viernes, 30 de noviembre de 2007

Aventuras Lilithianas, ya hacía mucho.


Me he dado cuenta de que con la broma y con el enfado, no conté en esta sede mi viaje de vuelta... En realidad este blog rezuma historias truculentas sucedidas durante viajes en general y viajes aéreos en particular... como aquella vez que casi me quedo en Madrid por culpa de aquella estúpida de Alitalia, o cuando en París no me dejeban subir en el avión porque me veían cara de terrorista...
Pero hasta ahora no os he contado la vuelta... El problema empieza porque uno llega a la T4 sin saber que en lugar de con Iberia (incomprendidos ellos, ahora lo aprecio, siempre que la gente losponga verdes los defenderé delante de American Airlines, Alitalia y hasta Lufthansa), va a volar con American Airlines, porque no va directo a Guate, sino pasando por Miami (y sin cobrar en la casilla de entrada). De hecho, después de esta vez, ya casi casi les he perdonado que me tuvieran doce horas esperando en Fiumicino hace dos veranos (¿ya?)... casi.

La cola de facturación, que con Iberia dura al máximo veinte minutos, con American dura una hora larga. ¿Por qué? Porque tienen dos personas muy poco eficientes que se encargan, cual oficiales de aduanas, cosa que no son, de hacerte un interrogatorio sobre la maleta y observar dónde has estado según tu pasaporte. Uno, que aunque a veces no lo parezca, tiene buena voluntad, y sobre todo, quiere que le dejen subir al avión y no montar el pollo en Barajas, se presta al interrogatorio para descubrir que:
a) a la señorita que interroga, por alguna extraña razón, le interesa por qué estuviste en París (perdona, también he estado en León, que es de la Unión Europea lo mismito que París, y eso no me lo has preguntado; es que en EEUU tienen miedo de que me fugue del aeropuerto y empiece a quemar coches en los banlieux de Miami?).
b) el supuesto interrogatorio en realidad es una sarta de preguntas estúpidas, a la que, además, no puede asistir la amabilísima persona que te ha acercado al aeropuerto, porque es que igual contesta ella (no dudo de que hay mucha gente maleducada por el mundo que contesta cuando no le preguntan, pero en fin).

La sarta de preguntas transcurre, pues, como sigue:

Señorita: ¿Cuándo compró usted la maleta? (además me molesta ese tonillo de usted cuando no sienten ningún respeto por tí)
Servdora: Hm, no sé, este verano...
Pensando: Pues mira, el 12 de junio de 1934. Yo qué se, y a tí qué te importa... ¿es que en EEUU no se puede entrar con maletas de antes del 9/11?

Señorita: ¿Lleva objetos punzantes?
Servidora: Pues no.
Pensando: Si, la daga de El chico de Oro, pero la llevo envuelta en la ropa interior, no hay problema.

Señorita: ¿Lleva explosivos?
Servidora: Perdón? Pues no.
Pensando: Uy, no me había dado cuenta, ahora saco la goma2 antes de facturar. Es que no me había dado cuenta...

Señorita: ¿Cuándo fue la última vez que vió la maleta?
Servidora (ahí no me contengo): Pues ahora mismo la estoy viendo.
Señorita: No, quiero decir abierta.
Servidora: Ah, pues esta mañana
Pensando: Hm, esta me ha intrigado, todo el mundo cierra la maleta antes de subirse al coche? ¿O hay gente que la cierra después? Seguro que este interrogatorio lo ha diseñado un tío super listo de la CIA, creo que deberían repensarlo un poco.

Señorita: ¿Y desde entonces la ha tenido todo el tiempo a la vista?
Servidora: Hombre, pues el rato que ha estado en el maletero, no...
Pensando: ¿Y? Si está forrada, chata. Aunque no la mire, no han metido nada dentro... y además la llevo observando un rato, mientras me aburría en la cola...

Señorita: ¿A qué vas a Guatemala?
Servidora: Vivo allí
Señorita: ¿Eres residente?
Servidora: No, trabajo allí.
Señorita: Muchas gracias, pase a facturar.
Pensando: Vamos a ver si ahi me vuelven a preguntar por la maleta...

