos en matrix.
Pero prefiero pensar que son casualidades.

El otro día, conocí a una persona (con un interesante bagaje, de esos que no se reconocen a primera vista) que expresó en voz alta esa misma manía mía de: oh, mi vida sería tan distinta si hubiera hecho esto... Y saltó mi espíritu de contradicción... Quién sabe; tal vez estarías en el mismo lugar...

PS: esta tarde he estado comprando un vestido de boda: curiosamente, no para mí, sino para una amiga que tiene bodorrio la otra semana. Pero de todas formas, hoy me han anunciado formalmente que me puedo ir comprando una pamela... Los Púlguez van a pasar a ser una familia de las de verdad! Dios mío, qué lejos quedan aquellos días de especulaciones y ataques de risa en el cercanías, yendo y viniendo de clase. Mi más sincera enhorabuena. De verdad voy a ir con pamela!!

martes, 8 de abril de 2008

Post de posts


Perdonadme si escribo torcido, seguro que es el cansancio...
Hace un rato que me he quitado las lentillas y sigo con la sensación de que aún tengo que quitármelas... a lo mejor es porque son lentillas mensuales y no recuerdo cuando las estrené... hm, la duda me corroe, pero como una es de puro diamante, tarda mucho.

Tengo muchas cosas en la cabeza, y lamentablemente muchas de ellas no puedo escribirlas aquí. No por falta de ganas, o porque sean secretas, sino, unas, porque son demasiado grandes, y otras, porque aún no están preparadas para pasar por mi mano (porque resulta que lo importante no es escribir, sino que la mano sea capaz de plasmar el pensamiento, igual que lo importante no es llegar, sino disfrutar del viaje).
Este es el momento en que en la calle pita un salvaje, y se me va la armonía interior al cuerno.
No es que antes tuviera demasiada, así que más se perdió en Cuba (un saludo para los amigos cubanos). Estoy tan cansada, tan liada y tan ocupada, que se me ha pasado celebrar mi entrada número 300 como lo había planeado. Lástima, ahora que están tan de moda las películas con números por título. Claro, que puedo celebrar la 301; internet es bastante democrático (al menos en algunos lugares). Ni siquiera sé si me mirais mal cuando escribo tonterías, así que cero inhibiciones (no hay más que leer a los trolls que andan por ahi sueltos).
Así que me autofelicito, porque llevo 301 entradas. En la línea en la que anda mi trabajo últimamente, casi casi me entran ganas de ver cuántas son tristes y cuantas graciosas, cuántas indignadas con el mundo y cuantas felices... pero, la verdad, ya me traigo bastante trabajo a casa, como para encima, empezar a autotocarme las narices (que sería esta cosa de averiguar los porcentajes de diversas afecciones psicológicas que dominan mi personalidad).

Además de todas estas cosas que me rondan la cabeza a toda velocidad (ahí arriba veis unas cuantas, de muestra un botón), ahi otras corrientes más profundas. Y que, como todas las cosas profundas y que están a oscuras, da un poco de miedo tocar. Puede ser que uno esté tocando spaghetti fríos del día anterior, o una verdadera serpiente de pitón (que no se va a volver a morderlo a uno proque las pitones no muerden, se enroscan, no que yo lo sepa por experiencia porque de esas no hay en Guate. Creo).
Lo que me fastidia, en realidad, de estar tan liada, es no poder separar los pensamientos unos de otros, centrarme y escribir una buena entrada, de esas que me gustan, coherentes y con mensaje; resulta complicado hacerlo porque las buenas ideas (y las no tan buenas) se han pegado como chicles viejos unas encima de otras, y se han mezclado. Y yo no me pongo a separarlas, ya tuve una mala experiencia con un chicle en el pelo cuando era pequeña. Aunque, pensandolo bien, no fue espontáneo, el chicle en cuestión creo que me lo pegó un niño que olía mal. Pero el origen de la historia, en este caso, es irrelevante, lo importante es el asco que me dan los chicles viejos... Claro, que mis ideas mezcladas no me dan asco exactamente... más bien me dan pereza... bueno, me stoy metiendo en un jardín.

Pese a todo, voy a intentar hacer una lista de ellas, para que no se me olviden. Vale con una palabra por idea, creo.
Uninteresting (esta estaba la primera, es fácil, está poco pegada).
El coche fantasma... esa definitivamente se puede quedar para otro post... o no, porque con el poco tiempo que tengo...
Capacidad
Y la última, lo que no os cuento...

