viernes, 19 de febrero de 2010

Sans doutes

Hm, casi casi se me olvida cómo se hace esto de llamar suavemente la inspiración: "ven, que te va a gustar...". Ya tengo internet en casa, el único lugar donde me puedo sentar el rato suficiente como para llamar a la inspiración y que venga, y además me acaban de cancelar una cena esta noche, así que no hace falta que me ponga a hacer lasaña como loca. Mejor, porque no tengo ganas.
Y yo me quedé con aquello de Como agua para chocolate; si preparas la comida de un determinado humor, así es como te sale.

Conclusión; decido chequear la velocidad de mi internet (que no es la que debería ser, pero igual se debe a las películas; la SGAE no me puede hacer nada aquí, así que lo digo abiertamente; además son para uso personal, so desgraciados!) y ver cómo sigue mi blog. Últimamente me llega mucho spam, será porque no lo toco? Menos mal que no se publica sólo, porque estoy harta de los anuncios de productos para alargar lo que no se puede alargar, de loterías, de links para ver fotos de mujeres desnúas y de cómo donar dinero para los niños de Haiti...

Así que aquí estoy chequeando y escribiendo, después de haberme releído un poco y haber descubierto que mis últimas entradas no son nada crípticas (con lo que a mi me gusta eso del misterio). Y pensando que tengo que volver a entrenar, si quiero algún día retirarme y vivir de las rentas de mis novelas.

Como buenas noticias, os cuento que acabo de subir fotos de los últimos meses, que mis álbumes se estaban quedando antiguos. La maravillosa Estambul, y la vida aquí, en la dimensión paralela. Me faltan las pocas fotos de las navidades, tan raras, este año, y de mi visita a la piel de toro en enero... todavía tengo que seleccionarlas, claro. En breve...

Y cómo poneros al día, a los pocos lectores que me quedan... eso del facebook ha matado los blogs que ponen al día a amigos y familia. Además, después de tantos meses, es como encontrarse con un conocido por la calle; lo pones al día con tres frases... no sé por donde empezar a contar todos los sutiles detalles que poco a poco han convertido mi vida en lo que es ahora; tan diferente de cuando llegué aquí.

Hace casi un año que llegué a la dimensión paralela; de hecho, hacen diez meses y pico, pero a estas alturas del año pasado, estaba ya inmersa en una mudanza, metiendo cosas en cajas y calculando, intentando no meterme en nada nuevo en el trabajo, sabiendo que no iba a disfrutarlo. Ahora estoy en mi casa nueva, con muchas cosas todavía metidas en cajas, y sin poder meterme en nada nuevo en el trabajo porque no tengo tiempo. Sin embargo, todo es absolutamente diferente. Mejor. Más fácil... no, eso no. Pero más... interesante. Sans doutes.