Pero no me preguntaron por la maleta, sino por el billete de vuelta. Porque claro, ése era mi viaje de vuelta, y como europea sin visa, yo necesitaba un billete de vuelta en menos de 90 días. Que casualmente, tenía (cortesía ICEX). Pero la señorita del mostrador, no lo sabía.
Por supuesto, pasó lo que suele pasar en esos casos, que la señorita que te va a facturar es muy amable, porque sabe lo que son los clientes cabreados por las preguntas estúpidas, pero la supervisora es estúpida como las preguntas. Entonces le expuse el caso a la señorita de facturación: Mira, no soy residente, pero tengo un billete con Iberia, patatín, patatán. Ella no puede acceder a la reserva de Iberia, porque mi billete no está confirmado, así que me pide que vaya a Iberia a sacarlo. Cuando ya está todo solucionado casi, aparece la estúpida y me dice la frase mágica: Pues es que no te van a dejar pasar en Miami, y nos vas a tener que comprar un billete. Yo cierro los ojos calculadoramente y mientras pienso...

Primero, bonita: ¿Nos apostamos una botella de vino bueno (aunque tú no lo reconocerías) a que me dejan pasar en Miami porque en todo caso el problema de inmigración lo tengo en Guatemala? y segundo: ¿Nos apostamos a que no me compro un billete en esta compañía en lo que me queda de vida?
... le digo: No. Me voy a Iberia, a que me saquen el billete.
Creo que hasta ella entiende que no me ha dado miedo.

Voy a Iberia, donde la chica me explica que aunque muchas veces no lo piden, en realidad ellos deberían asegurarse de que la persona que vuela tiene la documentación en regla. Y yo vuelvo a pensar: pero en Miami qué mierda les van a importar mis problemas con la inmigración guatemalteca... Con una sonrisa y su uniforme de Adolfo Dominguez, me saca la copia de la reserva con la cual logro facturar de una santa vez, sin que vuelva a mediar ninguna estúpida, afortunadamente, porque a estas alturas ya me estoy poniendo de mala leche. Ni desayuno con la Dispensadora de Drogas Legales, ni paseo por el duty free (¿veré yo alguna vez esa tienda de Zara??) ni leches, encima tengo que ir a la T4S, que está casi en Zaragoza. Además, Barajas dando facilidades para todo: en domingo, que el aeropuerto está tan lleno como el rastro, sólo hay tres arcos de seguridad abiertos en vez de seis o siete que hay; tardo casi otra hora en pasar la seguridad, lo cual me deja menos de diez minutos para llegar a la puerta de embarque...

Corriendo como una loca, llego a la susodicha puerta, y creo que subo la última al avión. Hm, afortunadamente, mi compañero de viaje no tiene ganas de hablar, así que conecto el ipod y me concentro en esperar a que nos den la comida para dormirme... 5 dólares por una minibebida alcohólica! Yo que siempre pido vino para dormir tan a gustito...

Horas más tarde, llenas de cabezaditas y una película malísima (El truco; super no recomendada), llego al aeropuerto internacional de Miami, donde continúan las estupideces. Nos explican ya desde el avión lo que tenemos que hacer, que consiste en salir de la terminal satélite inmigrar, volver a facturar y volver a buscar la puerta de embarque. Me digo: tengo tres horas, está bien...
Después de una hora y cuarto largas en la cola de inmigración, pienso: Hm, igual tres horas no es tanto... no? A la hora y media llego al policía (después de constatar varias veces que desafortunadamente, he escogido la cola que va más despacio de todas) y el señor me dice: cambio de turno, ahora mismo viene el otro oficial.
-Nooooooooooooo... definitivamente dos horas no son bastantes...
El oficial viene, me toman foto y dos huellas (pero no las que yo quiera, las de los don índices!!), afortunadamente no me hacen preguntas estúpidas, y paso. Mentalmente, he ganado la botella de vino buenocon la azafata estúpida. Corro fuera, donde las maletas, ocasión única para los ladrones, llevan dando vueltas media hora. Me peleo con dos guardas que me dicen que mi maleta está dando vueltas en la cinta mientras yo la veo en un rincón (excuse me madam, el policía negro es el único que me habla en inglés, por cierto). La cojo, voy hacia la salida y descubro que no tengo que volver a facturar (buff, menos mal, porque no aguanto más preguntas estúpidas, ya estoy de muy mal humor), sino dejar la maleta a la buena de dios en otra pseudo cinta... y correr a la zona de salidas, porque en la cola de inmigración he oído que la cola de seguridad es un infierno...

