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450 kms

Lo admito. Me ponen muy nerviosa las tonterías que oigo en la tele. No se trata sólo de las faltas de gramática y sintaxis que se oyen continuamente ( que también ), o el insoportable tono de gps de los locutores, sino de los lugares comunes que se inventan los redactores y las estadísticas sin sentido con las que nos bombardean continuamente. También me ponen muy nerviosa las tonterías que leo en los periódicos. Estoy segura de que cada vez más noticias las escribe un ordenador, aunque ya más de uno me ha dicho que si digo eso, es porque soy muy optimista y todavía creo en las personas ( sí, tengo días, como todo hijo de vecino ). La siguiente alternativa más plausible es que se las lea un becario sin que nadie las revise. Ayer tuvo lugar la primera fase de la operación retorno de Semana Santa. Según las noticias de esta tarde, hubo hasta 450 km de atasco (yo lo he oído en antena 3, pero en google lo encuentro en muchos más medios). ¿Qué clase de información nos da esta cifra? Pue...

Momentos eternos

Pensando en esos momentos eternos - quizá en esos que no han pasado todavía. Esos instantes en los que el giro de la tierra se detiene, y la luz y el ruido tienen un peso específico; en los que todas las posibilidades se abren como un abanico delante de ti, esos instantes en los que todo es posible pero nada ocurre, porque todo está a punto de ocurrir. Esos segundos preciosos, infinitos, magníficos. Fotografías que se trasladan directamente a la memoria. Material de sueños. Perfectos, porque quedan al viento, sin principio ni fin, sin razón ni fin, sin continuidad, como piezas sueltas... Como estar en un café, viendo como la luz se desliza por una calle. Como estar en la entrada de una estación, mientras la gente camina a tu alrededor. Como estar recostada en un sofá mientras el sol se desliza sobre ti. Como mirarte a los ojos esta mañana.

Un día de los inocentes del pasado

Y otra entrada recuperada del limbo borradoril del blog - y con bucle espacio temporal incluído... menudo lujo! Creo que la fecha original era el 2 de enero de 2013. Creo que cosas como estas pasan en todas las familias, pero en la mía son más frecuentes... o a lo mejor nos fijamos más... o a lo mejor es que de verdad somos personajes de una novela escrita (a veces muy mal!)  por alguien que no vemos. La verdad, no me preocupa. Pero me encanta coleccionar historias de estas, así que las voy a bautizar historias filomenitas. De esta historia hace un año. No sé por qué no la conté aquí - probablemente la whasapee o la feisbuqueé o algo - pero ahí va. Era el día de los inocentes, y nada parecía indicar el caos que acechaba tras la esquina. Una servidora estaba en casa de los Filomenitos, habíamos pasado la Nochebuena juntos y nos disponíamos a estrenar la solución habitacional madrileña en Nochevieja, con el resto de la familia, y para eso habíamos preparado todo - y con esto q...

San Silvestre

El último día del año tiene un sabor diferente, de contraste de promesas y recuerdos. Igual que los viernes por la tarde tienen el cansancio de la semana y los augurios del fin de semana y los domingos por la mañana tienen el lujo de la pereza y la sensación de que queda poco tiempo. El sol se pone sobre el horizonte - que por cursi que quede, se ve un poquito desde nuestro jardín - mientras escribo. Una naranja entre un mar de nubes. A él no le importa que sea el último día del año y que mañana comience todo otra vez, está a sus cosas de estrella y le damos igual, pequeñas hormigas sobre el tercer planeta a la izquiera - o a la derecha, siempre me ha gustado más la astrología que la astronomía. Tiene razón en el fondo, hace diez días fue el solsticio, y entonces, según los mayas, sí que empezó todo. Este año no tengo ganas de hacer examen de conciencia. Será que este clima atemporal me ha quitado la sensación de ajuste de cuentas y tabula rasa que siempre me trae el 31 de diciembr...

Discurso

S, te conozco desde antes de que tuviéramos uso de razón. No sé cuando fue que adquirimos la razón exactamente, pero seguro que lo vivimos juntas. R, a tí te conocí cuando entraste en la vida de S, y desde el principio se vió que pegabais muy bien juntos. Por eso, cuando S me llamó y me dijo que os casabais, te contesté "¡por fin!", pero en realidad pensé "claro".  Porque lo que vosotros teneis es amor del bueno, del de verdad. De ese que dura una vida entera. Del amor de verse la cara recién levantado por la mañana y aún así decirse cosas bonitas Del amor de los detalles prácticos de la vida, como saber de memoria la pasta de dientes que le gusta al otro, y también al amor de los grandes gestos, del de dar siempre lo mejor de uno mismo sabiendo que uno más uno son más de dos.  Eso es lo que teneis vosotros; el cariño, el respeto, la complicidad, la camaradería... el amor.  Por eso es tan bonito veros siempre, y hoy, más que nunca. Me siento muy feliz de estar ...

Buscando palabras

Y aquí estoy, meses después de mi última entrada, intentando encontrar palabras esquivas para un texto, que esta vez no estará aquí. Un texto importante, que refleje muchas cosas sin ser confuso y que lo diga todo sin ser críptico. Qué fácil y qué difícil al mismo tiempo. Para decir cosas que ya se han dicho, y cosas que no se han dicho nunca, o para decir cosas que hemos dicho todos de manera que pensemos que no se han dicho. Palabras que no se puedan tergiversar - creo que eso no se puede evitar, el ingenio humano no tiene límite - prístinas y transparentes.... Ah, mañana - hoy, mirando el reloj - es un día importante. De aquí a finales del año, van a cambiar muchas cosas, incluso aunque no llegue el fin del mundo - cada vez estoy más convencida de que los mayas tenían razón, y este ciclo se acaba. Empieza uno nuevecito.

Historias

Yo siempre he querido tener el don de contar historias. Historias que hagan reír, que hagan llorar, que iluminen o siembren de dudas; historias de las que los lectores - sí, lectores - se acuerden porque les hayan dicho algo, aunque no sea lo que quieren oír. O porque sea lo que quieren oír. Contar historias que cuenten algo, que se hagan las dueñas de la narración y en las que los personajes sean casi como personas de carne y hueso. O sin el casi. Historias, con un principio, un nudo y un desenlace, o al menos con alguno de ellos. Porque hay historias que empiezan pero no acaban nunca, y hay historias que se acaban antes de empezar. En otras historias, nadie, ni el protagonista ni el autor, saben lo que está pasando, y el nudo se pierde en la distancia antes de que nadie se entere. Pero a veces tengo la sensación de que las historias se me escapan, aparecen y salen volando por la ventana antes de que me de tiempo a prestarles suficiente atención. Y la inspiración me mira, aburrida, d...