A veces

Me ponen nerviosa los cuadros torcidos.
Me ponen nerviosa las personas que tiran su vida por la ventana a base de tomar malas decisiones.
Me ponen nerviosa las manipulaciones en la tele.
Y cuando digo nerviosa, en realidad quiero decir de muy mala leche. No puedo evitarlo. Pongo los cuadros en su sitio, le chillo a la gente que toma malas decisiones y contradigo a los de la tele como si pudieran oírme.
Y el Simpa y los gatos me miran beatíficamente. Bueno, la gata a veces se estira y sale de la habitación con la cola altaneramente levantada. Pero sé que ella también me quiere.

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