En el momento que veo exit, me doy cuenta de la tontería: te hacen pasar el control de inmigración para que no se cuele gente, y yo ahora mismo podría quedarme en los Estados Unidos, sólo saliendo por esa puerta que nadie controla... si me hubieran dejado dentro de la zona de embarque lo tendría considerablemente más difícil. Es más, si yo ahora quiero hacer estallar mi maleta, está rodeada de gente, mientras que en la bodega del avión, no...
Sin tiempo para más consideraciones y apreciando el calor pegajoso que hace en Miami, corro (a estas alturas ya me podría presentar a salto de obstáculos en las olimpiadas, estoy segura) a la cola de seguridad y aguanto que un tipo grite a la gente las instrucciones de las famosas bolsitas de plástico... durante otros 45 minutos. Cuando paso (may I see your boarding pass, ma'am? here you are, thank you, con una sonrisa. Ha sido el único que ha hecho una pregunta pertinente en todo este viaje, creo), descubro que tengo que volver a la terminal satélite... esta gente es tonta... la de problemas que nos ahorraríamos todos.

En el trenecito, me encuentro con mi compañero de viaje del otro vuelo, que también vuela a Guate. Jo, y yo que pensaba que Barajas era malo... dónde va a ir a parar!!! Esto no tiene nada que ver con el glamour y la eficiencia que se ve en CSI Miami...

Después de todos estos sucesos, me subo al avión, me siento al lado de un venezolano que sí tiene ganas de habla y que me detecta el acento en cuanto le digo gracias, y empieza a hablarme del asunto de moda. Y cuando oigo la voz del comandante que dice: "Este avión va para Guatemala, por favor, las personas que no vayan a Ciudad de Guatemala, desalojen el mismo..." me siento en casa.

Hogar, dulce hogar.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Thanksgiving & Annual Reporting Exercise


Sigo perdida en un mar de trabajo... lo peor es que es trabajo del de pensar, que si fuera solo del de hacer, no sería tan dramático. Pero estoy en pleno ejercicio anual de informe, y eso supone de un lado, andar persiguiendo a la gente para que me de la info que se necesita (en las instrucciones dice: toda la oficina tiene que moverse para que este informe sea el de más alto nivel que produce la oficina... jejeje).
Eso, junto con las preocupaciones habituales de expatriado que suponen encontrar billete para llegar a tu casa en Navidad a una hora prudente para que tus padres no te deshereden, etc... todo ello, a ser posible, sin que te echen de la oficina por desaparecer cuando más trabajo hay y esas cosas... y sin quedarse sin un clavel, situación harto indeseable (en general, y en particular, lejos del propio país natal).

Por lo menos, ha vuelto a hacer buen tiempo, que no es poco. Aquí dicen que estamos en invierno, o sea que hacen 19 grados...

Ha habido varias reacciones negativas al post anterior (es lo que tiene, no iba yo a ser siempre amable y buena en internet, no siéndolo en persona), así que tengo que hacer dos declaraciones: que no era contra las personas, que teneis todo el derecho del mundo a ser setas si quereis! (ahora, apechugad con las consecuencias!! yo soy una borde, y cuando me lo llamais, me aguanto) Mi enfado era conmigo misma (y con el mundo, por ende) por esperar cosas que ya sé que no van a pasar, y por no darme cuenta antes...
La otra declaración es que me voy a París de escapada, a ver si nos da tiempo a planearlo todo... fruto de una noche de guardia y de una de mis búsquedas por low costs, decidimos irnos a París en plan relámpago después de Reyes, porque nosotras lo valemos. Y para dar cumplimiento a la primera de mis nuevas normas con respecto a los viajes: con no-viajeros habituales; si y sólo si los propone otra persona.
¡¡Hm, de rebajas a París!!
Qué pequeño se ha hecho el mundo.
Nota bene: tengo que ir mejorando mi colección de anécdotas para que a C no se le haga largo el vuelo...

Y en cuanto a la rutina (ja), seguimos con el plan redecoración... ya sólo me queda la parte física, que consiste principalmente en colgar las fotos por las paredes... de este fin de semana no pasa... ya casi me he puesto al día con las prácticas de la universidad, y ya tocan compras navideñas, así que este finde va a ser en la Ciudad (eso más el incentivo de una fiesta el sábado y que tengo dos viajes en perspectiva)... mi propósito de preaño nuevo es dejar la casa como un hogar antes de irme.