Ahora que he conseguido una lectora nueva (guiño al lector, espero que te guste, y bienvenida!), no quiero que el post sea eterno, así que lo voy a hacer en varios (total, ya que hemos pasado del 300...). Espero que os gusten...
Y mientras tanto, lo que suena en mi cabeza es esto:

I'm so tired that I could sleep for a year
The sound of snoring is the only thing you would hear
I'm so tired that I could sleep my life away
I'm so tired I'm way too tired to play
I need my sleep
I need it right now
I need my sleep
Or I'm going down
I need my sleep
I need it today
I need my sleep
Without delay
I'm so tired that I could sleep til I'm old
And if I awoke, it would ouly be to use the toilet bowl
I'm so tired that I could sleep my life away
I'm so tired I'm way too tired to say
I need my sleep
I need it right now
I need my sleep
Or I'm going down
I need my sleep
I need it today
I need my sleep
Without delay
I can't sleep for all the clamor and the clang of all the people as I'm singing all these same old love songs
I can't sleep for all the clamor and the clang of all the people as I'm singing all these same old love songs
I'm going crazy
I'm going crazy
I'm going crazy
I'm going crazy
I'm going crazy
I'm going crazy
I'm so tired but I can't fall asleep
I'm so tired but I can't fall asleep
I pray the lord my soul, my soul to keep
I'm so tired but I can't fall asleep

Sleep - Get Set Go

Uninteresting


Título en inglés porque, ya sabeis lo que nos pasa a los políglotas con tendencia snob, a veces es que las palabras nos salen en otro idioma. Porque tenemos el concepto grabado en la cabeza en otro idioma, o porque el significado es más exacto en el otro idioma, o simplemente, porque la palabra suena mejor en el otro idioma... me podría poner a poner ejemplos, pero no solo me distraería del objeto principal de esta idea (como chicles, pegadas como chicles), sino que redundaría aún más en mi imagen snob. Y quien me conoce en persona sabe que no lo soy (¿verdad?).
En este caso, uniteresting porque no le encuentro traducción que no sea una perífrasis (ahora vendrá algún traductor a emmendarme la plana), y a mi las perífrasis, a no ser en caso de vida o muerte, no me gustan. Es lo que tiene el amor a la síntesis.
Porque uninteresting no significa aburrido (al menos en mi mundo), sino que, simplemente, es el contrario de interesting, interesante. ¿Anodino? Pero no me quiero poner tan negativa, la verdad.
El caso, es que la otra noche, en una fiesta bastante surrealista (ni siquiera llegaba a la categoría de fiesta parda), me dijeron que soy muy interesante (no lo pongo en duda, al máximo, me pregunto si eso es como cuando uno dice: si, es un chico muy majo, queriendo decir que no le gusta a una nada). Por supuesto, como siempre que alguien te dice un piropo potencialmente perfecto, es gay (o está casado, esa es la opción b, que es casi peor, porque al menos con el gay sabes que no lleva segundas intenciones).
Sin indagar en las raíces del piropo (quedémonos con interesante en el sentido positivo, porque yo ya he asumido que no me van a confundir nunca con una super modelo por la calle, aunque dicen que me parezco a no sé qué cantante de rancheras, no quiero ni saberlo), me quedaré con la descripción de una de esas situaciones en las que alguien te da una percepción absolutamente opuesta de las cosas que tú estabas percibiendo. Porque yo estaba allí, en la fiesta, sintiendome totalmente uninteresting, forzando ese punto malvado que me sale para contestar rápido cuando me encuentro en un lugar lleno de desconocidos, pero sintiendo que la fiesta era demasiado surrealista, cuando de repente me dijeron eso. Me dieron ganas de decir: nada de eso, chato... pero por qué hacer infeliz a la gente. Y además, es mejor sentirse interesante, al menos durante un ratito. Ya vuelve después la realidad dando collejas ella solita.
Así que sonreí, le miré, y le dije: uy, pues todavía no sabes que toco tres instrumentos de oído.

Si, lo sé, ahora las personas buenas que me adoran (porque las tengo engañadas) me escribirán algún comment diciendome que no, que soy fascinante, etc. (un beso para mis lectores queridos). Gracias por adelantado, pero no pasa nada por ser uninteresting. Recuerdo una vez que leí en uno de aquellos exámenes psicológicos que nos hacían en el colegio, que yo estaba en el medio del grupo de relaciones sociales, no llamaba la atención ni por lider ni por rezagada (las de The architect, antes conocido como Goose, eran infinitamente más divertidas!!! Y eso por no hablar de las fotos de clase!!! Otro guiño, hoy estoy sembrada!). Ahora me pasa igual, creo (porque, qué os digo siempre? las personas no cambian, sólo se vuelven más como son). No me gusta que siempre me estén mirando, qué angustia. A veces, uno tiene que tener espacio para ser una persona perfectamente normal, para no tener una contestación rápida (no es mi caso, pero alguna vez me pasará...)... es sólo que no es una cosa controlable. Esos días en los que uno siente que ninguna ropa cae bien, que el pelo no queda como debería, y que en cualquier caso es demasiado tarde para salir; en esos días, viene bien que alguien te diga eso.
Y la felicidad dura hasta que alguien interesante que habías conocido, te dice que tiene novia. Aunque sobre eso, ya escribió una canción Alanis Morrissette.

