El principio del fin
Direis que estoy muy callada, y es verdad... es difícil explicar todo esto, y además, tengo la sensación de que ya lo he explicado muchas veces. Claro, es la enésima vez que hago las maletas, es la enésima vez que digo que mi vida cabe en seis cajas (de hecho, esta vez, probablemente en menos), es la enésima vez que me marcho a lo desconocido (que, pian piano, me empieza a parece cada vez menos desconocido, a la vez que lo pasado me resulta menos conocido). Y qué? Pues lo de siempre, que esto es mi casa pero ya me voy, en parte porque me he cansado, en parte porque ya toca y yo trato de no discutir mucho con mi destino, porque de momento, se porta muy bien conmigo.
Ha empezado la cuenta atrás, pero ya tengo experiencia: listas de cosas, miles de detalles que tener en cuenta... cerrar las maletas, y hacia delante.
Dos maletas enviadas ya a casa... el principio del fin.
Esta vez hay diferencias, sin embargo (será la experiencia); las maletas van más organizadas, la cosa está más pensada, no tengo que meter toda mi vida en una maleta y he roto la maldición de las seis cajas con un biombo que no cabe en ninguna caja.
El caso es que, una vez más, me parecía mentira, y una vez más, estoy empaquetando... paciencia. Este año si que va a haber un buen examen el día 31 de diciembre. Han cambiado tantas cosas, que casi no me reconozco... pero me gusta!
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