Y en cuanto a propósitos y fines de año, el título del post viene no sólo a que estoy hasta las orejas de trabajo, sino a que además, creo que puedo hacer mi propio informe anual, incluidas lecciones aprendidas, que no han sido pocas.
Lo que no tengo tan claro es lo de Acción de Gracias... pero igual, hoy es el día del pollo pavo, como me ha dicho una amiga esta mañana, y me apetecía incluirlo... esa misteriosa celebración.

Pensamientos especiales del día de hoy (no por ser Zenksguibin): al Arquero, que se está examinando sin mucha fe y con muchos nervios (venga hombre, todos nos acordamos de Estadística!!!) y a mi querida Dispensadora de Drogas Legales, que hoy tiene operación familiar... mucha energía positiva a los dos!!!

lunes, 19 de noviembre de 2007

Cajón de sastre

Y direis... ¿dónde se ha metido ésta, que hace un porrón (término técnico) que no escribe?

Bueno, no hace tanto... Aunque sí han pasado un par de cosas. Pero es que el otro día se me ocurrió cómo llevar a cabo mi idea de traducir el blog, y estoy en ello, así que cada vez que me meto en blogger es para arreglar el asunto (que lo mío me cuesta, porque he descubierto que mis limitados conocimientos de html además de limitados ahora son obsoletos), y al final, no me quedan ganas de seguir mirado la pantalla; entre las horas del trabajo y las del hobby, se me van a quedar los ojos como huevos cocidos (y dado que seguimos sin lentillas, sería tremendamente malo para mi eventual carrera de supermodelo, aunque empiezo a descartarla, soy muy mayor para cambiar de malos hábitos).
Además, estaba un poco enfadada con el mundo, la verdad. Aunque mi enfado me ha servido para quitarme una duda que siempre tuve.
Por qué estaba enfadada? Porque me tocaron unos billetes de avión (ellos mismos lo decían en el mail: "¿crees que nunca te toca nada? vete cambiando de opinión!" Aunque estoy segura de que el 90% de la población mundial se queja de que nunca les toca nada; si se dieran cuenta de las cosas que a uno le tocan en la vida... Moraleja: no me volveré a quejar nunca de que no me tocan cosas; aunque en realidad esta historia viene de mucho mucho más antiguo, del día en que, con seis años, descubrí la teoría de juegos sin saberlo...)... y direis: qué guay!! Si, mucho, pero eran desde Europa, porque me los regalaba Vueling (pagando las tasas), para ése mismo fin de semana. Desde luego, si hubiera podido, me habría ido a ver alguno de los destinos que no conozco, pero yo no podía; después del ataque de rabia delante del ordenador, pensé: uy, pero a lo mejor no es obligatorio que vuele yo, y se los puedo dar a alguien... efectivamente, podía volar cualquier persona... pero nadie quiso/pudo. Desde "es muy precipitado" hasta "me viene fatallll este finde"... la única persona que habría aceptado seguro, obviamente estaba de viaje. Y no es que me enfadara con las personas particulares, porque al fin y al cabo no es culpa suya, ni tampoco es un cabreo nuevo, porque ya lo he sentido muchas veces. Pero en la coyuntura actual, digamos que tuvo un cariz muy distinto, porque llegué a la raíz.

De todos los que me rodean, nadie ha sido lo bastante espontáneo para hacer algo así (estoy segura de que si yo hubiera estado en Madrid, no habría encontrado quien se viniera conmigo). Yo lo habría hecho, cosa a la cual todos me contestan más o menos: claro, pero es que tú eres así. y, digamos que ésa es una parte importante de mí. Claro, casi nadie de los que me rodean está dispuesto a hacer las maletas y largarse a otro país, así, sin vuelta atrás...
¿Qué se conlcuye de todo esto? Que estoy muy bien donde estoy, que mi nueva vida me pega infinitamente más que la anterior, y que debería dejar de arrastrar el pasado y mirar al frente de verdad.
En los últimos tiempos me he llevado varias decepciones que han colmado el vaso... pero vivir sin esperar cosas de la vida y de la gente, no es vivir. Así que, siguiendo la filosofía de El Principito, he decidido empezar a pedir de la gente lo que puede dar, y reducir de un lado las expectativas y del otro, buscar quien comparta las que antes se transformaban sin cesar en decepciones. Alguien habrá, porque no soy tan rara. Ya lo dijo Pérez Reverte.

