jueves, 20 de noviembre de 2008

Otra vez cuenta atrás


Y vuelta a empezar, o vuelta a terminar, mejor dicho. 
Ahora, que ya me había acostumbrado a ver las mismas calles y a saber en qué esquina los carros giran como locos. Ahora, que ya me empezaba a acostumbrar, y que cuando digo: dos años, todo el mundo me dice: hala... Ahora que me he aprendido en qué número de canal del mando ponen Lost, que ya no tengo que mirar en el mapa detrás de mi mesa cada vez que alguien me dice un municipio de Guatemala; ahora que ya no dudo en el nombre de los volcanes que veo por la ventana. Ahora, que me sé el nombre de los guardias del edificio y hasta conozco a un par de vecinos. Ahora que mi enorme armario está más que medio lleno; ahora que ya sé qué marca de galletas me gusta y en qué pasillo del super están; ahora que ya puedo aparcar marcha atrás casi sin mirar. Ahora que han terminado no uno, sino dos centros comerciales al lado de mi casa, ahora que conozco a todo el mundo por aquí y ya no nos damos miedo en las reuniones... 
Ahora, me toca cambiar el título del blog otra vez. 
Y no sé si estoy feliz o triste. 

sábado, 15 de noviembre de 2008

jueves, 13 de noviembre de 2008

Boletín diario


Boletín diario de INSIVUMEH
12 de noviembre de 2008
El Sol sale a las 06:02 hrs. y se oculta a las 17:30 hrs.
Fase Lunar: Luna Llena a las 00:17 hrs.
Mareas Pacífico: Altas 01:54 y 14:23 hrs. 
Mareas Atlántico: Altas 08:45 y 19:44 hrs.

Hay cosas que no cambian, o que cambian tan poco, que casi no se nota. Algunas veces me canso de que las cosas cambien tanto, para, al final, quedarse siempre igual. Es una sensación rara, como estar en un baile de las sillas en el que no falta ninguna silla... mucho ruido, y al final, todo queda prácticamente igual que antes de empezar la musiquilla estridente.

Hace un año de muchas cosas. Hay días en los que daría algo por morirme de risa como me moría antes... ésa es la parte que ha cambiado, y lo que queda igual, es esta sensación de vacío al entrar en casa. Ésa risa inconsciente, sin medir todas las palabras, con chistes abierta y políticamente incorrectos, sin pensar en cómo suena la primera tontería que se me pasa por la cabeza. De lejos, claro, uno echa de menos sólo las cosas buenas, pero tal vez es porque las malas en realidad nunca se fueron del todo

No puede ser que se me olvide pagar el recibo de la luz por tres meses y me la corten. No puede ser que mi principal tema de conversación sea el trabajo. No quiero hablar del futuro constantemente, y no quiero estar tan tensa que la comida me siente mal. Quiero coger un libro y meterme en el argumento hasta que se me olvide el mundo, quiero rescatar mi pobre aguacatero de las sombras en las que se haya, quiero ir al cine sin pensar más que en la película, quiero que quien esté ahí esté ahí y quien no esté no esté.
No quiero medias tintas, ni conversaciones paralelas, ni silencios interminables. No quiero que me miren sin verme, ni mirarme en un espejo deformante. No volverá a pasar, no volverá a pasar, no volverá a pasar... aunque, tal vez... Sólo dime que no está sucediendo todo al revés, dime bajito que mis imaginaciones no se van a hacer realidad, murmura que volveré a reirme otra vez hasta llorar de risa, y no lloraré hasta reírme.

Mareas Pacífico: Bajas 08:27 y 20:39 hrs.
Mareas Atlántico: Bajas 01:43 y 13:00 hrs

sábado, 1 de noviembre de 2008

Halloween: Lidiando con la frustración


Creo que lo único realmente bueno de esta semana ha sido saber que un piano de alfombra ha llegado a su destino.
Es lo que se llama frustración, e imagino que es bastante común entre quienes trabajan en cooperación. Unas veces, porque es difícil cooperar con quien no se deja; otras, porque al intentar cooperar, uno descoopera; y otras, porque no se responde a la altura del problema. Siempre, en todas partes, hay un cierto nivel de frustración, porque las cosas no salen como debieran, o como uno querría, o como tendrían que ser. Si uno trabaja por algo más, la cantidad de frustración potencial aumenta proporcionalmente. O mejor dicho, más que proporcionalmente.
Además, hay veces que se producen extrañas conjunciones (y no tan extrañas, porque algunas veces son causadas por el hombre) que aumentan esta proporción. En esas circunstancias, uno siempre piensa: ¿pero qué demonios hago yo aquí? ¿Por qué no me quedé en mi casa, en un lugar conocido y a salvo? Siempre hay  una voz interior que responde: porque crees que hay algo más, no se te olvide. Pero resulta difícil escuchar la voz algunas veces. 
Es pasajero, mañana las aguas volverán a su cauce, probablemente, pero hoy, no puedo evitar esa sensación de que algo va terriblemente mal en el fondo. 
Frustración. 
Una verdadera semana horrorífica, a juego con las fechas...