martes, 21 de enero de 2014

Viajando

Me fascinan cuando las cosas viajan por su cuenta. Por ejemplo, ayer me mandaron un paquete de nuestra sede en la ciudad eterna, y como en el mensaje venía el número de albarán, la curiosidad me ha empujado a buscarlo en la página de la empresa de transporte. Ya ha pasado por tres países y no tiene pinta de estar más cerca de mí que ayer.
¿Habrá visto algo?
¿Me lo contará cuando llegue?
De momento, la ciudad eterna - Alemania - Bélgica - y esperando aterrizar en algún lugar de este continente.
¿Por cuántas manos habrá pasado?
¿Se habrá hecho amigo de sus compañeros de viaje?

Mientras tanto, mi envío no es el único que anda dando tumbos por África. El Simpa hoy ha cogido petate y felino y se ha montado en un avión al sur, presumiblemente con banda sonora de maullidos. Ahora me los imagino a los dos viajando en un bus que se desliza sobre la carretera, con las ganas de llegar aumentando a cada kilómetro que pasa. Ya estamos todos en el mismo continente, pero la única que está en su sitio (que no necesariamente donde debe estar) soy yo.

Digamos que hoy debía haber una conjunción astral, porque también se nos ha perdido una misión viajando por el desierto; esa acaba de llegar a puerto hace un rato. Siempre vienen las cosas de tres en tres, así que el Simpa llegará esta noche y mi paquete llegará mañana, con ligero retraso sobre lo previsto.

El paquete acaba de ser procesado en Lagos, Nigeria. Todavía no.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta leer tu blog, tienes que escribir mas. Un besito

arquero dijo...

Me encanta lo de "ha pasado por tres países y no tiene más pinta de estar más cerca de mí que ayer".

Un beso!