Son tiempos extraños, útimamente... revisando en el cajón de sastre, me he encontrado con el viejo pensamiento de por qué elegí irme de Erasmus a Italia y no a algún otro lugar que hubiera sido más productivo en términos de idiomas (el italiano es bonito, pero...ahora mismo me sería más útil hablar francés sin esfuerzo, la verdad, y no masticándolo; o haber vivido en London)... pero si no hubiera ido a Italia en primer lugar, no habría ido a Roma después, y no estaría ahora en Guatemala... así que se acabó pensar que podía haber ido a otro sitio. Puff, pensamiento borrado.
Y por qué me fui en primer lugar? Porque en el fondo, en el fondo, ya intuía dentro de mi que no era suficiente... Seguro que salen más cosas del cajón, anda muy revuelto, y me dice mi acertadísimo horóscopo que estos días tengo tendencia al daydreaming...

Nada más poético que dedicar unos versos de Don Juan Tenorio, que siempre me han gustado, aunque son ciertamente cobardes, porque echan la culpa a los de las propias acciones. Es justamente lo contrario de lo que yo estoy haciendo ahora, la verdad, pero estamos en noviembre, y... me da la gana citarlos, hombre ya.

Llamé al Cielo y no me oyó
y pues si sus puertas me cierra,

de mis pasos en la tierra,
responda el Cielo, y no yo.

martes, 13 de noviembre de 2007

El sentido de la vida



Elizabeth devant sa garde-robe
A 7h32 s’arrache les ch’veux
Elizabeth devant sa garde-robe
Sait jamais ce qu’elle veut

Elle a trop d’pulls, de ch’mises et de culottes
De chaussettes, de chaussures et de frocs
De manteaux de nus-dos, de débardeurs
De robe et de tailleurs
De foulards, de maillots, de jambières…
Elizabeth désespère…

Elle sent ses jambes qui se dérobent
A 8h07, elle se couche par terre
Elizabeth devant sa garde-robe
Les bras en croix le regard en l’air

Elle vient d’entendre la météo
Qui lui dit ni froid ni chaud
Aujourd’hui ce sera mitigé
Décidément elle n’est pas aidée

Elizabeth devant sa garde-robe
A 8h25, se ressaisit
Elizabeth devant sa garde-robe
Décide de s’habiller en gris

Mais elle a trop d’pulls, de ch’mises et de culottes grises
De chaussettes, de chaussures et de frocs gris
De manteaux de nus-dos, de débardeurs
De robe et de tailleurs gris
De foulards, de maillots, de jambières grises…
Elizabeth crise…

Elizabeth devant sa garde-robe
A 8h43 a le choix
Elizabeth devant sa garde-robe
Entre un pantalon et une jupe à pois

Elle préfère bien la jupe mais si elle prend froid
Avec un gilet, ben ! Pourquoi pas ?
C’est seulement à 9h23
Qu’elle est prête elle a mis des bas

Elizabeth devant l’miroir de la commode
A 9h32 n’en croit pas ses yeux
Elizabeth devant l’miroir de la commode
Voit une tache sur son gilet bleu

Elle enlève son gilet, sa jupe et ses bas
Avec autre chose ça irait pas
Elle met l’pantalon gris qui l’attendait là
Plus que le haut, après c’est promis, elle y va

Mais elle a trop d’pulls, de ch’mises et de cols V
De grandes manches, de bretelles et de cols roulés
De bodys, de nus-dos, de débardeurs
De châles et de tailleurs
De capes, de vestes, d’anorak…
Elizabeth craque…

Elizabeth devant sa garde-robe
A 9h50 ne sait plus quoi faire
Elizabeth devant sa garde-robe
Ne retrouve plus son chemisier vert

Elle est sûre qu’il est propre elle l’a lavé hier
Un cadeau de sa belle-mère
Et elle cherche, fouille, et puis, hop !
Elle le trouve en boule sous une pile d’affaires

Elizabeth devant sa garde-robe
A 10h est en train de repasser
Elizabeth devant sa garde-robe
Son joli chemisier

La radio allumée elle entend
Les infos de 10h annoncées
Là Elizabeth est vraiment
En retard, son car elle l’a loupé

Elle lâche son fer, son chemisier
Elle attrape les yeux fermés
Un survêtement, des basket, un tablier
Et sort de chez elle tout mal fagotée.