El Coche Fantasma


Este, amigos y parientes, es un post que empieza bien y termina bien, pero contiene un drama, contiene pasión, belleza, verdad (bueno, un poco edulcorada), misterio y sentimientos que durarán eternamente (no me creeis, pero vivir aquí es como vivir inmerso en una salsa, aprende uno a ver el lado pasional de la vida). No puede empezar como una historia normal, así que empecemos por el final.

Y siguieron juntos para siempre. Y no comieron perdices, porque los precios de la canasta están subiendo un montón (de verdad de la buena).

Yo volvía de El Salvador, cansada cansadísima cansadérrima, y me propusieron ir al cine. Y me dije: bueno, no me voy a quedar un viernes en casa (después de haber madrugado a horas absurdas para coger un avión y llegar a un día de trabajo que no se lo salta un gitano). Craso error número 1.
Me duché (creo, no lo recuerdo, pero viene bien promocionar la higiene desde aquí, así que, niños, no vayais nunca al cine sin ducharos) y me fui a hacer ruta a recoger a las niñas, porque desde que una tiene ruedas, se ha pasado al clan de los que recogen, y ya no son recogidos. La película bien (otro asunto pendiente, críticas de cine, que tengo varias películas susceptibles de ser comentadas), pero el argumento empezó al salir del cine. Mientras decidíamos donde ir a tomar algo, mi móvil se quedó sin batería (sucio traidor, nunca avisa!!). Eso, ya de por si, es un drama un viernes por la noche.
Después de unas cuantas propuestas y contrapropuestas, nos subimos al carro y fui a salir. Y entonces, los Filomenitos me perdonarán por no habérselo contado antes, pasé el mayor susto de mi vida (ésta es la parte de misterio e intriga). Porque al dar marcha atrás para salir, el coche no frenó. Y no es que no frenó por arte de birlibirloque, es que incluso yendo a dos por hora,da mucho mucho miedo cuando el freno no responde (ésa es la parte de terror!).
Como yo soy una persona esencialmente afortunada, no había nadie pro el párking, que por no tener, no tenía ni coches aparcados, y fui a dar contra una columna que pasaba por allí, haciendo un bollo casi perfecto en el lateral (que era como la patada de un niño, sólo que se soltó el faro, que es un trozo de plástico, todo sea dicho; esta es la parte de la belleza a la que me refería arriba). Lo más gracioso es que L, mi compi, que parece destinada a ver todos mis desaguisados con el Lilithmóvil (ya ha quedado bautizado, a ver si la próxima vez que salga le rompo una botella en el morro... o bueno, mejor no), estaba diciendo en ese preciso instante: Si, verdad? Es un coche monísimo... (que lo es!).
La parte de desconcierto de la historia empieza ahora, cuando vino el del seguro (porque yo seré novata, pero un coche al que le fallan los frenos, se lo lleva a casa lo que es Rita) con su oficina móvil (pero de verdad una oficina móvil, yo creo que hasta llevaba fax y máquina de café en la parte de atrás de la furgoneta) y arregló todo, gríua incluida, en una hora. Y yo, ilusa de mi, sintiendo solo la tristeza desconsolada que da ver como a tu cochecito se lo lleva la grúa con cara de desconcierto (el coche, no la grúa).
Después empezaron los tiempos difíciles: miles de llamadas al garage donde se llevaron al Lilithmóvil (esta es la parte de amistad, porque me hice amiga del tipo del garage), semanas que transcurrían una detrás de otra (u otra detrás de una, no me acuerdo), el martes de Semana Santa (Santa Semana), hablo con Otto (que se llama así, no me lo invento), y Otto me comunica, dos semanas y media después de tener mi coche en el taller, con voz preocupada: ay, seño, pues tenía usted razón que le fallan los frenos... En ese momento, me agarro a la mesa, para no contestar, tapo con la mano que me queda libre el altavoz del teléfono y contengo la espuma que está a punto de salirme por la boca, hasta que, extrañado por el silencio, Otto me dice:
- Seño?
- Si? Otto? Le fallan los frenos? Claaaaro. Yo lo llevé por eso, probablemente se lo he dicho alguna de las quinientas cincuenta mil veces que he llamado para ver cuando me lo iban a tener. Y me lo vais a arreglar, o se va a quedar el coche de exposición en el taller? Porque, eventualmente, me encantaría usarlo. Con frenos, claro.
- Si, seño, se lo arreglamos, pero va a tener que ser la otra semana.
Por supuesto, si algo puede salir mal, saldrá mal.
Y para qué mentir, fueron, claro, dos semanas más (eso son los sentimientos eternos). Tuvo suerte el buen Otto, de que me pasé la Semana Santa medio mala vegetando en casa. Que si no... habría ido a recoger por la fuerza mi coche desenfrenado al garage.

