De donde he venido...
Después de tres semanas (o más, porque he perdido un poco el sentido del tiempo desde que ha empezado la primavera), he parado un poco, por fin. Lo había pensado así, en abstracto, pero no me había dado cuenta realmente, hasta que el lunes llegué y después de un buen rato quitando cosas de encima, comprobé que mi escritorio seguía donde siempre. Hasta entonces, como una vez dijo Sarita, solo había tenido la clara y distinta intuición de que estaba ahí, pero no la certeza. Ahora me queda el problema de qué hacer con todas las cosas que tenía encima de la mesa, pero eso es otra cuestión, y deberá ser tratada en otra ocasión. Los problemas, se resuelven mejor de uno en uno. Curioso, como no me doy cuenta de hacia donde se encamina mi realidad hasta que de repente, algún hecho banal (o menos banal) me hace darme cuenta de que las cosas pasan de verdad... como vivir en un sueño. El caso es que la concatenación de visitas y viajes ha sido tal, que me he visto sumergida de repente en el stres...
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