Le garderobe d'Elizabeth
Amèlie Les Crayons



Habitación de mujer - Luis Rejano

Y que me perdone Cosmopolitan, pero el fondo de armario es lo que está detrás de la ropa. Y creo que sólo es verdaderamente interesante cuando se abre a un pasadizo secreto...

lunes, 12 de noviembre de 2007

Briefing de un blitzviaje


Hm,
después de diez días fuera de casa (y más fuera del blog), tengo tropecientas mil cosas en la cabeza.
¿Cómo te ha ido la blitzvisita a Europa? es una pregunta difícil de contestar, porque responder más resumidamente una pregunta ya de por si condensada, es complicado. Así que pongo mi mejor sonrisa de "he vuelto a ver mi querida Ciudad Eterna" y digo que estupendamente. Y si insisten, que tengo muchas ideas, pero que las iré diciendo poco a poco para que no me digas aquello de "quien se compromete, lo hace".
Ha sido un buen paréntesis, la verdad. Inesperado, pero bueno, aunque no todas las cosas hayan salido especialmente bien. Claro, es la vida real, y a diferencia de las películas, las cosas no siempre salen a la perfección.
Claro, que si lo pienso más ampliamente, si el mundo fuera perfecto, tal vez yo sería sexadora de pollos en vez de trabajar aquí. O le enseñaría Madrid a improbables turistas que harían fotos de una ciudad sin entenderla del todo.

Vengo con muchas ideas, eso es verdad, y no solo de trabajo. Y con la certeza de que hay puertas que se han cerrado del todo, sin que exista llave que las vuelva a abrir. Con la sensación de que hace mucho tiempo que debía haber hecho esta limpieza a fondo, aunque bien está lo que bien acaba, porque me siento como nueva. Delante de mi vuelva a haber toda una maraña de caminos de baldosas amarillas, pero ha salido el sol y todos los caminos están iluminados... y lo que es más importante, tengo muchas ganas de ponerme a seguirlos (ya veremos cuál, jeje). Sé dónde no quiero estar, que ya es bastante y sé que mi terquedad de buena niña mimada, me será de utilidad en adelante.

Sé que probablemente no lo has hecho a propósito, porque racionalmente no es posible, pero gracias por la darme la ocasión de enfadarme, porque nada me sienta mejor para enfrentarme a las cosas que un buen enfado.
Me siento bien pensando en la cantidad de cosas que han dejado de ser asunto mío... por ejemplo, si lees esto o no.

Como el olor de la hierba recién cortada
como el calor de los rayos del sol
como bañarse desnuda en el agua salada
como el sabor a helado de limón
como el olor a café y tostadas
como alcanzar un tren que se escapa
estaba enamorada
Como una niña encaprichada
como un domingo en la cama toda la mañana
como un paseo en la rambla de las flores
como decir a escondidas palabras prohibidas
como bucear entre peces de colores
como la luz de las velas temblando
como una orquesta de cuerdas sonando
estaba enamorada
Como una niña encaprichada
estaba de verdad enamorada
no veía el mundo que me rodeaba
como la luz de las velas temblando
como una orquesta de cuerdas sonando
estaba enamorada
como una niña encaprichada
estaba fuera de mí
completamente chalada
y no sé como decir
tu me has hecho revivir...

Enamorada
Amaral

PS: Se me quedan miles de cosas en el tintero, como opinar sobre la Cumbre (y me encontré con un venezolano en el avión de vuelta), nostalgear (o nostalgificar, no estoy segura) un poco sobre Roma, contar con cierta gracia lo que me ha costado empezar a trabajar esta mañana (entre Miami International e informática de mi oficina...) y demás asuntos jocosos.... pero la falta de tiempo y el exceso de trabajo acumulado me limitan, así que veremos si esta noche me prodigo, entre práctica atrasada y práctica atrasada (no hay nada peor que las misiones para la educación a distancia).