Pero no hay mal que por bien no venga, porque como os he dicho al principio, la historia ha acabado bien. Ahora mi coche frena y me quedo siempre a la misma distancia del coche de delante; ya no me acometen dudas súbitas sobre mi capacidad de conductora (porque, lo que hace el condicionamiento, leñe, probablemente los frenos llevaban fallando una temporada, pero como todo el que se sube en el coche se pone a darme instrucciones, pues yo pensaba que era yo la que frenaba mal. Hay que fastidiarse!). Conclusión: al próximo que intente darme una instrucción, lo bajo; porque ahora estoy completamente segura, Otto me lo dijo: fueron los frenos.
Esta mañana, he dejado el Lilithmóvil clavado en la cuesta del garaje.
¿Que por qué se llama el Coche Fantasma el post? Porque era un coche que no existía en un mundo que no estaba... casi lo he tenido más tiempo en el taller que en mi casa...

Capacidad


Este es cortito.
Es sólo para explicar una cosa que los demás mortales saben por instinto, pero que yo tiendo a ignorar (menos mal que no he salido deportista, o ya estaría llena de lesiones), y es que las personas, tienen un límite de capacidad. Este límite tiende a ser más flexible que el de... digamos un vaso de cristal, que no puede forzarse sin romper el continente, pero igualmente es un límite.
A veces, pues uno llega al límite de su capacidad.
A mí, sinceramente, nunca me había pasado. Espero que no suene pretencioso, pero de verdad nuncame había visto tan sobrepasada por nada como ahora. El otro día me decía S que aunque siempre estoy estresada, siempre me da tiempo a todo, pero el hecho es que ya no. A veces, no me da tiempo ni a terminar lo que priorizo...
No obstante, seguiremos practicando la flexibilidad de los límites, para cuando el vaso se rompa, tengo mi plan B de una isla griega.

Lo que no os cuento


Bueno, la verdad es que en el blog hablo poco de las circunstancias del país, sé que hago poca labor concienciadora (y no lo puse como Propósito de Año Nuevo porque me parecía un poco... retorcido). Ya sabeis en qué trabajo, es un tema que no me gusta sacar en las cenas con lso amigos porque la gente se siente inmediatamente culpable (la culpa es de los anuncios de solidaridad con el tercer mundo en Navidad). Es un trabajo bonito y a veces frustrante. Siempre bastante intenso, y casi siempre te deja la sensación de que has hecho algo (depende del número de informes que hayas tenido que enviar a la sede). Es un trabajo que no existiría si el mundo fuera perfecto, pero como no lo es, existe. No quiero entrar aquí en disquisiciones sobre la ética de la cooperación internacional o sobre el cinismo, la eficacia, etc. Sinceramente, y esto lo he dicho muchas veces, estoy enamorada de mi trabajo y creo que hace una diferencia en la vida de las personas que necesitan que su vida cambie, al menos un poquito, para poder seguir cambiandola.
Pero como decía antes, a veces puede ser muy frustrante. Hay mucha gente por ahi que anda tocada de un ala por eso (dentro de un mundillo en el que, de por si, a muchos nos falta un tornillo, porque en un mundo donde la inmensa mayoría de la gente prefiere quedarse lo más cerca posible de donde ha nacido, nosotros nos vamos a 15,000 km sin parpadear y casi sin mirar atrás, y no digo que sea porque somos mejores personas, pero hay que reconocer, que es un impulso raro)... Guatemala es un país maravilloso, lleno de paisajes increíbles, con gentes variadas como sus climas, interesante y vivo, pero que oculta en su interior secretos negros y corrupción de esa que solo sale en las películas. Solo que a veces, cuando uno se da cuenta que no es ficción, pone los pelos de punta de verdad. Para saber por qué, aquí.